Por Martín Camacho

Categoría: América Latina, Revista Socialismo o Barbarie Etiquetas: , ,

 

 

 

Tercera elección para Evo Morales

 

 

“Se ha avanzado en 10 años más que en 200 años anteriores, pero eso no basta, el despertar revolucionario de los pueblos ha abierto un horizonte de posibilidades mucho más profundo, mucho más democrático, mucho más comunitario, es decir, socialista, al que no podemos renunciar si no es a riesgo de una restauración conservadora en la que, como decía Benjamin, ni siquiera la memoria de los muertos estará a salvo. Socialismo no es una etiqueta partidaria, pues muchas veces eso sólo ha servido para camuflar a la política de la barbarie neoliberal; socialismo tampoco es un decreto, porque eso sería reducir la acción colectiva del pueblo a una decisión administrativa de funcionarios públicos; socialismo tampoco es estatizar los medios de producción, eso ayuda mucho a redistribuir la riqueza, pero la estatización no es una forma de propiedad comunitaria, ni una forma de producción comunitaria de la riqueza” (discurso de asunción como vicepresidente de Álvaro García Linera, 22-1-15).

 

 

El siguiente artículo tratará de pautar algunas de las causas de cómo se dio la reabsorción del proceso boliviano desde las jornadas de 2003 y 2005, pasando por dos elecciones en el 2005 y 2009. El gobierno de Evo Morales del Movimiento al Socialismo (MAS) obtuvo otra victoria en las elecciones presidenciales. Una de las problemáticas es cómo el MAS se pudo abrir paso en una Bolivia conflictiva y en una coyuntura mundial de crisis económica. Después de 9 años de gobierno tras subir al poder con apoyo de la población que había tirado abajo Gonzalo Sánchez de Lozada, sigue teniendo el apoyo para ganar con el 60% en las elecciones del 12 de octubre pasado.

En toda la región hay un síntoma de giro hacia situaciones de pocas reformas. La etapa de la primera década de este nuevo siglo se había determinado por nuevos gobiernos populares que venían de rebeliones populares como son los casos de Argentina, Ecuador, Venezuela y algo más atrás Brasil. Hoy día lo que estamos viendo es que a través de la crisis económica instalada desde 2008 los gobiernos han empezado a tener políticas de ajuste. En algunos casos, la derecha ha empezado a cuestionar a estos gobiernos porque las economías de estos países no habían resultado tan prósperas los capitalistas. En el caso de Venezuela, después de la muerte de Chávez los intentos de tirar el gobierno desde sectores descontentos en las calles se hicieron sentir. Por otro lado, en las últimas elecciones en Brasil el candidato que se podía representar más a la derecha, Aécio Neves, sacó en la segunda vuelta sólo 3 puntos porcentuales menos que Dilma.

En este marco se encuentra Bolivia, pero con una diferencia: la oposición había quedado muy relegada después del intento separatista de 2008 que terminó con la masacre de campesinos en el Porvenir, departamento de Pando. La derecha reaccionaria parecía conducir al país a una guerra civil con la posibilidad desintegración del territorio; en palabras de García Linera, el “empate catastrófico” (Cunha 2013)

Esto se resolverá con el referéndum por la Constitución Política del Estado, que se aprobó ampliamente, para obtener luego una contundente victoria en las elecciones de 2009 con el 64% y la obtención de los dos tercios de las cámaras legislativas. Esto le dará al gobierno algunas de las leyes que antes le era difícil sacar. Después de esta victoria, el gobierno se hará cargo de enjuiciar a algunos de los responsables y otros huirán del país, como Branko Marinkovic, responsable de formar grupos separatistas. Con esta coyuntura, la población temía por un intento de la derecha de tomar el poder y perder las pequeñas conquistas que el gobierno había dado a los más pobres, como bonos y subsidios de todo tipo. Ante esto, el gobierno sigue utilizando este demonio de la derecha para acusar a cualquiera que esté en contra de la política del MAS acusándolo de agente del imperialismo. Lo que más le interesa al gobierno es mantener este miedo contante en la población para no dispersar los votos. El trabajo fue tan sistemáticamente realizado que grupos que se habían alejado del MAS tuvieron que volver en los últimos tiempos; hay una especie de recaptación de viejos dirigentes.

Lo que tendríamos que definir es si el giro que ha dado el MAS es producto de la reabsorción de la rebelión popular. El caleidoscopio que se da en Bolivia es producto de cómo siguió y de dónde proviene el partido de gobierno, y cómo terminó utilizando el descontento reabsorbiendo a la mayoría de los sectores. Sin embargo, hoy se alía con la elite cruceña para hacer jugosos negociados económicos. Por un lado, mantiene la estabilidad económica en beneficio de los empresarios, y por el otro reprime todo intento de formación política independiente, como podría ser el PT, o persecución de dirigentes sindicales disidentes.

