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Entrevista
a Álvaro García Linera, vicepresidente de Evo
El
capitalismo andino–amazónico es la propuesta del MAS
Por
Miguel Lora Fuentes (*)
Bolpress, 07/10/05
El
capitalismo andinoamazónico, la propuesta de Alvaro García Linera,
candidato a la vicepresidencia del MAS, es un modelo de desarrollo
capitalista en el que las tres plataformas económicas vigentes en
Bolivia –la moderna o estrictamente industrial, la andina
comunitaria y la amazónica– se reequilibran, despliegan autónomamente
sus propias capacidades y encuentran mecanismos de articulación “no
brutal”.
Según
el candidato del MAS, es posible construir un tipo de modernidad económica
vinculada a los mercados globales, al desarrollo tecnológico
contemporáneo, a sectores empresariales, que es la parte capitalista
propiamente dicha, pero reconociendo obligatoriamente a las otras dos
plataformas de la modernidad vinculadas a nuestras capacidades vernáculas:
fuerzas comunitarias, artesanales, pequeños productores y de economía
mercantil simple poseedoras de otra racionalidad de organización del
trabajo, de uso del excedente, de sistemas tecnológicos, saberes,
formas organizativas y distribución de la riqueza.
García
Linera imagina un tipo de modernidad en el ámbito del capitalismo, en
donde los segmentos mayoritarios de la vida económica boliviana
–que han sido desconocidos, extorsionados y maltratados por la
modernidad de corte industrial capitalista clásico– tengan la
capacidad de autoorganizarse y de prosperar con los excedentes
industriales.
¿Cómo
integrar el pequeño taller con la gran industria?
Ahí
está el papel del Estado fuerte que regula la expansión de la economía
industrial, extrae sus excedentes y los transfiere al ámbito
comunitario para potenciar formas de autoorganización y de desarrollo
mercantil propiamente andino y amazónico.
¿Más
o menos lo que quiso hacer el nacionalismo revolucionario?
No,
porque el nacionalismo revolucionario decía que la comunidad
desaparecería y que todos se volverían industriosos, modernos,
capitalistas y asalariados. Eso no funcionó, en el mundo moderno el
asalariado representa entre el siete y 15 por ciento de la economía y
de la población económicamente activa (PEA).
¿El
horizonte es que los microempresarios se conviertan en empresarios?
No;
simplemente que produzcan un modelo de bienestar. Es una falsa utopía
pensar que todos se convertirán en empresarios. Seguirán trabajando
familiarmente y a nivel doméstico al menos por los próximos 50 años.
La idea es que tengan soporte económico, acceso a insumos, a
mercados, que generen en su régimen económico (artesanal y familiar)
procesos de bienestar. Quizá la movilidad social sea pequeña y la
mayoría siga en economía familiar de pequeña y mediana escala, pero
con mejores condiciones de vida y productividad.
Es
decir lo que propone Hernando de Soto en Perú...
Soto
dice que el microproductor es un empresario en potencia. Yo digo que
no lo es ni tampoco un proletario en potencia, ni lo uno ni lo otro,
sino una condición social de largo aliento. La idea es que esta
condición ni quede aplastada ni olvidada, que aceptemos que al menos
hay tres modelos simultáneos de modernización.
¿Esas
tres plataformas se desarrollan con democracia liberal y mercado?
En
el mercado y en la economía mercantil, pero son modelos paralelos de
desarrollo. En siguientes 50 años predominará la economía familiar
y la pregunta es qué hacer con ella, ¿te haces al loco, la quieres
obrerizar? No, simplemente que vivan bien y que el Estado les ayude.
La parte revolucionaria del planteamiento es potenciar sus capacidades
de autogestión y autoorganización en una perspectiva expansiva.
Por
ahora, hay dos razones que no permiten visualizar la posibilidad de un
régimen socialista. Por un lado existe un proletariado minoritario
demográficamente e inexistente políticamente; y no se construye
socialismo sin proletariado. Segundo: el potencial comunitarista
agrario y urbano está muy debilitado. En los últimos 60 años se ve
un retroceso de la actividad comunitaria productiva y erosión de los
lazos comunitarios. Sigue habiendo comunidad, pero ésta ha
implosionado internamente en estructuras familiares.
