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El
Presidente instruye congelar el reglamento que rompe la alianza con la
oligarquía
Evo
frena la Asamblea y va por otro pacto
Econoticiasbolivia.com,
07/09/06
La
Paz.– La Asamblea Constituyente de Bolivia, que funciona bajo el
control del oficialismo, suspendió indefinidamente sus deliberaciones
y dejó en la congeladora un reglamento que facultaba al gobernante
Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales a redactar, sin concurso
de la oposición derechista, la nueva Constitución Política del
Estado.
La
suspensión de las sesiones es una concesión gubernamental al poder
petrolatifundista, que este viernes realiza una huelga de 24 horas en
cuatro de los nueve departamentos (regiones) de Bolivia, en contra de
la aprobación de ese reglamento, que les quita el poder de veto al
interior de la Asamblea.
La
decisión fue asumida por el propio presidente Morales y comunicada
oficialmente por la presidenta de la Asamblea, la masista Silvia
Lazarte, con el objetivo de buscar nuevas bases de acuerdo entre las
fuerzas gobernantes de la izquierda indigenista, que tienen mayoría
en la Asamblea, y la oposición derechista que representa los
intereses del imperialismo, las transnacionales y la burguesía
criolla.
"La
sesión de hoy fue suspendida hasta nuevo aviso (…) Buscaremos
consenso para aprobar el reglamento interno de debates en
detalle", dijo Lazarte, que adoptó esta decisión sin consultar
a los asambleístas indígenas y campesinos del MAS, que habían
instado al presidente Morales a no ceder a la presión de la oligarquía
y, por el contrario, aprobar de inmediato el reglamento de debates en
su segunda y definitiva instancia (ver "Campesinos piden no ceder
ante la oligarquía").
El
pasado viernes, bajo la dirección y presión de esta fracción indígena–campesina,
liderada por Román Loayza, el MAS arrinconó a los asambleístas de
la derecha y aprobó, en una primera instancia, el reglamento que
anula el mecanismo de los dos tercios que facultaba a la oposición
petrolatifundista a vetar las propuestas del MAS.
En
esa sesión, el dirigente campesino Román Loayza sufrió un grave
accidente y fue internado en un hospital en estado de coma, dejando
sin conducción a la fracción indígena–campesina del MAS, que a
partir de allí ya no tuvo la fuerza ni la cohesión necesaria para
lograr la aprobación definitiva del reglamento, que anula el acuerdo
que la fracción dialoguista y concertadora del MAS (dirigida por el
vicepresidente Alvaro García Linera y con aval de Evo Morales) logró
inicialmente con la oligarquía petrolatifundista.
La
no aprobación del reglamento en su etapa de detalle y la suspensión
de las deliberaciones es un duro revés para la fracción indígena–campesina
y es un respiro para que la fracción de García Linera intente
reanudar el diálogo con la oligarquía del oriente.
Hasta
ahora, Evo Morales ha oscilado entre ambas tendencias, en procura de
rescatar en algo el carácter progresista de la Asamblea
Constituyente, aunque enfrentando un verdadero dilema: romper con el
poder petrolatifundista y avanzar más allá de su tibio reformismo o
llegar a nuevos acuerdos con quienes son aún los dueños de la
tierra, de las riquezas naturales y de la propia Bolivia (ver:
"La Constituyente y el dilema del MAS"). Sus últimas
decisiones parecen inclinarlo hacia la segunda opción.
La
COB repudia a la oligarquía, pero no cree en la Constituyente de Evo
Econoticiasbolivia,
07/09/06
La
Paz.– Un accidentado ampliado de la Central Obrera Boliviana (COB)
declaró el rechazo de los trabajadores bolivianos al paro organizado
por la oligarquía petrolatifundista para este viernes, aunque ratificó
su posición crítica ante la Asamblea Constituyente por no
representar al pueblo.
Bajo
la doble presión de dirigentes sindicales vinculados a la oligarquía
oriental y al gobierno de Evo Morales, enfrentados por el control de
la Central Obrera de Santa Cruz, el ampliado de la COB instruyó este
miércoles a sus afiliados en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija a no
acatar el paro oligárquico.
El
ampliado de la COB, que se realizó en La Paz, llegó a la conclusión
de que la decisión de los prefectos y comités cívicos de cuatro de
los nueve departamentos de Bolivia era política y respondía a los
intereses de la oligarquía y no de los bolivianos.
El
principal dirigente de la COB, Pedro Montes, dijo que la unitaria
central sindical, que aglutina a todos los trabajadores bolivianos, no
permitirá que la derecha tome nuevamente el mando a través de comités
cívicos que se convirtieron en defensoras de los partidos políticos
neoliberales.
