|
Evo
privatiza el yacimiento de hierro más grande
del mundo
Econoticiasbolivia.com,
02/06/06
La Paz.– Cediendo a
la presión de la oligarquía cruceña, el gobierno del presidente Evo
Morales entregó por 40 años el yacimiento de hierro del Mutún, el más
grande del mundo, a la transnacional india Jindall Steel, que impuso
sus condiciones económica–financieras. Los beneficios para el
Estado serán menores a los inicialmente previstos por el gobierno,
que a pesar de su discurso antineoliberal, refrendó, otra vez en los
hechos, su plena adhesión a la política de privatización que
enriquece a las compañías extranjeras que saquean los recursos
naturales y dejan sólo migajas para el Estado más pobre de Sudamérica.
A cambio de la
explotación de 4 mil millones de toneladas de hierro y la producción
anual de 1,5 millones de toneladas de hierro esponja y 1,4 millones de
toneladas de acero laminado, el Estado percibirá anualmente 50
millones de dólares, 30 de ellos por la explotación del yacimiento y
otros 20 por la paulatina participación que tendrá el Estado en la
empresa.
Los primeros 20 años
del contrato, Jindall Steel explotará el yacimiento en forma
exclusiva, y los siguientes 20 años en sociedad con el Estado, que
será socio minoritario. El director Jurídico del Ministerio de
Producción y Microempresa, Mario Molina, miembro de la comisión técnico–jurídica
encargada de la licitación, confirmó que el Mutún fue adjudicado
este jueves por 40 años no renovables y que el contrato estipulará
una producción mínima hasta llegar a la acería.
El Ministro de
Planificación, Carlos Villegas, explicó de la producción será de
materia prima y otra porción de acero, fierro de construcción, etc.
La ministra de Producción y Microempresa, Celinda Sosa, destacó que
el proyecto se ejecutará con gas boliviano y no con carbón vegetal,
lo que no afectará al medio ambiente.
Las autoridades del
gobierno de Morales destacaron que las condiciones de la privatización
del Mutún son mejores a las definidas por los gobiernos neoliberales,
aunque menores a sus expectativas. La licitación del yacimiento fue
postergada en dos oportunidades, bajo la enorme presión de los grupos
oligárquicos de poder, opuestos a Evo Morales e íntimamente ligados
a las transnacionales petroleras y los latifundistas del oriente.
Jindal era la única
compañía en carrera luego de que Mittal Steel, también controlada
por capitales indios, fuera descalificada en la fase de presentación
de propuestas y la argentina Siderar desistiera de presentar oferta.
Jindall Steel calificó con 86 puntos en las áreas legal y
financiera.
Según Villegas, la
inversión de la Jindal, que alcanzará a un total de 2.300 millones
de dólares en los próximos ocho años, incluye la construcción de
un gasoducto y una termoeléctrica. Además de los $us 50 millones, el
Tesoro General de la Nación recibirá recursos adicionales por los
impuestos que paga toda empresa en el país, enfatizó.
"Ya no sólo
tendremos recursos e ingresos produciendo y exportando materias
primas, sino también obtendremos ingresos obteniendo hierro y acero,
en otras palabras empezamos la industria siderúrgica y este es un
aporte importante al país, al estado y a la región (…) Quiero señalar
que el proyecto de El Mutún estuvo dormido por más de 50 años,
pasaron muchos gobiernos que dijeron tener una visión nacional, y ese
proyecto siguió durmiendo, ahora llegó un gobierno de movimientos
populares, de pueblos indígenas y ese gobierno cumple con el Mutún",
dijo Villegas al concluir la licitación que fue aplaudida de pie por
empresarios y representantes de la rancia oligarquía boliviana.
En cambio, en algunos
sectores sociales y de intelectuales progresistas, se cuestionó esta
privatización que entrega la explotación de los recursos naturales a
las transnacionales, cuando el Estado podía haberse hecho cargo de
todo el negocio.
Así, según dijo el
ingeniero metalúrgico Ivar Postigo, el gobierno de Evo Morales estaba
cometiendo un grave error al licitar el Mutún e impedir una explotación
estatal que podría dar más recursos a Bolivia que el gas. Otro
ingeniero, Salomón Rivas, declaró que "es una vergüenza
licitar nuestros recursos cuando existe maquinaria guardada para
trabajar y producir mineral".
Según Salomón lo
que debería hacer el Estado es producir mineral y con su venta
financiar la segunda fase, es decir la fundición de hierro. "Sólo
se trata de trabajar, Bolivia tiene el 40 por ciento de las reservas
de hierro de todo el mundo, mientras que de gas solo posee el 2 por
ciento", agregó.
Para el influyente
Cedla, una organización no gubernamental, "la licitación del
Mutún confirma la orientación neoliberal del gobierno en el sector
minero, proceso que viene desarrollándose en el marco del Código
Minero aprobado por Gonzalo Sánchez de Lozada en 1997".
"Este proceso
concluirá con la adjudicación del yacimiento a una empresa
extranjera, bajo la modalidad de "riesgo compartido". En
este sentido, las declaraciones del presidente de COMIBOL (Corporación
Minera de Bolivia, entidad de Estado), indicando que la estatal no
puede hacerse cargo de la explotación de los yacimientos ferrosos del
Mutún, porque carece de recursos, ponen en evidencia que los
proyectos siderúrgicos de explotación, concentración y refinación
del mineral se desarrollarán bajo el control de una transnacional
minera, donde la participación del Estado se circunscribe a buscar
mayores impuestos y cuidar el medio ambiente, exigiendo el uso de gas
natural en vez de carbón vegetal como energético para la
industrialización del hierro. En este proceso, a diferencia de lo que
indicaba el programa electoral del MAS, no es una poderosa COMIBOL
sino la transnacional la protagonista de este proyecto de industria
siderúrgica", agrega.
|