Por Rafael Salinas, para Socialismo o Barbarie, 12/07/2017

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Venezuela: “plebiscito popular” convocado por la oposición de derecha para el domingo 16  y “elección de Asamblea Constituyente” convocada por el gobierno de Maduro para el domingo 30

“La realidad se quiebra desde abajo y no solo en la competencia que sigue su violencia entre cúpulas de discursos ideológicos antagónicos pero cada vez más idénticas en sus apetencias económicas y de poder. Se quiebra porque no tiene de donde sostenerse y día a día con mayor evidencia no le queda más que la violencia y el apoyo militarizado de las armas como el sostén en última instancia, mientras la oposición extrema formas de violencia donde va dejando colar los agentes típicos de toda guerra de cuarta generación: paramilitarismo, bandas marginales terriblemente agresivas y destructivas, hasta llegar por vía lógica al terrorismo y la «opción Siria», dada su imposibilidad de liderizar un golpe tradicional militar o una negociación de última hora que salve la situación coyuntural.” (Roland Denis, “Las guerras absurdas y los negociados de los golpes”, Aporrea, 11/07/2017)

La situación política venezolana se tensa cada vez más. Lo malo de esto es que se desarrolla como una opción entre “el hambre y  las ganas de comer”. Es decir, entre una oposición que representa a los sectores burgueses tradicionales, “pre-chavistas”, apadrinados por el imperialismo yanqui, y un gobierno que se dice “popular” (y a veces hasta “socialista”), pero que expresa los intereses de nuevos sectores privilegiados y enriquecidos a la sombra de la administración del Estado petrolero-minero hoy en bancarrota.

En los próximos días, esto se expresará en dos votaciones paralelas y de escasa legitimidad. El domingo 16 de julio, la oposición de derecha convoca a un “plebiscito popular”, pro derrocamiento de Maduro. El domingo 30 de julio, será el turno del gobierno. Se “elegirán” los representantes a una “Asamblea Constituyente”, que no tendrá mucha más legitimidad que la votación de quince días atrás. Comencemos por esta última, que es lo más importante.

 

¿Asamblea Constituyente o congreso del partido gobernante con delegados elegido “a dedo”?

En un artículo anterior, explicamos la convocatoria a una fraudulenta “Asamblea Constituyente” que hizo Maduro durante un acto del último 1º de Mayo (ver: “La falsa «Constituyente» de Maduro es una farsa autoritaria”, SoB 424, 04/05/2017, http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=9680 ).

Aunque en su discurso Maduro no aportó muchos detalles, era ya evidente que lo que se bosquejaba era una farsa electoral para continuar en el poder, a pesar de haber perdido el apoyo de un amplio sector del electorado chavista tradicional.

Como ya Maduro lo había anunciado en su discurso del 1º de Mayo donde levantó el telón sobre su “Constituyente”, esta excluye a los partidos y organizaciones políticas como tales. En verdad, es una pantomima bastante burda para disimular que todo lo manejará el partido del gobierno. O sea, la Constituyente será una asamblea del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela).

La Asamblea Constituyente “made in Maduro” estará formada por 545 representantes. De ellos, 364 serán elegidos mediante votaciones territoriales en los 335 municipios que existen Venezuela. O sea, prácticamente, un constituyente por municipio, así tenga cien habitantes o cien mil.

El resto –181 constituyentes– se definirán mediante elecciones divididas en ocho sectores: indígenas, trabajadores, estudiantes, pensionados, empresarios, discapacitados, etc.

Entonces, cada elector votará dos veces: una vez, por el candidato de su municipio; la segunda, por el candidato de su sector.

Como los partidos y organizaciones políticas fueron dejados de lado, cada ciudadano (teóricamente) podía postular por cuenta propia su candidatura en su municipio o sector. Bastaba sólo el apoyo de un número mínimo de firmas. Así, casi 55.000 ciudadanos se propusieron como candidatos…

Pero había un detalle final y decisivo. Sus candidaturas debían ser aprobadas por el llamado “Poder Electoral”… un organismo del Estado nada imparcial, que además en Venezuela tiene la categoría de ser uno de los cinco “poderes estales”.[1]

Finalmente, el Consejo Nacional Electoral vetó alrededor del 90% de los candidatos, que evidentemente molestaban. Sólo 6.120 precandidatos –aproximadamente el 10% de los autopostulados– fueron admitidos en las listas… ¡Una maravilla de democracia chavo-madurista, que además probablemente puede evitar largos y trabajosos debates en la Constituyente! Todo vendrá cocinado desde arriba.

