Por Martín Primo, SoB 439, 14/9/17

Categoría: Argentina, Debates Etiquetas: ,

RESPUESTA A LA CARTA ABIERTA DE CRISTINA DE KIRCHNER

El lunes pasado Cristina Kirchner tocó la campana de largada de la campaña electoral por medio de una “Carta Abierta” a quienes no votaron a Cambiemos. En ella se auto postula como la única y eficaz alternativa opositora al gobierno de Macri.

Primero repasemos los argumentos del texto en cuestión. Por medio de la carta, Cristina afirma: que se viene un “GRAN” ajuste (para ser justo hay que aclarar que en realidad afirma que después de octubre se viene la segunda parte de este “GRAN” ajuste, es decir que reconoce que ya hubo una primera etapa: por el momento retengamos en la memoria este dato); que el gobierno no escucha ni rectifica su plan económico; que en las PASO una mayoría del 70% votó en oposición a Macri; que toda esa oposición debe unirse en una sola alternativa electoral; que “solo con el voto” podemos frenar a Macri; que por lo tanto hay que dejar de lado toda “discusión” o “diferencia” para apoyar a la lista más eficaz… es decir para apoyarla a ella.

La enumeración arriba desplegada a simple vista podría parecer que tiene alguna solvencia, pero en verdad es una falsedad retórica. Para desenredarla desandemos el camino comenzando por el final.

¿Es Unidad Ciudadana un instrumento eficaz contra Macri?

Cristina afirma que las listas de Unidad Ciudadana son el instrumento más eficaz para frenar a Macri. Eso habría que demostrarlo más que afirmarlo. En realidad fueron la lista más votada, eso no demuestra que tenga ninguna capacidad para frenar a nadie. ¿Acaso alguien puede pensar que si la más votada hubiese sido la dupla Massa-Stolbizer, ellos podrían ser un vehículo para encauzar el freno a Macri? No creo que nadie crea eso, o en todo caso les pediría que demuestren tan temeraria afirmación. Con Cristina pasa lo mismo, porque lo cierto es que su capacidad de frenar ajuste alguno está bastante en duda. ¿Se acuerdan que les pedí que retengan aquel reconocimiento de que ya hubo una primera etapa del “GRAN” ajuste? Bueno, ¿dónde estuvieron Unidad Ciudadana o el FpV, o el PJ para frenar el ajuste, los tarifazos, los despidos, los nombramientos de los jueces pro-genocidio de la Corte Suprema? Yo le recuerdo a Cristina de Kirchner que todos los diputados y senadores del PJ fueron elegidos minuciosamente por ella y puestos en las listas a las cuales ella llamó a votar. Y que fueron esos diputados y senadores los que dejaron pasar esa primera etapa del “GRAN” ajuste. Entonces la pregunta se cae de maduro: ¿si el FpV fue un instrumento profundamente ineficaz para frenar el ajuste, por qué alguien debe creer que Unidad Ciudadana será distinto?

Ni sordo, ni errado: capitalista

Esto nos lleva a otra de sus afirmaciones, aquella que dice que el problema sería que el gobierno no escucha ni rectifica su plan económico. Esto es una falacia. A nadie se le puede ocurrir que el plan económico de Macri deja un tendal de despidos por equivocación; que bastaría con que “escuchara” y se diera cuenta de su error para así “rectificar” su orientación. Esto sería de una inocencia rayana con la idiotez, características estas que sabemos que no son propias de Cristina.

Lo cierto es que el gobierno de Cambiemos no se “equivoca”, ellos optan por gobernar en beneficio de la gran burguesía, los bancos y las grandes multinacionales. No hay ningún error, ni problema auditivo en Macri. La reforma laboral, impositiva y previsional que está impulsando el gobierno son exigencias directas de la gran burguesía, exigencias con las cuales todos los partidos patronales están de acuerdo (sin importar el nombre con el que se camuflen o se rebauticen). Y esto es así, más allá de algún matiz, porque son necesidades del capitalismo atrasado argentino. Para la burguesía el único valor que tiene la Argentina es el de servirle de vehículo para ganar plata; y los gobiernos son instrumentos al servicio de esa finalidad. Las diferencias políticas que puede haber entre Macri, Massa o Cristina giran alrededor de cuál es el mejor modelo para garantizar ese fin.

