Por José Luis Rojo, Editorial SoB 424, 4/5/17

Categoría: Argentina Etiquetas: ,

Los cinco actos del 1º de Mayo

“El discurso estuvo a cargo de Juan Carlos Schmidt, uno de los integrantes del triunvirato de mando de la CGT. Duró unos diez minutos de los 30 que duró el encuentro. El resto del triunvirato casi no apareció. Héctor Daer llegó sobre la hora (…) y Carlos Acuña no fue” (La Nación, 2/05/17).

El lunes 1° de Mayo, día feriado, la agenda política estuvo dominada por los actos que se hicieron para conmemorar el día. La jornada tuvo valor no por su masividad (podría haberla tenido de convocar la CGT a un acto en serio por un nuevo paro general), sino como reflejo de los distintos actores que caracterizan la vida política nacional.

Con la burocracia dividida en tres actos la izquierda se expresó en dos: en Plaza de Mayo y en el Obelisco con la particularidad que fue el estreno en sociedad de La Izquierda al Frente por el Socialismo.

Recontra alcahuetes[1]

Comencemos por el acto realizado en Ferrocarril Oeste por el “Momo” Venegas. Fue el acto de los alcahuetes directos del gobierno en el movimiento obrero. Criticó de que la CGT no escenifique más groseramente su subordinación al gobierno, Venegas le armó un acto a Macri ni más ni menos que el Día del Trabajador…

El contexto: un gobierno que viene recuperándose luego de las jornadas de marzo y abril capitulación mediante de las direcciones sindicales. Esa capitulación es la explicación de que el gobierno esté pasado a una contraofensiva reaccionaria que suma medidas de ajuste con otras reaccionarias, como la reciente acordada de la Corte Suprema que habilita el 2×1 a los genocidas.

Macri aprovechó el palco que le brindó Venegas para hacer el anuncio de una tramposa propuesta de “trabajo genuino” para los desocupados. El anuncio se parece mucho a los REPRO que había instrumentado el kirchnerismo. Supone que los desocupados que cobran un Plan Trabajar se inscriban en un padrón.

A partir de una serie de entrevistas la patronal elige al trabajador o grupo de trabajadores que quiera emplear. Pero se salva de pagarles hasta 4.000 pesos de su salario (el valor del plan que recibe dicho desocupado por parte del Estado), suma que seguirá siendo afrontada por el Estado durante 12 a 24 meses (luego de lo cual el trabajador seguramente volverá a la calle).

El problema es que no se trata de una medida a favor de los trabajadores sino de los patrones. Porque les facilita pagar salarios menores al promedio de su empresa, al tiempo que utilizan a los desocupados contra el resto de los trabajadores.

Una propuesta antiobrera, propatronal, que Venegas le permitió a Macri anunciarla en un acto supuestamente “obrero” el 1° de Mayo. Lo que no sorprende, porque Venegas, más que un dirigente sindical, es un agente directo de las patronales agrarias en el seno de la UATRE (sindicato de las patronales rurales).

De alcahuetes a felpudos

Veamos ahora el acto convocado por la CGT en Obras Sanitarias. Un acto vergonzoso, minúsculo, casi “clandestino”, de espaldas al conjunto de los trabajadores, con una burocracia con tanto pánico de que no se le desborde, que colocó hasta cinco cordones de seguridad para los periodistas enviados a cubrir el evento…

El único orador fue Juan Carlos Schmidt (uno de los tres integrantes del triunvirato), en un acto realizado para cubrir las formas. Si la CGT hubiera querido, habría podido convocar a un acto multitudinario en la Plaza de Mayo y anunciar un nuevo paro general.

Pero nada de eso está en sus planes. La CGT se vio forzada a realizar el 6 de abril un paro general que no quería. Está a años luz de decidirse a romper con Macri y esto por razones bien concretas: teme un desborde de las bases que la pase por arriba; no aprecia un claro sector político patronal alternativo detrás del cual encolumnarse (el peronismo está lejísimos de resolver sus problemas; esto recién podría irse procesando hacia el 2019, elecciones de este año mediante).

