Por Martín Camacho, SoB n° 395, 1/9/16

Categoría: América Latina Etiquetas: , ,

Cría cuervos y te comerán los ojos

El enfrentamiento de los mineros cooperativistas con las fuerzas represivas del orden son noticias que recorrieron  el mundo. El saldo de varios días de bloqueo de rutas fue de 3 mineros muertos y un vice ministro del gobierno ajusticiado por mineros enardecidos por la muerte de sus compañeros. En el siguiente artículo trataremos de explicar cómo el gobierno del MAS no logró controlar tal desencadenamiento de los hechos.

Todo comenzó cuando el presidente Evo Morales promulgó en el día 19/08/2016 una reforma de la  Ley 356, Ley general de cooperativas en la que se reconocía la existencia de sindicatos de trabajadores. Cosa que molestó a los cooperativistas, que se movilizaron contra esta promulgación con la intención de sacar este beneficio en provecho de los intereses de cierto sector de los cooperativistas que tendrían recortados algunos privilegios, evidenciando el carácter capitalista y sus intereses de clase, que nada tienen que ver con la clase trabajadora asalariada y tradicional de Bolivia, que son los mineros que han estado siempre a favor de los intereses de la mayoría del pueblo y que fueron actores contra dictadores e injusticias ocurridas en el pasado.

Cooperativas mineras sector productivo a mediana escala

En principio tendríamos que aclarar cómo se desarrolla la minería en Bolivia para poder tener una compresión de qué papel juega en la economía el sector cooperativista y cómo el gobierno se apoyó en este sector. Primero aclarando que el sector cooperativista minero fue  un pilar principal para el MAS en el asenso al gobierno, allá en el 2005, cuando Evo Morales y García Linera ganaron las primeras elecciones.

Hoy día la extracción de mineral se divide en tres sectores: la minería privada que tiene el 79% de la extracción, las cooperativas con un 17% y el sector estatal con sólo 4% de la producción. Desde que el MAS asumió el gobierno fueron concedidos territorios de exploración a las cooperativas, sumando en número y en poder las diferentes cooperativas venían teniendo cierta presión entre los pasillos del gobierno y específicamente en el Ministerio de Minería.

Donde los enfrentamientos contra el sector estatal ya fueron varios los casos, que en su mayoría se saldaron con varios muertos, mientras que el gobierno dejaba correr o se colocaba a favor de los cooperativistas, como fue el caso de Colquiri, en el cual éstos pedían mayores sectores de explotación mineral. Otro  hecho fue el caso  de Huanuni, en el 2006, que tuvo a los cooperativistas como protagonistas del enfrentamiento; en este caso el gobierno fue obligado a pasar a los cooperativistas a manos del Estado.

Sin terminar de resolver los conflictos, el gobierno dejó pasar el tiempo y hoy las consecuencias las tuvo que pagar el  viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, que fue al punto de bloqueo a intentar un diálogo que el gobierno y la policía ya habían dado por muerto. Esto fue producto del enriquecimiento que tuvo este sector y los beneficios que han tenido en todos estos años de gobierno del MAS, hoy junta las tempestades que un día construyó al querer enfrentar al sector minero estatal.

Bloqueos de caminos, enfrentamientos y muertos

El bloqueo de los caminos en las cercanías de la ciudad de Oruro produjo inconvenientes a gran parte de la población que vio los hechos como innecesarios, y que el gobierno se agarró de esto para hacer su política de víctima, cosa bastante común del gobierno que dirige Evo Morales hace más de 10 años, acusando de la protesta como un supuesto intento de golpe, frase bastante trillada para hacerse el distraído y ganar algún que otro adepto en estos tiempos de crisis.

La cuestión es que en el primer intento de desbloqueo, la policía fue duramente golpeada con imágenes en las que se veía a policías descalzos sin su armamento y con algunos daños físicos. El incentivo que llevó a la radicalidad de los acontecimientos sería que se tocarían los intereses particulares. Luego la represión de parte del gobierno intentará cobrarse alguna ventaja y dejará 3 muertos de bala que nadie investigará. El gobierno de esto se lava las manos, como de costumbre, cuando la represión de lleva la vida de algún joven trabajador, que en estos casos hay toda una línea de jerarquías y los más precarizados serán los que quedaran en la primera línea, ninguno de los muertos era ni dirigente o cosa por el estilo…

Por el otro lado, luego de la muerte del viceministro Rodolfo Illanes, fueron perseguidos e inmediatamente colocados en diferentes prisiones a los dirigentes y otros acusados, en una velocidad asombrosa, en pos de terminar el conflicto. Al parecer la táctica de desgaste de los conflictos como el gobierno mantenía teniendo, en dejar pasar los días, no le dio del todo resultado y cuando se disponían a dialogar, desde el gobierno ya la sangre había corrido entre los  mineros y las medidas de radicalidad ya no serían las mismas.

Los cooperativistas mineros, más allá de estar en contra de la sindicalización de los trabajadores, exigían mejores áreas de explotación y la posibilidad de realizar trabajos conjuntos con empresas privadas.

Ni con el gobierno represor ni con los cooperativistas-patronales

Tenemos que poner en claro que no podemos quedar en ninguno de los polos que se presentan. Tenemos que llamar a una organización independiente que sí luche por los intereses de la clase trabajadora, sin estar amarrada a las filas del gobierno, como es el caso de la Central Obrera Boliviana, que viene traicionando las luchas obreras del país desde que Guido Mirtma, su secretario general, le dio un cheque en blanco al gobierno del MAS para apoyar el “proceso de cambio”. Estos dirigentes de pasillo gubernistas se dan que apoyan a los trabajadores, pero en realidad traicionan la independencia de clase.

Queda pendiente la formación de una organización revolucionaria que pueda dar respuestas a las necesidades de los trabajadores, los intentos de conformar un instrumento político de los trabajadores tiene que ser forjado entre las filas de la clase trabajadora, sabiendo perfectamente que la independencia de clase no puede ser traspasada.