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Imponer la nacionalización
del Lloyd Aéreo Boliviano
Evo Morales sale en
defensa de la propiedad privada
Socialismo o Barbarie Bolivia, 20/04/06
En las últimas semanas
se han ido sucediendo una serie de conflictos laborales en Bolivia. El
nuevo gobierno de Evo Morales comienza a mostrar los dientes, sobre
todo frente a los trabajadores ocupados. A las amenazas contra los
trabajadores docentes del magisterio y la salud en conflicto por
aumento salarial se le sumó la lucha de los trabajadores del Lloyd Aéreo
Boliviano ante la situación de vaciamiento de la empresa. También
ocurrieron fuertes paros patronales en el transporte. Presentamos el
informe de nuestros compañeros de SOB Bolivia desde la ciudad de
Cochabamba, epicentro de la lucha de los aeronáuticos bolivianos.
Cochabamba.– Han pasado
más de dos meses y la tensión y la atención de la población continúa
centrada en la crítica e incierta situación de nuestra línea aérea
de bandera, que al día de hoy parece ingresar en su fase final.
El
conflicto estalla a fines de enero cuando los pilotos ingresan en
huelga. Éstos hacía tiempo venían denunciando la “mala
administración” y exigiendo la “intervención de la línea aérea”,
desmantelada por la capitalización / privatización del MNR y por
sucesivos procesos de compra–venta. La medida asumida por los
trabajadores se debió al hecho de que hacía más de
50 meses que la empresa no depositaba los aportes descontados
del salario de los trabajadores a las AFPs, pese a que el dinero no
falta en las arcas de la compañía. Los trabajadores explicaban que
sus reclamos no eran por beneficios extras sino por los aportes
descontados de sus salarios que la gerencia
retuvo y
no depositó. Como efecto del incumplimiento del pago a las
AFPs, muchos trabajadores no pueden jubilarse ni recibir atención
médica. Este descarado robo a los bolsillos de los trabajadores
tuvo una lamentable consecuencia. Una compañera trabajadora perdió
la vida luego de dar a luz debido a la falta de atención médica.
Hasta el momento, los trabajadores continúan movilizados en vigilia y
sin percibir sus sueldos desde diciembre.
Durante
todo este tiempo, las movilizaciones de los trabajadores del LAB en
varias ciudades han venido contando con la simpatía y apoyo de la
población en general. Las asambleas y piquetes de huelga en los
principales aeropuertos, las tomas de oficinas, el desalojo violento
por parte de la Policía Militar a los trabajadores el 30 de marzo
pasado, el bloqueo de las pistas, las marchas hacia la casa del
presidente del directorio y socio mayoritario Ernesto Asbún y a las
instalaciones de las AFPs, y un paro cívico en Cochabamba (con los
reclamos de “cárcel para Asbún y nacionalización”), no han
hecho más que poner de manifiesto el claro cuestionamiento al proceso
privatizador que entregó las principales empresas públicas estratégicas
a empresarios nacionales y extranjeros.
La crisis del LAB es claramente un ejemplo emblemático de los
sucios negociados y la corrupción en las capitalizadas y de la
complicidad de los distintos gobiernos de turno.
Sin embargo, el descaro
con el que se ha venido manejando Asbún expresa la impunidad y
“protección” por parte del Estado y sus instituciones con la que
cuentan los empresarios corruptos. A pesar de haber sido el culpable
del vaciamiento de la empresa y de que se ha llenado los bolsillos dejándola
casi al borde de la quiebra (con la posibilidad de dejar a 2.000
familias en la calle), el señor Asbún logró evitar la cárcel
gracias a la “Justicia”, que sólo le cobró 40 mil bolivianos y
lo dejó libre, sin cargo ni culpa.
La
actitud respecto del conflicto que ha tomado Evo Morales también es
emblemática respecto del verdadero carácter del gobierno
“popular”. A más de un mes de desatado el conflicto y a pesar
de la exigencia –por parte de los trabajadores– de que intervenga
y se pronunciara respecto del conflicto, no ha movido un solo dedo
ni ha dado respuesta favorable alguna para sacar al LAB de la crisis.
Más bien, en los hechos, hace de cómplice de Asbún.
