Bolivia

 

Escándalos de corrupción y un giro en la política de hidrocarburos

Evo destituye a su equipo petrolero

Econoticiasbolivia, 28/08/06

La Paz.– Arrinconado por la presión interna y externa, el presidente Evo Morales disolvió oficialmente esta tarde a su primer equipo petrolero, destrozado por denuncias de corrupción, extrema ineficiencia y ausencia de resultados positivos en el proceso de "nacionalización" que quedó como simple slogan.

En Palacio de Gobierno, el Presidente oficializó la destitución del presidente de la petrolera estatal YPFB, Jorge Alvarado, del superintendente de Hidrocarburos, Víctor Hugo Sainz, y del viceministro de Hidrocarburos, Julio Gómez, tal como anticipó hace dos semanas la agencia Econoticiasbolivia.

En su reemplazo, fueron posesionados: Juan Carlos Ortiz como nuevo presidente de YPFB, Guillermo Arequipa como viceministro de Hidrocarburos y de Santiago Berríos como Superintendente del sector.

En el mismo acto, Morales ratificó en el cargo al ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, aunque con atribuciones y poderes disminuidos, al entregar la dirección del proceso de nacionalización y negociación de contratos al vicepresidente Álvaro García Linera y conformar un equipo de cinco ministros (y ya no sólo de Hidrocarburos) para ejecutar estas acciones.

El cambio del equipo dirigente es parte del "cambio de rumbo" en la política petrolera, alejándola de la línea de confrontación verbal definida por Soliz Rada y Alvarado, que era más propicia para la etapa electoral, pero que ahora ya ponía en riesgo los acuerdos que se querían alcanzar con las petroleras hasta el 1 de noviembre, plazo fijado por el decreto de "nacionalización" de Morales.

Por ello, la nueva línea es "más derechista, más pragmática y realista", en procura de lograr que las petroleras extranjeras que operan ilegalmente en Bolivia, según dictamen del tribunal Constitucional de la República, legalicen su situación con la firma de nuevos contratos, ajustados a la ley 3058, pagando un poco más de tributos e impuestos al Estado a cambio de seguir explotando las reservas de gas y petróleo de Bolivia, valuadas actualmente en más de 200 mil millones de dólares.

Causas de la caída

La caída de los hombres fuertes del esquema petrolero de Evo Morales se produce, por una parte, por el escándalo desatado en torno a un oscuro contrato con un cuestionado consorcio privado, que vulnera las leyes, el decreto de "nacionalización" y lesiona la economía del Estado.

Otros factores que pesan para que el núcleo de hombres leales a Morales sean desplazados por el vicepresidente Linera son: 1) el evidente estancamiento en el proceso de nacionalización que no reportó hasta ahora ningún beneficio ni ingreso adicional para Bolivia y que se quedó en un simple slogan, según admitió el propio ministro Soliz Rada, 2) la falta de acciones viables y recursos para fortalecer a YPFB, aunque sea en mínima escala, dejando el control absoluto de toda la cadena productiva a las transnacionales, 3) las estériles confrontaciones con Petrobras y Repsol, con un objetivo mediático interno, pero con consecuencias negativas en lo externo, y 4) las denuncias no probadas de fraude y contrabando contra algunas petroleras, que frenaron la negociación de nuevos contratos.

Todos estos factores contribuyeron para que el vicepresidente García Linera, situado políticamente a la derecha del Presidente, cuestionara públicamente la idoneidad y capacidad técnica y profesional de los hombres leales a Morales. Posteriormente, y ante el agravamiento del escándalo por la violación de normas legales e indicios de corrupción, el vicepresidente tomó para sí la responsabilidad de dirigir el proceso de "nacionalización" y las negociaciones con las petroleras, dejando de lado a Soliz Rada.

Cambio de rumbo

En su primera acción como nuevo estratega del gas y la "nacionalización", García Linera procedió la pasada semana en Brasil a restaurar las relaciones resquebrajadas por la política de confrontación verbal que desarrolló hasta ahora el polémico ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz Rada.

