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Bolivia y el rostro
indio del capitalismo
Redacción de
Econoticiasbolivia, 21/01/06
La Paz. Con olor a
multitud, Evo Morales, el primer indígena que toma el poder en la América
morena, se lanzó a conquistar su gran sueño: liquidar el
neocolonialismo, la pobreza y la exclusión social que oprimen al
pueblo y sojuzgan a Bolivia, implantando un capitalismo andino en
estrecha sociedad con las transnacionales.
En la legendaria
Tiahunacu, milenaria cuna de las culturas pre–incaicas, Morales juró
este sábado a la presidencia, a la que accedió con el apoyo
electoral de los más pobres y humildes, que aún creen que muy pronto
llegará la nacionalización de los hidrocarburos y, con ella, una
mejora en la calidad de vida de indígenas y trabajadores del campo y
las ciudades.
"Hoy día empieza
un nuevo año para los pueblos originarios del mundo, una nueva vida
en que buscamos igualdad y justicia, una nueva era, un nuevo milenio
para todos los pueblos del mundo", dijo en las míticas ruinas de
Tiahunacu, a 70 kilómetros de la ciudad de La Paz, en la primera de
las tres ceremonias organizadas para celebrar su mandato. El juramento
oficial ante el Congreso nacional se realiza este domingo, al igual
que la posesión popular en la principal plaza de San Francisco en La
Paz.
En una apoteósica
ceremonia del mediodía de este sábado, con ritos tradicionales del
incario y que congregó a varios miles de indígenas y representantes
de organizaciones sociales y populares del continente, Morales que
asume la presidencia de Bolivia con el 54% de apoyo electoral dijo que
"con la unidad del pueblo vamos a acabar con el Estado colonial y
con el modelo neoliberal".
"Necesitamos la
fuerza del pueblo para doblar la mano al imperio", dijo en su ya
característica retórica populista el nuevo presidente que aspira a
"indianizar" el capitalismo, que destruye la economía
campesina, que aniquila la fuerza de trabajo y convierte en virtuales
esclavos a los hombres, mujeres y niños del campo y las ciudades del
centro de la América del sur.
Aunque no lo dijo en la
ceremonia, el propósito declarado del gobierno de Morales es
humanizar este capitalismo salvaje y depredador, darle un rostro indio
y hacerlo sostenible por los siguientes 50 o 100 años, armonizando el
libre mercado con políticas que fomenten la actividad productiva de
los pequeños productores campesinos, de los artesanos y
microproductores.
"Unidos y
organizados cambiaremos políticas económicas que no resuelven la
situación económica de las mayorías nacionales. A esta altura nos
hemos convencido que concentrar el capital en pocas manos no es
ninguna solución para la humanidad, el concentrar el capital en pocas
manos no es la solución para los pobres del mundo. Por eso tenemos la
obligación de cambiar esos problemas económicos de privatización,
de subasta", agregó ante el aplauso de la multitud concentrada
en Tiahunacu.
Durante y después de
las elecciones, el Movimiento al socialismo (MAS), que dirige Morales,
renegó abiertamente del socialismo, al que no consideran viable para
Bolivia, por lo menos durante todo el siglo XXI, por lo que postulan
consolidar su denominado capitalismo "andino – amazónico",
dando un fuerte impulso a la empresarios nacionales, a la burguesía
local que medra del Estado, además de plenas garantías y protección
para sus inversiones, propiedades y beneficios.
Sin embargo, el eje
fundamental de este régimen económico es un nuevo relacionamiento y
alianza con las transnacionales del gas y el petróleo, que continuarían
obteniendo millonarias utilidades por la explotación de las reservas
bolivianas, aunque con mayor control y beneficios para el Estado.
Así, la intención de
Evo es legalizar los contratos de las petroleras, que habían sido
declarados como ilegales e inconstitucionales por el Tribunal
Constitucional, el máximo tribunal de justicia del país, en el marco
de la nueva Ley de Hidrocarburos, aprobada por el Congreso neoliberal.
