SoB 430, 23/6/17

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Ale vive en las nuevas generaciones partidarias

El jueves 22 llevamos a cabo un emotivo y concurrido acto-homenaje en la puerta del Nacional Buenos Aires, a la memoria de nuestro compañero Alejandro Bustamante, quien se encontraba desde hacía varios años desarrollando tareas militantes en Francia.

Con la presencia de sus familiares, amigos, compañeras, compañeros de militancia, adversarios políticos, compañeros y docentes de su colegio; reconstruimos, a través de intervenciones y anécdotas, su figura íntegramente: la de un joven cuadro revolucionario, socialista e internacionalista, sensible, cálido, amistoso, risueño y enérgico.

Los rasgos de su personalidad, se demostraron en el variopinto arco de organizaciones que se hicieron presentes para llevar su solidaridad: MST, Partido Obrero, PTS, La Emergente, el Revire, La Mella- Patria Grande, Utopía Socialista, Comunismo Revolucionario, Libres del Sur, TPR y la Cámpora.

Agradecemos la presencia de todos y los cientos de mensajes solidarios que llegaron en estos días.

A continuación reproducimos algunas de las intervenciones.

Compañero Ale ¡Hasta el socialismo siempre!

 

Palabras de la Mamá de Ale

“Si pudiera escucharme le diría: Ale, quiero ser un ladrillo en la construcción”

Lo primero que quiero decir es que esta es una situación muy atípica, nunca me la hubiera imaginado, básicamente porque soy una persona muy perfil bajo, no tengo Facebook, no tengo foto de perfil en el What’s App, sólo hablo con la gente que conozco y esta situación de las escalinatas es muy propicia para Ale pero no es lo mío.

Tengo que decir que he cometido varios errores. El primer error del que quiero hablar es uno que cometí hace pocos días cuando me enteré de esta tragedia y mis hijos me abrazaban con fuerza, y yo les dije: “yo los amo, muchas veces les dije que los amo a los tres por igual, pero les quiero decir algo, que ustedes ahora me abracen el doble o el triple, no va a compensar el hecho de que Ale no me va a poder abrazar más, son como tres compartimentos estancos”, les dije, “cada uno tiene su lugar y los va llenando y hoy el de Ale va a dejar de llenarse, a partir de hoy, Ale, va a entrar en el pasado y con los verbos en pasado y porque hacía y decía y ya no voy a poder usar más el tiempo futuro de va a venir, lo voy a ver, nos vamos a abrazar”. Pero estando acá me acabo de dar cuenta que ese compartimento que Ale llenaba con su presencia y con su humanidad, con su parte física, no se cerró, todos ustedes, cada uno de ustedes, lo está llevando, lo está llenando y ustedes no tienen ni idea, parece tonto lo que voy a decir, con el dolor que venía y con la felicidad que tengo en este momento, es una incoherencia tal vez, no sé, lo tendré que hablar con el psicólogo.

Hace tres días que digo que estoy sin palabras y no puedo dejar de hablar y hablar y hablar. Y entonces yo les quiero agradecer a todos ustedes, a cada uno de ustedes, a los que dijeron algo, a los que no lo dijeron, a los que escribieron tantas cosas hermosas, muchas las leí, otras no pude pero lo voy a hacer. Y los quiero porque me han dado tantas otras imágenes de Ale que yo no tenía. Porque claro, yo no fui testigo de las 24 horas de sus días y los 365 días de sus 25 años. Yo tuve la dicha, el placer, la felicidad de compartir muchos momentos desde que bueno, era así chiquito, que fue el más grande de todos, 4,200 kg, hasta hace poco, hasta el domingo que escuché su voz por última vez en un mensaje de felicitaciones que le mandó al papá por el día del padre.