Escondida tras bambalinas, funcional al ajuste de Macri, cada burócrata sindical pasa sus acuerdos con el gobierno[2]; ni siquiera reclaman que haya una mesa unificada donde el gobierno reciba a la CGT.

Schmidt hizo un discurso exprés de 10 minutos. Sin nombrar a Macri, le dedicó una serie de denuncias generales y no reclamó nada en particular; menos que menos anunció cualquier medida de fuerza.

La circunstancia es más escandalosa porque por abajo la bronca es enorme; ninguno de los reclamos ha sido resuelto, más bien lo contrario.

Desde el paro a esta parte la economía se ha deteriorado. Últimamente salió el dato que el PBI cayó en febrero el 2.2% en relación al año anterior, certificando que el país está en recesión. Mientras tanto la inflación no cede, y los despidos y suspensiones siguen aumentando.

El acto de la CGT fue el de los felpudos del gobierno macrista que no están dispuestos a romper lanzas con él ni dar continuidad a las medidas de fuerza, lo que amenaza con provocar una crisis mayor en un triunvirato que no se sabe hasta cuándo podrá durar.

Escondiendo la entrega de los reclamos docentes

El tercer acto de la jornada fue realizado en el Congreso por Yasky. Días antes del 1º, la CTA había trazado su hoja de ruta, lo que incluye una Marcha Federal que culminaría en Plaza de Mayo el 20 de junio.

Las CTAs se están reunificando con un perfil opositor al gobierno. Pero al ser burocracias sindicales son funcionales de todas maneras, sino directamente al gobierno, sí a la gobernabilidad. De ahí que hayan planteado expresamente que quieren que Macri “gobierne hasta el último día”…

La vocación de que Macri se quede hasta el final sólo puede ser una maniobra para esconder que no están dispuestas a ir hasta el final en la lucha; la habitual justificación de una dirección que tiene sobre sus hombros una y mil entregadas, entre ellas haberse ausentado de las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001.

Se trata de una CTA rearmada de manera subordinada al kirchnerismo. Y ya se sabe que los K trabajan para que todo el mundo “vaya a votar calladito en octubre” como dijo Magario, intendenta de La Matanza.

No hay que ir muy lejos para desnudar su juego. El conflicto docente ha sido levantado sin obtener ninguno de sus reclamos: ni la paritaria nacional, ni el aumento del 35%, ni la recuperación de lo perdido en el 2016. Languidece, sin embargo, sin acuerdo formalizado porque el SUTEBA está haciendo tiempo para firmar hasta que pasen las elecciones del gremio el 17 de mayo.

Esa es la razón de que hayan montado la carpa itinerante. Desde el vamos la carpa fue una maniobra contra el conflicto, no al servicio de él. Desató un elemento democrático porque el gobierno de la Ciudad intentó evitar que se montara reprimiéndola; de ahí que desde la izquierda hayamos defendido su derecho a instalarla.

Pero esto no le quita un ápice su carácter de operativo maniobrero. La carpa se montó no para fortalecer la lucha sino en su detrimento; lucha que la Celeste desactivó debilitando los reclamos de la base docente frente al gobierno “thatcheriano” de Vidal, que lleva adelante una campaña derechista contra las maestras.

Este contexto hace problemática la iniciativa de la Marcha Federal. Es verdad que es demasiado temprano para evaluar y sentar posición sobre la misma. De todos modos el problema es que la marcha se convoca no al calor de sostener el conflicto docente, sino para esconder la entrega de las reivindicaciones.

Puede haber mil variantes tácticas en relación a la misma. Pero la subordinación kirchnerista hace imposible que la CTA cumpla un rol independiente. Aunque patalee un poco contra Macri los K, apuestan su futuro en ser nuevamente elegibles por la patronal en caso que el experimento neoliberal de Macri termine en una crisis general.