Esta ley, en términos reales, aumenta los tributos a las petroleras
entre 100 a 200 millones de dólares al año, recursos con los que
Morales intentará paliar en algo la pobreza y marginalidad en la que
viven casi seis millones de bolivianos de los nueve que viven en el país.
A las petroleras,
Morales las quiere de socias, y no tiene la intención estatizar toda
la industria y menos concentrar en manos del Estado todo el proceso
productivo y las multimillonarias utilidades que deja este negocio,
tal como demandan las organizaciones sociales y populares que
derrocaron dos gobiernos en los levantamientos de octubre del 2003 y
mayo–junio del 2005 y que ahora exigen que Morales cumpla con su
promesa de nacionalizar los recursos naturales.
Pese a ello, el nuevo
presidente ha dejado en claro que no expropiará ni confiscará a las
petroleras, que ya anunciaron su predisposición para negociar los
nuevos contratos, tras que Morales les diera plenas garantías para
seguir trabajando en Bolivia.
Durante el 2006, el
nuevo gobierno de Morales no hará modificaciones importantes en el
manejo de la economía y continuará con el programa y políticas que
el gobierno provisional saliente, del neoliberal Eduardo Rodríguez,
acordara con el Fondo Monetario Internacional en la misma línea de
los últimos 20 años, adelantó el responsable del área económica
del MAS, Carlos Villegas.
Pero en lo que sí
quiere avanzar el MAS es en la convocatoria a la Asamblea
Constituyente, para consolidar el nuevo régimen orientado a preservar
y consolidar el capitalismo andino .a amazónico.
"Solo quiero
decirles desde este lugar sagrado, con la ayuda de ustedes, hermanos y
hermanas, quechuas, aymaras, guaraníes, queremos enseñar a gobernar,
con honestidad, con responsabilidad, para cambiar la situación económica
del pueblo boliviano", dijo Morales al solicitar al Congreso
nacional la urgente convocatoria a una Asamblea Constituyente.
"Quiero pedirle al
nuevo Parlamento Nacional, que hasta los días febrero o marzo debe
aprobarse la ley de convocatoria para la Asamblea Constituyente. Una
ley de convocatoria para la Asamblea Constituyente para garantizar la
elección de Constituyente el 2 de julio de este año, y el día 6 de
agosto en la capital histórica de fundación de Bolivia, Sucre
Chuquisaca, instalaremos la Asamblea Constituyente para acabar con el
estado colonial".
Al concluir su discurso
de su primera posesión, Morales convocó a la unidad de los
bolivianos para avanzar en el nuevo régimen y solicitó el apoyo de
los dirigentes sociales. "Quiero decir con mucho respeto, a los
dirigentes, ex dirigentes, al hermano Felipe Quispe, convoco a unirnos
todos para seguir avanzando hacia adelante, hermanas y hermanos".
Días atrás, el líder
de los campesinos aymaras del altiplano, el "Mallku" Felipe
Quispe había advertido de Morales se había puesto la soga al cuello
al prometer la nacionalización del gas y el petróleo, cuando en
realidad lo que buscaba era aumentar un poco los impuestos a las
petroleras.
"Ahora el pueblo
le va exigir nacionalización y todas sus promesas, y él (Morales) va
a tener que cumplir o va a caer", pronosticó Quispe, que avizora
que el sueño que inició hoy Evo podría concluir en toda una
pesadilla. "El capitalismo nos chupa la sangre. El capitalismo
nos está destruyendo (....) o nos mata o lo destruimos", agrega.
Cuestionan a siete
ministros de Evo
Redacción de
Econoticiasbolivia, 23/01/06
La Paz. Resistencia,
temores y sentimientos encontrados despertó el primer gabinete de
ministros del presidente Evo Morales, conformado por 16 indígenas,
profesionales y ex dirigentes sindicales y vecinales posesionados hoy
en Palacio con el mandato de eliminar la corrupción y la burocracia.