Podemos ver es un gobierno cada vez más conservador, ligándose al capital extranjero. Que éste sea chino no lo exime de culpa de seguir una política puramente extractivista, sin inversión en fuentes de trabajo ni crear una industria nacional. El MAS también está realizando su jugada en otro ámbito, la actuación de la Central Obrera Boliviana (COB) y la formación del partido de los trabajadores (PT), tema al que dedicaremos la segunda parte, para terminar de entender cómo el gobierno ha logrado neutralizar a la mayoría de los adversarios.

 

Estrategia del MAS frente a los adversarios

 

En Bolivia todo es una constante disputa, desde los ministerios hasta el propio presidente arremeten contra el que desacuerde con su política. Esto trae en Bolivia una sumisión hacia la política del gobierno que ha crecido en los últimos tiempos. La sistemática persecución a los dirigentes sindicales pone todo el peso del aparato represivo junto con los medios de comunicación para acallar las voces disidentes. En estos años, varios representantes de la derecha fueron al exilio o a la cárcel directamente.

Otro de los métodos del MAS cuando hay un conflicto cuyas reivindicaciones no serán atendidas es ponerlo en enfrentamiento directo con otro sector que dispute el mismo espacio, como fue el conflicto de la mina de Colquiri, donde el gobierno puso los cooperativistas en disputa con los trabajadores asalariados.

En esta perspectiva está el caso de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) que representa a 34 pueblos indígenas y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Quillasuyo (Conamaq), dos de las más importantes organizaciones indígenas de Bolivia. Las dos centrales habían realizado un pacto en vías de desarrollar una nueva constitución, pero las corrientes del MAS dentro de ellas trajeron la división después del intento de construir la carretera que pasaría por el Territorio Indígena Parque Nacional Isidoro Sécure (TIPNIS). Este conflicto dará un punto de apoyo para los disidentes del MAS y una necesidad para los que eran afines al gobierno de conformar otra confederación. El gobierno no podía darse el lujo de dejar crecer dirigentes independientes en el calor de la lucha al no poder comprar a Adolfo Chávez, por lo que estructuró una entidad paralela, conformó un congreso y aprobó su financiamiento con 8 millones de pesos bolivianos.

 

Discursos y hechos simbólicos

 

La creación de empresas poco sostenibles sólo tiene el papel de evitar conflictos y dar más presencia del Estado en algunas regiones del país donde el “proceso de cambio” no había llegado. Acá nos toca definir el grado de este simbolismo y cómo se representa en las comunidades, lo que a nuestro parecer en Bolivia es una herramienta muy fuerte que el gobierno ha utilizado para su beneficio, como construir un mercado donde casi nadie llega. Otra cosa es que esto determine un cambio real en la vida económica de la población. La deficiencia es clara en cuestión de salud, educación de calidad o seguridad alimenticia, lo que dista de concretarse con la construcción de alguna sede de un sindicato o mercado popular. Todo es más bien parte de asegurar una base política electoral.

Un caso emblemático, a fines de 2013, fue el lanzamiento del satélite de comunicaciones Tupac Katari. La construcción del satélite se hizo en China, país con el que Bolivia ha entrado en sintonía política y económica con el país asiático. El costo fue de unos 300 millones de dólares, y también se puso en marcha la Agencia Boliviana Espacial, producto de la capacitación de 64 ingenieros en la agencia china del espacio. (Stefanoni 2014). Acá lo simbólico empieza a asomar: el nombre escogido está a tono con el discurso indigenista al bautizar al satélite con el nombre del caudillo aymara que en 1781 dirigió el levantamiento contra el dominio español.

El satélite traerá beneficios a los usuarios de telefonía y llevará a casi todos los rincones de Bolivia la posibilidad de comunicarse no sólo con la propia Bolivia sino con el mundo, cosa que hace no mucho tiempo se veía como imposible. La cuestión que esto traerá poco avance para las actuales generaciones: las personas podrán tener celular, pero su economía será la misma; en temas de salud y educación estaremos tan lejos de la realidad como el satélite de la tierra. A quienes sí les sirve es a los empresarios que hacen sus negociados.

El gobierno hizo toda una campaña casi electoral y simbólica; los avisos publicitarios del gran salto a la tecnología decían “un pueblo milenario con tecnología de avanzada es invencible”. Ese día fue llamado el “día espacial”, pero todo lo simbólico tiene un lado real. La unión de Bolivia con China, que financió el proyecto, se sumó a la campaña simbólica: el satélite lleva la Whipala y la tricolor adonde nunca habrían llegado. Para terminar, la cuenta regresiva en mandarín da una percepción de cuán lejos puede llegar Bolivia. Uno puede decir que el gasto de este satélite no era prioridad en una Bolivia que no tiene todavía vías de comunicación bien definidas, pero el MAS ha visto esta oportunidad para demostrar el poder de la comunicación y cómo ésta puede ser una herramienta simbólica porque puede llegar a toda la población. Y así seguir ganando electores.

Éste fue uno de los elementos simbólicos que utilizó el gobierno para espantar los fantasmas de las reiteradas crisis, en un intento por retomar la confianza perdida. El MAS siempre trabajó con lo simbólico en un país donde las tradiciones, la cultura y los ritos son cotidianos.

