Por Rafael Salinas, para Socialismo o Barbarie, 16/08/2017

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La “Asamblea Constituyente” venezolana ha iniciado sus sesiones, confirmando las caracterizaciones y pronósticos más negativos que se hicieron desde la izquierda.

Esta supuesta “Constituyente” se confirma como un Congreso del partido de gobierno, sus funcionarios y su clientela. No hay realmente debates en serio, sino discursos más o menos floridos. Hasta ahora impera el verticalismo, donde todo se vota por unanimidad.

Es un organismo idéntico a los “congresos” de las burocracias sindicales y/o de regímenes stalinistas como el de Cuba, donde, en todo caso, los verdaderos debates (y las intrigas) se desarrollan detrás del escenario… y luego, con el guiso cocinado,  todo el mundo alza la mano en las reuniones públicas.

Pero debe quedar claro que este parecido con esos regímenes burocráticos se limita a la negación de cualquier grado de democracia obrera y popular. Es que esta “Asamblea Constituyente” de ninguna manera está en el rumbo de tomar medidas anticapitalistas, como expropiaciones, nacionalizaciones, control de los trabajadores, ni nada que se le parezca.

Es, en todo sentido, un evento para garantizar la eternidad en el poder, la propiedad e ingresos de la “boliburguesía” en general, y en particular de su partido de gobierno el PSUV, sus funcionarios y sobre todo de sus militares.

Al iniciarse, esta “Asamblea Constituyente” tomó varias medidas que implican asumir un poder prácticamente absoluto,  sin ningún “colchón” ni limitación democrática:

1) La Constituyente de Maduro comenzó decretando que, en principio, duraría dos años. Recordemos que la Constituyente chavista de 1999 sesionó seis meses y además no se atribuyó poderes dictatoriales, como ya lo ha hecho la presente Constituyente.

2) La Constituyente de Maduro, por el contrario, decretó que “todos los organismos del Estado están subordinados a las decisiones de la ANC”. Asume así, la suma del poder público.

3) Asimismo, se realizarían finalmente las elecciones regionales postergadas desde hace largo tiempo y prometidas para octubre… pero sus candidatos deberían tener la aprobación de la Constituyente.

4) Finalmente, para que las cosas queden claras acerca de quiénes mandan, los jefes de las FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) se hicieron presentes ante la Constituyente para ratificar su total apoyo. ¡La burocracia civil y militar hermanada en la “Asamblea”!

Ninguna de esas medidas tiene algo que ver con las necesidades de los trabajadores y sectores populares. Y ni qué hablar de sus derechos democráticos. Todo va dirigido, como señalamos, a asegurar la continuidad del poder y los privilegios de los funcionarios civiles y militares del régimen y de los nuevos sectores patronales asociados a ellos.

Relativo fortalecimiento de Maduro

De conjunto, el escenario también  indica cambios en la situación política, principalmente un relativo fortalecimiento de Maduro y su gobierno. Decimos “relativo” por varios motivos.

En primer lugar, Maduro parece haber ganado fuerzas más por el fracaso y rechazo a las protestas y guarimbas promovidas por derecha, que por la ampliación de un apoyo popular activo y fervoroso a su gobierno. Las movilizaciones “destituyentes” impulsadas por la derecha fracasaron, porque, de conjunto, no lograron superar los marcos sociales de la burguesía y las clases medias “acomodadas”. Como señalamos muchas veces, esto se expresó hasta “geográficamente” en la misma capital. ¡Nunca lograron salir del “Este rico” para extenderse al “Oeste pobre” de Caracas!

Además, aunque en la CNN y otros medios de falsificación, las guarimbas son mostradas como heroicos luchadores, en la realidad sus brutalidades contra gente de color y/o presuntos chavistas, la destrucción de servicios públicos y otras hazañas fascistoides, no les han atraído grandes simpatías en los sectores populares.

Este “desinfle” de la oposición de derecha ya se hizo evidente en los fracasos de la “toma de Caracas” y la “toma de Venezuela”, en los días anteriores a la elección de la Constituyente. Luego, aunque la cifras de votantes fueron escandalosamente “dibujadas”, el desinfle previo de las movilizaciones opositoras dejó en pie a la Constituyente de Maduro.

En segundo lugar, las amenazas de Trump de atacar militarmente a Venezuela –que analizaremos a continuación– también han beneficiado a Maduro, que posa como adalid del antiimperialismo.

