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El
peculiar comienzo de Evo
Por
James Petras
Especial para Econoticiasbolivia, 01/02/06
Las
federaciones más importantes de sindicatos, los grandes movimientos
sociales vecinales (en la combativa ciudad de El Alto) y los
movimientos rurales de los sin tierra expresaron su consternación y
rechazo ante algunos de los ministros nombrados por el Presidente
Morales para que integren su gabinete, así como por las prioridades
políticas inicialmente formuladas, que van en contra de las promesas
hechas durante la campaña electoral del candidato Morales.
Nombramientos
en el gabinete: neoliberalismo multicultural
Uno
de los peores pronósticos de la mayoría de las políticas
gubernamentales aparece conformado por la retórica que se despliega
durante las campañas. Este es especialmente el caso de los candidatos
presidenciales que se van deslizando desde una posición de izquierdas
hacia el centro. Se obtiene un indicador mucho más fiable de las políticas
concretas que un régimen recién inaugurado puede desarrollar tras
analizar a quién se ha nombrado ministro de gabinete para los
ministerios más importantes.
El
Presidente Morales nombró a 16 ministros de gabinete, de los cuales
siete han sido ya cuestionados por los movimientos de masas que
llevaron a Morales a la Presidencia. Mientras que comentaristas y
propagandistas extranjeros alabaron la presencia de varios
"indios" y cuatro mujeres en el gabinete, los movimientos
populares en Bolivia están consternados por las pasadas trayectorias
políticas de casi la mitad de los nuevos ministros. Salvador Ric
Riera, un empresario conservador de Santa Cruz y acreditado
multimillonario, acusado por los dirigentes del sindicato local de
blanqueo de dinero y otras actividades sospechosas, fue designado para
el Ministerio de Obras y Servicios Públicos. En todos los regímenes
anteriores, Obras Públicas fue uno de los ministerios más
tristemente célebres por su corrupción, especialmente a la hora de
asignar contratos para la construcción de autopistas del Estado.
Teniendo en cuenta la importancia que Morales ha dado a la lucha
contra la corrupción, la mayoría de los activistas se sintieron
espantados por el nombramiento de Riera, quien apareció como donante
financiero de última hora en la campaña de Morales. Su nombramiento
es considerado como una concesión al sector de la oligarquía de
Santa Cruz.
El
Ministerio clave de Minas ha sido entregado a Walter Villarroel, que
desertó de la derechista UCS para subirse al carro de Morales. Su
nombramiento fue denunciado por el dirigente minero Cesar Lugo por las
anteriores contribuciones de Villarroel en el gobierno, ya que durante
el mismo ayudó a desmantelar la Corporación Minera Boliviana
(COMIBOL) y a privatizar una de las mayores minas de hierro del mundo.
También ha sido atacado por apoyar al anterior Presidente
neo–liberal Carlos Mesa, quien antepuso las cooperativas privadas al
fortalecimiento de las empresas estatales bajo control de los
trabajadores.
El
estratégico Ministerio de Defensa fue asignado a Walter San Miguel
Rodríguez, abogado y anterior director de las Aerolíneas Bolivianas
Lloyd (LAB), acusado de encubrir la privatización ilegal de las
anteriores aerolíneas estatales. Actualmente, la Asociación de
Pilotos ha pedido al Estado que intervenga en la firma para investigar
delitos e irregularidades. El Ministro de Defensa es desde hace tiempo
miembro del derechista MNR y un antiguo partidario del ex Presidente Sánchez
de Losada, el Presidente que masacró a decenas de manifestantes en
2003 antes de volar al exilio en EEUU. ¡Menuda selección adecuada e
"incorruptible" para liderar a los militares!
La
Confederación de Profesores ha rechazado el nombramiento efectuado
por Morales de Felix Patzi Paco como Ministro de Educación porque no
tiene experiencia en la profesión, no tiene conocimientos en ese
campo y es claramente incompetente para afrontar la crisis actual que
sufre la educación.
La
Central Obrera Boliviana (COB) ha criticado duramente el nombramiento
de Luis Alberto Arce para encabezar el Ministerio de Hacienda. Arce
estuvo conectado durante mucho tiempo con las instituciones
financieras internacionales (FMI, Banco Mundial y Banco de Desarrollo
Interamericano) y fue siempre partidario de sus regresivos programas
de ajuste estructural. El Ministerio de Hacienda es el responsable del
establecimiento de los parámetros para el resto de los ministerios,
incluidas las inversiones, los gastos e ingresos sociales.
El
Ministerio de Asuntos Exteriores será dirigido por un antiguo
concejal del ayuntamiento de El Alto, David Choquehuanca. Fue un
estrecho colaborador del corrupto ex Presidente neo–liberal Jaime
Paz Zamora. Tiene capacidad para defender sus políticas de libre
mercado tanto en español como en aymara.
