Por Sofía Ginestá y Martin Anarresti, SoB 490, 11/10/18

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Imagen: Moa do Katendé. Afrodescendiente, artista y docente asesinado

Brasil

Crecen los ataque neofascistas a los opositores a Bolsonaro

Sofía Ginestá y Martin Anarresti

El domingo, Jair Bolsonaro se erigió como ganador de la primera vuelta en las elecciones presidenciales del gigante latinoamericano con el 46% de los votos. A la mañana siguiente, ya hubo un muerto a manos de los seguidores de este ultra derechista, racista y misógino.

Se trata de Moa do Katendé, pseudónimo de Romualdo Rosario da Costa, de 63 años, reconocido artista y profesor de Capoeira. Fue apuñalado 12 veces en un bar por un militante “bolsomiñon”, que no aceptó que Rosario da Costa respondiera políticamente a sus provocaciones, defendiendo sus raíces africanas y su voto al PT.

Moa do Katendé no solo era famoso en tanto artista y docente de “afoxé”, un ritmo propio del Brasil con raíces africanas. Era sabida su labor como afrodescendiente, por rescatar la cultura negra en Salvador de Bahía.

El crimen no fue obra de “un loco suelto”. Es un terrible pero esperable subproducto de la campaña que el ex-capitán del Ejército llevó adelante de cara a las presidenciales. Por un lado, los dichos racista y anti-negros plagaron sus discursos, llegando a decir que “no sirven ni para reproducirse”. Por otro, el mismo Bolsonaro incitó al asesinato de los simpatizantes del PT y de la izquierda, cuando en un acto en Acre dijo “vamos a fusilar a la petralada”; decir “la petralada” en Brasil es algo similar a decir “los zurdos”.

Y cuando aún no habíamos terminamos de digerir el nefasto crimen cuando nos enteramos que una mujer de 19 años que volvía a su casa la noche del martes 9 de octubre en la ciudad brasileña de Porto Alegre fue abordada por 3 hombres por usar una camiseta con la leyenda “#elenao”. Luego de ser increpada por usar la camiseta, fue golpeada y reducida por dos de los hombres, mientras que el tercero dibujó con navaja una esvástica, símbolo del nazismo, en sus costillas. La víctima hizo la denuncia a la policía pero evitó hablar con la prensa por temor a represalias.

Los episodios de violencia derechista se vienen sucediendo uno tras otro. El punto más alto fue el asesinato de Marielle Franco hace seis meses luego de la intervención militar de Río de Janeiro. Ahora, los ataques neofascistas vienen creciendo impunemente luego del triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta electoral: el asesinato a puñaladas de Moa do Katendé fue el primero. El martes se denunció que un estudiante de la UFPR fue agredido y herido por bandas simpatizantes de Bolsonaro por llevar una insignia del MST.

En las últimas horas también han circulado por las redes sociales videos de desfiles de militantes y militares en formación, cantando consignas a favor de Bolsonaro. El resultado de la primera vuelta electoral ha envalentonado a sectores de esta extrema derecha simpatizantes de la dictadura, que ven en Bolsonaro y la posibilidad de su triunfo una vía libre para realizar estos ataques con métodos fascistas. Recordemos que parte de su campaña se focalizó en amenazar de muerte a la izquierda en general, así como a los homosexuales, y ha sostenido el carácter “inferior” de negros y mujeres. Como hemos subrayado en estas páginas, se plantea en Brasil la necesidad de derrotar en las urnas y en las calles esta avanzada reaccionaria, combatiendo al fascismo con el único método posible: la lucha sin concesiones.