Esto
se expresa en que se niega categóricamente a nacionalizar la
empresa, con el mentiroso argumento de que
significaría “nacionalizar la corrupción” y que el
“Estado se haga cargo de las deudas una empresa privada”. Busca
excusarse, además, en que el del Lloyd seria un mero “conflicto
sindical, no político”, por lo que el gobierno “nada tiene que
ver”. Pero en realidad, lo que expresa en los hechos es que el
gobierno “popular” del MAS, continúa defendiendo los intereses de
los empresarios privados. Morales y García Linera dan clara señal
de “seguridad jurídica” a transnacionales y empresarios: la
propiedad privada no se toca. Evidentemente, no buscan ni van a
buscar la nacionalización exigida en las calles en octubre 2003 y
mayo / junio 2005. Y ni siquiera ante el escándalo mayúsculo del
Lloyd persigue la reversión de las capitalizaciones.
El
“nacionalismo” del gobierno del MAS
En
sus discursos de asunción, Morales se llenó la boca hablando de la
“unidad del país” y de la “defensa y recuperación del
patrimonio nacional”. Álvaro García Linera, por su parte, repitió
más de 40 veces la palabra “patria”. Pasados tres meses de gestión,
la cosa sigue igual. Sólo palabras y discursos: el
patrimonio nacional, nuestro gas, nuestra agua, los servicios básicos
y el resto de nuestros recursos naturales, siguen en manos del capital
privado nacional o extranjero. ¿Dónde queda entonces la defensa de
los “intereses nacionales”?
El “Estado nacional”, con su carácter de clase burgués, defiende sólo
los bolsillos de los capitalistas. Por eso, su “nacionalismo” es
una burla más a los trabajadores. Se canta el himno en las fechas
patrias y en los eventos protocolares. Como un “deber patriótico”,
Morales convocó a los bolivianos en el “día del mar” a
“reclamar por los intereses de la patria” (tocando las habituales
cuerdas “antichilenas”). Pero no mueven un dedo contra los
verdaderos enemigos: los capitalistas imperialistas y nacionales (como
Asbún), ni resarcen económicamente a las víctimas de los atropellos
de las empresas capitalizadas.
El
auténtico antiimperialismo obrero y popular que debemos
levantar es la defensa de los intereses de la independencia de Bolivia
frente al imperialismo y de los trabajadores frente a los pulpos
capitalistas extranjeros y nacionales. Defendemos la independencia
“nacional” no para tapar los “chanchullos” de los
capitalistas bolivianos como Asbún, sino para luchar por la
fuente de trabajo de los trabajadores de la línea aérea para que
ellos mismos, bajo un control democrático, puedan ponerla al servicio
de los intereses del país.
Una
salida para el Lloyd
La
“intervención” por parte del gobierno a medidos de marzo no
resolvió nada, ya que, según las palabras del propio Morales, sólo
estaba destinada a “investigar por qué las cosas llegaron donde
llegaron”. Además, fue suspendida por un fallo (favorable a Asbún)
del Tribunal Constitucional. Frente a esto, la respuesta del gobierno,
por boca de Morales, fue la siguiente: “somos respetuosos de las
leyes. El Tribunal falló, por lo que, legal y jurídicamente, el
gobierno está impedido de intervenir... no podemos hacer nada”. Más
claro échele agua. Luego vino la insolente oferta de Asbún de vender
sus acciones a 3 millones de dólares y ahora se habla de formar una
“cooperativa” (¿en una línea aérea?) que “salve” al LAB.
Pero aún no se define ni decide nada.
Frente a los argumentos y excusas del gobierno es
que decimos que los trabajadores no podemos confiar en las
alternativas que vengan de arriba. La única y verdadera solución
para la crisis del LAB es su nacionalización, sin pago alguno, con
íntegro financiamiento estatal y bajo control de los trabajadores.
¿De donde sacar el dinero? Sencillo: de la nacionalización del
gas y del resto de nuestros recursos naturales. ¿Por qué no exigirle al gobierno que saque de allí la plata para
salvar al LAB?
Los
que conocen, trabajan y verdaderamente defienden al LAB son los únicos
que pueden sacarla a flote: por eso debe pasar a manos de sus
trabajadores.
Una administración y control obrero de la aerolínea por su personal
puede poner en marcha este necesario proceso. Una administración que
tenga en cuenta la tarifa para pagar gastos y salarios y no para pagar
a ningún chupasangre. Un control que defienda los intereses de los
trabajadores y sus familias, sus legítimas necesidades de vida,
trabajo, educación y salud. La firme lucha de los trabajadores aeronáuticos debe sentar las bases para
esta nueva posibilidad, de un funcionamiento eficiente de la empresa y
al servicio de los trabajadores y el pueblo.