"La palabra final del gobierno boliviano es que Petrobras es un socio estratégico fundamental", para el Estado boliviano, dijo García Linera al concluir una reunión de 25 minutos con Lula, donde dejó en claro que la administración de Morales había emprendido un cambio de rumbo con relación a los negocios petroleros.

Las relaciones de Bolivia con la petrolera brasileña de Petrobras y con el gobierno de Lula habían quedado deterioradas, al borde de la ruptura, tras las acusaciones no probadas de Soliz Rada de que Petrobras estaba frenando la "nacionalización" del gas y el petróleo y que, junto a otras transnacionales, estaba financiando el boicot a este proceso que hasta ahora ha reportado cero beneficios para Bolivia y que no ha pasado de ser un slogan.

El ministro acusó también a Petrobras y a Repsol por desarrollar contratos lesivos, conducta antieconómica, estafa y abuso de confianza en la firma de un acuerdo que fija un precio de exportación de gas inferior al vigente internacionalmente, y que habría ocasionado un daño económico al Estado boliviano de 160 millones de dólares.

Todas estas denuncias, al igual que otras anteriores sobre contrabando de hidrocarburos y otros delitos, no fueron sin embargo acompañadas por las respectivas pruebas ni estuvieron orientadas a lograr la expulsión de las transnacionales, como justa sanción a estos presuntos delitos, tal como establece la legislación vigente. Por el contrario, la estrategia de Soliz Rada era presionar con estas denuncias para que las petroleras se avengan de inmediato a legalizar sus contratos hasta el 1 de noviembre, tal como establece el decreto de "nacionalización" del presidente Morales.

Sin embargo, esta estrategia de confrontación, muy útil para unir a los sectores sociales en torno al gobierno y sus políticas, no logró los resultados esperados entre las petroleras que, como el caso de Petrobras, pusieron en la congeladora a Soliz Rada y su equipo, agobiado adicionalmente por denuncias internas de corrupción, violación de leyes y de vulnerar el propio decreto de nacionalización.

Frente a ello, y ante la presión del vicepresidente García Linera, el presidente Morales optó por despojar a Soliz Rada de muchas de sus atribuciones y competencias, a pesar de ratificarlo en el cargo y rechazar la censura del Senado, entregando la dirección y manejo de la política hidrocarburífera al vicepresidente, que impulsa una línea más dialoguista, menos confrontacional y más abierta a lograr acuerdos inmediatos con las petroleras extranjeras.

Adicionalmente, según informó el ministro de Planificación, Carlos Villegas, el presidente Morales instruyó que cuatro ministros, ubicados políticamente a la derecha de Soliz Rada, conformen un equipo para operativizar la nueva política de hidrocarburos y poniendo otro freno a los ímpetus del ya devaluado ministro de Hidrocarburos.

Villegas informó que por decisión del Jefe de Estado, los ministros de la Presidencia, (Juan Ramón Quintana), de Hacienda (Luis Alberto Arce), de Defensa (Walker San Miguel) y de Planificación (Carlos Villegas) trabajarán a partir de la fecha junto con el titular de Hidrocarburos en el proceso de "profundización de la nacionalización" para llegar lo más pronto posible a acuerdos satisfactorios con las petroleras.


Gobierno boliviano sufre el coletazo de su anterior política de confrontación verbal con las petroleras. Evo Morales y su vicepresidente dan nuevas garantías

Repsol: fiscales ponen en aprietos a Evo

Econoticiasbolivia, 28/08/06

La Paz.– Una acción judicial de la Fiscalía de Bolivia en contra de la petrolera Repsol ha puesto nuevamente en figurillas al gobierno de Evo Morales y ha colocado más obstáculos en su intento por alcanzar nuevos acuerdos con una veintena de transnacionales, que aún explotan ilegal e inconstitucionalmente sus millonarias reservas de gas y petróleo, las segundas más importantes de Sudamérica.