La
designación hecha por Evo Morales de Abel Mamani para el Ministerio
de Agua fue muy protestada por los dirigentes de la Federación de
Juntas Vecinales (FEJUVE) de El Alto, la organización principal que
encendió la mecha de las insurrecciones que derribaron a los dos
anteriores presidentes neoliberales y que dieron a Morales una rotunda
mayoría del 70% en El Alto. Morales y Mamani actuaron sin consultar
con las asambleas populares de FEJUVE, a pesar de la importancia del
tema del agua en El Alto. Además, Mamani, antiguo dirigente de
FEJUVE, fue criticado por malversación de fondos y por su fracaso a
la hora de conseguir satisfacer la demanda general de nacionalización
de los derechos de distribución de agua en El Alto, que siguen siendo
de propiedad extranjera. Los grupos vecinales se sintieron menos
impresionados por la facilidad de Mamani para hablar en quechua que
por su falta de militancia y por su oportunismo político.
Los
movimientos sociales alabaron los nombramientos de Morales para
Hidrocarburos (Andrés Soliz Rada) que prometió promover la
nacionalización del gas y del petróleo, Justicia (Casimira Rodríguez
Romero, una dirigente de la Unión de Trabajadoras Domésticas),
Trabajo (Alex Gálvez Mamani, un antiguo líder de la Confederación
de Trabajadores de la Industria). En cuanto al resto de Ministros, no
hay, por el momento, ni oposición seria ni alabanzas. Sin embargo, en
el nombramiento de Soliz Rada para Hidrocarburos debe tenerse en
cuenta que era un antiguo dirigente del partido de centro–derecha
CONDEPA, que cohabitó con antiguos presidentes neo–liberales,
incluso cuando polemizó contra la ilegal liquidación de los recursos
estatales petrolíferos. El Ministro de Asuntos Agrarios y Campesinos
es un intelectual de Santa Cruz, sin vínculos con los movimientos
campesinos importantes de los Andes o Cochabamba.
Los
puestos económicos clave han ido a parar a manos de tecnócratas y
liberales mientras que los "ministerios sociales" han recaído
en izquierdistas. Aunque esta situación da la impresión de
diversidad en la representación, de hecho es el ministerio económico
(Hacienda), el que establecerá los parámetros económicos para
conceder los presupuestos que influirán profundamente en cualquier
cambio social.
La
agenda post–electoral
En
su discurso inaugural en el Congreso, Evo Morales fue categórico en
su defensa de los grandes propietarios de plantaciones y en su oposición
a cualquier redistribución de tierras fértiles y productivas.
"Quiero contarles, distinguidos Congresistas, mi posición en
cuanto a la política sobre la tierra. Quiero decirles que la tierra
productiva, tanto si es productiva o ha sido prestada para usos
sociales económicos, será respetada en los tamaños de 1.000, 2.000,
3.000 o 5.000 hectáreas. Pero aquellas tierras que estén siendo
utilizadas para propósitos especulativos revertirán al Estado para
redistribuirlas entre los campesinos sin tierra" (22 de enero de
2006). Morales también condenó la esclavitud en las regiones
orientales de Bolivia.
La
exclusión de todas las grandes propiedades de la tierra, plantaciones
y latifundios hecha por Morales satisface las promesas
pre–electorales hechas a los ricos oligarcas y empresarios del agro
de Santa Cruz, pero implica una negación de sus promesas de reforma
agraria a los movimientos campesinos y a los sin tierra. Como ya
ocurrió en el pasado, los asentamientos promovidos por el gobierno en
remotas tierras públicas de suelo precario, que se sitúan lejos de
instalaciones de mercados, transportes y de facilidades para la
obtención de créditos, están destinados al fracaso.
En
su discurso al Congreso, Morales destacó la "austeridad" de
los salarios gubernamentales para los legisladores y para él mismo.
Sin embargo, esa moralidad personal fue aprovechada para llevar también
la austeridad a los presupuestos estatales – una posición
claramente articulada por su reciente nombramiento de Luis Arce como
Ministro de Hacienda. Tan pronto como Arce tomó posesión de su
cargo, convocó una reunión con los directores del Banco Central, la
Oficina de Impuestos e Ingresos, los Ministerios de Desarrollo y
Planificación y otros para anunciar que Bolivia seguiría cuatro
"ejes" en política: mantener la estabilidad macro–económica,
generar una nueva conciencia para pagar impuestos, animar a los
consumidores a comprar productos hechos en Bolivia y fomentar el uso
de la divisa boliviana en lugar del dólar.
La
defensa de Arce del pacto de estabilidad macro–económica respaldada
por el FMI es una garantía de que los programas sociales patrocinados
por el gobierno se verán severamente limitados y de que no se
emprenderán cambios estructurales ni menores ni mayores
(expropiaciones de tierra, industrias, bancos y minas). Las cuatro
prioridades de Arce excluyen cualquier programa redistributivo y
favorecerán la adopción de medidas intrascendentes que, en términos
absolutos, tendrán un impacto cero a la hora de reducir las
desigualdades o la pobreza y, como mucho, sólo lograrán aumentar un
mínimo los servicios sociales.