 

El domingo 16, “guarimba” con urnas, llamando a los militares a dar un golpe

Por su parte, la oposición de derecha organizada en la MUD y sus cada vez más violentas “guarimbas”, dejaría esta vez los ataques racistas y de clase, para instalar urnas el domingo próximo… probablemente con la colaboración y bendición de la Iglesia.

Sin embargo, como veremos, la cosa no es para nada pacífica. Esconde, con escasos disimulos, un llamado a los militares para que den un golpe de Estado y derroquen a Maduro. Así, la semana pasada, la prensa venezolana anunciaba que:

“La opositora Mesa de Unidad Democrática, respaldada por la Iglesia Católica y organizaciones sociales, empresariales y sindicales, ha solicitado a la Asamblea Nacional que convoque un «proceso nacional de decisión soberana» (plebiscito popular) para el día 16 de este mes, con el que pretende activar la «hora cero» o la lucha de la calle indefinida en su cruzada contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Los convocantes preguntarían al país si rechazan o no el proceso constituyente programado para el día 30, sobre su reconocimiento al Gobierno y sobre el reclamo a las Fuerzas Armadas para que obedezcan la Constitución.” (El Nacional, 06/07/2017)

El plebiscito contendrá tres preguntas:

* ¿Rechaza y desconoce la realización de una asamblea nacional constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo venezolano?

* ¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional?

* ¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo con lo establecido en la Constitución, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional?

Salta a la vista que el “centro de gravedad” político de esta peculiar “votación” es la apelación a las “Fuerzas Armadas” para ponerse a las órdenes de la Asamblea Nacional… que está dirigida por la oposición antichavista más rabiosa.

En otras palabras, es un llamado dar un golpe de Estado que destituya a Maduro y descabece a los restantes poderes del Estado en manos de los sucesores de Chávez. Pero esto es jugar con fuego… puede ser la señal de inicio de una guerra civil.

Es que la actitud que han mantenido hasta ahora las Fuerzas Armadas es vista por la burguesía opositora como el gran problema –en última instancia– para que no puedan recuperar el poder y regresar a los buenos tiempos de la “Cuarta República”. Volver a la era pre-Chávez, en que los  propietarios indiscutidos de toda Venezuela eran “gente bien”, como los Capriles, los López, los Cisneros, los 31 grupos económicos que se repartían la torta petrolera junto a la “meritocracia” de PDVSA…

El chavismo de Chávez no hizo ninguna revolución socialista ni nada que se le parezca. No cambio nada de fondo, pero alteró el reparto de la torta petrolera y minera (que además en los últimos años disminuyó dramáticamente de tamaño con el derrumbe de los precios de hidrocarburos y materias primas).

Chávez –no por casualidad, militar– alteró ese reparto no sólo en beneficio de los más pobres, sino también en beneficio de los militares, que eran su propia casta. Luego Maduro profundizó eso cualitativamente, tanto por la crisis política como porque él no es parte de las FFAA. Los negociados y privilegios que Maduro les ha regalado superan con creces las dádivas de Chávez. (ver: “La catástrofe del chavismo favorece mundialmente a la derecha”, SoB 420, 07/04/2017 http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=9512 ).

Sin embargo, esas dádivas pasadas y presentes no son garantía absoluta de que la casta militar siga unida, alineada y fiel al chavismo. En América Latina lo usual ha sido que, tarde o temprano, vuelve a la “normalidad”; es decir, al servicio de los sectores tradicionales y principales de la burguesía… y del imperialismo yanqui.

Sea como sea, la burguesía “escuálida” que se agrupa en la MUD, estima correctamente que para derribar a Maduro no bastan sus guarimbas, ni el apoyo masivo de las clases medias y del imperialismo, ni el desastre sin fondo del gobierno de Maduro que le ha hecho perder buena parte del apoyo popular, etc., etc. No será posible derribarlo mientras los militares no den, por lo menos, un paso al costado…

Lo más grave es que, al apuntar en ese sentido, la burguesía escuálida –y sus asesores y mandatarios de EEUU– están objetivamente profundizando la posibilidad y las premisas para una guerra civil.

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1.- La Constitución chavista de 1999, además de los habituales poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, establece otros dos poderes: Poder Ciudadano y el Poder Electoral.

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