El
potencial comunitario que vislumbraría la posibilidad de un régimen
comunitarista socialista en el buen sentido del término pasa por
potenciar las pequeñas redes comunitaristas que aún perviven y
enriquecerlas. Esto permitiría en 20 o 30 años poder visualizar una
utopía socialista.
¿Acaso
no son experiencias comunitarias los movimientos de defensa del agua
en El Alto y Cochabamba?
Son
experiencias comunitarias sociales y políticas, no económicas. Por
tanto, permiten una revolución política en el sentido marxista del término.
En el caso boliviano la revolución política toma la forma de
descolonización del Estado. Para que se convierta en una revolución
social hace falta el despliegue de potenciales comunitarios prácticos,
como los soviets que socializaron la producción industrial. No se ha
tenido una experiencia similar en Bolivia desde la Guerra del Agua. Se
necesita un tiempo para potenciar la comunitarización de la economía.
¿Y
la cogestión en Semapa de Cochabamba?
Hay
límites de estos procesos de comunitarización de la riqueza. Las
experiencias de El Alto y Cochabamba son la expresión dramática de
los límites comunitaristas del actual movimiento social.
Usted
se asume centroizquierdista desde hace dos años y medio. ¿Con qué
corriente se identifica más: neokeynesianismo, la socialdemocracia de
Anthony Giddens o el "postcapitalismo" de Wim Dierckxsens?
Marxista
clásico.
¿Y
su propuesta del capitalismo andino a qué corriente pertenece?
Es
marxismo clásico. No es el marxismo de Nikitin ni el de Trotsky. Está
enraizado en la lectura del Marx que reflexiona las posibilidades de
tránsito al socialismo en sociedades atrasadas y comunitarias.
¿Está
diciendo que la propuesta de capitalismo andino es marxista?
No,
no, lo que digo es con qué herramientas trabajo esta propuesta. Mi
propuesta sigue siendo el socialismo y el comunismo abiertamente. Lo
que hago como marxista es evaluar los potenciales actuales de
desarrollo de la sociedad. Nuestro objetivo no es el capitalismo
andino, eso es lo que se puede hacer hoy para potenciar procesos la
autoorganización y apuntalar la autoafirmación económica a largo
plazo. Esto es lo que hoy toca empujar en la perspectiva de la
revolución socialista a mediano plazo. Y esa es una lectura
estrictamente marxista.
Plantea
la articulación de potencialidades familiares, indígenas, campesinas
en torno a un proyecto de desarrollo nacional y de modernización
productiva, ¿algo así como una revolución democrático burguesa 50
años después del MNR?
La
Revolución del 52 fue una revolución traicionada y a medias no
porque no llevó al socialismo sino porque no descolonizó al Estado.
50 años después estamos en la posibilidad de ir más allá de los límites
democráticos que dejó la Revolución con el hecho más importante de
los últimos 513 años en términos de democratización, la
descolonización del Estado.
¿Eso
lo hace la centroizquierda?
Lo
hace el movimiento indígena, es su gran aporte. Para un
revolucionario utópico la descolonización del Estado no es
socialismo, pero para los indios es el acontecimiento histórico más
importante que podía suceder. En sí mismo es un gigantesco paso histórico.
Claro que nos falta mucho, nos falta el socialismo, el comunismo, pero
hay que moverse en función de las posibilidades reales del movimiento
que se desenvuelve.
El
MAS propone un plan de desarrollo económico a partir de la
microempresa y la fuerza laboral informal. Salvando diferencias, Tuto
y Samuel proponen algo parecido
Más
allá de la demagogia de apoyar a estos sectores, utilizan las
estrategias comunitarias para reducir costos, como el Banco Mundial.
Es la idea de la subsunción de lo comunitario a la modernidad
industriosa, contra eso hay que pelear. El BM y los candidatos buscan
exprimir, extraer sus energías a lo comunitario; el MAS quiere
potenciar su desarrollo autónomo.