La
COB y los demás sindicatos y organizaciones que se consideran de la
clase trabajadora y revolucionarias debemos rodear de solidaridad
la lucha de los trabajadores del LAB, efectivizando la más amplia
unidad de todos los trabajadores del país y del conjunto de la
población. No
debemos otorgar ninguna confianza al gobierno de Evo, que día a día
demuestra lo que en el fondo es. Sólo podemos confiar en nuestra
lucha y organización. Porque continuamos con salarios de hambre y
con el flagelo del desempleo. Organizarnos, debatir y determinar
democráticamente los trabajadores, sin tutelas patronales y burocráticas,
qué hacer con el LAB. Y
en nuestra opinión, la única salida a su crisis es la inmediata
nacionalización sin pago alguno y bajo administración de los
trabajadores.
Para el viernes 21, la COB ha convocado a un paro
movilizado de 24 horas, como forma de “presionar” y de
“recordarle” al gobierno que cumpla con la agenda de Octubre y con
sus promesas electorales. Ésta puede ser la oportunidad para poner
bien en alto la bandera por la nacionalización del LAB y para
organizar, coordinar y unificar la lucha independiente de los
trabajadores. Tomémosla en nuestras manos.
*
¡Nacionalización
ahora del Lloyd, sin indemnización
bajo control y administración de los trabajadores!
* ¡Todo el
apoyo a los trabajadores en lucha!
* ¡Cárcel a Asbún!
La
estafa de la capitalización y sus responsables
La capitalización fue el experimento
privatizador de las empresas públicas impuesto por el gobierno de Sánchez
de Lozada. El Estado boliviano fue dueño del LAB hasta el 18 de
octubre de 1995. Un día después, fue “capitalizado” por la Viaçao
Aérea Sao Paulo SA (VASP). Pero la sociedad fue disuelta debido al
escandaloso fraude empresarial y al desmantelamiento paulatino del
LAB. “Casualmente”, uno de los miembros del directorio que
“representaba” a los bolivianos y que permitió el saqueo es
Walter San Miguel, actual ministro de Defensa del gobierno del MAS.
Cuando el LAB fue capitalizado, su patrimonio ascendía a 66 millones
de dólares. Cuando la VASP vendió sus acciones a Ernesto Asbún, en
noviembre de 2001, el patrimonio neto se había reducido a... 2,4
millones, y en el 2003, a 2,1 millones. Según la composición
accionaría de la empresa, el 50% de las acciones le pertenecen a Asbún,
el 48,64% “a los bolivianos” que participan a través de dos
Administradores de Fondos y Pensiones (AFPs) (24,32% cada una) y el
1,36 restante a pequeños accionistas, entre ellos la asociación de
trabajadores del LAB.
El LAB ha venido sufriendo la rapiña sin
misericordia por la administración de la capitalizadora VASP (con
la familia Canhedo y el doctor Fernando Salazar, éste último también
sobreseído por la “Justicia” boliviana). El segundo
capitalizador, el empresario Asbún, no ha hecho más que continuar
llenándose los bolsillos a costa de la destrucción y devastación de
la empresa, endeudándola hasta el cuello e incumpliendo con sus 2.000
trabajadores. Asbún terminó de llevar al LAB al desastre y ahora, cínicamente,
presentó a los trabajadores la descarada propuesta de vender sus
acciones a 3 millones de dólares. La respuesta de los
trabajadores no se hizo esperar: como contrapropuesta le dijeron a Asbún
que se cobrara (y con vuelto) con los sueldos adeudados a los
trabajadores, que superan ampliamente el precio estipulado. Todo esto es simplemente
una estafa. Por eso decimos que Asbún es el primer responsable
de la actual situación del Lloyd
Pero
Asbún no es el único responsable. Los otros grandes responsables son
el Estado y el actual gobierno de Evo Morales, que no han hecho ni
hacen nada. Todo lo contrario. En su afán privatizador, el Estado boliviano ha venido avalado y siendo
cómplice de esa escandalosa entrega. Y ahora, cuando la situación no
da para más, no se hacen cargo y no dan garantías del mantenimiento
de las fuentes de trabajo ni la continuidad de la empresa.
Uno (el patrón) por chupasangre y el otro (el
gobierno “popular”) por fiel garante y defensor, provocaron la
crisis y no dan muestras de hacerse cargo. La
situación es crítica y Morales dice que es un “conflicto
sindical”. No hay que confiar ni un gramo en él. Sólo la fuerte e
independiente movilización de los trabajadores podrá salvar la
empresa y las fuentes de trabajo. (Socialismo o
Barbarie Bolivia)
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