NPS, 2/2/18

Categoría: Costa Rica

Llamamos a votar por el NPS en San José y el PT a la presidencia

El próximo 04 de febrero se realizarán las votaciones para la presidencia y diputaciones en la Asamblea Legislativa. Desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) presentamos candidaturas a diputación por San José, por lo cual queremos exponer nuestra posición con respecto a la votación a la Presidencia.

Una campaña a la derecha

Lo primero por analizar es el carácter reaccionario y conservador de estas elecciones, lo cual se manifestó en los discursos de mano dura contra la delincuencia y el rechazo a los derechos de las mujeres y la población LGBTI.

Esto se debe, por un lado, al giro a la derecha que caracteriza a la situación internacional, donde gobiernos como los de Donald Trump en los EUA, Macri en Argentina y Temer en Brasil, marcan la pauta en la región mediante un cuestionamiento por la derecha al orden de las cosas y atacando los derechos de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. Indudablemente Costa Rica no escapa del impacto de los cambios políticos en el mundo.

También hay factores internos que explican la derechización de las elecciones, principalmente el papel desempeñado por el gobierno del PAC en los últimos cuatro años, conteniendo las luchas sociales y, al mismo tiempo, aplicando a fondo elementos de la agenda neoliberal, con especial énfasis contra la clase trabajadora. Los ataques a las convenciones colectivas, la política de congelamiento salarial, la concesión del muelle de contenedores a APM TERMINALS  y la represión de luchas sindicales, dan cuentas del carácter pro-patronal de la administración de Luis Guillermo Solís.

Aunado a esto, el gobierno no hizo nada por enfrentar la avanzada de los partidos evangélicos conservadores y de la Iglesia Católica, por el contrario, tendió a negociar con estos sectores al no impulsar la transformación de Costa Rica en un Estado laico (promesa de campaña electoral) y utilizar las reivindicaciones del movimiento LGBTI como “moneda de cambio” con los diputados evangélicos para negociar la aprobación de leyes o elecciones del Directorio Legislativo.

A todo lo anterior se le suma la complicidad del Frente Amplio (FA) y la mayoría de dirigencias sindicales, LGBTI y feministas que, durante los últimos cuatro años, concertaron con Casa Presidencial con la expectativa de lograr concesiones desde arriba y renunciando a impulsar la movilización de sus bases en las calles. Esto lo sintetizó muy bien la diputada Patricia Mora del FA, cuando reconoció que su partido cargó en muchas ocasiones con las “pulgas” del gobierno. Asimismo, las dirigencias LGBTI y feministas centraron todas sus energías en el lobby desde el despacho de la vicepresidenta Ana Helena Chacón.

Por todo lo anterior, tenemos unas elecciones muy diferentes a las del 2014, las cuales se llevaron a cabo en medio de un cuestionado gobierno de Laura Chinchilla y con un fuerte ascenso de las luchas desde el 2011, por lo cualel “péndulo” electoral giró hacia la izquierda y fue capitalizado por los partidos “progresistas” como el PAC y el FA que, ante amplios sectores de la población, eran referenciados como los del NO al TLC y una alternativa de cambio ante el bipartidismo neoliberal del PLN/PUSC.

En contraposición a este escenario, la actual campaña arrancó con un deterioro de la imagen del PAC por defraudar como alternativa de cambio, con un descrédito del FA por mostrarse como un aliado del PAC y cada vez con menos perfil de izquierda, así como con los sectores de la derecha y conservadores en plena ofensiva contra el gobierno obstruyendo su plan fiscal, capitalizando el escándalo de corrupción del Cementazo y denunciando las guías de educación sexual. Esto les permitió capturar simpatías al posicionarse como la única oposición al gobierno, algo facilitado por la concertación con el gobierno del FA, las dirigencias sindicales y de movimientos sociales, dejando el camino libre para que el péndulo electoral girara a la derecha.

Lo anterior explica el ascenso de Juan Diego Castro y Fabricio Alvarado, el primero con un discurso de mano dura contra la delincuencia y la corrupción que tuvo su auge en la coyuntura del Cementazo, y el segundo con énfasis en negar cualquier avance en los derechos de la población LGBTI y la mujeres, lo cual explica su crecimiento tras la polarización abierta con el fallo de la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Además ambos candidatos explotaron su perfil de “outsiders” de los partidos tradicionales del PLN y el PUSC.