El
sociólogo argentino Atilio Borón comenta que el pensamiento crítico
en América Latina está en decadencia y que gradualmente ha sido
sustituido por la cultura de la resignación política.
Más
bien en América Latina y en particular en Bolivia surge una acción
transformadora, un potencial emancipativo y una reflexión que acompaña
ese potencial con mucha carga crítica. Privilegio el laboratorio
boliviano en cuanto a acción colectiva y reflexión seria y no
meramente filosófica. Soy más optimista que Atilio Borón. Siento
que se está construyendo un alto pensamiento crítico a partir de la
acción práctica de los sectores sociales. Lo que si está claro es
que el socialismo debe ser replanteado y superando la vieja forma retórica
manualesca con la que se abordó el tema de los años 20 hasta los 60.
¿Está
de acuerdo con la tesis que anuncia el cierre del ciclo de las
revoluciones antimperialistas, entendiéndolas como enfrentamiento
total, militar y económico con el imperialismo?
Es
un hecho de correlación de fuerzas. Serán los acontecimientos los
que te coloquen ante esa disyuntiva, no puede uno adelantarse. Ese
sigue siendo un debate abierto. Ahora las fuerzas progresistas han
podido avanzar muy bien a partir de lo democrático representativo,
pero es probable que algún rato eso se estanque.
La
centroizquierda de fines del siglo pasado prometió que la
"transición a la democracia" transformaría la sociedad y
redistribuiría la riqueza gradualmente. 25 años después la
desigualdad social se acentuó, la propiedad se concentró y el
sistema se tragó a los centroizquierdistas. ¿Teme terminar igual que
ellos?
Siempre
es un riesgo y contra eso no hay vacuna. Lo único que queda es
confiar en la fuerza creativa de la sociedad. La posibilidad de que
estos intelectuales encuentren un límite y a larga sean conservadores
dependerá del poder innovador de la propia sociedad.
¿Cuán
alto es el precio de ser viable en el sistema político actual? ¿Resignar
la utopía por ejemplo?
Nunca.
Lenin proponía soñar con los ojos abiertos, que significa tener la
capacidad de mirar el horizonte estratégico pero saber manejar la táctica.
El capitalismo andinoamazónico es la manera que creo posible para
mejorar las posibilidades de las fuerzas de emancipación obrera y
comunitaria a mediano plazo. Claro que es un mecanismo temporal y
transitorio.
El
MAS elige la "tercera vía", el capitalismo andino
Luego
del derrumbe asiático, ruso y brasileño, y a medida que la crisis
capitalista se profundiza, la centroizquierda internacional va
reclutando nuevos núcleos neokeynesianos, socialdemócratas de la
tercera vía, postcapitalistas de la onda del Foro Social Mundial de
Sao Paulo, y recientemente una novedosa corriente con sello boliviano
que defiende el "capitalismo andinoamazónico".
La
tercera vía plantea medidas de re–regulación económica buscando
salvar la racionalidad capitalista y, en algunos casos, manteniendo el
fondo del credo neoliberal. Los neokeynesianos procuran remediar los
efectos nocivos más inmediatos del neoliberalismo, pero sin
cuestionarlo. La socialdemocracia plantea una economía mixta –que
no ve en el capitalismo y en el libre mercado un escenario hostil– y
a diferencia de la "socialdemocracia antigua", no acepta que
los derechos sociales sean obligaciones incondicionales del gobierno.
"Ningún derecho sin responsabilidad, son responsables tanto el
Estado como los destinatarios del bienestar", predica esta
doctrina.
Estas
posiciones mantienen la lógica esencial del capitalismo y no
resuelven la supeditación de la vida al mercado, sino que más bien
la mundializan. Para estas corrientes, el centro del debate es la
dupla mercado y planificación estatal, esta última al servicio del
mercado.
La
centroizquierda más radical propone un cambio de la racionalidad económica
capitalista reconciliando los intereses privados con el bien común.