De ahí que sus márgenes de maniobra sean muy estrechos. Más aún cuando la Celeste se encuentra desafiada por la Lista Multicolor, que sale a disputarle la conducción provincial y las seccionales del SUTEBA con un claro balance de las entregadas del conflicto este año y todos los anteriores.

La Izquierda al Frente sale al ruedo

La izquierda realizó el 1º dos actos: el de Plaza de Mayo del FIT, y el acto de estreno de La Izquierda al Frente por el Socialismo en el Obelisco.

Estos dos actos estuvieron marcados por un enorme contraste. Los medios dieron cuenta que había dos convocatorias separadas de la izquierda; y así fue por entera responsabilidad del FIT, que pretende seguir desconociendo el surgimiento de nuestro nuevo frente (Nuevo MAS/MST).

En realidad, desde hace varios años el FIT viene garantizando la división de la izquierda los 1º de Mayo, realizando actos electoralistas y divisionistas separados de su cooperativa proscriptiva.

Pero la novedad este año es que la conformación de La Izquierda al Frente por el Socialismo ha venido a introducir la posibilidad de que esta situación se destrabe; una alternativa superadora frente a la extenuante pelea de aparatos despolitizada a la que han acostumbrado a la vanguardia el PO y el PTS.

La diferencia entre ambos actos se detectó a simple vista. En el Obelisco hubo un enorme entusiasmo. Y no es para menos, dadas las expectativas que comienza a generar el nuevo frente; nuevo frente que la jornada del 1º de Mayo permitió oficializar ante los medios de comunicación y amplios sectores de la población.

El acto del FIT escenificó un precario compromiso; una formalidad inducida por la existencia de nuestro frente. Un acto sin entusiasmo, aburrido, a sólo efectos de esconder lo que al minuto de finalizado comenzó a ocurrir: la renovada interna entre Pitrola y Del Caño.

Por el contrario, el acto en el Obelisco fue un acto fraternal; lo que no excluyó el debate y la polémica pública expresada en los discursos en toda una serie de cuestiones. Entre ellas, la importancia estratégica y principista que tiene la independencia de clase de los trabajadores; el rechazo a cualquier criterio de unidad “amplia” sin fronteras.

Subieron al palco delegaciones de compañeros y compañeras protagonistas de las últimas luchas: de la juventud, del movimiento de mujeres, del gremio docente, y del movimiento obrero. Posteriormente hablaron Alejandro Bodart, Martín González Bayón, Vilma Ripoll y cerró el acto Manuela Castañeira, que se ha constituido en la principal figura y candidata de todo nuestro frente.

Además del actazo realizado por el frente en Córdoba y en otros lugares del país, el acto del Obelisco se instaló objetivamente en la agenda del 1º y fue un triunfazo para el frente en general, y nuestro partido en particular, con nuestra militancia saliendo feliz, súper entusiasmada con las perspectivas que se abren, convencida de sus convicciones, de haberse aguantado firme la maniobra proscriptiva y sin principios del FIT, convencida de redoblar la pelea junto a los trabajadores, las mujeres y la juventud en sus luchas y preparándose para dar la pelea por quebrar el piso proscriptivo de las PASO, cuestiones que debatiremos en nuestro próximo Plenario Nacional de Cuadros de finales de mayo.

[1] La referencia clásica a un recontra alcahuete del gobierno en el seno de los trabajadores es la de Luis Barrionuevo que se proclamaba de esta manera en los años 90 por referencia al gobierno de Menem.

[2] Ver el escandaloso caso de los gremios del transporte en general y de la UTA en particular, donde a cambio de que el gobierno dé de baja la representación de los trabajadores del subte por parte del sindicato opositor al gremio, se acordaría una paritaria a la baja y que la UTA no participe de ninguna eventual nueva convocatoria a paro general.

  • Publicaciones de la corriente SoB

  • Elaboraciones estratégicas de la corriente SoB