Mis tres hijos, los tres han sido fuente de enseñanzas para mí, en distintas circunstancias, situaciones, materias, y estoy decididamente reconsiderando esta cosa de si la muerte termina con todo o si la muerte deja abierta una puerta y como dijo Andrés, hay una forma de burlarla y es la de vivir en los otros a través de desearles el bien, de practicarlo, de ayudarlos, de ser solidarios de amarlos, de amar la vida. Yo sé que todavía me queda mucho por llorar, no le tengo miedo, porque total me meto en el baño, en la ducha o no, lloro acá y listo. Me queda un montón por vivir el dolor, pero no le rehúyo al dolor porque es como también una parte que se va, como cuando el viento te entra a soplar, te viene el dolor, que en algún momento el viento cambia y de repente viene un solazo divino y uno la pasa bomba y se ríe de la vida. A Ale lo amé inmensamente, igual que a ellos dos, y siempre se lo dije y siempre me lo dijo, y perdonen las chicas, las ex novias, novias, pero Ale dijo que yo era la persona que más amaba en el mundo, es más, para todos ustedes, es verdad, hacíamos competencias, “¡yo te amo más!”, “no, ¡yo!”. Y es hermoso haber podido expresar eso entre nosotros, y bueno, los que no lo practican les aconsejo que le digan al que quieren que lo aman, porque está bueno, porque aparentemente, digo yo ¿no?, la vida no tiene leyes, no es “la ley de la vida dice que se muere el abuelito, después se muere el padre y después se muere…”, no, la ley de la vida es que es todo un quilombo, cambalache, la biblia y el calefón juntos y te toca lo que te toca, y agarráte Catalina, y poner el pecho. Porque se va a terminar, porque como decía Marina, una de las enseñanzas de Marina de estos días, llorando a los gritos pelados, decía “mamá, yo tengo 22 años y yo quiero seguir siendo feliz, yo soy una persona feliz y quiero seguir siendo feliz, y quiero que todos nosotros seamos felices y no quiero ver de ahora en más porque Ale no está más, una mirada triste, apagada en ninguno de nosotros”, y yo dije, “no hija, tenés razón, yo también soy una persona feliz, yo quiero ser feliz, yo me propongo ser feliz”, no le vamos a sacar el cuerpo al dolor, pero tampoco vamos a dejar que nos gane la batalla. Ale no se lo hubiera merecido, me hubiera dicho: “¡pero mamá déjate de joder!”, “¿pero qué te pasa? me morí nada más, ¡ya está, vieja!”. Te juro que me hubiera dicho eso, estoy segura, no hubiera estado: “¡aaaaay!, ¡me morí!”.

Ale te amo, veo que estás vivo, me están convenciendo, toda esta gente me está convenciendo de que estás vivo, qué se yo, dicen que adentro de ellos… por las dudas no salgas nunca porque me voy a pegar un cagazo. Bueno, yo de verdad les quiero agradecer infinitamente por todo esto. Y les digo que viendo esto, yo entiendo por qué Alejandro militaba con tanto fervor y se reunía tanto con ustedes. Porque cada uno de ustedes, los que conozco mucho, poco, nada, pero cada uno de ustedes ve un ser maravilloso, ve una persona con una calidez humana que no sé, ojalá se pudiera hacer transfusiones de esto, chicos, nos volvemos todos donantes y cambiamos el mundo si esto se pudiera transformar con la transfusión.

Yo le dije a Bobi, “no sé si voy a hablar, me parece que no”, pero le dije: “agarráte si yo hablo, porque yo que sé cuándo termino”. Los quiero mucho, les agradezco muchísimo la presencia, a todos los que estuvieron por casa, si quieren seguir viniendo, vengan, compraremos menos cerveza. Y Bobi me dijo algo hoy cuando hablaba de unos homenajes que se estaban preparando en Francia, y habló de algo así como el germen, semilla y yo pensé, ¿no?, digo semilla, sí qué lindo, porque viste que las semillas son chiquititas, son chiquititas en relación a lo que crece después de la semilla, y yo me imaginé a Ale como semilla y ojalá que eso que estuvo haciendo algo ahí sea como una semilla y que en algún momento esa semilla caiga en terreno fértil, que le caiga agüita, solcito, que sé yo, y salga un árbol y crezca algo importante porque lo que Ale fue a sembrar es algo importante, es algo generoso, es algo solidario, es algo de amor.  Porque dicen, “los troskos, las banderas rojas, ¡sanguinarios, se comen a los pibes!”, y no hacen nada de eso, aman a los demás, por eso luchan por eso, porque quieren que todos tengan las mismas posibilidades, que todos tengan acceso al respeto, a la dignidad, a la felicidad, es una palabra muy grande, a un rato de felicidad, pero sobre todo a la dignidad, a la igualdad, y eso es la herencia. En general son los hijos los que heredan a los padres, bueno a mí me tocó la contraria, yo estoy heredando a mi hijo, y yo de mi hijo lo que estoy heredando es esto, y entonces yo, si pudiera escucharme, que sé yo, le diría: “Ale, quiero ser un ladrillo en la construcción, no voy a ir más por la parte de afuera de la marcha, me voy a meter en el centro, Ale”. Muchas gracias.