Pero es dudoso que el fortalecimiento tenga bases sólidas y duraderas. Lo importante en ese sentido, es que no parece ir acompañado de una salida o, por lo menos, un mejoramiento de la catástrofe económica. Más bien, hay señales de que eso tiende a agravarse, reflejado en un salto gemelo de la inflación y la desvalorización del bolívar.

Dicho de otro modo: si Maduro, su gobierno (y ahora su Constituyente) no logran revertir el curso de desastre social alimentado por una economía en crisis, su fortalecimiento será pasajero.

Una cuestión de fondo es que tanto el gobierno “chavista” como la oposición de derecha hoy probablemente reflejan a dos grandes minorías. Existe otro amplio sector –que en su gran mayoría fue chavista– que no se siente representado por ninguna de esas dos alternativas políticas. Pero este sector no tiene una voz propia, independiente, y a la izquierda del régimen. En esto han influido otros factores, entre ellos las derrotas del movimiento obrero, el desastre de la economía y la industria en especial…

Esto abona una situación difícil, pero en la que pueden existir bases sociales para una alternativa a la izquierda, tanto del gobierno como de la oposición de derecha.

 

Trump, el mono con navaja de Washington, terminó beneficiando a Maduro

En esta situación de relativo retroceso de la oposición de derecha, Trump interviene a su estilo, como un mono con navaja, amenazando con una intervención militar directa.

En verdad, la intervención imperialista yanqui, como hemos alertado en artículos anteriores, ya está en marcha desde hace tiempo… si es que alguna vez cesó desde que subió el chavismo…

Pero, como señalábamos el año pasado en una “Declaración de la corriente internacional Socialismo o Barbarie” [1], este intervencionismo fue asumiendo otras formas (aunque no menos peligrosas) que el desembarco directo de los “marines” en la playas venezolanas. Así, alertábamos sobre el papel de la OEA (Organización de Estados Americanos), el “Ministerio de Colonias de EEUU”, que había iniciado una embestida intervencionista. Washington opera como titiritero detrás del escenario de la OEA, pero la cara la ponen sus títeres latinoamericanos, entre ellos los gobiernos de Argentina, Brasil y Colombia…

Por supuesto, el operativo intervencionista de la OEA podría llegar, en última instancia, a legitimar formas de intervención armada que ya se esbozan, como la presencia de “paracos” colombianos operando en Estados venezolanos fronterizos y, también, el apoyo a la militarización de las “guarimbas” en Caracas y otras ciudades. Simultáneamente, se hace todo eso con el cuidado de evitar una exposición demasiado escandalosa de EEUU… y muchísimo menos su intervención militar directa.

¡Y ahora, repentinamente, Trump destapa la olla anunciando que los “marines” van a desembarcar en Venezuela, porque además, convenientemente, “no está lejos de EEUU”!

Un corresponsal residente en Venezuela, rabioso anti-chavista, sintetizó así las consecuencias de este desafortunado “trumpism”:

“La sorprendente ocurrencia del presidente estadounidense llega en medio de la crisis con Corea del Norte y tras la petición [de Maduro] de mantener una conversación privada entre ambos mandatarios, realizada el jueves por el «hijo de Chávez» ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Justo cuando Maduro se enfrenta al mayor repudio internacional en 18 años de chavismo…

“Trump consiguió sorprender de esta forma a su propio gobierno, contradiciendo a su asesor de Seguridad Nacional. «Con sus declaraciones impertinentes, Trump hace muy improbable que países de América latina y Europa trabajen con Estados Unidos sobre Venezuela», resumió el analista internacional Mariano de Alba, residente en Washington.

“De hecho, el mayor repunte de popularidad de Maduro en los últimos años se produjo cuando el gobierno de Barack Obama declaró a Venezuela una «amenaza» contra su seguridad. El gobierno bolivariano lo aprovechó al máximo, atizando su propaganda, incluso movilizando a sus seguidores…”[2]

Ahora este mecanismo volvió a repetirse, con el agravante para Trump que probablemente ha sido de consecuencias nacionales e internacionales mayores que los antiguos roces con Obama.

……..

1.- “¡Fuera la OEA de Venezuela! – ¡No a la intervención del Ministerio de Colonias de EEUU!”, SoB Nº 382 02/06/2016.

2.- Daniel Lozano, “Trump también amenaza a Maduro y no descarta una acción militar”, La Nación, 12/08/2017.

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