Montes,
y otros dirigentes de la Federación de Mineros y de Maestros,
acusaron al gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales
de propiciar la rearticulación de la derecha, por su política
conciliadora y por haber preferido conformar la Asamblea Constituyente
con los partidos derechistas y neoliberales, dejando de lado a las
organizaciones sociales y laborales.
Pacto
antinacional
La
actual Asamblea Constituyente, posesionada hace un mes, surgió de un
pacto entre el gobierno del MAS con los partidos de la oligarquía
petrolatifundista, excluyendo la participación directa de las
organizaciones sociales, populares y originarias.
Según
las propias declaraciones del gestor de ese pacto, el vicepresidente
Alvaro García Linera "este diseño electoral (de la Asamblea
Constituyente) ha impedido la presencia de mayorías abrumadoras. Por
el propio diseño, que fue resultado de un acuerdo entre la oposición
(petrolatifundista) y el Gobierno, nadie, nadie podía obtener más
del 65 por ciento de la votación. Se privilegió, se respetó la
presencia de minorías políticas, y encima, en la Ley de Convocatoria
a la Asamblea Constituyente, se colocó un candado: la obligatoriedad
de los constituyentes a tener dos tercios del voto para aprobar sus
decisiones. Por lo tanto, la obligatoriedad de alianzas, de acuerdos,
de consensos, todo eso está en la misma Ley de Convocatoria a la
Asamblea Constituyente, fruto de un acuerdo de oposición y de
Gobierno", decía García Linera.
Este
acuerdo, refrendado por Evo Morales, daba un poder de veto a la
oligarquía al interior de la Constituyente e inviabilizaba toda
conclusión que no fuera del agrado de estos grupos de poder. Por
ello, ante la intención–decisión del gobernante MAS de desconocer
este acuerdo, la oligarquía decretó un paro de 24 horas, que en lo
inmediato frenó está intención–decisión gubernamental y
posibilitó la rearticulación opositora (ver: "Evo frena la
Asamblea y va por otro pacto", en www.econoticiasbolivia.com).
Rearticulación
de la derecha
"La
rearticulación de la derecha es la culpa del gobierno, es por no
impulsar una Constituyente representativa con la participación de los
sectores sociales", dijo el dirigente Jaime Rocha de la
Confederación de Maestros Urbanos, que criticó a la actual
Constituyente. "Esa Asamblea no representa a los sectores
sociales. Ya lo advertimos al Gobierno que la derecha se rearticula.
Es un problema de clase. Los explotadores de unen contra los
explotados", agregó.
"Evo
es el único causante del paro. El pueblo quería otra Asamblea
Constituyente, donde esté realmente representado el pueblo. La actual
Asamblea es una metida de pata del Gobierno. Ahí está gente que
siempre ha hecho daño al país", señaló Pedro Montes.
Próspero
Quispe, de la Federación de Mineros, dijo que "la derecha se
aprovecha de los errores de Morales. La Asamblea Constituyente debía
ser participativa. Allí no está la COB ni la Federación de
Mineros".
Una
Asamblea al margen del pueblo
Según
el cobista Pedro Montes, la COB no se siente representada en la
Asamblea Constituyente y sus dirigentes adelantaron que se mantendrán
alejados de las decisiones que se asuman, pues cuestionaron la elección
de asambleístas que "no se identifican con el sector
laboral".
"Cuando
los trabajadores peleamos en las jornadas de octubre del 2003, hemos
solicitado que los sectores sean parte de este proceso a la cabeza de
la COB, pero se manejó de otra manera. No esperamos nada de la
Asamblea Constituyente", dijo.
Según
Montes, existen partidos y dirigentes de agrupaciones políticas que
representan al neoliberalismo como los asambleístas Hormando Vaca
Diez y Samuel Doria Medina. "Estas personas no pelearán por los
pobres ni por los trabajadores y por el contrario, buscarán sus
intereses personales", sostuvo.
En
ese sentido, ratificó las resoluciones de su último Congreso
Ordinario que rechazó apoyar la Constituyente y determinó trabajar
con sus organizaciones en la atención de sus demandas ante el
Gobierno.
"Los
asambleístas del MAS tampoco son representantes de las organizaciones
sociales y no tenemos por qué esperar algo de ellos", apuntó el
dirigente de los trabajadores.
Una
nueva Asamblea
Según
Felipe Machaca, secretario general de la COB, sólo con la instalación
de una asamblea constituyente con carácter originario y popular, en
contraposición al que se realiza en Sucre, los trabajadores encontrarán
solución a sus problemas.
Machaca
dijo que esta posición responde a la determinación del XIV Congreso
Ordinario realizada a fines de junio en Viacha, donde se aprobó la
tesis política que plantea convocar a una Asamblea Constituyente
Originaria y Popular, en la que participen todos los sectores sociales
que fueron excluidos por partidos como el MAS, Podemos, UN, MNR y
otros.
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