Ah, quiero agradecer también, a todos ustedes, en nombre de mi marido, el papá de Ale, que muchos conocen, otros no, que es del sexo fuerte, teórico, porque en este momento está muy frágil y sabía que toda esta emoción no la iba a poder sostener, pero quiero que sepan que les agradece, los quiere, y también va a ser otro ladrillo más.

Intervención de Marcos Duch

“En cada puño levantado, en cada joven rebelde, en cada lucha de los explotados y oprimidos y en cada risa de cualquiera de nosotros… ahí va a estar siempre presente”

Es muy difícil decir algo y que no quede gusto a poco a la luz de lo que fue Ale, de lo que es Ale, y que en cada palabra hay un poquito de eso y daría para escribir, y no parar de escribir nunca. Un saludo y un abrazo muy fuerte a la familia, a los compañeros, a todos los amigos. Una cosa impresionante que se estuvo viendo mucho estos días es el afecto increíble que tienen por Ale, personas que por ahí no lo conocieron personalmente, pero que nos escucharon a alguno de nosotros contar una anécdota, gente que por ahí se cruzó cinco minutos con Ale y eso ya fue una marca indeleble. La verdad es que me es imposible separar lo político de lo personal, porque las dos cosas crecieron un poco al mismo tiempo. Yo iba a otra división, al mismo turno, era un tipo muy particular además porque era altísimo, tenía barba cuando estábamos en primer año, y uno decía ¿y éste cómo hará? ¿Cómo puede ser? ¡Yo quiero tener una barba como esa! Imposible que pasara por alto. Nos hemos cruzado en varias ocasiones, hemos compartido ranchos, y después un poco al calor de la actividad política en nuestros últimos años en el colegio. En el transcurso de unos días Ale se convirtió en un amigo impresionante, y me abrió la puerta también a la amistad a otros amigos que están hoy también acá.

Voy a tratar de ser ordenado, la verdad que estos días estuve tratando de escribir un poco para ordenar las ideas, y no pude, no lo pude hacer.

En primer lugar, la pérdida enorme que es para nuestro partido, para nuestra corriente, para esa semilla de socialismo en Europa y en todas partes del mundo, pero también el legado enorme que deja porque sólo hablar de la pérdida sería muy injusto, por todo lo que decía antes también, y que también va hacia lo político, la claridad que tenía Ale para en dos palabras expresar una idea enorme, realmente enorme. Era un pibe que yo me acuerdo, en esa toma en 2009, yo ya estaba en Tinta Roja, no estaba en el partido, y tuvimos la famosa cita donde él me iba a proponer que yo empezara a militar en el partido. Y tenía comprensión, que es que los revolucionarios podemos racionalizar muchas cosas, podemos comprender que este mundo tal como es no es viable para las enormes mayorías oprimidas, pero que todo eso no empieza en la cabeza sino que empieza en el corazón. Él también me dijo que escuchando “Spanish Bombs”, que es un tema de The Clash, que habla de la Guerra Civil Española, muy lindo, para los que no lo conocen se los recomiendo, hoy lo venía escuchando mientras venía para acá; le emocionaba muchísimo y que me invitaba a militar si a mí me emocionaban las mismas cosas, y la verdad es que sí, y la verdad es que por eso también estoy acá, ¿no?