En esta coyuntura electoral, es sabido que un amplio sector de activistas se inclinará por un “voto útil” por el PAC para evitar el ascenso de Fablicio Alvarado y Juan Diego Castro, los candidatos más conservadores y a la derecha de la campaña. Esta decisión no la compartimos porque el voto útil por el PAC conduce a su fortalecimiento, y sus políticas, como bien quedó demostrado con la adminisración de Luis Guillermo Solís, se dirigen a atacar a los de abajo para que la crisis fiscal la pague la clase trabajadora, tal como propone Carlos Alvarado con el aumento del IVA. Por eso, hacemos un llamado a las luchadoras y luchadores a no confiar en el PAC, sino en la propia capacidad de organización y lucha para detener los ataques reaccionarios y la avanzada conservadora. Además, porque la configuración de la próxima Asamblea Legislativa nos obliga organizarnos para defender en las calles los derechos de la clase trabajadora, de las mujeres y la población LGBTTI.

Por último, esta campaña también reflejó las transformaciones políticas que recorren la sociedad costarricense actual, donde un 50% del padrón electoral son personas jóvenes menores de 40 años, quienes mayoritariamente no tienen consolidada ninguna identidad partidaria. Eso da cuentas del estancamiento electoral del PLN y el PUSC, partidos que representaron las identidades políticas mayoritarias surgidas tras la guerra civil de 1948 y que durante décadas se alternaron en el poder. Además explica que en las últimas campañas el matrimonio igualitario, la conversión del país en un Estado laico y los derechos de las mujeres, se posicionen entre los principales temas de discusión política, pues por lo general responden a preocupaciones más vinculadas a las nuevas generaciones, algo que genera una enorme polarización en una sociedad tan conservadora como la costarricense, donde hay un déficit en materia de derechos democráticos.

¡En San José llamamos a votar por el NPS en diputaciones!En la presidencia por Jhon Vega del PT

Desde el NPS hacemos un llamado a votar en San José por las candidaturas de nuestro partido, encabezadas por Víctor Artavia y Heidy Valencia, militantes socialistas con una amplia trayectoria en luchas sociales como el Combo ICE, NO al TLC, luchas estudiantiles, sindicales, feministas y LGBTI.

Nuestra campaña colocó en el centro las reivindicaciones de la clase trabajadora del sector público y privado (aumento salarial de emergencia, derecho a la sindicalización), una propuesta de reforma fiscal progresiva para que la crisis fiscal la pague el gran capital y la necesidad de impulsar un plan de obras públicas contra el desempleo (particularmente orientado hacia las mujeres y la juventud). Pero también dimos respuesta a las reivindicaciones democráticas de sectores oprimidos que nuevamente se posicionaron como temas centrales en esta campaña. Partiendo de nuestro planteamiento por una Asamblea Constituyente para refundar el país a partir de los intereses y necesidad de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, nos posicionamos a favor del matrimonio igualitario, la ley de identidad trans, la declaratoria de emergencia nacional para prevenir los femicidios, derecho al aborto y contra la brecha salarial entre hombre y mujeres en la empresa privada.

Asimismo, fuimos el único partido que hizo eje en la reivindicación por un Estado laico, tema que posicionamos desde el debate organizado por el CIEP-UCR a finales de noviembre[1] y replicamos en todos los espacios en medios de comunicación donde participamos, además de demostrar nuestra consecuencia cuando apostamos con todo a impulsar la gran movilización del pasado 20 de enero (convocada desde el movimiento “Yo sí quiero un Estado laico CR”), sin duda alguna el principal elemento de contrapeso al giro a la derecha y conservador de esta campaña electoral.

Por eso instamos a quebrar el voto por nuestras candidaturas a todas aquellas personas de San José que se reivindican de izquierda y/o progresistas, para fortalecer una alternativa socialista consecuente con las luchas y reivindicaciones de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud. También, instamos a fortalecer la izquierda revolucionaria para en el próximo período enfrentar al gobierno y la Asamblea Legislativa porque independientemente del partido electo, será orientado hacia el ataque de la clase trabajadora para recargar la crisis fiscal sobre nuestros bolsillos.

