Por Marcos Duch, SoB 381 (Argentina), 26/5/16

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Polémica en el movimiento estudiantil

Como venimos reflejando en estas páginas durante las últimas semanas, la comunidad educativa se encuentra inmersa en una dura lucha contra el ajuste de Cambiemos. Dicho ataque, enmarcado en la globalidad de los planes antipopulares del macrismo, compromete seriamente a la educación pública: el presupuesto educativo fue virtualmente congelado, el salario docente está sometido a un recorte por medio de paritarias inferiores a la inflación, los tarifazos en el transporte comprometen la posibilidad de que los sectores populares accedan a la educación si no se implementa el boleto educativo gratuito y, por si esto fuera poco, desde el gobierno mismo se pone en cuestión la propia “legitimidad” de la educación pública. Cada vez con menos tapujos, se pueden leer en Clarín, La Nación y hasta en las declaraciones de Bullrich y otros funcionarios que se deben dar pasos hacia un modelo restrictivo, meritocrático, arancelado… y que las universidades públicas vayan cerrando sus puertas por no poder llegar a fin de mes. Todos estos hechos explican la masividad de la marcha educativa del 12 de junio, que interpeló tanto a la comunidad educativa como a amplias franjas de la juventud que ven la necesidad de defender este derecho conquistado a lo largo de décadas de lucha.

Desde ¡Ya Basta! y el Nuevo MAS planteamos, desde el primer momento, la necesidad de que este proceso de lucha se transforme en una auténtica rebelión educativa nacional, que se profundice y extienda para derrotar a Macri. Entendemos que todavía hay condiciones para avanzar en la lucha: la masiva movilización, que ya hemos mencionado, fue un gran paso adelante que no se puede diluir en el transcurso de unos pocos días; todavía hay una enorme disposición a salir a dar esta pelea; no ha ocurrido ninguna derrota del movimiento estudiantil ni docente que corte el proceso.

Sin embargo, es innegable que esta última semana se ha verificado una suerte de “pausa” en el ascenso de la lucha. Tras semanas de cortes de calle, clases públicas, movilizaciones y tomas de facultades, los últimos días fueron de una relativa calma. Es una obligación de las corrientes de izquierda, que queremos alentar la lucha contra el gobierno en los hechos y no sólo con palabras, hacer un esfuerzo para comprender la situación y encontrar el camino para que la lucha pegue nuevos saltos.

El movimiento estudiantil debe ponerse a la cabeza

Como primera cuestión, un elemento que ha frenado momentáneamente el ascenso de la lucha es el arreglo paritario al cual llegaron los docentes nucleados en las seis federaciones nacionales. Acuerdo que apenas mejora las primeras ofertas de Bullrich-Macri, pero que fue presentado con bombos y platillos como una gran mejora y hasta como la “ruptura del techo salarial de Macri” (como lo presentó el PO por intermedio de Conadu Histórica). Lamentablemente esto no es así: hasta fin de año, el acuerdo es de un 30% (muy por debajo de una inflación del 45%) y segmentado en tres cuotas, una de 16% y dos de 7%. Parafraseando un viejo dicho, una paritaria que sube por escalera, frenando a menudo para tomar aire, mientras que los precios suben por ascensor. Lo peor: no hay un desgaste como para decir que hasta acá se pudo llegar y no hay forma de seguir la lucha por el momento, discusión táctica que podría ser válida en otras condiciones. Lo repetimos, en plena dinámica ascendente de la lucha la firma de esta acta hace pegar un frenazo.

Pero hay otro elemento que debe llamar la atención. Para librar una lucha global contra el ajuste, contra cada uno de sus puntos, comenzando por la asfixia presupuestaria, era necesario un pliego único de reivindicaciones y hacer todo lo posible para que las mismas no se negociaran “por separado”. Y, principalmente, que el movimiento estudiantil pasara a la cabeza de la lucha. Las conquistas que ha obtenido la comunidad educativa, que han ampliado el acceso a la educación, desde la reforma del ’18 a esta parte e incluso las de los últimos diez años (como el nuevo edificio de Sociales) siempre partieron del protagonismo del movimiento estudiantil.

Atención, no se trata de un fetiche estudiantilista. Obviamente, bregamos por la más amplia unidad con los docentes y con todos los sectores en lucha. Pero son lo estudiantes los que tropiezan con menos ataduras para salir a dar estas peleas hasta el final, su relación con la universidad (o colegios o escuelas) está menos “determinada” materialmente que la que tienen los trabajadores de la educación.

No lo enfocaron desde esta perspectiva las organizaciones de izquierda que intervienen en el movimiento estudiantil (PO, PTS, IS, Mella y otras). Por el contrario, sostuvieron y sostienen el argumento de que “el proceso es de los docentes, los estudiantes acompañamos”. Lamentablemente, esta posición los dejó sin línea o con la única posición de defender el acuerdo salarial que estaba en discusión, es decir, con una ubicación que no es la de continuar extendiendo la rebelión educativa. La Mella llegó a plantear incluso que el problema del presupuesto se habría resuelto con la partida de 500 millones que anunció el gobierno, dando un giro de 180 grados respecto de sus primeras posiciones. Obvian mencionar que el presupuesto educativo continúa fuertemente subejecutado y que una partida de más de 878 millones de pesos, en parte destinada a universidad, fue suspendida según informó el Boletín Oficial. Es difícil entender por qué tanto apuro en decretar todo tipo de triunfos cuando de lo que se trata es de ir por todos los reclamos.