La verdad que, un compañero enorme, gigantesco, imposible, imposible de medir. Le agradezco también haberme enseñado un poco la dialéctica marxista. Porque en ese momento me parecía un adulto en el cuerpo de un pibe, y después me di cuenta que era un pibe en el cuerpo de un adulto y que todo eso podía pasar al mismo tiempo en una persona tan grandiosa como él. Más allá de que nos sirve para entender la política, para entender la realidad, para entender la historia, también nos sirve para entender a las personas. Y él era tantas cosas y es tantas cosas al mismo tiempo, que la verdad es que no se puede creer y no se puede entender… y bueno, corresponde seguir levantando todo este legado, también desde lo personal, siempre hablábamos muchísimo por Skype, por mensajito, por lo que sea, y estaba todo el tiempo esa ansiedad vibrante cuando sabíamos que ya estaba por venir, que lo íbamos a recibir, comer un asado, charlar de la vida, de todo, de fútbol, de música, las cosas que él hacia allá con un entusiasmo realmente enorme.

Y la verdad es que no sé si no quiero o no puedo extenderme mucho más, sólo sé que todos llevamos un poquito de lo que es Ale, eso es indudable, desde todo punto de vista, político, personal, afectivo, realmente un tipo maravilloso que nos tiene acá a todos juntos una vez más, tiene esa capacidad, que incluso habiendo pasado todo, nos tiene acá juntos, como yo pensaba decir casi exactamente lo mismo que dijo Inés, que desde hace unos días el mundo parece que es un lugar un poco más frío, un poco más oscuro, pero la verdad que lo tenemos tan en nuestros corazones dándonos calidez, impulsándonos a llevar esta calidez más allá, que es algo que él siempre tuvo clarísimo.

Y decirle a ese amigo enorme que lo vamos a extrañar muchísimo, que le damos un abrazo gigantesco. Y a ese compañero enorme también, decirle hasta el socialismo siempre, y que en cada puño levantado, en cada joven rebelde, en cada lucha de los explotados y oprimidos y en cada risa de cualquiera de nosotros y de cualquier joven en cualquier lugar del mundo, ahí va a estar siempre presente. Muchas gracias.

 

Intervención de Manuela Castañeira

“Hoy acá tenemos el deber como jóvenes de madurar un poco más, de entender todo lo que está en juego, todo lo profundo de entregarse”

Yo quiero personalmente agradecer a todas y todos lo que están acá, a todas esas cartas que llegaron de lugares muy lejanos y de otros lados del Atlántico, a todas las corrientes, todos los partidos, todas las tendencias, los militantes de base, los más dirigentes, los representantes, los grandes, los jóvenes, los amigos, los familiares, compañeros de cursada; habla de las cosas lindas que hay en el mundo, habla del amor, de todos los tipos de amor, habla del amor revolucionario, habla de que es impresionante porque los competidores entre comillas, de Ale, sus adversarios políticos lo tenían allá arriba y nos ayudan a procesar esto, y es tan grande que para un pibe tan gigante, hasta sus adversarios de toda su época lo reconozcan y tengan estas palabras de dolor pero de consuelo.

Y me quería tomar un minuto para agradecer eso porque eso nos abraza, eso nos une, eran un montón, esperamos haber hecho justicia con todos, es difícil hacer esto y organizar esto.

A mí me toca hablar como parte de este partido que Ale construyó, pero también como compañera de la juventud que Ale construyó.

Mi anécdota hoy es una cosa que él me enseñó. A veces todos pasamos por dolor, por dudas, no es fácil querer cambiar el mundo todos los días, nosotros somos todos muy jóvenes, a mí me tocó en esa época tener mis dudas, mi dolor, y una compañera más grande me dijo “andá a militar a secundarios”, y me fui a militar a secundarios un tiempito, a reunirme con todos esos pibes, a comer un poco esos panes caseros, y tener esas charlas y estar en estas escalinatas, hacer reuniones en esa plaza, ir al campo de deportes y estar en algunos ranchos un poquitito. Estaba dolida y esos pibes de 15 años, de 16 años, a mí me dieron perspectiva, me dieron sentido, y lo voy a poner en estas palabras: a mí me ayudaron a lo que fue mi experiencia personal militante como piba, como persona, como revolucionaria, ayudarme a los 25 sentir que resurgía como el ave fénix y a darme un sentido de que nada me iba a parar nunca, y una fuerza, y eso es lo que siento hoy y es lo que tengo para ustedes hoy, esa fuerza de la que esos pibes, con Ale en el centro de todo, le ayudaron a esta grandulona a tener y a estar acá y a dar batallas con ustedes y por ustedes. Y él es esa huella en mi vida, y en la de todos estos jóvenes. Para nosotros como jóvenes hablamos de nuestra historia que es una micro historia, es una pequeña historia de 8 o 10 años, que la historia más general es tan chiquita, pero para nosotros es tan significativa, tan profunda y tan grande y por eso está bueno y les digo, les confieso que obvio, tengo el dolor que tienen muchos de ustedes, y también tengo enojo, por muchas cosas, pero porque lo quería más cerca y lo quería en todo el trayecto.