El pasado viernes, fiscales bolivianos allanaron las oficinas de Andina, una filial de Repsol y detuvieron hasta el sábado al síndico de la petrolera Saúl Encinas, en el marco de una investigación sobre un contrato de Repsol con Petrobras que habría ocasionado al Estado un daño económico de 190 millones de dólares, según el Ministerio de Hidrocarburos.

La acción fue entendida por Repsol como una "sistemática persecución" en su contra, motivó la protesta y preocupación del gobierno de España y obligó al gobierno de Morales a tomar distancia del problema, que es, en el fondo, el último coletazo de su anterior política hidrocarburífera que buscaba, a través de la denuncia y la presión pública, forzar a las transnacionales a llegar a acuerdos.

Esta política, de confrontación verbal, impulsada por el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, fue sustituida la pasada semana por otra de conciliación más amistosa, como la desarrollada con Petrobras y Brasil por el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, que es el nuevo estratega del gas y la nacionalización.

Promesas y certezas

"Queremos decir a España y a Repsol que el Gobierno de Bolivia apuesta por las negociaciones, por los nuevos contratos. Necesitamos inversión, pero no necesitamos ni patrones ni dueños. Lo hemos dicho antes y seguimos con esta posición (.) Como Gobierno respetamos las investigaciones que hacen los poderes del Estado, el ministerio Público y su tarea, pero el Gobierno jamás va romper relaciones con empresas. Habrá diálogo, concertación, nuevos contratos en el marco del decreto supremo de nacionalización", aseguró Morales, quien a principios de año había asegurado que expulsaría a las petroleras que hubiesen cometido delitos.

El Presidente remarcó que la acción era emprendida por la Fiscalía y no por el Gobierno (aunque la denuncia inicial fue realizada por el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada) y aseguró que algunos medios de comunicación estaban magnificando el asunto.

El presidente Morales dio garantías expresas al gobierno español. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró ayer en Santander que las autoridades bolivianas habían ofrecido su "compromiso político" para "encontrar una solución" mediante "el diálogo" al conflicto surgido como consecuencia del allanamiento de las oficinas Andina, la filial de la petrolera española Repsol YPF en el país sudamericano.

Compromiso político

En declaraciones a los medios, Moratinos señaló que el Gobierno español "siempre ha apostado por el diálogo" y "por encontrar una solución que defienda la relación bilateral con Bolivia". En todo caso, incidió en la importancia de salvaguardar también los "intereses" de la empresa española, "y una empresa tan importante como es Repsol", acotó.

"Hemos estado en contacto con el presidente, Evo Morales, con el ministro de Asuntos Exteriores y con otros ministros de Bolivia", destacó Moratinos, quien abogó por "encontrar un marco de cooperación" y "diálogo", y recalcó que el Gobierno boliviano "nos ha dado su compromiso político" para llegar a una "solución" a través del diálogo.

Paralelamente, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, mantuvo este fin de semana conversaciones telefónicas con Evo Morales y con el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, que recién se hizo cargo de la conducción de la política hidrocarburífera de Bolivia, así como las negociaciones con las petroleras extranjeras.

Según informó el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, estas negociaciones se iniciarán a partir de mañana y estarán a cargo de un equipo negociador de cinco ministros. Hasta la pasada semana, estas negociaciones, así como la política del gas, era atribución específica de Soliz Rada.

La reacción de Repsol

Desde Madrid, la compañía Repsol YPF advirtió ayer que si continuaba "la sistemática persecución de la Fiscalía de Bolivia" contra Andina –la filial de la petrolera hispano–argentina en el país– "ejercitará acciones legales en defensa de sus derechos".