Otro hecho simbólico fue el aterrizaje de emergencia que tuvo que realizar Evo Morales en Viena el 2 de julio de 2013, acontecimiento internacional que dio la vuelta al mundo por todas las cadenas de televisión. Es algo que no se veía hace mucho tiempo, ya que la Convención de Viena de 1961 garantiza el libre paso de jefes de Estado. Evo Morales estaba en Moscú en la conferencia de países exportadores de gas. A esto se le sumaba que el prófugo de la justicia norteamericana Edward Snowden se encontraba con asilo en Rusia, y la sospecha del imperialismo era que había subido al avión presidencial junto con Evo. Allí EE.UU. da la orden a sus aliados europeos de no dejar pasar el avión sobre su espacio aéreo. Van a verse involucrados los gobiernos de Portugal, Francia e Italia. Sólo Austria deja aterrizar el avión presidencial para recargar combustible, que es cuando comienzan las negociaciones para abrir el espacio aéreo. Mientras tanto, en Bolivia, el propio vicepresidente García Linera decía que Evo estaba secuestrado por el imperialismo, y algo de verdad había, aunque fuera por algunas horas. Por otra parte, se conformó una cumbre en Cochabamba desde la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) exigió la disculpa correspondiente de los países europeos involucrados (Mendoza-Botelho, 2014). Este hecho no iba ser dejado de lado como algo anecdótico, fue utilizado para realzar el sentimiento nacionalista y antiimperialista con vistas a las elecciones de octubre del año siguiente.

Todos estos hechos dan la posibilidad de crear un clima de que el gobierno hace cosas por los pobres y también puede ser preso por el imperialismo por sus hechos. Le da una realidad a lo simbólico que de otra forma seria difícil de demostrar en la propia Bolivia.

Otro de los hechos que ayudaron al gobierno del MAS en su camino a las elecciones de octubre de 2014 fue la cumbre del G-77+China, potencia que hoy se ve como el “capitalismo humano” en la región. Esta cumbre se realizó en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, donde hace unos 4 años era imposible para Evo Morales poner el pie. Hoy día la oligarquía vio que es mejor hacer negocios que intentar separarse de Bolivia. La cumbre convocó a 133 países de América, África, Asia y Oceanía.

Después de conmemorar los 50 años de esta organización, los mandatarios se dedicaron a dar apoyo al presidente de Venezuela y reclamar al imperialismo que deje de intentar golpes en la región. Otros de los temas típicos que se discuten en estos encuentros son la pobreza, los recursos naturales, la tecnología o el cambio climático. En fin de cuentas, son muchas palabras y pocas acciones. Lo concreto es que China venía a hacer negocios a Latinoamérica y África. Mientras tanto el gobierno aprobó un presupuesto de 21 millones de dólares solamente para obras de infraestructura y otro millón de dólares para montar una oficina de coordinación del evento en Nueva York (Mendoza-Botelho 2014)

Como Bolivia presidía la cumbre, esto le da un contenido simbólico de gran magnitud por las posibilidades de apertura de mercado: Bolivia comienza a integrase al mundo, por ahora periférico pero con el gran “amigo” que es China.

Esto ayuda al gobierno a terminar de convencer a la burguesía cruceña que es mejor hacer negocios con el MAS que irse del país, uno de los puntos débiles del gobierno que ahora pudo revertir. Al principio había entrado en la periferia con el Plan 3000, un barrio de las afueras de Santa Cruz pero que hoy ya está en el centro del movimiento financiero y económico abriendo nuevos mercados. Así, esta oligarquía racista que no soportaba tener un indígena en el poder termina apoyándolo en las elecciones. Dentro de las autoridades cruceñas que estuvieron en la cumbre se destacaron el gobernador Rubén Costas y Percy Fernández, alcalde de la ciudad, ambos duros críticos del gobierno, que en esta oportunidad reconocieron que la política de Evo termina aglutinando a anteriores enemigos.

Aquí solo queremos destacar algunos de los ejes de la relación de Bolivia con China, que termina dándole la posibilidad de un respiro frente a la crisis económica, y con ello una estabilidad del gobierno. Desde hace tiempo se vienen dando relaciones con China, que en un comienzo eran de baja escala, como el comercio familiar, pero su desarrollo otorgó beneficios significativos a una economía como la de Bolivia.

Las exportaciones de minerales y el satélite Tupac Katari son algunos de los intercambios que Bolivia realizó en la era Evo Morales, pero el proyecto más ambicioso que tiene pensado el gobierno es la construcción de un ferrocarril transoceánico que comunicaría a la mayoría de los países del Cono Sur y posibilitaría la exportación desde el Pacifico hacia los puertos asiáticos.

Evo Morales pudo atraer la atención no sólo de capitales chinos, sino que el mismo FMI reconoció esfuerzos para estabilizar la economía; la CNN le entregó un premio por el avance económico y el New York Times elogió al presidente del país andino como “prudente”, dejando de lado las nacionalizaciones de empresas privadas y destacando el mayor monto proporcional de reservas internacionales, aspecto que desarrollaremos más adelante.