"Ser autoridad es
servir al pueblo y no vivir del pueblo (...) Yo mismo no quería
entrar a la política, porque a los políticos se los ve como
ladrones, como maleantes. Tenemos la tarea de dignificar la política",
les dijo Morales a sus 16 ministros, cuatro de ellos mujeres.
La elección de varios
ministros fue apoyada por muchos, aunque cinco de ellos fueron
cuestionados por diferentes sectores sociales y motivos.
Ministro de Minería
El mayor de los
cuestionamientos provino de la Federación de Mineros, que agrupa a
los trabajadores asalariados del subsuelo y que decretó estado de
emergencia y movilización rechazando la designación del ministro de
Minería, Wálter Villarroel, acusado de promover la destrucción de
la estatal Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) y de privatizar
uno de los yacimientos más grandes de hierro del mundo.
Villarroel, ex
militante de la derechista UCS, según la denuncia del dirigente César
Lugo, es presidente de la Federación de Cooperativistas Mineros,
organización que respaldó al ex presidente Carlos Mesa y que ahora
pretende cooperativizar los yacimientos mineralógicos, en vez de
potenciar la empresa estatal y nacionalizar los centros que están en
manos de las grandes compañías mineras.
El nuevo ministro, que
toma el cargo por el compromiso electoral que suscribió su sector con
Morales, aseguró que durante su gestión ministerial priorizará la
licitación del mega yacimiento de hierro de El Mutún, que está a un
paso de ser entregado a las transnacionales. "La licitación de
El Mutún debe ser llevada a cabo de manera transparente para
beneficiar a Bolivia y a Santa Cruz", dijo. La Central Obrera
Boliviana (COB) también se sumó al rechazo al nuevo ministro de
Minería.
Ministro de Defensa
Otra designación
cuestionada es la del ministro de Defensa Nacional, Walker San Miguel
Rodríguez, un abogado que funge como director secretario del
directorio del Lloyd Aéreo Boliviano, controlado ilegal, aviesa y
fraudulentamente por el empresario cochabambino, Ernesto Asbún. Se
cuestiona que San Miguel avaló y dejó sin sanción el irregular
accionar de Asbún para tomar el control de la ex línea aérea
estatal que estaba en manos del brasileño Wagner Canedho de la VASP.
Según la documentación
remitida por el Parlamento Nacional, la administración brasileña,
tras virtualmente saquear y llevar a la bancarrota a la línea
bandera, entregó a precio simbólico sus acciones a Asbún para
evitar que la justicia boliviana se las confisque, en un acto
irregular y oscuro. Actualmente la Asociación de Pilotos del LAB ha
pedido que el Estado intervenga la empresa para detectar las
irregularidades y delitos que fueron pasadas por alto por San Miguel.
Ministro de Educación
La Confederación de
Maestros también ha rechazado el nombramiento de Félix Patzi Paco,
como ministro de Educación, porque es ajeno a la profesión y porque
no conoce la problemática del sector.
Ministro del Agua
Uno de los que concentró
más críticas fue el dirigente de la Federación de Juntas Vecinales
de El Alto (Fejuve), Abel Mamani, designado como ministro del Agua. El
concejal de El Alto, Roberto de la Cruz, dijo que al nombrarlo como
ministro, lo estaban salvando de ser echado de la organización que
dirigió el levantamiento popular del 2003.
"Abel Mamani debería
haber pedido licencia de las juntas vecinales, para asumir la cartera
del Agua, pero eso no ocurrió y hay malestar en la ciudadanía alteña
por esta situación", afirmó. En el mismo tono, Jorge Chura,
dirigente de Fejuve El Alto, dijo que Evo Morales se equivocó al
nombrar a Abel Mamani como ministro de Aguas. "Mamani es muy
cuestionado, es más ha sido desconocido por los seis distritos.
Nosotros no nos oponemos a que un alteño sea designado ministro, pero
esta designación debería discutirse en un ampliado de las juntas
vecinales", dijo al advertir que "Mamani utilizó a la
Fejuve para sus propósitos personales".