Y hoy a la mañana leyendo todo ese amor revolucionario que llega de todos los continentes, y los países y en muchos idiomas, y había compañeras traduciendo y compañeros y fue hermoso. Hoy pude entender una cosa que es muy importante y la quiero compartir con ustedes, que me deja Ale. Que es que Ale y todos nosotros acá y los que no están acá, pero están acá, somos todos parte de algo hermoso y mucho más grande, que cuando vos entregás tu corazón, tu presente y tu vida, a una causa colectiva, cuando le entregás a la emancipación de la humanidad una humanidad que no conocés y conocés, vos no morís nunca, entonces yo siento que los socialistas no mueren, que Ale no muere, que Ale está vivo y va a seguir vivo, cada vez que haya una bandera roja, un puño en alto, un pibe que se organice, una piba que se haga feminista, un pibe que lo lea, un pibe que se solidarice con un pibe y una piba negra, con un inmigrante, con alguien de otra nacionalidad, con alguien que le discuta a otro sus ideas y que haya alguien que escuche, con alguien que abrace, con alguien que ame.

Yo siento que hoy tenemos que saber que no hay lugar a dudas que amarlo a Ale es amar su causa, que es ese quien era, como todos los compañeros y amigos decían una sola cosa, con todo eso adentro, y nosotros hoy acá tenemos el deber como jóvenes de madurar un poco más, de entender todo lo que está en juego, todo lo profundo de entregarse, darle la espalda a las dudas, al miedo, levantar la frente y el puño y luchar, y luchar, y luchar, porque el mundo es hermoso, así con sus imperfecciones, como lo amaba Ale, y porque nos da un lugar, nos da espacios para transformarlo, y eso es la juventud y eso es la juventud de Ale, esa lucha de transformarlo todo, de criticarlo todo, de cuestionar todo, de ser amoroso, de ser claro. Así que no tengo mejor manera que decir compañero, amigo, Ale B, ¡presente, ahora y siempre! ¡Y hasta el socialismo! Porque no vamos a dejar de quererlo y construirlo para que vos sigas vivo. Muchas gracias.

Intervención de Roberto Sáenz

“Ale encarna a las nuevas generaciones comprometidas con transformar el mundo”

Buenas tardes a todos. En realidad pensaba no hablar mucho, lo pensaba como un acto de las nuevas generaciones y todo el partido, la juventud. Lo pensaba como un acto como fue, donde cada uno de los compañeros de la juventud, de todas las regionales del partido, e incluso simpatizantes, amigos, adversarios, jóvenes, etc., sean los protagonistas de esta experiencia, de este acto. Un poco encarnando en Ale con sus 25, 26 años, a las nuevas generaciones, y a las nuevas generaciones militantes, a las nuevas generaciones socialistas, a las nuevas generaciones comprometidas con transformar el mundo, con emanciparlo, con liberarlo de la explotación y la opresión, con emancipar a la clase obrera, con acabar con el capitalismo. Y que un poco Ale y todos ustedes, todos los que están en el partido, son un poco eso.

Después también, la familia. Es impresionante, compañeras, compañeros, lo están viendo ustedes en vivo y en directo. Es una familia hermosa, la mamá, el papá, no es común, compañeros, compañeras, jóvenes, no es común, que una familia así, con ese compromiso, bueno, también en serio que parece una madera, una veta en común con lo que era Ale, porque está bien, Ale se formó, se forjó en el partido, en la corriente, puede ser pedante, pero forjó una cosa que es mucho más grande que es la tradición por el socialismo revolucionario en general, que transmitía por la vía de esta corriente, pero también se forjó con su mamá, con su papá y con sus hermanos, con su familia, y con todos los compañeros y compañeras de estudio en este colegio, como tantos otros jóvenes en este partido, se forjan en sus propias experiencias, en sus colegios, sus facultades.