En un comunicado público, la empresa denuncia el "injustificado registro" que la Fiscalía efectuó el viernes en las oficinas de Andina y dice que observa "con verdadera preocupación que algunas personas, entre ellas funcionarios del Ministerio Público del Gobierno de Bolivia", quieran abrir procedimientos penales contra Repsol YPF.

"Estas reiteradas e injustificadas actuaciones obligan a Repsol YPF a plantearse ejercitar acciones legales ante todos los foros de justicia independiente, nacionales e internacionales, en defensa de sus derechos y los de sus empleados", precisa el comunicado. Además, la petrolera expresa su "creciente preocupación por la falta de seguridad jurídica que en la actualidad existe en Bolivia".

Para Repsol, la requisa fiscal es "una medida impropia de un estado de derecho y del respeto al orden jurídico constitucional", ya que el contrato supuestamente irregular y suscrito con la brasileña Petrobras "cumple todos los requisitos de la legislación boliviana" y "en ningún caso ha ocasionado perjuicio económico alguno".

Además, la compañía cree que la actuación del Ministerio Público de Bolivia ha sido "arbitraria" y "carece de todo fundamento".

Andina y Petrobras, encargadas de proveer gas boliviano al Brasil, son acusadas de un "pacto secreto" en 2002. Por ese medio se habría burlado una fórmula de reajuste periódico del precio del energético enviado a Brasil. Y, según la Fiscalía, el Estado boliviano habría perdido entre 160 millones y 190 millones de dólares por este acuerdo.


Cambio de estrategia: Hasta ayer, Petrobras conspiraba, cometía delitos y frenaba la nacionalización. Hoy, es "socio estratégico de Bolivia"

Bolivia modera su estrategia petrolera

Econoticiasbolivia, 24/08/06

La Paz.– El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, convertido ya en el nuevo conductor de la política hidrocarburífera, inició este jueves en Brasil intensas gestiones para descongelar las relaciones bilaterales en torno al precio del gas natural y las negociaciones en torno a la "nacionalización" del gas y el petróleo.

Como primera acción, García Linera se entrevistó con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, intentando restaurar las relaciones resquebrajadas por la política de confrontación verbal que desarrolló hasta ahora el polémico ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz Rada, censurado ayer por el Senado y ratificado en el día por el presidente Evo Morales, aunque con poderes y competencias disminuidas.

"La palabra final del gobierno boliviano es que Petrobras es un socio estratégico fundamental", para el Estado boliviano, dijo García Linera al mediodía al concluir una reunión de 25 minutos con Lula, donde dejó en claro que la administración de Morales había emprendido un cambio de rumbo con relación a los negocios petroleros. Posteriormente, el vicepresidente boliviano partió rumbo a la sede de la Cancillería para una reunión y almuerzo con el ministro del Exterior, Celso Amorím y otros directivos de Petrobras.

Las relaciones de Bolivia con la petrolera brasileña de Petrobras y con el gobierno de Lula habían quedado deterioradas, al borde de la ruptura, tras las acusaciones no probadas de Soliz Rada de que Petrobras estaba frenando la "nacionalización" del gas y el petróleo y que, junto a otras transnacionales, estaba financiando el boicot a este proceso que hasta ahora ha reportado cero beneficios para Bolivia y que no ha pasado de ser un slogan.

El ministro acusó también a Petrobras y a Repsol por desarrollar contratos lesivos, conducta antieconómica, estafa y abuso de confianza en la firma de un acuerdo que fija un precio de exportación de gas inferior al vigente internacionalmente, y que habría ocasionado un daño económico al Estado boliviano de 160 millones de dólares.

Todas estas denuncias, al igual que otras anteriores sobre contrabando de hidrocarburos y otros delitos, no fueron sin embargo acompañadas por las respectivas pruebas ni estuvieron orientadas a lograr la expulsión de las transnacionales, como justa sanción a estos presuntos delitos, tal como establece la legislación vigente. Por el contrario, la estrategia de Soliz Rada era presionar con estas denuncias para que las petroleras se avengan de inmediato a legalizar sus contratos hasta el 1 de noviembre, tal como establece el decreto de "nacionalización" del presidente Morales.