En el último congreso
vecinal, el mandato de Mamani fue acortado ante denuncias no probadas
de corrupción y haber relegado las demandas de El Alto como eran la
expulsión de las transnacionales que controlan los servicios del agua
y de la luz.
Ministro de Obras Públicas
La designación del
millonario empresario Salvador Ric Riera en el ministerio de Obras Públicas,
un verdadero centro de corrupción e inmoralidad, también mereció el
rechazo de algunos sindicatos y organizaciones sociales de Santa Cruz,
de la que es originaria la flamante autoridad.
Ministros de
Hacienda Y Relaciones Exteriores
Aunque en menor medida,
otros ministros sobre los que se hicieron críticas fueron los de
Hacienda y de Relaciones Exteriores. Sobre el primero, Luis Alberto
Arce, los dirigentes de la COB cuestionaron su apego a los organismos
internacionales y a la burocracia financiera neoliberal.
El anuncio de Arce, de
que el gabinete evaluará la realidad económica del país antes de
decidir si habrá o no un aumento del salario mínimo fue calificada
por la dirigencia de la COB como un "retroceso" y un
"desconocimiento" de la promesa electoral de Morales, quien
prometió triplicar el salario mínimo.
Sobre el segundo, el
concejal de El Alto Roberto de la Cruz reveló que el nuevo Canciller
aymara, David Choquehuanca, había sido un estrecho colaborador del ex
presidente neoliberal Jaime Paz Zamora.
Otros Ministros
En cambio, los
ministros que merecieron comentarios elogiosos de varias entidades y
organizaciones fueron los de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, que
prometió impulsar la nacionalización del gas y el petróleo; la de
Justicia, Casimira Rodríguez Romero, una luchadora social
representante de las trabajadoras del Hogar; y el de Trabajo, Alex Gálvez
Mamani, ex dirigente de la Confederación de Fabriles.
Los Ministros
A continuación la nómina
completa de los miembros del gabinete:
*Ministro de Relaciones
Exteriores y Culto: David Choquehuanca Céspedes
*Ministro de la Presidencia: Juan Ramón Quintana Taborga
*Ministra de Gobierno: Alicia Muñoz Alá
*Ministro de Defensa Nacional: Walker San Miguel Rodríguez
*Ministro de Hacienda: Luis Alberto Arce Catacora
*Ministro de Desarrollo Sostenible encargado de Panificación del
Desarrollo: Carlos Villegas Quiroga
*Ministra de Desarrollo Económico encargada de Producción y
Microempresa: Celinda Sosa
*Ministro de Hidrocarburos: Andrés Soliz Rada
*Ministro de Servicios y Obras Públicas: Salvador Ric Riera
*Ministra de Salud Pública y Deportes: Nila Heredia Miranda
*Ministro de Trabajo: Santiago Alex Galvez Mamani
*Ministro de Asuntos Campesinos, Indígenas y Agropecuarios: Hugo
Salvatierra Gutiérrez
*Ministro de Minería y Metalurgia: Walter Villarroel Morochi
*Ministra de Justicia: Casimira Rodríguez Romero
*Ministro del Agua: Abel Mamani Marca
Evo quita a los de
arriba, pero no da nada a los de abajo
Redacción de
Econoticiasbolivia, 26/01/06
La Paz. Una de cal y
otra de arena. El gobierno del presidente Evo Morales decretó este
jueves la reducción de los altos salarios de las principales
autoridades del sector público, pero descartó aumentar los míseros
ingresos de los más pobres.
Con la primera medida
–que disminuye a la mitad el salario del presidente, ministros,
viceministros y directores del Poder Ejecutivo–, el gobierno da una
señal de austeridad, que fue bien recibida por la mayoría de los
sectores ciudadanos, aunque con mucha aprehensión por los sociales y
laborales.