En cuanto a la presidencia, desde el NPS llamamos a votar por la candidatura presidencial de Jhon Vega del Partido de los Trabajadores (PT), por ser el único partido inscrito a nivel nacional que sostiene un programa de independencia de clase y en defensa de los intereses de la clase trabajadora. Pero nuestro apoyo al PT no deja por fuera críticas a su propuesta programática y campaña electoral.

Empecemos señalando que desarrolló una campaña gremialista y/o reivindicativa, focalizada unilateralmente en la clase trabajadora y, por ende, con una política sectaria e inconsecuente hacia reivindicaciones democráticas.Por eso el PT enfatizó las denuncias sobre las condiciones de explotación de la clase trabajadora (¡aunque dijo poco o nada sobre el sector público!) y se posicionó por el derecho a la sindicalización en la empresa privada, pero no tuvo el menor reflejo por articular su propuesta clasista con las reivindicaciones democráticos quese impusieron como los ejes de la campaña electoral.

Por ejemplo la reivindicación de Estado Laico estuvo ausente como eje en la campaña del PT, algo que era imperioso remarcar a partir de la coyuntura abierta con la “marcha del odio” del 3 de diciembre organizada por la Iglesia Católica y con el respaldo de los partidos fundamentalistas cristianos. Esto explica que para el PT la organización de una marcha de siete mil personas por el Estado laico en San José fuera algo externo, pues no aportó en lo más mínimo al proceso y se limitó a sumarse a la marcha como un ente pasivo[2].

Esto es puro gremialismo (o economicismo en términos de Lenin) y bastante despolitizante, pues en los hechos el PT se colocó de espaldas a los debates de temas democráticos desarrollados durante la campaña, sintetizados con el ascenso de Juan Diego Castro y Fabricio Alvarado, figuras que destacaron por su perfil autoritario y contrario a los derechos de las mujeres y la población LGBTI. ¡Así la campaña del PT incurrió en un obrerismo sectario, confundiendo el perfil socialista con uno sindicalista que en nada educa a la clase obrera y no establece un diálogo con la realidad que aqueja a cientos de miles de mujeres, población LGBTI y la juventud!

Por último, el sectarismo del PT le impidió avanzar con la constitución de un Frente de Izquierda Socialista (FIS) en la campaña electoral, algo que hubiera profundizado el cuestionamiento por la izquierda al FA, particularmente en estas elecciones donde va tener una baja votación presidencial por su giro a la derecha (¡agravado por la pésima candidatura de Edgardo Araya!) y verá reducida sustancialmente su fracción legislativa (no es descartable que vuelva a una bancada unipersonal con José M. Villalta).

Desde el NPS les planteamos al  PT realizar un FIS a lo largo del 2017. A pesar de varias cartas que enviamos a la dirección del PT y otros llamados públicos en nuestra prensa y redes sociales, nunca respondieron a nuestro planteamiento unitario[3]. Por ese motivo, en las votaciones del 4 de febrero nos vamos a disputar los votos a diputación entre el PT y el NPS en San José, provincia donde la izquierda logra las mejores votaciones en los últimos años.

Por todo lo anterior, reiteramos llamamos a votar por el NPS en diputaciones por San José y en la presidencia por Jhon Vega del PT. Además, a organizar desde ya un Frente de Izquierda Socialista para luchar contra el próximo gobierno y Asamblea Legislativa, e invitar al activismo de izquierda a organizarse con el NPS, el único partido que impulsa la unidad de la izquierda en Costa Rica.

[1] Ver resumen de intervenciones de Víctor Artavia del NPS en https://www.facebook.com/NuevoPartidoSocialista/videos/1493160547388491/.

[2]Algo similar ocurrió con la intervención de Jhon Vega en el debate del TSE a favor del NI UNA MENOS, aunque el PT sectariamente no se sumó al movimiento en Costa Rica que organizó la marcha del 8 de marzo del 2017, limitándose nuevamente a marchar como un ente pasivo.

[3] También señalamos el sectarismo del PT en la elección de la Junta Directiva de la APSE, donde a pesar de existir una alternativa luchadora y por la democratización del sindicato conformada por el NPS y otros sectores de izquierda, orientaron a tener una papeleta encabezada por Jhon Vega que segmentó el voto y condujo a la continuidad de la dirigencia sindical burocrática, caso contrario la alternativa democrática de lucha habría resultado ganadora, por eso, el sectarismo es criminal cuando se trata de posicionar una opción para la lucha.

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