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Entrevista a Álvaro
García Linera, vicepresidente electo de Bolivia y cerebro gris del
futuro gobierno
"Necesitamos
las inversiones extranjeras, pero hasta ahora no nos han dejado gran
cosa"
Entrevista de Joaquim
Ibarz
Enviado especial a La Paz
La Vanguardia, 22/12/05
Es respetado como uno
de los intelectuales más combativos del país, al que sorprendió
cuando aceptó convertirse en el candidato a la vicepresidencia de Evo
Morales. Álvaro García Linera, de 43 años, ex guerrillero del grupo
insurgente Tupac Katari, junto a Felipe Quispe, es señalado hoy como
el cerebro del futuro gobierno de Morales. "La materia gris y el
hombre fuerte", así lo califican. Amante de los filósofos
franceses como Pierre Bordeau y Gilles Delleuze, que asoman desde su
biblioteca de su modesto apartamento del barrio de Sopocaci, ahí
recibió a La Vanguardia para adelantar lo que serán las líneas
maestras del futuro gobierno.
– A usted lo señalan
como el verdadero presidente del futuro gobierno.
– Eso es menospreciar
a Evo, como se hizo siempre en estos años. Habrá un equipo político
que ya lo van a ver actuar.
– Usted habla de
juntar el poncho con la corbata. ¿Qué aporta un intelectual ex
guerrillero a un movimiento surgido de campesinos cocaleros?
– De manera sencilla
y humilde, he aportado compromiso, producción intelectual. Diría que
he aportado puentes con los sectores sociales. Me considero un
intermediario cultural entre los sectores indígenas, populares, con
las clases medias. Soy un traductor más que un inyector de algo.
Traduzco de otra manera.
– ¿De qué forma van
a llevar adelante la nacionalización de los hidrocarburos? ¿Cómo
afrontarán la posición de las petroleras, que ya hablan de
confiscación?
– Acá se privatizó
todo. Hidrocarburos, telecomunicaciones, línea aérea y energía eléctrica.
Cada una va a tener una atención particular. En hidrocarburos vamos a
imponer la obligatoriedad del cambio de contratos. Los viejos son
ilegales, pero aunque no lo fueran son de viejos lobos del mercado y
van a cambiar. En concreto, en los nuevos contratos el Estado va a
asumir la propiedad en boca de pozo, el control, y definirá los
precios internos, externos, utilidades, estructura de costos y de análisis.
Decidirá cuál será la ganancia de la petrolera. Vamos a negociar
con ellos, a llegar a consensos y, llegado el momento, a recomprar lo
que era del Estado.
– ¿Y eso no
ahuyentará la inversión extranjera en Bolivia?
– Queremos esas
inversiones, las necesitamos, pero hasta ahora no nos han dejado gran
cosa. Dicen que trajeron tres mil millones. ¿Qué tres mil millones?
Hasta junio esa inversión, con el mercado de Brasil, Argentina, con
un millón más de bolivianos consumidores, entregaba al Estado 40
millones de dólares más que lo que hacía YPFB sin vender gas a
Brasil ni a Argentina. ¿Qué es esto? Se destruyó el Estado, la
empresa estatal.
– Evo Morales habla
de petroleras que saquean al país. ¿Repsol se encuentra en esa lista
de empresas que esquilman los bienes de Bolivia?
– Nadie ha mencionado
a Repsol con nombre y apellidos como una de las empresas que saquean
al país. El compañero Evo Morales ha hablado de empresas que han
hecho contrabando, que no han pagado, que han estafado al Estado. No
les ha puesto nombre. Las que han hecho contrabando estarán revisando
sus libros y tienen motivos para estar preocupadas. En otras partes
del mundo sus gerentes estarían en la cárcel. Aquí no, aquí se dan
el lujo de hacer parrilladas, conspirar y promover divisionismo. Las
vamos a intervenir de acuerdo con la ley, las vamos a enjuiciar y
vamos a rescindir contratos.
– ¿Repsol tiene algo
que temer?
– Nadie ha mencionado
a Repsol. Si Repsol no ha cometido ningún error debe estar tranquila.
Es más, queremos encontrar puntos de acuerdo y diálogo con esa
empresa. Vamos a viajar a España en las próximas semanas y uno de
los objetivos es hablar precisamente con Repsol, con el fin de
encontrar un punto de equilibrio entre los intereses del Estado
boliviano, imprescindibles y por encima de todo, y los intereses de
las petroleras, que tienen derecho a invertir y a ganar. Pero ya no
tienen derecho a ser propietarias y a definir nuestra política de
hidrocarburos, ni a chantajearnos en nada.
– Evo Morales dice
que los contratos con las petroleras son ilegales. Por el contrario,
las empresas dicen que tienen plena validez y que están garantizados
por leyes internacionales.
– Éste va a ser un
tema jurídico, donde el lenguaje de las leyes va a resolver un
lenguaje de lucha de fuerzas políticas. Las petroleras pueden
recurrir a instancias internacionales, pero cometieron un error. Me
sorprende que empresas tan potentes y tan bien preparadas hayan
cometido el error de no legalizar plenamente sus contratos. La
Constitución boliviana dice que cualquier contrato que tiene que ver
con bienes nacionales tiene que pasar por la aprobación del Congreso.
No cumplieron eso. Vanos a utilizar ese argumento ante cualquier
tribunal, pero previamente queremos encontrar de manera dialogada un
punto de equilibrio.
– ¿Se volverá a una
economía estatista?
– No estamos contra
el libre mercado, pero en Bolivia nos vendieron una receta para tontos.
En un país, con un Estado débil, una burguesía raquítica y un país
étnicamente fragmentado eso no podía funcionar. Nosotros somos
partidarios de un modelo socialista con un capitalismo boliviano,
donde las ganancias de los hidrocarburos sean transferidas a otros
sectores como el rural, donde nuestra gente trabaja aún con el arado
egipcio que trajeron los españoles.
– ¿No temen que los
mismos sectores que derribaron a dos presidentes terminen con ustedes
si no ven cubiertas las expectativas?
– En los primeros
ocho meses tenemos que mostrar hacía dónde vamos. Vamos a tener
muchos microconflictos, pero negociando los vamos a ir resolviendo,
mientras lvamos mostrando a la gente hacia dónde vamos. Llevará
tiempo, pero demostraremos que vamos hacia lo que prometimos.
– Aun así, la
posibilidad de una fragmentación e incluso de guerra civil sigue
latente. ¿Usted coincide con esto?
– Soy más optimista;
pero sí, es verdad.
– ¿Y entonces?
– Entonces, mire, yo
soy un hombre de guerra. Pero la guerra es el último de los actos que
se deben hacer. Hay que intentar todos los caminos posibles para unir
a la sociedad boliviana. El oriente quiere las autonomías y nosotros
las apoyamos por legítimas. Pero aquí, entre los dos sectores en
pugna debemos acordar y cerrar filas.
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