Sin embargo, esta estrategia de confrontación, muy útil para unir a los sectores sociales en torno al gobierno y sus políticas, no logró los resultados esperados entre las petroleras que, como el caso de Petrobras, pusieron en la congeladora a Soliz Rada y su equipo, agobiado adicionalmente por denuncias internas de corrupción, violación de leyes y de vulnerar el propio decreto de nacionalización.

Frente a ello, y ante la presión del vicepresidente García Linera, el presidente Morales optó por despojar a Soliz Rada de muchas de sus atribuciones y competencias, a pesar de ratificarlo en el cargo y rechazar la censura del Senado, entregando la dirección y manejo de la política hidrocarburífera al vicepresidente, que impulsa una línea más dialoguista, menos confrontacional y más abierta a lograr acuerdos inmediatos con las petroleras extranjeras.

Adicionalmente, según informó el ministro de Planificación, Carlos Villegas, el presidente Morales instruyó que cuatro ministros, ubicados políticamente a la derecha de Soliz Rada, conformen un equipo para operativizar la nueva política de hidrocarburos y poniendo otro freno a los ímpetus del ya devaluado ministro de Hidrocarburos.

Villegas informó que por decisión del Jefe de Estado, los ministros de la Presidencia, (Juan Ramón Quintana), de Hacienda (Luis Alberto Arce), de Defensa (Walker San Miguel) y de Planificación (Carlos Villegas) trabajarán a partir de la fecha junto con el titular de Hidrocarburos en el proceso de "profundización de la nacionalización".

Bolivia exporta diariamente a Brasil unos 26 millones de metros cúbicos de gas, o la mitad del consumo doméstico brasileño, a un precio de cerca de 4 dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU).

Brasil importa actualmente cerca de 26 millones de metros cúbicos diarios de gas natural boliviano, lo que representa prácticamente la mitad del consumo brasileño de ese combustible. Petrobras ha rechazado hasta ahora la subida del precio del gas y el ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, señaló la semana pasada que si no había acuerdo, el Gobierno de Bolivia estaba dispuesto a ir a un arbitraje internacional. Un extremo que parece ya alejarse, dada la nueva orientación del vicepresidente García Linera.


La contraloría hunde más a Alvarado, su destitución es inminente

Econoticiasbolivia, 24/08/06

La Paz.– La Contraloría General de la República detectó que el contrato entre la estatal petrolera de YPFB y el consorcio privado de Iberoamericana Trading SRL violó siete disposiciones legales y trató de ser mantenido en secreto. La destitución del presidente de YPFB, Jorge Alvarado, es inminente.

El Contralor de la República, Osvaldo Gutiérrez, presentó los resultados de la auditoria especial realizada por esa entidad a pedido del Presidente de la República, Evo Morales, y que son similares a aquel que presentó la Unidad de Auditoria Interna del Ministerio de Hidrocarburos donde se muestra indicios de responsabilidad administrativa en contra de Jorge Alvarado. Este contrato, que viola la ley SAFCO y vulnera el decreto de "nacionalización", había sido presentado como "plenamente beneficioso para el país" por el ministro de hidrocarburos, Andrés Soliz Rada.

Según la Contraloría, el presidente de la estatal, Jorge Alvarado, incluyó una cláusula de confidencialidad en el contrato para mantener en secreto los alcances del negocio.

El 21 de julio, la Superintendencia de Hidrocarburos encontró varias irregularidades en este contrato, así como un posible daño económico al Estado –calculado en $us 38,5 millones– en caso de haberse consumado la exportación de 2.000 barriles de petróleo crudo a Brasil.

"El presidente ejecutivo suscribió el contrato introduciendo un artículo que limita la información sólo a las partes contratantes, determinando su confidencialidad, sin que previamente una ley expresa le dé dicha calidad, vulnerando de esta manera la transparencia, base de la credibilidad en este tipo de operaciones", señala el informe.

