Bolivia

 

Los antecedentes del conflicto

Una Constituyente pactada que no va a resolver los problemas populares

Socialismo Revolucionario, agosto 2006
Periódico de Socialismo o Barbarie Bolivia

La Paz.- El pasado domingo 2 de julio, los bolivianos han elegido a los representantes para la Asamblea Constituyente (AC) y se han pronunciado respecto al Referéndum Autonómico (RA). Los resultados de la votación han determinado la configuración de la futura AC y han dividido al país en lo que hace a las autonomías regionales, imponiéndose el NO nacionalmente, aunque el SI resulto ampliamente triunfador en Santa Cruz, Tarija, Beni y –mas moderadamente- Pando.

En lo que hace a la elección de asambleístas, se ha mantenido la tendencia de las elecciones del pasado 18 de diciembre: ciertamente, la expectativa social que ha llevado a Morales al gobierno se ha mantenido e, incluso, profundizado, “nacionalización” parcial y tramposa del gas mediante. Así, el MAS ha logrado imponerse holgadamente en la elecciones de constituyentes, transformándose en el único verdadero partido nacional. Esto, sin embargo, no le alcanzo para obtener el porcentaje esperado. [1]

Es que el gobierno de Morales logró 135 de los 255 asambleístas (por circunscripciones pluri y uninominales), correspondiente a un importantísimo 60% de la votación y a alzarse con el triunfo en 7 de los 9 departamentos. Sin embargo, reiteramos, quedo alejado del plebiscitario 70 u 80% que pidió y se propuso alcanzar. De ahí la “cautela” que parecía predominar en su comando electoral en las primeras horas del escrutinio.

Podemos, de Tuto Quiroga, hizo una muy mala elección, con una enorme caída (respecto de la presidencial) a solo el 15% de los votos nacionales sufriendo en carne propia (y entre otras cosas), el actual apogeo de popularidad del que goza el gobierno. Aun así se alzo con mas de 60 asambleístas, esto producto del pacto de “sobre-representación” de las minorías oligárquicas firmado previamente con el gobierno. También obtuvieron representantes Doria Medina, el MNR, el MIR y otra miríada de partidos o fracciones burguesas menores.

En lo que hace al Referéndum Autonómico, la sumatoria de los votos a nivel nacional muestra al NO habiéndose impuesto con un 56% frente al 43% del SI. Sin embargo, en la medida que el SI gano ampliamente en Santa Cruz, Tarija, Beni y –no tan holgadamente- en Pando, estas regiones ya han puesto sobre la mesa que quieren, como primer punto, que la AC sancione el nuevo régimen para las mismas.

Constituyente pactada

A pesar del holgado triunfo electoral del MAS, este se verá obligado a pactar en la Constituyente. ¿Por qué? Porque como lo determinó de antemano la “Ley de Convocatoria a la Asamblea” (ver articulo en este mismo periódico), no había ninguna posibilidad matemática de que alguno de los partidos contendientes se pudiera alzar los 2/3 de votos que se necesitan para cualquier decisión. Es decir, para la aprobación del nuevo texto constitucional (y de todos y cada unos de sus artículos), se requiere al menos del voto de 170 asambleístas y el MAS, siquiera estableciendo alianzas con grupos afines, puede soñar en llegar a esta cifra. En estas condiciones, si o si se debe pactar con la derecha y la burguesía cruceñista, mecanismo que fue promovido y aceptado ex profeso por el propio MAS, Evo Morales y García Linera en oportunidad de la negociación de la ley de convocatoria a la Constituyente. Es que este es el verdadero contenido de todas las medidas de “blindaje”, “candado” o “cerrojo” al funcionamiento de la AC: garantizar la esencial continuidad de la propiedad privada y de la Bolivia capitalista; de ahí el carácter “derivado” y no realmente “fundacional” de la Constituyente. De ahí que haya sido pura demagogia la propaganda electoral del MAS acerca del “Pueblo Constituyente”. De ahí que García Linera no haya tenido empacho de decir abiertamente que “la Constituyente puede no cambiar nada; lo fundamental es que los indígenas estapen con su firma” la legitimidad del ordenamiento constitucional del país. Es decir, legalizar la esencial continuidad de la Bolivia capitalista y racista, mas allá de tibias y parciales reformas aquí o allá.

Que la COB presente un pliego de transformaciones revolucionarias y llame a la movilización en torno al mismo

Las elecciones se han llevado a cabo bajo el clima de tranquilidad que el gobierno le ha garantizado de antemano a las oligarquías al “no aspirar a la hegemonía” ni a cambios revolucionarios de fondo. Además, ya por anticipado se había vetado la representación según “usos y costumbres”. Es decir, de las organizaciones originarias, campesinas y de trabajadores mecanismo del que García Linera se había llenado la boca (demagógicamente) los años anteriores. En estas condiciones y en ausencia de un Instrumento Político de los Trabajadores, organizaciones obreras de enorme importancia como la COB (y los trabajadores en cuanto tales) han quedado completamente por fuera de la Constituyente, lo que la vicia aun mas como verdadero instrumento que pueda imponer alguna transformación real.

