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Dic - 17 - 2015

Segunda vuelta de las elecciones regionales en Francia

La primera vuelta de las elecciones regionales en Francia generó un impacto a nivel mundial: el ultraderechista Front National se consagraba como primera fuerza en seis de las trece regiones del país, con importantes resultados que permitían imaginar una victoria del mismo en segunda vuelta[[1]]. El partido parecía continuar así su irresistible ascenso, llegando a las puertas del poder en nada menos que una región y perfilándose como “presidenciable” para 2017.

El resultado final parece haber dado un mentís a esta perspectiva: el FN no ha logrado hacerse con ninguna región. Finalmente Les Républicains se hacen con el control de siete regiones (en dos de ellas, el PS retiró su lista en segunda vuelta) y el Partido Socialista logra sorprendentemente “salvar los muebles” y ganar cinco regiones.  Sin embargo, un análisis superficial, puramente electoral, ocultaría las tendencias políticas profundas de la elección y de la situación actual. Desde ese punto de vista, el FN parece más bien un “falso perdedor” y el PS un “falso ganador”.

Veamos más de cerca…

El FN no gana ninguna región…

Hay varios elementos a destacar en relación al resultado finalmente alcanzado por el Front National. En primer lugar, hay que responder por qué, luego de ser primera fuerza en seis regiones, con resultados muy importantes en al menos tres, finalmente no gana ninguna. Esto responde a múltiples causas. De manera general, como señalábamos en nuestro artículo anterior, no puede dejar de destacarse que si bien el FN realizó una buena elección en términos cuantitativos, ampliando incluso su electorado, sus importantes porcentajes se debían en gran parte a la debacle de las otras formaciones y en particular a una fuerte abstención que alcanzó el 50%.

De alguna manera, el FN se encontraba casi “al máximo de sus capacidades”, lo que no era el caso de las otras formaciones. En ese sentido, un elemento central de la segunda vuelta fue un importante aumento de la participación, que creció 10 puntos (del 50% al 60% de participación).

Esta participación se volcó masivamentehacia las listas de Les Républicainsy del PS. Sobre los cuatro millones de votantes suplementarios, sólo 800.000 fueron al Front National y los 3.200.000 restantes a Les Républicians. Si el PS no aumenta en número de votos a nivel nacional, es porque los votos “ganados” por este aumento de la participación, se compensan con los votos “perdidos” en aquellas regiones en las que retiró sus listas: si vemos las regiones en las que el PS resultó ganador, los datos muestran claramente que una parte importante de esos “nuevos votantes” se inclinaron por el mismo.

La primera conclusión que se impone, entonces, es que entre la primera y la segunda vuelta hubo una fuerte acentuación de la participación electoral que apuntó directamente a frenarle el camino al FN. Esto fue el resultado no sólo de una campaña política y mediática[[2]] de amplia envergadura, sino también de una legitima reacción de un sector de la población que decidió movilizarse (en el terreno electoral) frente a la perspectiva de una victoria de la extrema derecha. Esto fue parte de un movimiento más general, que incluyó por ejemplo a diversas personalidades del mundo de la cultura, e incluso movilizaciones en las calles, como la llamada por los estudiantes secundarios de Rennes en contra del FN.

Esto permite relativizar una visión impresionista o unilateral de una “lepenización” de la sociedad francesa en su conjunto, de un inexorable giro reaccionario y a la derecha. De alguna manera, aunque se desarrolle en el contradictorio terreno electoral, bajo la trampa del “voto útil” y de la mano de los partidos burgueses que llevaron a la situación actual (y que, veremos más adelante, operaron un giro a la derecha de conjunto), el resultado final no deja de expresar de manera indirecta ciertas “reservas” de la sociedad francesa contra el ascenso de la extrema derecha.

El segundo elemento es la puesta en pie del “frente republicano”, es decir del retiro de las listas del PS en aquellas regiones en las que el Front National podía ganar y que eran Les Républicains los que eran capaces (desde el punto de vista de la aritmética electoral) de frenarlo. En ese sentido, la victoria de Les Républicains en la región PACA, por ejemplo, sólo se explica por esto: el candidato de Les Républicains pasó de 470.000 a 1.073.000 votos (+600.000), cuando el número de votantes sólo aumentó en 300.000; sin duda los 300.000 votos en primera vuelta del candidato PS que retiró su lista jugaron algún papel…

…pero su discurso inunda la escena política

El hecho de que el FN no haya ganado ninguna región no debe ser minimizado: de manera objetiva le “bajó la espuma” a la formación de extrema derecha, exultante luego de la primera vuelta. Por otra parte, el resultado “priva” al FN de un gran terreno de “experimentación” para poner en práctica su política y seguir perfilándose como partido de gobierno hacia 2017.