Lo que queremos destacar es que con un desarrollo desigual, alguna mejoría en la economía y “hacer bien las tareas”, el MAS pudo salir de la incertidumbre y con eso conseguir seguridad para los negocios capitalistas, en detrimento de los trabajadores y el pueblo.

 

¿Adónde van las súper ganancias?

 

Una de las respuestas fáciles que podemos dar para explicar el triunfo en las tres últimas elecciones de Evo Morales es que la economía creció. Pero esto termina poco representado en avances para los trabajadores. Este crecimiento económico se debe a unas pocas materias primas, de las cuales el petróleo y el gas son las principales. Este tipo de exportación demanda poca cantidad de trabajadores para lo que representan estas ganancias. En el caso de la minería, que sí demanda más mano de obra, con la salvedad de que hoy la mayoría de ellos está en empresas corporativizadas, el porcentaje de crecimiento fue del 1 %, debido a la poca inversión que dio el estado a este sector. Pero veamos algunos números para ver cómo esto se desarrolló en Bolivia y entender que a partir de los beneficios por los hidrocarburos el gobierno ha podido realizar toda una serie de medidas populistas.

Desde el gobierno el éxito económico que levanta el propio presidente es la participación del Estado en un 35% de la economía. El gobierno trabajó algunas leyes para que el Estado tenga participación en las empresas privadas. Con esto Bolivia ha mantenido un nivel de crecimiento razonable, en comparación con la región y el proceso de crisis económica global. Según la CEPAL, el crecimiento ronda el 5-6% del PIB para los próximos años. El problema que estos datos económicos se reducen algunas materias primas: el crecimiento de los hidrocarburos fue del 18,3% en 2013; la construcción, el transporte y las manufacturas rondaron el 8% (Mendoza-Botelho), pero esto contrasta con el decaimiento del sector minero. Esto se debe en parte a la caída de los precios internacionales pero también es una política orientada desde el gobierno de no invertir en este sector “conflictivo”, aunque abrir nuevas minas, fundidoras y todo un mecanismo de industria pesada le daría a Bolivia una estructura distinta de la que tiene, incluida una base proletaria que hoy dista mucho de lo que era hace 40 o 50 años atrás. Las nacionalizaciones en el sector fueron producto de intensas luchas para terminar de reabsorber el descontento, pero el MAS no tiene un proyecto serio para desenvolver el sector minero: sólo beneficia al capital exportador.

Para este progreso económico, el gobierno tuvo que aliarse con los sectores de la burguesía que hace un tiempo venían criticando al gobierno, pero que ahora terminan viendo que es mejor hacer negocios que intentar mudar el gobernante. Ante eston el anuncio de Evo Morales como el gobierno del “vivir bien” intenta acercar al sector empresarial para su lado: “El sector privado no puede ponerse celoso, más bien deberían complementarse empresas del Estado con las privadas, eso es parte de una economía plural” (La Razón, 2013).

Igualmente, el sector de importancia que le da la posibilidad de articular un sinnúmero de planes sociales de contención y de incorporación de los sectores más pauperizados son los hidrocarburos. En esto sí el gobierno ha invertido considerablemente en estos ocho años. Sin estas entradas de caja sería bien difícil mantener una mínima estabilidad en un país donde los conflictos sociales son moneda corriente. El presidente de la compañía estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB), Carlos Villegas, anunció que Bolivia alcanzó un récord en la producción de gas natural en diciembre del 2014 de 63 millones de metros cúbicos o sea unos 2 millones más que el año anterior (http://gazprom-international.com). En cuanto al petróleo, Villegas anunció el incremento de 10% respecto del primer trimestre del 2013, alcanzando los 65.000 barriles por día de petróleo.

Estos aumentos de producción son parte de un proyecto que viene desarrollando el Estado para subvencionar todos los planes sociales y beneficiar a los sectores que apoyan los planes del gobierno. Esta inversión es uno de los cambios más significativos para la economía de Bolivia. Desde 2006 se han superado 9.000 millones de dólares de inversión, salidos no de préstamos extranjeros sino de la propia YPFB. Y en los próximos 5 años la inversión subirá a 12.000 millones de dólares. Lo que está sucediendo en Bolivia es una acumulación de “gordura” para los tiempos difíciles, con un crecimiento en promedio de los últimos 10 años del 5% del PIB. Con esa inversión, Bolivia ha alcanzado el cuarto lugar como productor de hidrocarburos de Latinoamérica, exportando gas natural a Argentina y Brasil.

Ante esto, las reservas internacionales netas han alcanzado un nuevo récord de más de 15.000 millones de dólares, algo que le da una seguridad al gobierno que antes no tenía. Esto no significa un avance significativo en el nivel de vida de la población, que tiene que seguir haciendo grandes sacrificios para sobrevivir, pero el gobierno lanza estos datos como alentadores para el futuro.

