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Después de las elecciones del 2 de julio
Hacia una Constituyente pactada que no va a resolver los
problemas populares
Socialismo o Barbarie Bolivia, 20/07/06
El
pasado domingo 2 de julio, los bolivianos han elegido a los
representantes para la Asamblea Constituyente (AC) y se han
pronunciado respecto al Referéndum Autonómico (RA). Los resultados
de la votación han determinado la configuración de la futura AC y
han dividido al país en lo que hace a las autonomías regionales,
imponiéndose el NO nacionalmente, aunque el SI resulto ampliamente
triunfador en Santa Cruz, Tarija, Beni y –mas moderadamente- Pando.
En lo que hace a la elección de asambleístas, se ha
mantenido la tendencia de las elecciones del pasado 18 de diciembre:
ciertamente, la expectativa social que ha llevado a Morales al
gobierno se ha mantenido e, incluso, profundizado, “nacionalización”
parcial y tramposa del gas mediante. Así, el MAS ha logrado imponerse
holgadamente en la elecciones de constituyentes, transformándose en
el único verdadero partido nacional. Esto, sin embargo, no le
alcanzo para obtener el porcentaje esperado.
Es que el gobierno de Morales logró 135 de los 255 asambleístas
(por circunscripciones pluri y uninominales), correspondiente a un
importantísimo 60% de la votación y a alzarse con el triunfo en 7 de
los 9 departamentos. Sin embargo, reiteramos, quedo alejado del
plebiscitario 70 u 80% que pidió y se propuso alcanzar. De ahí
la “cautela” que parecía predominar en su comando electoral en
las primeras horas del escrutinio.
Podemos, de Tuto Quiroga, hizo una muy mala elección,
con una enorme caída (respecto de la presidencial) a solo el 15% de
los votos nacionales sufriendo en carne propia (y entre otras cosas),
el actual apogeo de popularidad del que goza el gobierno. Aun así se
alzo con mas de 60 asambleístas, esto producto del pacto de
“sobre-representación” de las minorías oligárquicas firmado
previamente con el gobierno. También obtuvieron representantes
Doria Medina, el MNR, el MIR y otra miríada de partidos o fracciones
burguesas menores.
En lo que hace al Referéndum Autonómico, la sumatoria de
los votos a nivel nacional muestra al NO habiéndose impuesto con un
56% frente al 43% del SI. Sin embargo, en la medida que el SI gano
ampliamente en Santa Cruz, Tarija, Beni y –no tan holgadamente- en
Pando, estas regiones ya han puesto sobre la mesa que quieren, como
primer punto, que la AC sancione el nuevo régimen para las mismas.
Constituyente
pactada
A pesar del holgado triunfo electoral del MAS, este se
verá obligado a pactar en la Constituyente. ¿Por qué? Porque
como lo determinó de antemano la “Ley de Convocatoria a la
Asamblea” (ver articulo en este mismo periódico), no había ninguna
posibilidad matemática de que alguno de los partidos
contendientes se pudiera alzar los 2/3 de votos que se necesitan para
cualquier decisión. Es decir, para la aprobación del nuevo texto
constitucional (y de todos y cada unos de sus artículos), se requiere
al menos del voto de 170 asambleístas y el MAS, siquiera
estableciendo alianzas con grupos afines, puede soñar en llegar a
esta cifra. En estas condiciones, si o si se debe pactar con la
derecha y la burguesía cruceñista, mecanismo que fue promovido y
aceptado ex profeso por el propio MAS, Evo Morales y García Linera en
oportunidad de la negociación de la ley de convocatoria a la
Constituyente. Es que este es el verdadero contenido de todas
las medidas de “blindaje”, “candado” o “cerrojo” al
funcionamiento de la AC: garantizar la esencial continuidad de la
propiedad privada y de la Bolivia capitalista; de ahí el carácter
“derivado” y no realmente “fundacional” de la Constituyente.