El mercado debe subordinarse a la planificación, en tanto que los
factores de integración social ya no están dados por el mercado sino
regidos por el principio de solidaridad con la vida colectiva.
"Mis derechos como ciudadano ya no dependerán de mi vinculación
con el mercado sino con la ciudadanía", explica el economista
holandés Wim Dierckxsens, reconocido defensor del Foro Social Mundial
de Porto Alegre como uno de los primeros pasos hacia el desarrollo de
alternativas al capitalismo y al neoliberalismo con la participación
de ONGs, movimientos sociales, sindicatos, asociaciones y entidades
religiosas.
El
postcapitalismo busca una economía orientada por el bien común sin
suprimir ni el interés privado ni el mercado. Esto implica un
movimiento en el péndulo de la historia desde el libre juego del
mercado sin intervención ciudadana hacia una creciente participación
ciudadana. En el socialismo real el interés privado se supeditó
completamente al bien común y la planificación central marginó a la
ciudadanía. Así, la utopía socialista se quedó a mitad de camino,
explica Wim Dierckxsens.
Los
postcapitalistas intentan diferenciarse de los neokeynesianos y
socialdemócratas, y terminan coincidiendo con ellos en un rasgo
esencial: es la fiesta neoliberal la que debe combatirse, no el
capitalismo en sí.
El
capitalismo andinoamazónico, la propuesta de Alvaro García Linera,
candidato a la vicepresidencia del MAS, es un modelo de desarrollo
capitalista que combina tres plataformas económicas vigentes en
Bolivia –la moderna o estrictamente industrial, la andina
comunitaria y la amazónica– para que se reequilibren, desplieguen
autónomamente sus propias capacidades y encuentren mecanismos de
articulación "no brutal".
"El
capitalismo andino es como imaginar la modernidad en el capitalismo
por un tiempo más a mediano o corto plazo, pero donde el potencial
comunitario, artesanal y semi mercantil despliega sus propias
capacidades de generación y distribución de riqueza, de creación de
saberes y tecnología. Esta economía de comunidades indígenas,
colonizadores, pequeños productores está vinculada al capitalismo clásico,
pero no está triturada, subsumida o desconocida brutalmente por esa
racionalidad", explica el ideólogo del MAS.
El
postcapitalismo
El
rasgo común que iguala a todas estas corrientes es su deseo de
combatir al neoliberalismo, aunque manteniendo el capitalismo hasta
donde se pueda. Reconocen la importancia decisiva del Estado nacional
como responsable del bienestar colectivo y de la regulación de los
mercados, a condición de que se compatibilice el intervencionismo con
la iniciativa privada. Intentan combinar de modo ecléctico valores
del capitalismo y del socialismo con el propósito de superar a ambos,
pero sin cuestionar la génesis de la producción capitalista, es
decir la separación radical entre el productor y los medios de
producción.
Según
Dierckxsens, el péndulo de la historia tendrá de detenerse en el
futuro en algún punto intermedio entre el mercado total y la
planificación total. En el punto donde prevalezca el interés privado
se ubica la racionalidad neokeynesiana. En el punto donde prevalezca
el bien común se podrá hablar de una racionalidad postcapitalista.
En
el postcapitalismo volvería a prevalecer lo político sobre lo económico
y habría ejes horizontales que vincularían entre sí a los
movimientos sociales. Esto permitiría edificar no sólo una
democracia formal sino una democracia con contenidos participativos.
Dierckxsens presagia que cuanto más se profundice la crisis, más
radical será la alternativa propuesta.
(*)
Es periodista. Trabajó en los matutinos Presencia, La Prensa, Los
Tiempos y el semanario Pulso. Fue profesor en la Universidad Pública
El Alto. En la actualidad es editor de Bolpress.com
Fuentes:
1.
Democracia y Mercado, Mauricio Andrés Ramírez Gómez http://www.eumed.net/cursecon/colaboraciones
2.
Porto Alegre: en camino al postcapitalismo, Wim Dierckxsens, http://www.envio.org.ni/articulo/1080
3.
La Tercera Vía, Tony Blair, www.analitica.com, 1998
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