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Por Graciela Mora Padilla

Desde el 2010 se realiza la Encuesta Continua de Empleo (ECE) por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), y en febrero de este año reveló que el IV trimestre del 2018 registró la tasa más alta de desempleo desde que se empezó a realizar el estudio, en el cual se reportó un 12%.

En total, hubo 294 914 personas desempleadas, en un año aumentó 2,7 puntos porcentuales. Entre esta población se identificó que 185 mil personas con experiencia se encuentran  sin empleo por cierre, quiebra, traslado de la empresa, restructuración o recorte de personal, lo cual ocasiona despidos o renuncia obligada o pactada. Esto pone en evidencia la crisis que el sistema de exportaciones tiene, el rasgo estructural de la economía capitalista del país es muy débil en la generación de empleo y el reparto de los ingresos es cada vez más concentrado.

Por otro lado, los datos del INEC revelan que, tanto la población más joven (de 15 a 24 años) y la población más envejecida (de 60 años y más), se encuentran entre los números más altos de desempleo. Esto deja entre ver que, los puestos de trabajo para la juventud están limitados y son quienes sufren de desempleo considerablemente. La llamada flexibilidad horaria de los empleos sin regulación que aprovechan la tecnología y los medios de información para llevar acabo sus actividades productivas, genera una inestabilidad en la juventud trabajadora, acompañado de pésimas condiciones laborales. Y la población adulta mayor, representa la falta de acciones del Estado por socavar sus condiciones de pobreza y vulnerabilidad.

La encuesta también evidencia que el desempleo afecta en su mayoría a las mujeres, pues se registró un 14% en la tasa de desempleo mientras que en los hombres es de un 10%. Estos datos revelan la “feminización de la pobreza”, pues gran cantidad de mujeres se encuentran en condiciones de pobreza por una serie de violaciones a sus derechos fundamentales en relación con la discriminación y desigualdad de género, producto del sistema patriarcal y capitalista. Por eso, menos de la mitad acceden a la esfera productiva y al trabajo remunerado, pero las que logran acceder se ven afectadas por el trabajo informal, el  subempleo y salarios miserables. Además, es necesario señalar que las personas ocupadas con un empleo informal aumentaron 3,8 puntos porcentuales con respecto al 2017, compuesto principalmente por las mujeres.

Desde el Nuevo Partido Socialista (NPS), consideramos la necesidad de que el gobierno genere empleo genuino (por ejemplo con el desarrollo de un plan de obras públicas) en aras de erradicar la pobreza, enfocado principalmente para la juventud y las mujeres. Además, se debe eliminar el derecho del patrono al despido con responsabilidad patronal derivado del régimen de libre despido que establece el artículo 85 inciso d) del Código de Trabajo, en virtud del cual es posible despedir a un trabajador en cualquier momento, por mera voluntad del patrono, indemnizándolo mediante las prestaciones laborales que establece la ley; igualmente, establecer un subsidio de 6 meses para las personas desempleadas acorde a sus necesidades.

También, es necesario que las mujeres tengan prioridad en el combate contra la pobreza, a través de la generación de empleos, prioritariamente a las jefas de hogar. Las empresas se deben ver obligadas a contratar a mujeres para las diferentes labores y con los mismos salarios por el mismo trabajo que realizan los hombres.