Los delitos de Alvarado

El informe de auditoría presentado por la entidad fiscalizadora concluye que existen indicios de responsabilidad contra Jorge Alvarado, presidente de YPFB, por la firma del contrato con la empresa Iberoamérica Trading SRL.

Alvarado contravino los artículos 63 parágrafo I del Reglamento de la Responsabilidad por la Función Pública; 7 parágrafo I del Decreto Supremo Nº 28168; artículo 3 de la Ley de Notariado; 9 inciso e) y k) y 25 inciso b) del Decreto Supremo Nº 28324; 1 parágrafo II del Texto Ordenado del Decreto Supremo Nº 27328; 1 del Decreto Supremo Nº 23148; y el artículo 2 parágrafo II del Decreto Supremo Nº 28701.

Además señala que una de las atribuciones del Presidente Ejecutivo es cumplir y hacer cumplir las disposiciones legales; sin embargo, Alvarado omitió aplicar o dar cumplimiento al Texto Ordenado del Decreto Supremo Nº 27328 (Subsistema de Contrataciones Estatales), sin tomar en cuenta que en la Resolución Nº 060/2006, suscrita por el propio Presidente, se disponía, en la parte resolutiva punto primero, que previamente debía darse cumplimiento a las disposiciones relativas a contrataciones estatales con respecto a la compra de diésel oil.

Alvarado suscribió el contrato introduciendo un artículo que limita la información sólo a las partes contratantes y determina su confidencialidad sin que previamente una ley expresa le dé dicha calidad, vulnerando de esta manera la transparencia, base de la credibilidad en este tipo de operaciones.

El informe del Ministerio de Hidrocarburos

En la firma del contrato entre la petrolera estatal y la intermediaria no se evidencia la participación de otra instancia, como Dirección Legal, que debería haber suscrito en su condición de unidad especializada de la entidad. La contratación efectuada por YPFB no fue realizada en el marco de la transparencia. El informe técnico de la empresa estatal, que realiza el análisis de las diferentes opciones de compra o importación de diésel, fue emitido con carácter posterior a la Resolución de contratación y al mismo contrato.

Se evidencia incumplimiento del artículo 63 del Decreto 23318, que señala que a efectos del artículo 33 de la Ley 1178, el servidor público, previa, concurrente o inmediatamente tomada la decisión, debía enviar a su superior jerárquico, a los máximos ejecutivos de su entidad y a la autoridad que ejerce tuición sobre su entidad, un informe escrito sustentando su decisión.

Se incumplen los artículos 2 y 5 del Decreto Supremo 28701 de nacionalización.

El artículo 2, numeral II de esta norma, señala que: "YPFB, a nombre y en representación del Estado, en ejercicio pleno de la propiedad de todos los hidrocarburos producidos en el país, asume su comercialización, definiendo las condiciones, volúmenes y precios tanto para el mercado interno como para la exportación y la industrialización". El artículo 5, numeral I, menciona: "El Estado toma el control y la dirección de la producción, transporte, refinación, almacenaje, distribución, comercialización e industrialización de los hidrocarburos".


Es inminente la destitución del Superintendente de Hidrocarburos y del Presidente de la estatal petrolera. El ministro Soliz Rada, acorralado por el Senado, cede sus atribuciones y competencias a favor del Vicepresidente García Linera, que busca poner fin a la línea de confrontación con las petroleras

El vice da jaque mate al equipo petrolero de Evo

Econoticiasbolivia, 23/08/06

La Paz.– El equipo petrolero del presidente Evo Morales está virtualmente liquidado. Dos de sus tres miembros, el presidente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Jorge Alvarado, y el Superintendente de Hidrocarburos, Víctor Hugo Saínz, están con un pie fuera del esquema y su destitución es inminente. Otro que tambalea es el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, a punto de ser censurado por el Senado dominado por las fuerzas neoliberales y desprovisto ya de sus competencias y atribuciones que hasta ahora lo habían convertido en el hombre que manejaba la política sectorial y los procesos de "nacionalización" del gas y el petróleo.

