Por Socialismo o Barbarie – Las Rojas Europa | Desde la Universidad de Verano del NPA. 6/9/18

Categoría: Movimiento de mujeres Etiquetas: ,

Esta semana se realizó una nueva edición de la Universidad de Verano del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia en localidad balnearia de Port Leucate, a la que asistieron alrededor de mil militantes y simpatizantes del partido.

Desde Socialismo o Barbarie Europa, hemos participado con una delegación de compañeras y compañeros que estuvo a cargo de la organización de la conferencia “Las mujeres a la ofensiva en el mundo”, de la que participó como panelista nuestra compañera de Las Rojas, Carla Tog, analizando la experiencia reciente del movimiento de mujeres en Argentina, junto a las expositoras Monica Casanova de Chile, Laia Facet del Estado Español y Louise Roc de Francia.

En el inicio de su exposición, Carla Tog señaló: “Asistimos a un renacer feminista en estos últimos tiempos, pero este movimiento no nació por arte de magia, ni por generación espontánea. Para nosotras este movimiento tiene un impulso previo, una historia previa y tal vez el caso de la Argentina pueda servir como ejemplo para abrir el debate.”

Y agregó: “Hoy existe un movimiento de mujeres que es mundial y que llegó para quedarse y eso es una gran novedad, porque además es el principal movimiento mundial que existe, coordinando luchas y transmitiendo experiencias que traspasan las fronteras.”

Si hay algo que se notó como una constante en las diferentes intervenciones, fue el hecho de coincidir en la globalidad del fenómeno que solamente en los últimos dos o tres años cuenta con grandes experiencias, como la del “Ni una Menos” de Argentina[1], el movimiento Anti-Trump en Estados Unidos, la huelga de mujeres de Polonia, el referéndum por la IVE en Irlanda, o la resistencia de las mujeres kurdas, entre tantos otros ejemplos a nivel internacional.

Este año, la lucha de las mujeres argentinas por la legalización del aborto ha significado uno de los elementos “más entusiasmantes de la situación internacional”, como destacara Christine Poupin, portavoz del NPA, en el cierre del “meeting” central de la universidad. Esto se debe a que la nueva generación feminista que entra en escena con toda su juventud y su potencialidad constituye uno de los principales contrapesos positivos a una situación mundial de giro a la derecha e inestabilidad.

En Argentina, en particular, el movimiento feminista ha logrado por primera vez conquistar una mayoría social que se manifiesta de forma activa en las calles, con multitudinarios marchas y vigilias por la obtención del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos. Sin embargo, es esa pequeña minoría que hemos denominado como la “coalición oscurantista”, entre los que se encuentran nada más ni nada menos que el gobierno de Macri, las Iglesias Católica y Evangelista, los diputados conservadores, los dinosaurios del Senado y los grandes medios de comunicación, todos representantes de la clase dominante capitalista que busca perpeturar la opresión a las mujeres para su propio beneficio.

Una pequeña minoría social pero que conserva todo el poder del Estado y las instituciones, que si bien ha logrado frenar por el momento la obtención de este derecho, no ha logrado parar a un movimiento inmenso que ha llegado para quedarse. Una “coalición oscurantista” que cuenta con el inestimable apoyo de “la podrida burocracia sindical de la CGT”, como relatara nuestra compañera en el debate, a propósito de las declaraciones de los líderes de la central que debieron retractarse luego de la cantidad de escraches y movilizaciones del movimiento de mujeres en cada uno de los locales sindicales.

Una coalición oscurantista a la que Las Rojas le hemos declarado la guerra, porque sabemos que para obtener nuestros derechos, es necesario pelear y enfrentarse ante un enemigo poderoso que no va a regalarnos nada. El ejemplo más claro de esto lo han puesto las compañeras francesas que mencionaron a la generación del Mayo 68, como la que obtuvo el derecho por el aborto legal en Francia, luego de inmensas manifestaciones masivas.

Los diferentes ejemplos y experiencias de lucha que se compartieron en el debate fueron muy ricos para pensar cuestiones centrales sobre la constucción de un movimiento de mujeres de masas. En este sentido, se destacaron experiencias de autoorganización, de peleas en casos concretos contra la violencia sexista y los femicidios y de todo lo que significa la enorme importancia de la lucha por el derecho al aborto legal.

Por estos motivos, los avances en cada uno de los países mencionados, plantean enormes desafíos y potencialidades. Porque cuando el movimiento de mujeres identifica con claridad a sus enemigos, denunciando el rol del Estado y de la Justicia patriarcal, permite desarrollar una conciencia que cuando arranca, no tiene vuelta atrás. Y es esta posibilidad la que puede adquirir toda su potencialidad revolucionaria si el movimiento logra identificar claramente a su aliado natural en la clase obrera, una alianza que puede resultar estratégicamente decisiva en la batalla por conseguir todos los derechos y por cambiarlo todo.

[1]          Ver: “Ni una menos” en la Universidad de Verano del NPA 2017: http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=10239

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