Ni hablar de las direcciones kirchneristas, quienes utilizaron a Conadu y a Fedun para evitar que la movilización del 12 de mayo se dirigiera a Plaza de Mayo, para ir de lleno contra el gobierno de Macri. El fracaso de esta lavada de cara quedó en evidencia cuando amplios sectores, muchos de los cuales simpatizan todavía con el kirchnerismo, los desbordaron y marcharon junto a la izquierda a la Plaza.

Desde nuestra organización, planteando la unidad con los docentes y no docentes, fuimos y somos los principales promotores de que es el movimiento estudiantil, con sus métodos históricos (principalmente las tomas de facultades) pasen al frente de la lucha y la lleven hasta el final.

Ante el duro ajuste: radicalizar los métodos de lucha

Otra discusión refiere en sí misma a “los pasos a seguir”. Desde el inicio del proceso a comienzos del mes de mayo y, particularmente, después de la gigantesca marcha nacional educativa, estuvo planteada la posibilidad de tomar medidas más duras. Es que el gobierno, enfrascado en hacer pasar su ajuste, no está dispuesto a ceder ninguna concesión a menos que se lo ponga contra las cuerdas. La marcha del 12 de mayo demostró una gran conquista: una masividad conquistada que exigía dar pasos en la radicalidad de las medidas, como ya hemos dicho.

Fue por esto que, desde ¡Ya Basta!, dimos la pelea para que las asambleas reunieran al activismo surgido al calor de la lucha, nuevas generaciones de estudiantes que hacen sus primeras experiencias de movilización. Pero también que las mismas marcaran un camino de lucha ascendente: así fue como estuvimos a la cabeza de las tomas en Filosofía y Letras, en Sociales y en Psicología en los días previos al 12 de mayo. Y, por esto mismo, impulsamos asambleas en dichas facultades, en Exactas, en Medicina y en Derecho –en estas últimas, junto a las y los activistas que desbordaron las conducciones burocráticas de Nuevo Espacio y Franja Morada.

En todas estas asambleas planteamos la necesidad de no darle tregua a Macri, todo lo contrario a lo que hicieron las corrientes mencionadas. En Sociales, planteamos y votamos la toma de la facultad junto a activistas independientes, en un escenario donde ninguna de las organizaciones de izquierda se jugó a darle contenido a la asamblea: sólo tuvieron una presencia reducida y formal, mientras la UES y La Cámpora (conducción del CECSo) se jugaron con todo para intentar cerrar el conflicto con un plan de lucha formal y que nadie lleva adelante. El planteo de tomar la facultad, aunque haya salido en contra, permitió que un sector expresara su descontento con la posición de la conducción y que se ponga en relieve cuál es la discusión política que sigue abierta. Lamentablemente, el FIT ni siquiera fue capaz de posicionarse políticamente: se abstuvieron con el ya citado argumento de que “hay que esperar para ver qué dicen los docentes”. El resultado: el arreglo en la paritaria y el freno a la radicalización de la lucha.

Encuentro Nacional de Estudiantes para relanzar la lucha educativa

En todas las facultades hemos dejado planteada la necesidad de realizar un Encuentro Nacional de Estudiantes de Base. Esto responde a que el epicentro de la rebelión educativa fue la UBA, con la toma de facultades y la movilización masiva. Pero para ir más allá, para que se transforme en una verdadera rebelión que ponga contra las cuerdas al gobierno reaccionario, es necesario que las y los estudiantes de todo el país nos pongamos en pie de lucha. Las condiciones están: hubo asambleas y marchas en La Plata, en el conurbano (como en el caso de la UNLU), en Córdoba, La Rioja, Rosario, Comahue y en muchos otros puntos del país.

Por eso es necesario construir esta instancia nacional de coordinación. Ya tuvieron lugar espacios regionales, como en Zona Norte a instancias de los compañeros del ¡Ya Basta! y Las Rojas. El 1° de junio se realizará una asamblea interestudiantil en Plaza Pizzurno, convocada desde varios centros de estudiantes de la UBA pero a la cual invitamos a participar a todos los compañeros y compañeras que forman parte de esta lucha, sea cual sea la universidad en la cual estudien. Desde nuestra organización, iremos a plantear que se concrete la realización del Encuentro Nacional de Estudiantes de Base, que ya fue votado en Filosofía, Psicología, Económicas, Derecho y Exactas.

Es hora de relanzar esta lucha fundamental. No debemos dispersar las fuerzas acumuladas en volver a realizar “pequeñas” medidas en cada facultad, como plantean las corrientes del FIT. Es necesario volver a concentrar todas las fuerzas para que no termine la rebelión educativa, para ir hasta el final en la lucha y arrancarle al gobierno de Macri todas y cada una de nuestras conquistas.