La caída de los tres hombres fuertes del esquema petrolero de Evo Morales se produce, por una parte, por el escándalo desatado en torno a un oscuro contrato con un cuestionado consorcio privado, que vulnera las leyes, el decreto de "nacionalización" y lesiona la economía del Estado.

Otros factores que pesan para que el núcleo de hombres leales a Morales sean desplazados por el vicepresidente Linera son: 1) el evidente estancamiento en el proceso de nacionalización que no reportó hasta ahora ningún beneficio ni ingreso adicional para Bolivia y que se quedó en un simple slogan, según admitió el propio ministro Soliz Rada, 2) la falta de acciones viables y recursos para fortalecer a YPFB, aunque sea en mínima escala, dejando el control absoluto de toda la cadena productiva a las transnacionales, 3) las estériles confrontaciones con Petrobras y Repsol, con un objetivo mediático interno, pero con consecuencias negativas en lo externo, y 4) las denuncias no probadas de fraude y contrabando contra algunas petroleras, que frenaron la negociación de nuevos contratos.

Todos estos factores contribuyeron para que el vicepresidente García Linera, situado políticamente a la derecha del Presidente, cuestionara públicamente la idoneidad y capacidad técnica y profesional de los hombres leales a Morales. Posteriormente, y ante el agravamiento del escándalo por la violación de normas legales e indicios de corrupción, el vicepresidente tomó para sí la responsabilidad de dirigir el proceso de "nacionalización" y las negociaciones con las petroleras, dejando de lado a Soliz Rada.

Según se informó en Palacio, desde este miércoles García Linera se hará cargo personalmente de las negociaciones para la adecuación a los nuevos contratos como para la fijación de los precios del gas boliviano con Argentina y Brasil, con lo que el equipo petrolero de Morales queda sin funciones, atribuciones ni competencias asignadas por ley.

Fuentes vinculadas al vicepresidente García Linera explicaron que desde ahora se producirá un "cambio de rumbo" en la política petrolera, alejándola de la línea de confrontación definida por Soliz Rada y Alvarado, que era más propicia para la etapa electoral, pero que ahora ya ponía en riesgo los acuerdos que se querían alcanzar con las petroleras hasta el 1 de noviembre, plazo fijado por el decreto de "nacionalización" de Morales.

Por ello, la nueva línea que se impondría en la administración gubernamental sería "más pragmática y realista", en procura de lograr que las petroleras extranjeras que operan ilegalmente en Bolivia, según dictamen del tribunal Constitucional de la República, legalicen su situación con la firma de nuevos contratos, ajustados a la ley 3058, pagando un poco más de tributos e impuestos al Estado a cambio de seguir explotando las reservas de gas y petróleo de Bolivia, valuadas actualmente en más de 200 mil millones de dólares.

Otras fuentes de Palacio aseguraron que estos cambios se operarían con mayor profundidad, una vez que sean sustituidos el Superintendente Saínz (cuya salida ya fue definida por Morales y García Linera) y el presidente de YPFB (que ya está en una situación insostenible, luego de la publicación del informe del Ministerio de Hidrocarburos). Sobre Soliz Rada, las fuentes aseguraron que su renuncia era cuestión de días, una vez que fue desautorizado y perdió competencias y atribuciones a manos del Vicepresidente.

La suerte del equipo petrolero gubernamental ya está echada y sólo resta que se divulguen los informes de la Contraloría y de la Fiscalía y que el presidente Morales oficialice esta decisión en el "momento oportuno", para no dar la impresión de que cedió a las demandas de la oposición política de derecha, que cuestiona especialmente a Alvarado y a Soliz Rada.