Es de esto mismo de lo que hablamos cuando la definimos como constituyente pactada: de las garantías suplementarias otorgadas a la burguesía en general y a la oligarquía cruceña en particular, de que nada de fondo se va a cambiar del orden “constitucional” del país. De ahí que se trate de una constituyente “derivada” y no “originaria” o “fundacional”, porque no se plantea verdaderas transformaciones estructurales, revolucionarias en lo que hace al sistema, al régimen político y al carácter del Estado capitalista y racista predominantes en el país.

Sin embargo, no puede excluirse que aun en estas condiciones de total exclusión de representación obrera y originaria, la Constituyente misma se transforme –aun distorsionada y parcialmente- en una caja de resonancias de las contradicciones dramáticas que siguen atravesando al país. A pesar de todo lo pactada que la misma es y de las garantizas que se han otorgado a la burguesía, no se puede descartar que estos brutales problemas que atraviesan a Bolivia no se vean reflejadas en diferencias, matices de opiniones y de intereses (parciales) entre el gobierno y los sectores burgueses y oligárquicos. Y que esta realidad, termine abriendo momentos de crisis y peleas en las alturas.

De ser esto así y de creer al compás de las próximas semanas la expectativa en ella, será tarea de las organizaciones obreras y de masas -en primer lugar, de la COB- el presentar ante la misma un pliego de reivindicaciones y transformaciones de fondo para que la mayoría de la población explotada y oprimida que la voto (o que tenga expectativas en ella), vaya haciendo la experiencia con el carácter pactado, limitado y –en ultima instancia- oligárquico que la misma Constituyente necesariamente va a tener. Esto con la perspectiva de abrir paso a la puesta en pie de una autentica Asamblea Popular, Obrera, Originaria y Nacional como la que se esbozó en El Alto en oportunidad de las jornadas de mayo y junio del 2005.


Ante la Constituyente pactada

Por una Bolivia Socialista, Obrera, Originaria, Campesina y Popular

Socialismo Revolucionario, agosto 2006
Periódico de Socialismo o Barbarie Bolivia

Como no podía ser de otra manera, días atrás fue anunciado que durante el trabajo de la Asamblea se garantizará el “funcionamiento de todos los poderes del Estado”: es decir, el actual parlamento y demás instituciones del régimen político seguirán operando normalmente. Otro ejemplo de que estamos frente a una constituyente “derivada” y de ninguna manera “fundacional”, como insistió en su propaganda electoral el MAS de Evo Morales.

El debate que instala la Constituyente –a pesar de sí misma– es precisamente el de la futura conformación del país. La burguesía “Camba” del Oriente quiere la continuidad lisa y llana del neoliberalismo de los 90 y garantías al control monopólico de la renta gasífera y petrolífera mediante un régimen de “autonomías”. Evo Morales, por su parte, a lo más que aspira es a la introducción de tibias reformas que no cuestionan el carácter capitalista y opresor de la república fundada en 1825. Toda su trampa política consiste en otorgar formalmente derechos a la población originaria, declarando al Estado “multietnico” y/o “multinacional”, pero que en ausencia de transformaciones económico-sociales de fondo, no podrán ser realmente aprovechadas. Si hay un principio sagrado que la Constituyente no va a cuestionar es el de la propiedad privada.

En estas condiciones, hay toda una serie de organizaciones e instituciones originarias que cuestionan el hecho de que no se va a declarar el estado como Estado Aymará, denunciando que, entonces, la reivindicación originaria está siendo utilizada en forma “demagógica” y que la opresión va a continuar.

Por nuestra parte, está claro que no levantamos programáticamente ninguna de las perspectivas anteriores: creemos que la única perspectiva correcta es la de una Bolivia Socialista, Obrera, Originaria, Campesina y Popular, que respete el incondicional derecho a la autodeterminación de los pueblos originarios, en la perspectiva de la lucha por la Unidad Socialista de Latinoamérica. Es decir, una perspectiva no de imposible retorno romántico al Tiwantinsuyu (área ocupada antiguamente por la población indígena durante el imperio de los Incas), sino el avance en un camino anticapitalista y socialista de desarrollo de las fuerzas productivas del país en manos de sus trabajadores y trabajadoras.


[1].- Esta realidad no niega el hecho de que, al mismo tiempo, en ningún momento del proceso preelectoral haya habido “algarabía” o involucramiento activo de la población. Econoticias reflejaba esto los días anteriores: “en las calles, los ciudadanos de a pie muestran su indiferencia casi total. Una cadena local de televisión consultaba ¿qué sabe usted de la Constituyente?: “Nada”, “nada”, “casi no conozco”, “nada puedo decir”, “van a elegir constituyentes por circunscripciones y partidos”, “no puedo decir nada”, “no se nada”; “se va a redactar la nueva constitución política del estado”, “nada”, “nada”, “se va a modificar la constitución”, “no se nada”... (www.econoticiasbolivia.com).