Con la segunda medida
–que mantiene el salario mínimo congelado, incumpliendo la promesa
electoral de triplicarlo que hizo a los trabajadores– Morales deja
que los más pobres sigan soportando la aguda crisis que devasta los
hogares de obreros y empleados del sector público y privado,
manteniendo los niveles de explotación laboral y utilidades
empresariales.
Ambas medidas, según
el dirigente de la Federación de Maestros urbanos de La Paz, José
Luis Álvarez, estarían orientadas a desalentar la permanente demanda
de los trabajadores para mejorar en algo sus precarias condiciones de
vida.
"Los trabajadores
no dejaremos de luchar para llevar un pedazo más de pan a nuestros
hogares", dijo al cuestionar el incumplimiento gubernamental para
elevar el salario mínimo de 450 bolivianos (55 dólares) a 1.500
bolivianos (192 dólares).
Similares criterios
fueron expresados por el dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB),
Jaime Solares, quien ratificó la decisión de los trabajadores de
luchar por un salario que cubra el costo de la canasta de alimentos,
de productos y servicios básicos para una familia de cinco miembros y
que alcanzaría a un poco más de 700 dólares mensuales.
Decreto de
austeridad
En su primera reunión,
el gabinete de ministros de Morales aprobó el Decreto Supremo 28609
que fija su salario en 15.000 bolivianos (casi 1.900 dólares), lo que
equivale a una reducción de 57 por ciento.
"Analizando
seriamente y responsablemente ante el pueblo boliviano hemos decidido,
con mucha convicción, de ganar 15.000 bolivianos; es decir la rebaja
es de 57 por ciento, no sólo del 50 por ciento como habíamos
prometido", dijo Morales durante una conferencia de prensa en
Palacio de Gobierno.
El decreto establece
una rebaja del 50 por ciento en los salarios de los ministros de
Estado, por lo que a partir de marzo ganarán 14.000 bolivianos,
mientras que los viceministros recibirán 13.800 bolivianos y los
Directores Generales 13.500 bolivianos.
"Es importante que
este descuento que se hace a nuestras autoridades vaya a un fondo de
ahorro en el Ministerio de Hacienda, para que estos recursos sean
repartidos para items de salud y educación", agregó Morales,
que considera que con estos ahorros se puede pagar a 1.500 nuevos
empleados del sector salud.
El Decreto Supremos
establece que "ninguna autoridad o funcionario público
dependiente del sector público, entidades descentralizadas y
desconcentradas, autárquicas, semiautárquicas y empresas públicas
podrá percibir una remuneración igual o superior al monto
establecido por los Ministros de Estado".
Aunque el impacto
fiscal de esta medida es muy limitada, el gobierno confía que el
Parlamento y el Poder Judicial asuman igual determinación, ampliando
la política de austeridad en los segmentos que más ganan en el
sector público.
Congelamiento
salarial
Esta austeridad, sin
embargo, es considerada por los sectores laborales como un arma de
doble filo y que sería utilizada en contra de los trabajadores. Así,
el anuncio oficial del superministro de Planeamiento, Carlos Villegas,
que descartó toda posibilidad de aumentar el salario mínimo, generó
malestar y preocupación en los sindicatos del sector público y
privado.
Con esta declaración,
Villegas, un economista ligado a la actividad universitaria y socio
propietario de una organización no gubernamental financiada desde
Europa, desautorizó al ministro de Trabajo, el ex dirigente fabril
Alex Gálvez, que se había comprometido a incrementar el salario mínimo,
honrando, dijo, la promesa electoral hecha a los trabajadores.
Las razones esgrimidas
por el Ejecutivo para no incrementar el salario de los trabajadores
son la crisis económica, el déficit fiscal, la necesidad de mantener
la estabilidad económica, la austeridad y los sacrificios que deben
hacer todos para mejorar la economía nacional. Ni más ni menos, los
mismos argumentos utilizados en los últimos 20 años por los
gobiernos neoliberales.
Actualmente el salario
promedio del trabajador boliviano es de 100 dólares, apenas lo
suficiente para que una familia tipo no muera de hambre.
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