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Por Mauricio Cedeño Camacho.

El jueves 6 de junio, con la Iglesia Católica costarricense a la cabeza, el autollamado Encuentro Social Multisectorial anunció con bombos y platillos que “entregaran en un plazo razonable una serie de propuestas para ayudar a encaminar al país ante grave situación en la que se encuentra”[i], generando toda una distorsión de lo que pasa en la economía costarricense. Este grupo está conformado por distintos sectores que comenzaron a trabajar desde diciembre del 2018, lo integran La Iglesia Católica, varios sindicatos (entre ellos ANEP), agrupaciones de agricultores y cooperativas.

El intento de posicionarse al centro es típico de las incursiones de la Iglesia Católica en la política costarricense, pues así le pueden hacer el juego a la derecha neoliberal y a la burguesía nacional, de la cual forma parte. Sin duda, es parte del giro a la derecha que impera en la situación política internacional, le da continuidad a un clima reaccionario y conservador que el NPS viene advirtiendo desde antes de las elecciones anteriores.

Denunciamos que lo más escandaloso es ver de la mano a esta entidad patriarcal, conservadora y burguesa, a los llamados líderes sindicales que apoyan el Encuentro Social Multisectorial. Demuestran una vez más como muchas de las dirigencias sindicales de este país se han convertido en una burocracia que solo genera un dique de contención para la lucha de las bases de trabajadores honestas y valientes.

El discurso democrático que utilizan está desgastado, y sin ninguna perspectiva de clase, es un retraso de la  movilización. “Nosotros planteamos el conflicto desde ricos y pobres, no desde empresarios y obreros, o de Estado y usuario. El objetivo es poner un plazo de un mes para entregar aquellas propuestas que hemos catalogado como urgentes”[ii], y en esa distorsión vemos a dirigentes como Albino Vargas, Secretario General de ANEP, quien incluso defiende la agrupación apelando a los postulados de la Constitución Política como una “democracia participativa”, pero lo que Vargas parece obviar es que quienes se presentan con ese discurso son uno de los principales propietarios de este país. El estado costarricense aún mantiene su carácter confesional, por lo cual la Iglesia Católica cuenta con enormes cuotas de poder político y muchos beneficios económicos. Ya en la administración de Laura Chinchilla, la Iglesia recibió 2,3 mil millones de colones, y durante la administración Solís los aportes totales son menores, pero no dejan de ser enormes: en 2016 el gobierno destinó ¢428 millones a las Temporalidades de la diócesis de Tilarán para pagar profesores en los colegios católicos privados y subvencionados por el Estado.[iii] La Conferencia Episcopal maneja gran cantidad de bienes en el país. De acuerdo al bufete Jurisis en 2012 la Iglesia no pagó impuestos sobre más de 1500 propiedades (Iglesias, colegios privados, terrenos, etc.).

Desde el NPS denunciamos a las burocracias sindicales que se están aliando con una institución sumamente cuestionada en este momento por retrograda. Este tipo de alianzas solo viene a validar a la Iglesia Católica como interlocutora política en una discusión fiscal, ignorando la necesidad inminente de un Estado Laico en Costa Rica.


[i] ANEP (junio 7, 2019). Encuentro Social Multisectorial presentará propuestas para ayudar a encaminar al país bajo una perspectiva de justicia social.

[ii] ANEP (junio 7, 2019). Encuentro Social Multisectorial presentará propuestas para ayudar a encaminar al país bajo una perspectiva de justicia social.

[iii] “Cancillería deja en cero aportes para la Iglesia”. En www.nacion.com.