No quería extenderme demasiado para no abusar de las circunstancias, no robarle protagonismo a los pibes, a los familiares, que aparte se han expresado de manera comunista, esa es la verdad, socialista, comunista, se han expresado de esa manera. Después hay una segunda cosa que se me acaba de ocurrir, además de que un poco por todas las expresiones, las cosas políticas, las cosas de la vida juvenil, las palabras de Laski, The Clash, esa canción no la conozco, nunca escuché mucho The Clash, soy más de la época de Pink Floyd, Led Zeppelin, todo eso, pero bueno acá hubo como un display de toda la juventud, hubo como un recorte, capas que hay mucho matices entre la juventud estudiantil, hay juventud también obrera, trabajadora, sabemos que hay muchos matices pero hubo como un display, hubo una especie de expresión de eso, pero lo que me quedó que es muy loco, y que tiene que ver con una faceta de Ale, tiene que ver con sus potencialidades, también tiene que ver con su aprendizaje, también tiene que ver con aspectos débiles, con dificultades, etc.; pero lo que me quedó de la impronta de Ale y de la impronta del acto es el carácter constructivo, positivo. Constructivo en el sentido de la construcción y la locura de que Ale, que es un hecho, con sus 26 años entra a formar parte de la tradición de esta corriente socialista revolucionaria en otro contexto y en otras condiciones, pero de alguna manera como representante directo de la juventud partidaria y de la corriente. No murió en un evento de la lucha de clases, no fue así, no vamos a decir cosas que no son, no fue desde ese punto de vista de un fallecimiento particularmente heroico, etc. Pero sí, en Ale se ve mucho de esta corriente que es joven, que tiene alguna gente grande pero que de alguna manera impulsa y depende de la asunción de responsabilidades de compañeros muy jóvenes que asumen responsabilidades que le quedan grandes, y es que Ale fue a parar a un puesto de frontera de la corriente, porque falta, todavía nos queda muy grande y es un puesto de frontera. Y muchos de ustedes, muchas y muchos de ustedes están en puestos de fronteras en el sentido zona, fábrica, regionales, equipos, etc. Y me parece que desde ese punto de vista, Ale es representativo de eso, tiene ese inmenso valor, y bueno, al mismo tiempo, representa el inmenso valor que tienen todas las nuevas generaciones partidarias para este partido. Porque este partido, esta corriente, es una corriente juvenil todavía y depende muchísimo de su juventud, de Ale y de todos ustedes, y que en todo caso, el dolor, porque también es un acto de dolor y alegría, es una cosa loca, es la dialéctica, alguien hablaba de dialéctica en los cursos con Ale y todo, pero el dolor y la alegría que tenemos simultáneamente, llanto y risa, digamos, pero bueno así también es la vida de los revolucionarios. Lo de Transformar, me parece que estuvo muy bien dicho por la mamá, yo también vi muchas madres que iban con las pibas, con los pibes a las marchas acompañando, en la columna de Las Rojas por ejemplo, y las pibas estaban en el medio y la mamá estaba al costado, acompañaba, bueno acá la mamá dice “quiero marchar por el centro”. Y bueno es muy loco, Mónica, porque también está ese tema loco, de la experiencia de los militantes, aunque esta experiencia no es igual, porque no estamos en los 70s, pero muchas madres fueron también dialécticamente madres e hijas de sus hijos, en una etapa histórica que no es la misma, que no es tan radicalizada, donde nuestra tarea es más preparatoria. Vos sos la mamá de un pibe extraordinario, un cuadro extraordinario, que era un pibe capaz, extraordinariamente capaz, y muy sensible. Esas cosas van juntas muchas veces, y también un poco desde el punto de vista político quizás, entre comillas, vas a ser la hija de Ale. Así que nada, agradecer la presencia a la familia, al hermano, a la hermana, a la mamá, a Humberto que no pudo venir, pero que tiene la misma calidez que Mónica, y en nombre de la dirección de este partido y haciendo también responsables de los éxitos y también de los dolores de este partido y de esta corriente, les agradezco la presencia a todos. Los quiero mucho.

 

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