De ahí que haya sido pura demagogia la propaganda electoral del MAS
acerca del “Pueblo Constituyente”. De ahí que García Linera no
haya tenido empacho de decir abiertamente que “la Constituyente
puede no cambiar nada; lo fundamental es que los indígenas estapen
con su firma” la legitimidad del ordenamiento constitucional del país.
Es decir, legalizar la esencial continuidad de la Bolivia
capitalista y racista, mas allá de tibias y parciales reformas aquí
o allá.
Que la COB presente un
pliego de transformaciones revolucionarias y llame a la movilización
en torno al mismo
Las
elecciones se han llevado a cabo bajo el clima de tranquilidad que el
gobierno le ha garantizado de antemano a las oligarquías al “no
aspirar a la hegemonía” ni a cambios revolucionarios de fondo. Además,
ya por anticipado se había vetado la representación según
“usos y costumbres”. Es decir, de las organizaciones originarias,
campesinas y de trabajadores mecanismo del que García Linera se había
llenado la boca (demagógicamente) los años anteriores. En estas
condiciones y en ausencia de un Instrumento Político de los
Trabajadores, organizaciones obreras de enorme importancia como la COB
(y los trabajadores en cuanto tales) han quedado completamente por
fuera de la Constituyente, lo que la vicia aun mas como verdadero
instrumento que pueda imponer alguna transformación real.
Es de esto mismo de lo que hablamos cuando la definimos
como constituyente pactada: de las garantías suplementarias
otorgadas a la burguesía en general y a la oligarquía cruceña en
particular, de que nada de fondo se va a cambiar del orden
“constitucional” del país. De ahí que se trate de una constituyente
“derivada” y no “originaria” o “fundacional”, porque
no se plantea verdaderas transformaciones estructurales,
revolucionarias en lo que hace al sistema, al régimen político y al
carácter del Estado capitalista y racista predominantes en el país.
Sin embargo, no puede excluirse que aun en estas
condiciones de total exclusión de representación obrera y
originaria, la Constituyente misma se transforme –aun distorsionada
y parcialmente- en una caja de resonancias de las contradicciones
dramáticas que siguen atravesando al país. A pesar de todo lo
pactada que la misma es y de las garantizas que se han otorgado a la
burguesía, no se puede descartar que estos brutales problemas que
atraviesan a Bolivia no se vean reflejadas en diferencias, matices
de opiniones y de intereses (parciales) entre el gobierno y los
sectores burgueses y oligárquicos. Y que esta realidad,
termine abriendo momentos de crisis y peleas en las alturas.
De ser esto así y de creer al compás de las próximas
semanas la expectativa en ella, será tarea de las organizaciones
obreras y de masas -en primer lugar, de la COB- el presentar ante la
misma un pliego de reivindicaciones y transformaciones de fondo
para que la mayoría de la población explotada y oprimida que la voto
(o que tenga expectativas en ella), vaya haciendo la experiencia
con el carácter pactado, limitado y –en ultima instancia- oligárquico
que la misma Constituyente necesariamente va a tener. Esto con la
perspectiva de abrir paso a la puesta en pie de una autentica Asamblea
Popular, Obrera, Originaria y Nacional como la que se esbozó en El
Alto en oportunidad de las jornadas de mayo y junio del 2005.
.-
Esta
realidad no niega el hecho de que, al mismo tiempo, en ningún
momento del proceso preelectoral haya habido “algarabía” o
involucramiento activo de la población. Econoticias reflejaba
esto los días anteriores: “en las calles, los ciudadanos de a
pie muestran su indiferencia casi total. Una cadena local de
televisión consultaba ¿qué sabe usted de la Constituyente?:
“Nada”, “nada”, “casi no conozco”, “nada puedo
decir”, “van a elegir constituyentes por circunscripciones y
partidos”, “no puedo decir nada”, “no se nada”; “se va
a redactar la nueva constitución política del estado”,
“nada”, “nada”, “se va a modificar la constitución”,
“no se nada”... (www.econoticiasbolivia.com).
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