Pero entonces, ¿por qué Cristina afirma que el problema es que Macri no escucha o se equivoca? Permítanme acercar una explicación. De este modo Cristina evita llamar a las cosas por su nombre y juega a las escondidas con la realidad. ¿Acaso ella no defendió siempre que “Argentina sea un país capitalista en serio”; acaso ella no se jactó de que los empresarios “se la llevaron en pala” y que “los bancos y empresas nunca ganaron tanta plata como con (su) gobierno”? ¿Alguien cree que las jactancias de Macri son muy distintas?

No nos olvidemos lo que Cristina declaró hace unos meses: “No queremos que le vaya mal al gobierno, queremos que el gobierno deje de hacer mal las cosas”. Antes de pedir apoyo político sería bueno que Cristina explique cómo se puede conciliar que al gobierno de empresarios encabezado por Macri le vaya bien sin que haya un “GRAN” ajuste; y en todo caso, qué sería hacer las cosas “bien”.

Lo que en realidad Cristina está haciendo es justificarse a sí misma y a su política. Porque no hay ninguna evidencia de que el PJ-FpV haya tenido intención alguna en frenar al gobierno de Macri. Más bien todo lo contrario. Su apuesta fue siempre la misma: dejar que Cambiemos gobierne tranquilo, y dejar que aplique el ajuste que la patronal estaba exigiendo sin causarle demasiados inconvenientes en la gobernabilidad. Y después (recalco el adverbio de tiempo) si la bronca se acumula, postularse ella como recambio dentro del juego de la rotación política. Su caballito de campaña fue y es: “junta bronca y votame”.

¿En el mismo lodo todos manoseados? 

En su “Carta Abierta”, Cristina habla de Unidad de la oposición. Así sin más, haciendo gala de un recurso retórico mete en la misma bolsa a todo el mundo. En ese 70% aúna a Stolbizer, Massa, Randazzo, Scioli, y ella misma, con Manuela Castañeira, Vilma Ripoll, Del Caño, Pitrola etc. etc.

Entendemos que a Cristina le parezca normal sumergirse en ese chichero. Néstor ya nos había dado una clase magistral de unidad y realpolitik cuando al unirse al ex carapintada Aldo Rico argumentó que: “el rancho se hace con paja y bosta” sin importar que después todo huela a mierda. Por eso no nos extraña que ella haya convivido políticamente durante décadas con Menem ni que haya elogiado a Cavallo mientras aplicaba su plan económico ni que formase alianzas con Cobos ni que Alberto Fernández, Aníbal Fernández, Sergio Massa y Florencio Randazzo hayan sido algunos de sus Jefes de Gabinete. Todos buenos muchachos, gente de confianza.

Las peleas que ella tiene con sus “ex empleados” son coyunturales, nada de fondo. Es por eso que ella argumenta que en ese chiquero “nadie debe renunciar a nada. Ni a sus ideas, ni a lo que dijo, ni a lo que hizo, menos aún, a sus aspiraciones futuras. Tomemos como ejemplo el problema de la deuda pública que tomó Macri y que apoyaron abiertamente muchos de los senadores y diputados que entraron en las listas del FpV. En su “Carta Abierta” Cristina Kirchner se queja del mega endeudamiento, pero cómo se le puede creer a la jefa de una fuerza política cuando denuncia el endeudamiento con los bancos, cuando ella misma se jactó durante su gobierno de haber “pagado rigurosamente con recursos de los argentinos” “el dinero que debían devolverle los bancos a los ciudadanos y ciudadanas argentinos”. Un verdadero sincericidio. Ella se felicita por haber utilizado fondos de los argentinos para pagar lo que deberían haber pagado los bancos. Ahora se entiende lo que es ser una “pagadora serial”.

