Bolivia

 

Expectantes por el alcance de la nacionalización

Por Martín Cúneo
Diagonal, 11/05/06

Los movimientos sociales, así como las multinacionales afectadas por la “nacionalización” y los gobiernos español y brasileño, aguardan el desarrollo de las negociaciones para conocer el alcance de la medida.

“Se acabó el saqueo de los recursos por parte de las empresas petroleras internacionales”. Con estas palabras y el ejército desplegado alrededor de 56 campos decorados con gigantescos carteles de “nacionalizado”, Evo Morales presentaba el decreto conocido como Héroes del Chaco o por su número, el 28701.

“Le hemos dado la vuelta a la tortilla”, proclamó el vicepresidente García Linera frente a 50.000 personas que le aclamaban desde las puertas del Palacio de Gobierno.

Las declaraciones de “preocupación”, compartidas por las empresas y los Gobiernos español y brasileño, no se hicieron esperar. Sin embargo, las cotizaciones de Repsol–YPF y Petrobras en los días siguientes apenas sufrieron ligeras variaciones, y no todas fueron negativas para las empresas, que viven algunos de sus mejores momentos con un barril de petróleo que supera los 70 dólares.

Dentro de la escalada de advertencias de las autoridades españolas en las que se llegó a amenazar con la revisión de los acuerdos de cooperación con Bolivia– la vicepresidenta primera, Mª Teresa Fernández de la Vega, hizo gala de buenas maneras al dar por descontado que primero se agotarán “todas las vías diplomáticas”, recordando vagamente un discurso, por otra parte, bastante en boga en los últimos tiempos.

Los grandes medios españoles tampoco se quedaron atrás en su denuncia del decreto. El País (PRISA), accionista mayoritario de los diarios bolivianos La Razón, El Nuevo Día y Extra, volvió a señalar el empecinamiento de Evo Morales en la elección de malas compañías: un “anciano dictador” y un “presidente dado al modo autoritario”, en referencia a Fidel Castro y Hugo Chávez. Dos días antes Bolivia se había incorporado al ALBA, la alternativa bolivariana a los planes de libre comercio de EE UU en la región, con la firma de una batería de acuerdos en materia educativa, sanitaria y energética, con el compromiso de Venezuela de colaborar estrechamente en la formación de los nuevos mandos de la petrolera estatal boliviana, así como en la realización de inversiones conjuntas en Bolivia.

La calma en los mercados no parecía coincidir con la imagen apocalíptica reflejada en los medios de comunicación; como tampoco coincidía del todo con la versión del Gobierno boliviano, que presentó la medida como la concreción del histórico reclamo popular de la nacionalización total del gas y el petróleo.

“Nacionalización a medias”

Sectores a la izquierda del Gobierno han acusado al Ejecutivo de haber desaprovechado la oportunidad para expropiar y expulsar a las multinacionales abiertas después de que en 2005 el Tribunal Constitucional declarara ilegales todos los contratos hechos hasta entonces, al no estar ratificados por el Congreso. La COB, una de las principales centrales obreras, acusó al Gobierno de Evo Morales de hacer una “nacionalización a medias”, al no confiscar los bienes de las multinacionales.

El ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, un histórico de la lucha por la nacionalización de los hidrocarburos lo explicaba de esta manera: “Creo que se ha llegado con el decreto al borde de lo posible sin la confiscación y sin la expulsión (...). Esto es, desde mi punto de vista, lo que se puede avanzar”.

Las empresas multinacionales, que presumían en los ‘90 de multiplicar por 10 el rendimiento de cada dólar invertido, y los movimientos sociales, que derribaron dos presidentes en los últimos tres años por desobedecer el clamor popular en favor de la nacionalización, están a la espera de conocer cómo se aplicará el decreto 28701 y si el resultado de este “proceso de nacionalización” será realmente el final del “saqueo” y de los abusos al medio ambiente y a los pueblos originarios cometidos por las empresas petroleras.