Otro de los avances significativos que el gobierno ha utilizado todos estos años para mantener su caudal de votantes son las construcciones de carreteras. Bolivia posee una geografía particular, accidentada, en la cual la construcción de caminos y vías de traslado y trasporte, tanto de mercancías como de personas, es bastante difícil. Y el gobierno lo ha utilizado para hacer campaña realizando carreteras hacia lugares donde sólo se llegaba en avioneta. Entre 2006 y 2012 se hicieron 1.676 kilómetros de carreteras, duplicando lo que se había construido entre 2001 y 2005. La inversión ronda los 2.000 millones de dólares, inversión en infraestructura que es la más alta de la historia, que tiene un contenido simbólico pero más aún un contenido de desarrollo capitalista, sobre todo para los pequeños productores, que van a poder transportar sus productos del campo; es política del gobierno fortalecer a un sector productivo-campesino que le dará apoyo en las elecciones. Otro tema es el proyecto del tren transoceánico, que beneficiaría las grandes exportaciones a los mercados asiáticos.

La estrategia del gobierno con los ingresos de los hidrocarburos está siempre supeditada a la campaña electoral. Allí se derrama dinero para la compra de dirigentes, “regalos” a sindicatos, formación de sindicatos paralelos, toda una estrategia para mantener la oposición en su mínima expresión.

Fernando Molina, en su artículo “¿Por qué Evo Morales sigue siendo popular?”, da toda una explicación de cómo el gobierno sigue teniendo apoyo entre los sectores más pobres. Los bonos que comenzó a repartir el MAS hoy llegan a 3,3 millones de personas, y van desde los 28 a los 340 dólares por año entre estudiantes, mujeres embarazadas y ancianos. Con esto el gobierno bajó algo los índices de pobreza, sobre todo la extrema. Incentiva a los estudiantes a continuar en la escuela, aunque en la realidad este dinero termina siendo mal administrado por las familias de bajos recursos. El tema educación es una de las grandes falencias rémoras donde el gobierno ha hecho poco y nada para cambiar esa realidad.

En un país con un crecimiento promedio anual del 5% del PIB las tasas de población en situación de pobreza moderada o extrema siguen siendo altísimas. En las propias tablas elaboradas por el Estado Plurinacional, refiriéndose a los años 2005-2011 la pobreza moderada era del 60% de la población, bajó al 45%, y la pobreza extrema era del 38%, bajando luego al 21%. Así, sigue prevaleciendo en Bolivia una gran desigualdad. Hoy hay menos pobreza extrema por los bonos del gobierno, pero no se le da una perspectiva de largo alcance o un desarrollo sustentable.

La pelea por la supervivencia en Bolivia sigue teniendo los mismos parámetros que antes. Salir de la pobreza extrema garantiza sólo sobrevivir,`pero en educación y salud se está bastante lejos del “buen vivir” que pregona el gobierno. En la distribución de la renta que hoy tanto festeja el MAS, la parte del león se la llevan los exportadores, las grandes empresas y empresarios del oriente y una buena tajada de la torta se va para mantener la burocracia que sustenta el gobierno.

 

Resultados electorales y perspectivas

 

Nadie se esperaba una diferencia muy grande en las elecciones de octubre de 2014 con las anteriores; la mayor expectativa del gobierno era conseguir la mayoría en las cámaras legislativas y ganar en Santa Cruz de la Sierra, región que le fue hostil al gobierno hasta el punto de no dejar pisar suelo cruceño al propio presidente. Esto fue modificado en la última elección: con el apoyo de algún sector de la burguesía agroexportadora, el gobierno logró una mejoría significativa en casi todo el país, ganando en los 8 de los 9 departamentos; sólo perdió en Beni, donde Unidad Nacional del empresario Doria Medina ganó por el 10%. El 60% de los votos para Evo Morales y García Linera representa el triunfo de una política de manejo del discurso simbólico sumada a un reparto de las regalías del gas y petróleo con los criterios señalados.

Evo Morales dijo antes de las elecciones que ganar era muy fácil en Bolivia, y no fue muy diferente de lo que decía. Pero veamos cómo quedaron los demás partidos. UD sacó casi un 25%, en un proyecto empresarial de centroderecha democrática que estuvo al margen de los acontecimientos más álgidos en los últimos tiempos; el Partido Demócrata Cristiano, que llevaba al ex presidente Tuto Quiroga, sucesor del dictador y presidente electo Hugo Banzer, obtuvo un 9%. El Movimiento Sin Miedo, de Juan del Granado, que tiene hoy la alcaldía de la ciudad de La Paz, quedó en el 2,9%, y el Partido Verde de Bolivia, surgido al calor de las reivindicaciones indígenas del TIPNIS, logró el 2,7% (resultados de elecciones generales 2014, IPSOS Bolivia y ATB noticias). Con estos resultados estos dos últimos partidos perderían la personería jurídica por no llegar al 3%. Obviamente, con estos resultados el gobierno se ve cómodo para enfrentar tranquilamente otro mandato sin muchos sobresaltos.