Por esto y otras cosas, disculpen si pecamos de sectarios, pero de ese lodazal nosotros nos retiramos (y creemos que otros harían lo mismo). Lo que ocurre es que entre Cristina, sus exministros y nosotros hay una distancia abismal. Ellos afirman que si al gobierno le va bien, entonces le va bien a la Argentina. Nosotros creemos que si a Macri le va bien, a la Argentina le va a ir mal.  ¿Cómo puede ser esto? Es muy simple: ellos identifican a la Argentina con los dueños de la Argentina, con los de arriba, con los empresarios y banqueros; nosotros identificamos a la Argentina con todos los trabajadores que habitan el país y lo hacen día a día con el sudor de su frente, con los de abajo.

¿El voto es nuestra única herramienta?

En su misiva se puede leer una frase interesante: “sólo podremos frenar esta política económica y las amenazas a la vida y a los derechos y garantías ciudadanas con nuestro voto”. Esta frase es perfectamente coherente con otra que dijo meses atrás para impedir una posible movilización de la CETEP el día de San Cayetano: “Sé que los trabajadores tienen más que sobradas razones para reclamar, pero también sé que, en lugar de llamar a una movilización, lo que debemos hacer es convocar a una gran votación el 13 de agosto”. Algo así como “votos sí, marchas no”.

De ninguna manera nosotros vamos a cometer la ridiculez infantil de oponer el voto a la movilización. En ese sentido fue muy clara nuestra compañera Manuela Castañeira cuando planteó nuestra política de “castigar a Macri en las urnas, para derrotarlo en las calles”. Pero quien sí opone una cosa a la otra es la ex presidenta. Para ella, el movilizarse para tratar de frenar al gobierno con la lucha es un error. Que no hay que perder tiempo con la lucha, solo hay que votarla a ella y punto.

Seamos claros, como para toda la patronal, la movilización de los de abajo nunca es una buena idea. De hecho no se le conoce a la ex presidenta el haber participado ni organizado una sola lucha en las calles. Ni siquiera en 2008 cuando ocurrió el conflicto con el campo. En esa ocasión la patronal agraria se radicalizó, le mostró los dientes y salió a la calle a cortar rutas movilizándose masivamente. El gobierno K por su parte apostó su suerte a la votación en el senado dejando todo en manos de Julio Cobos y su voto “no-positivo”. Para Cristina Fernández de Kirchner era preferible perder una batalla importante antes que tratar de ganarla apelando a la movilización popular.

Por eso es que nosotros llamamos a no confundirse, Cristina no tiene, ni tuvo nunca ninguna voluntad en organizar ninguna resistencia para frenar a Macri. En todo caso lo que ella quiere es demostrarle a los dueños de la Argentina que sigue siendo una buena alternativa ante el eventual fracaso de Macri, puede contener la movilización social, que puede impedir que la gente salga a las calles, que puede evitar que las cosas se le salgan de las manos.

Es eso lo que explica el repentino apoyo que ha recogido de parte de la burocracia de la CGT en boca Héctor Daer de uno de sus triunviros, o el acercamiento que se está gestionando con el sector de Hugo Moyano. Luego de las mil y una agachadas de la CGT, nadie puede esperar que de estos dirigentes surja ningún plan de lucha que le ponga un freno a nadie. Cristina necesita ganar una elección para posicionarse mejor en la interna del PJ, y Daer y Moyano están sacando cuentas para ver de qué lado de la interna les conviene ubicarse. Pero una sola cosa queda clara, en ninguno de esos lados están pensando en defender los intereses de los trabajadores.

Por eso desde el Nuevo MAS en Izquierda al Frente por el Socialismo, rechazamos de plano cualquier alianza política con Cristina. Los trabajadores, las mujeres y los jóvenes que realmente desean ponerle un freno al ajuste de Cambiemos, debemos tener en claro que ni Macri, ni Cristina Fernández de Kirchner que gobernó una década, son alternativa para los de abajo. Llamamos a todos quienes entienden que hay que hacer algo para parar el ajuste de Macri (más allá de a quien hayan votado) a organizarse para salir a la calle y luchar por nuestros derechos. En este camino es que planteamos la necesidad de construir una alternativa independiente de los trabajadores y de izquierda.

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