Por Carla Tog, Barcelona, 27 de septiembre 2017

Categoría: Catalunya, Estado español Etiquetas: ,

El 1-O A las calles para defender y ejercer el derecho a decidir

Voto crítico por el Sí

Preparar el ensayo de paro general convocado para el 3 de octubre

Pelear por una Asamblea Constituyente revolucionaria para discutir y decidir

Faltan cuatro días y la situación es incierta acerca de lo que ocurrirá el próximo domingo. La realización de un referéndum votado por el Parlament catalán fue suspendida y prohibida por el Tribunal Constitucional (TC) a instancias del gobierno de Rajoy y cuenta desde el primer momento con el apoyo incondicional del PSOE y Ciudadanos. La Santa Alianza de los partidos artífices y defensores del régimen heredero del franquismo, su monarquía y el aparato del Estado, han cerrado filas negándole al pueblo catalán su legítimo derecho a expresarse, votar y decidir.

El último movimiento de este operativo para hacer efectiva la prohibición vino de la mano de la Fiscalía superior de Catalunya que ordenó a los Mossos d’Esquadra precintar los colegios que puedan usarse como centros electorales, identificar e incautar “los efectos e instrumentos destinados a facilitar la votación, especialmente urnas, equipos informáticos, papeletas y documentación o propaganda electoral” y se deberá impedir la votación incluso cuando se intente hacer “en las inmediaciones” del colegio electoral, “incluida la vía pública”, hasta “un radio de seguridad de 100 metros del local designado”. Asimismo se ha montado todo un despliegue de traslado de efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil como apoyo a la policía catalana.

Pero en Catalunya el estado de movilización se mantiene y es permanente. La reacción ante esta actitud autoritaria y represiva del gobierno ha recibido la repulsa de amplios sectores del pueblo catalán que se vienen movilizando masivamente. Desde la Diada[1] que reunió a más de un millón de personas, pasando por las enormes  movilizaciones en distintos puntos de Barcelona ante los primeros allanamientos y detenciones, hasta las sirenas que los estibadores hicieron sonar desde el puerto la noche que decidieron no abastecer al barco con policías atracado en el puerto. Bajo el lema “vaciemos las aulas y ocupemos las calles”, los estudiantes ocupan el edificio histórico de la Universidad de Barcelona y con actividades diarias en las distintas sedes se convoca a huelga estudiantil para los días jueves y viernes. Actos, festivales, reuniones, cacerolazos y bocinas de coches  durante diez minutos todas las noches en la Barcelona central y los barrios aledaños, en las plazas, en los ayuntamientos, en las ciudades, en los barrios, el grito es uno y unánime: “las calles serán siempre nuestras”, “Votarem”.

En este contexto las cosas se tensan y las aguas se dividen: o se está del lado del pueblo catalán y de su derecho a decidir o se está en contra. No hay margen para maniobras jurídicas o legales para negar un derecho. No le caben parches al podrido régimen del 78 que no lo permite.

Así lo entendemos y por eso nos colocamos del lado del derecho a decidir y del pueblo catalán. Y por esto el 1-O  llamamos a hacer sentir nuestra presión en los lugares de votación y en las calles desde primera hora para defender y poder ejercer nuestro derecho a votar. El pueblo catalán ya se ha pronunciado, y quiere votar, y lo hará. El TC, el PP y el PSOE también lo hicieron, están en contra y dispuestos a impedirlo.

En estas condiciones, y a estas alturas, es vergonzoso y canalla el papel oportunista y rastrero de Podemos, porque jamás se ha posicionado claramente del lado del pueblo catalán y su derecho, ni tampoco se posicionó claramente en contra de la sentencia del TC que lo declaró “ilegal”. Sin embargo, Podemos sí se ha pronunciado claramente a favor de un referéndum pactado con el Estado o en palabras de Espinar “no a favor de un referéndum en estas condiciones” y también sigue siendo muy claro el propio Iglesias cuando insiste en su política de mano tendida al PSOE. Y esto, en estas circunstancias, significa claramente, someterse y acatar las órdenes y resoluciones del Estado monárquico y sus nefastas instituciones. Una posición de alineamiento incondicional con el Estado español existente y que se evidencia aún más deplorable cuando lo que marca el tono es la movilización y los eventuales desbordes y enfrentamientos que pueda haber en las calles. Una postura reaccionaria y más que reveladora del carácter centrista y capitulador de Podemos al régimen y a las formas de institucionalidad burguesa contra la lucha del pueblo catalán que la desborda y cuestiona en las calles.

En esta coyuntura impulsamos tácticamente el voto crítico por el Sí

Dicho lo anterior, es que en esta coyuntura de enfrentamiento, disrupción y cuestionamiento al Estado Español, nos inclinamos por un “Sí crítico” como táctica de voto.  Lo que no quiere decir defender el programa que se levanta desde la burguesía catalana y sus partidos, ERC y PDECat, para una futura república catalana independiente y darles un cheque en blanco. Porque sabemos quiénes son y por eso mismo no depositamos la más mínima confianza en ellos. Porque no queremos el estado monárquico actual pero tampoco queremos una república burguesa catalana, no queremos cambiar un opresor por otro.

Esto implica enfrentar en serio al gobierno central de Madrid que le niega al pueblo catalán su derecho a la autodeterminación. Pero, también, hacer frente a las maniobras de la burguesía catalana que hasta ahora viene encabezando el proceso y que no hay que descartar que termine capitulando como ya lo ha hecho otras veces, desmoralizando el movimiento de lucha.

Por eso mismo desde primera hora del domingo 1/10 hay que pelear en las calles, defendiendo en los lugares de votación nuestro derecho a decidir, en la perspectiva de construir un programa y una alternativa independiente de unidad de los trabajadores, los explotados y oprimidos en una República Obrera y Socialista donde se unan libremente los trabajadores y pueblos de todo el Estado Español.

Lo que implica, también, darse una política por la unidad de la clase trabajadora de todo el Estado; tender un vínculo hacia los trabajadores catalanes algunos de cuyos sectores de vanguardia están convocando a un paro general el martes 3/10 frente al cual las direcciones burguesas catalanas y las organizaciones obreras burocratizadas del Estado Español como la UGT y la CC.OO. le dan vuelta la cara.

Esto significa defender e imponer con la movilización la realización de un referéndum “decisorio”, sin exclusiones, en el que puedan votar en pie de igualdad todas las personas que viven y trabajan en Catalunya y pelear para que se convoque a una Asamblea Constituyente Revolucionaria donde sea el pueblo soberano verdaderamente el que decida sobre su futuro y sobre cómo ha de ser el nuevo Estado.

[1] La Diada, o Día de Cataluña, que se celebra el 11 de septiembre, conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión Española en 1714. (NdeR)

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