¿Por qué sigue ganando Evo Morales? Además de intentar responder esto, haremos una previsión de qué fenómeno político se estaría formando en el país andino y si esto llevaría a una nueva reelección de la dupla que gobierna a Bolivia por más de 10 años. En la región también se dieron otros períodos largos como en Brasil, Argentina y Venezuela. Pero el gobierno del Evo tiene algunas ventajas respecto de estos países: en primer lugar, la rebelión popular de 2003 desestabilizó los pilares del Estado y pulverizó los partidos tradicionales, hoy desaparecidos o en vías de extinción. Además, mientras que los países de la región se sumergen en una recesión de la que les será difícil salir a corto plazo, en Bolivia se esperan algunos años más de estabilidad, con un crecimiento anual que rondará el 5%. Pero lo que más nos interesa es que todavía no ha surgido una oposición de izquierda al gobierno. Los intentos que han surgido desde el PT fueron absorbidos por la maquinaria burocrática del MAS, en conjunto con la Central Obrera Boliviana (COB). Entonces, podemos decir que si la estabilidad económica sigue en niveles aceptables y las alternativas no superan el piso legal, el gobierno del MAS seguirá con nuevos discursos simbólicos, en lo que podríamos definir como una nueva forma de política regional.

 

El PT y la COB o la alternativa por izquierda

 

Uno de los puntos programáticos importantes en estos años en Bolivia fue la formación de un instrumento político de los trabajadores (IPT), un partido que dé a la clase obrera una identidad propia para enfrentar al gobierno del MAS. El proceso no viene sólo de este gobierno: ya a mediados de 2005 se hablaba de que la clase obrera tenía que organizarse para constituir una alternativa de gobierno independiente de la burguesía. Hubo varios intentos para que la COB tomara como primordial formar el instrumento político. Recién en 2006, en el XIV congreso de la COB, se establece la construcción del IPT, pero esto nunca fue encaminado por ningún organismo de la central obrera. El poco peso específico de los partidos de izquierda, menos que menos en el movimiento obrero minero, dificultó presionar a la burocracia cobista.

La COB osciló entre un discurso radical y apoyar el proceso de cambio, pero siempre más cerca del gobierno que de una política independiente de clase. En la primera etapa del gobierno de Morales, en medio de los conflictos separatistas, la COB pactó apoyar el “proceso de cambio” y la nueva constitución política del Estado. Desde un comienzo el MAS se jugó a obtener el apoyo del único sector que podría hacer contrapeso al gobierno, y más teniendo la carta de organizar un instrumento político como se venía planeando.

En el XXX Congreso de la Federación de Mineros, realizado en Oruro en 2008, se ratifica la formación del instrumento político. Se destacan los mineros de Huanuni, que sumaron 100 delegados. Y en el congreso de 2011 en Potosí se vuelve a presionar a la COB para darle impulso al IPT. En este ambiente se llega al congreso de la COB, que se venía postergando reiteradas veces con innumerables excusas burocráticas. Este congreso, realizado en Tarija, fue la antesala de la definitiva conformación del instrumento político. Las esperanzas de que el gobierno podría traer mejoras para la vida de los trabajadores ya se habían disipado y reinaba era un amplio descontento entre las filas proletarias, sumado al tema del TIPNIS, la parcial nacionalización de los hidrocarburos o la falta de inversión en el ámbito minero y productivo del país.

Es en este congreso donde se elige a Juan Carlos Trujillo, que en su discurso sobre el IPT decía: “Ya tenemos un lineamento que está en el documento presentado por los mineros de Huanuni a través de la Federación de Mineros. Pensamos que hay bases suficientes para crearlo, pero tiene que someterse a una sociabilización de los diferentes sectores mineros, petróleos, fabriles y otros sindicatos para que se haga realidad” (Peñaranda, “El MAS y la cooptación del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni”. Así es como se llega un año después a conformar el primer congreso del Partido de los Trabajadores.

Este congreso, convocado por la COB, se realizó en marzo de 2013 en Huanuni, como lo venían pidiendo los congresos de la COB y la Federación de Mineros. En este congreso inaugural van a estar presentes unos 1.300 delegados representando a 31 de las 65 entidades que componen la COB. Ya había un problema, porque la cantidad de representantes es bastante baja para el desafío que estaba planteado. Si bien el número de delegados es considerable, estos no terminaban de representar la integridad de la COB, y esto se reflejó en fracturas poco después, con varios sindicatos de parte del partido de gobierno.

Y es en este punto que el gobierno puso atención: si salía esta alternativa, podría aglutinar el descontento en un solo frente y sería un dolor de cabeza para Evo y compañía. Allí fue que el Estado puso en juego las peores artimañas para desestructurar este proyecto político.

La típica radicalidad que a veces queda sólo en los papeles no podía faltar en este partido. Se apoyan en las famosas Tesis de Pulacayo (1946) que en el documento político se representan de la siguiente forma: “Toda huelga debe nacer con la intención de convertirse en general. Una huelga de mineros debe extenderse a otros sectores proletarios y la clase media. Las huelgas con ocupación de minas están a la orden del día. Los huelguistas desde el primer momento deben comprobar los puntos clave de la mina y sobre todo los depósitos de explosivos” (ídem). Es tan exagerado que uno puede pensar que en Bolivia se vive eternamente en un proceso revolucionario constante. Pero después se venden al partido de gobierno por migajas, como veremos más adelante.