Sin embargo, el resultado obtenido por el FN no deja de ser muy importante. El Front National mantiene un porcentaje a nivel nacional de 27%, e incluso logra aumentar en números absolutos entre la primera y la segunda vuelta: de 6.000.000 votos a 6.800.000. En las regiones en las que se encontraba en fuerte posición, obtuvo resultados históricos: 42% en Nord-Pas-de-Calais-Picardie, 36% en Alsace-Champagne-Ardenne-Lorraine y 45% en Provence-Alpes-Côte-d’azur. Profundiza así su inserción territorial y contará con un “ejército” de consejeros departamentales para seguir profundizándola en el próximo periodo.

La “derrota” del Front National debe entonces ser matizada: se ha convertido en un actor ineludible de la escena política francesa, configurando una especie de “tripartidismo” que parece cristalizarse. En ese sentido, además, el FN sigue apoyándose en un discurso “contra el sistema político”, denunciando como responsables de su derrota en las elecciones el “pacto entre el PS y Les Républicains”, el rol de los “grandes medios de comunicación”, etc. Se profundiza la construcción de la imagen de “todos contra el FN”, que la formación de extrema derecha desarrolla y aprovecha.

Por otra, no podemos dejar de señalar como balance de las elecciones que las mismas dejan un escenario girado a la derecha.  En ese sentido, se impuso la discusión de la cuestión “securitaria”, de los problemas de “inmigración” y otras cuestiones caras a la formación de extrema derecha: si la campaña de Les Républicains en la primera vuelta era una mezcla de discurso económico liberal (hay que darle más a las empresas, el “Estado social” asfixia la economía, etc.) y de discurso derechista securitario, en la segunda vuelta fue este último el que monopolizósu campaña. Ya hemos señalado gracias a qué tipo de personajes el “frente republicano” frenó al FN: si la región PACA no cayó en manos de la extrema derecha fue al “costo” de la retirada de la lista del PS y del apoyo de una figura como Christian Estrosi que defiende la idea de la existencia una “quinta-columna islamo-fascista en Francia”…

Aún más, las condiciones materiales y las medidas políticas que alimentan al FN seguirán su curso. Les Républicains, que han sufrido un fracaso relativo en las elecciones regionales[[3]], siguen su curso a la derecha que han mantenido durante toda la campaña electoral.

El PS, que considera que su estrategia de “frente republicano” fue un éxito y que además logra salvar cinco regiones, ya ha anunciado que mantendrá la misma política que hasta ahora, es decir una política anti-obrera y anti-social, represiva, securitaria y de guerras imperialistas. La noche misma de las elecciones, el Primer Ministro Manuel Valls hablaba de la importancia del “patriotismo” y el proyecto de cambiar el nombre de Partido Socialista vuelve a estar a la orden del día (para retirar definitivamente esa horrible denominación de “socialista”, demasiado roja para un partido convertido plenamente al campo del liberalismo y que apunta más bien a crear una formación de tipo Partido Demócrata de EEUU).

Una vez más, construir la “tercera vuelta social”

Como ya hemos señalado, la verdadera derrota de los reaccionarios del Front National no vendrá de acuerdos electoralistas entre los partidos burgueses ni de las políticas que estos mismos pongan en pie. Al contrario, los desastres económicos y sociales que la crisis capitalista descarga sobre los trabajadores y el pueblo seguirán abriendo el terreno para la expansión de la formación de extrema derecha. Sólo atacándose a estas bases materiales será posible frenar el ascenso de la extrema derecha y pelear al mismo tiempo contra las políticas antisociales, represivas e imperialistas tanto del PS como de Les Républicains.

El gobierno ya ha anunciado que no cambiará un milímetro su política, y que, al contrario, profundizará el giro represivo. Una posible “alternancia” hacia Les Républicains en 2017 no hará sino empeorar la situación. La única garantía para darle una salida verdaderamente progresiva y al servicio de los trabajadores y el pueblo a la crisis internacional es la movilización por abajo, la construcción de las organizaciones obreras y revolucionarias. Todos nuestros esfuerzos deben apuntar a que, una vez la “pausa electoral” terminada, la lucha de clases retome su curso.

[1].- 40% en Nord-Pas-de-Calais-Picardie; 36% en Alsace-Champagne-Ardenne-Lorraine ; 40% en regiónProvence-Alpes-Côte-d’azur. Regiones además capitaneadas por las figuras más conocidas e importantes del FN:Marine Le Pen, FlorianPhilippot y Marion Maréchal-Le Pen respectivamente.

[2].- La radio pública France Info pasó días y días a invitar diversas personalidades, principalmente del mundo de la cultura, que llamaban a votar contra el FN.

[3].-Sólo lograron 7 regiones contra 5 del PS; en 2010 el PS había ganado, sobre la base del desprestigio de Sarkozy, 20 de las 21 regiones del momento, que luego fueron “reagrupadas” en sólo 12 regiones.

Por Ale Vinet, Socialismo o Barbarie, 17/12/15

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