Ya
se había intentado anteriormente animar a los consumidores para que
"compraran productos bolivianos" y se había fracasado
porque el contrabando proporciona un sustento decente en ausencia de
programas de trabajo a gran escala financiados públicamente (lo que
es impensable con la estrategia de austeridad fiscal de Arce). Además,
sin incremento sustancial alguno en el salario mínimo mensual de 50$,
los consumidores preferirán el contrabando de productos chinos más
baratos a los productos manufacturados locales. Finalmente, dado el
enorme ejército de vendedores callejeros 'informales' que dependen de
vender importaciones baratas, cualquier tipo de inversión pública en
alternativas de empleo condenará las campañas de consumo
"nacionalista". El nuevo Ministro de Asuntos Exteriores de
lengua aymara, David Choquehuanca, tras tomar posesión, afirmó que
Bolivia estaba abierta a discutir un acuerdo de libre comercio con
EEUU – algo que el anterior régimen neo–liberal no pudo avanzar.
)". Reiteró, en cuanto se hizo cargo del Ministerio de
Exteriores, "No rechazamos entrar en el Área de Libre Comercio
de las Américas (ALCA)".
Y
fue más lejos aún, "Vamos a tener relaciones con todo el mundo,
tenemos que hablar de acuerdos de libre comercio con varias naciones y
analizar la situación con la Comunidad Andina, el Mercado del Cono
Sur (MERCOSUR), organizaciones con las que Bolivia tiene acuerdos
comerciales". Continuó aludiendo a los viajes de Morales al
extranjero por varios países latinoamericanos, europeos y por Sudáfrica
antes de su toma de posesión. "Cuando Evo viajó al exterior
dijo que aprendió cómo hacer buenos negocios". Efectivamente,
el periplo de Evo por el extranjero y sus conversaciones con el
Embajador de EEUU en Bolivia (Greenlee) y el Secretario de Estado
Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, se
produjeron esencialmente para asegurarle a Europa y a EEUU su
ortodoxia en el campo de la economía, para fomentar más y mayores
inversiones en el sector de la minería y para asegurar su certificado
de buena conducta.
Puestos
a recordar la retórica de su campaña, aunque los nombramientos de
Morales para los puestos clave de su gabinete y el apoyo entusiasta
que le prestan las comunidades indias pueden parecer
"contradictorios" a los observadores extranjeros, todo es en
realidad compatible con el lado menos público de su trapicheo y
negociaciones políticas con las elites políticas y económicas que
se desarrollaron antes y durante su campaña electoral.
De
hecho, desde que se presentó para la presidencia en el año 2002, el
Presidente Morales se ha opuesto a muchas de las demandas de los
movimientos sociales de masas que han tenido lugar durante estos últimos
años. No apoyó ni participó en los movimientos insurreccionales
populares que derrocaron al Presidente neoliberal Sánchez de Losada
en octubre de 2003, ni en el movimiento popular que expulsó al
Presidente Carlos Mesa en mayo–junio de 2005. Apoyó un referéndum
del Presidente Mesa (2004) para aumentar el pago de impuestos sobre el
gas y el petróleo que excluía de forma explícita la nacionalización.
Durante su campaña electoral y en sus encuentros con las masas,
Morales manifestó que apoyaba la "nacionalización" al
tiempo que aseguraba a las compañías extranjeras alrededor del petróleo
y del gas que garantizaría sus activos, inversiones y beneficios con
la condición de que aumentaron sus pagos de impuestos. En su viaje a
Brasil, Argentina, España y Francia reafirmó su compromiso de
proteger las inversiones existentes en los sectores del petróleo y
del gas, y fue más allá pidiéndoles que aumentaran y ampliaran sus
inversiones en explotaciones mineras y en el tratamiento del producto
obtenido. Su nombramiento del liberal Walter Villarroel para el
Ministerio de Minería, a pesar de las decididas objeciones y amenazas
de acción en el trabajo de los sindicatos mineros (que le llevaron al
poder), es indicativo de la determinación del Presidente Morales de
seguir un modelo ortodoxo de explotación minera basado en la inversión
exterior.
Carlos
Villegas, Ministro de Desarrollo Sostenible y Planificación del
Desarrollo, tras tomar posesión de su cargo declaró que REPSOL (la
corporación multinacional española) y TOTAL (el gigante del gas
francés) "han manifestado que deseaban renegociar sus contratos
para proporcionar una cuota mayor de beneficios a Bolivia (Financial
Times, 23.1.2006)– La "nacionalización", según la
administración Morales, se reduce a poco más que un aumento de los
ingresos.
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