El primer congreso termina designando una comisión política para adecuar el documento votado para ser presentado ante lo que exigía la Ley de Partidos Políticos. Ya con esto se tardó una infinidad para modificar aspectos técnicos, lo que comenzaba a desarticular el partido que tanto tiempo había demorado en emprender.

En el II congreso del PT, que se realizó en Oruro en junio de 2013, la representación bajó considerablemente, con unos 300 delegados como máximo y distanciamientos que eran inminentes, como la renuncia de Guido Mitma, ex dirigente de la Federación de Mineros, a la presidencia de la comisión, reemplazado por Mario Martínez, minero de Huanuni. Ya se percibe cómo los propios dirigentes de la COB boicotean la conformación del Partido de los Trabajadores con una alianza con el MAS que tiempo después va a ser patente.

La salida de casi todos los dirigentes de la COB del PT anunciaba más temprano que tarde el pasaje de la central a las filas del MAS. Y ya no en un tibio respaldo: éste debía ser contundente para reventar el proyecto de construir un partido político de los trabajadores. Y la COB se encaminará a realizar este trabajo sucio de quemar las banderas de la independencia política, con Trujillo a la cabeza.

Ya en agosto de 2013, la COB se incorpora de forma informal a la Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam), en un paso más de acercamiento al gobierno. Y en octubre de 2013, en la visita de Rafael Correa a Bolivia, el presidente Evo Morales se refiere así a Trujillo: “Aprovechando la presencia de los compañeros mineros, cooperativistas mineros, transportistas, la COB, no podemos equivocarnos los trabajadores, los obreros, no podemos ser instrumentos del imperio, menos de los oligárquicos, como hay en otros departamentos, no pueden ser instrumento de la derecha” (ídem). Así el presidente se refiere a cualquiera que saque los pies del plato.

Entre la salida de los dirigente de la COB del PT y los ataques del gobierno sólo faltaba atacar a los trabajadores de Huanuni, el brazo conductor del PT. El gobierno trabajó para dividir a los 4.800 trabajadores con el planteo mentiroso de que la mina de Huanuni ya no era rentable y tenía que pasar a manos de las cooperativas. En definitiva los dirigentes del sindicato renuncian y se llama a nuevas elecciones, en las que Pedro Montes, ex dirigente de la COB 2006-2012, queda como secretario general del sindicato.

El propio presidente Evo Morales asiste a la asunción de Montes con una serie de acusaciones a los que no están con el cambio. En palabras del propio dirigente del sindicato de Huanuni, “ahora el presidente del estado plurinacional Evo Morales Ayma se convierte en un comandante del país, junto con él vamos a abrir más el cambio de desarrollo”.

 

La COB traiciona a los trabajadores y pone fin al PT

 

El ampliado de Santa Cruz, ciudad no muy frecuente para la COB, en noviembre de 2013, terminará en resoluciones con este encabezado: “Ante la actual situación política que vive Bolivia, cuando la derecha con miras a las próximas elecciones pretende retomar el poder y rearticularlo a dirigentes políticos que en el pasado saquearon al país apropiándose y regalando nuestras riquezas, los trabajadores proclamamos que nuestra historia fue siempre aplastar al capitalismo y sus sirvientes nativos”. Se repite el discurso de encontrar un enemigo donde no lo está, “la derecha”, porque quien representa a la izquierda es solamente el gobierno. Aquí ya se perfila la entrada directa de la COB al gobierno. Más abajo propone “profundizar el proceso de cambio forjado con sangre y lucha del pueblo boliviano, acción que debe desarrollarse bajo una agenda programática responsable que permita a la clase trabajadora ser parte en la toma de decisiones conjuntas y no permitir bajo ninguna circunstancia el retorno de la derecha al poder”. El fantasma creado por el MAS para hacer retroceder todo intento de salida por izquierda es acusar a todo el mundo de ser de derecha.

Entonces, las resoluciones serán las siguientes: suspender desde enero de 2014 todo congreso de la Central Obrera Boliviana, confederaciones, federaciones nacionales y centrales departamentales hasta el próximo congreso nacional. Con esto se garantiza el no cambio de direcciones por lo menos hasta las elecciones presidenciales. La COB tenía encaminado el congreso nacional en enero de 2014 porque se terminaba el mandato de Trujillo, pero decide no cambiar la dirección por la posibilidad de potenciar luchas internas y perjudicar los planes del MAS. Así, sepultan todo intento de rearticulación independiente.

Otro de los puntos fundamentales es el apoyo al decreto 1802 que determina el pago del segundo aguinaldo, llamado “Esfuerzo por Bolivia”. O sea, una galletita para convencer a las direcciones de traicionar a la clase obrera. Y el 1º de mayo de 2014, Evo les dará un regalo por haber hecho lo que estaba pidiendo.1

Ante la liquidación del proyecto del PT, la burocracia cobista sale a poner en claro qué clase de alianza se ponía en pie. Trujillo dice: “Vamos a trabajar para fortalecer y reconducir, y criticar los errores que existen en este gobierno, para eso es. No es solamente hacer alianza y nada más”. Acá no se sabe si Trujillo juega de ingenuo o todavía no entiende los mecanismos de cooptación del MAS para que la dirección de la COB esté atadas de pies y manos y con la boca cerrada por bastante tiempo. Y la propia dirección de la COB se dedica a estar presente en todo gran acto realizado por el masismo. En el XIX aniversario del partido de gobierno, el presidente hace alusión a la central obrera exigiéndole más participación política: “Hemos sacado un 64 %, ahora la COB tiene que aportar un 10% para estar con el 74%; ése es nuestro deseo, nuestro sueño. Y de verdad creo que no estamos tan lejos de llegar” (Peñaranda, cit.). Aquí el gobierno erró bastante en sus cálculos, pero no deja de sorprender cómo el gobierno terminó utilizando la estructura sindical para su propio beneficio político. Algo que en otros países no es novedad, pero en Bolivia se mantenía una tibia independencia que hoy ya no existe.

Lo que quedó planteado con la experiencia de la conformación de un Instrumento Político de los Trabajadores es la ardua tarea para los propios trabajadores, porque sus entidades sindicales no estuvieron nunca a la altura de construir un organismo independiente. Todos los intentos de conformarlo fueron boicoteados en primer lugar por la COB.

Otro de los problemas a superar fue el trabajo que realizó el gobierno dentro de algunos sindicatos, como lo vimos en Huanuni. Y en cuanto a la participación de la izquierda revolucionaria, en un extremo el POR se ubicó desde el primer día en contra de la construcción de un partido, haciendo el mismo trabajo de boicot que el gobierno. Por otra parte los otros grupos de izquierda no tienen el suficiente peso en el movimiento obrero como para torcer alguna decisión importante dentro de los sindicatos, todos ellos están en una etapa fundacional, con muchas dificultades para plantear una alternativa.

Queda el desafío histórico del relanzamiento del socialismo revolucionario en Bolivia, que tiene sus particularidades en un país con mucha experiencia de lucha, recordemos que en Bolivia se dio la única revolución obrera del continente en 1952. La Bolivia que hoy vivimos es bastante diferente a la de aquellos años, pero la tradición de lucha se mantiene en la memoria de la población.

Relanzar el socialismo revolucionario significa debatir con una y mil teorías entre indigenistas radicales y un marxismo enclaustrado en un país que hoy día tiene muy poca clase obrera. En parte, la apertura económica que puede tener Bolivia podría ayudar a traer nuevas experiencias de lucha y terminar con la falsa idea de la excepcionalidad boliviana, pasando así de un marxismo poco internacionalista a nuevos horizontes de lucha.

 

 

 

Bibliografía

 

Cunha Filho, Clayton M. “El proceso de cambio en Bolivia un balance de ocho años”, Tinkasos 35, 2014.

Mendoza, Martín – Botelho. “Bolivia 2013: al calor preelectoral”, 2014.

Molina, Fernando. “¿Por qué Evo Morales sigue siendo popular?”, Nueva Sociedad 245, mayo-junio 2013.

Stefanoni, Pablo: “Las dimensiones del cambio en Bolivia”, 2014.

_______ “¿Post indianismo?”, 3-10-2014.

_______ Evo, el “modernizador”, Brecha, Montevideo, 2014.

_______ ¿Por qué sigue ganando Evo Morales? Infobae, 2014.

Peñaranda, Carlos C. Pinto y Peñaranda Sánchez, E. “El MAS y la cooptación del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni”, 2014.

 

 

  1. “Evo Morales entregó un hotel con equipamiento completo para albergar a 90 personas y 16 vehículos a la Central Obrera Boliviana (COB), como parte de los homenajes a los trabajadores por el 1º de Mayo. El mandatario hizo la inauguración de esas instalaciones en La Paz junto al máximo dirigente de la COB, Juan Carlos Trujillo. Morales destacó que el hotel de la COB, un edificio de cinco pisos, tiene todos los equipos para albergar a los sindicalistas que llegan a La Paz para celebrar sus reuniones nacionales. El equipamiento del hotel, en cuya puerta hay un busto de Morales, tiene un valor superior al millón de dólares. En su discurso, el mandatario dijo que el hotel tiene 18 camas matrimoniales y de dos plazas “a pedido de los compañeros de la COB”, y también 72 camas individuales, el mobiliario necesario y equipos de computación, telefonía y televisores. Adicionalmente, el mandatario entregó 16 vehículos para apoyar el trabajo de los sindicatos afiliados a la organización nacional. Morales junto y Trujillo encabezan hoy la marcha principal por el Día del Trabajador, que recorre el centro de La Paz y terminará en la Plaza Murillo, a las puertas del Palacio de Gobierno” (“Evo entrega un hotel para albergar 90 personas y 16 vehículos a la COB”, Opinión.com.bo, 1-5-14).