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Emisarios
de Comité Cívico se habrían reunido en Argentina con funcionarios
de la embajada norteamericana y de las petroleras para planificar el
paro
Ponen
en marcha la "Operación Camba"
Por
Víctor Ego Ducrot
APM
(Agencia Periodística del Mercosur), 07/09/06
Repsol
YPF, Petrobras y compañía, la embajada de EEUU, la derecha del
Oriente, todos apuntan contra el gobierno democrático de Bolivia. La
coordinación general está a cargo de oscuros funcionarios de la
embajada de Estados Unidos en Bolivia y Argentina.
La
cara visible es la dirección de la organización político–empresarial
Comité Pro Santa Cruz (CPSCZ), conducida por Germán Antelo. Buena
parte de los fondos utilizados por estos golpistas son aportados por
las petroleras Petrobras y Repsol–YPF. Sus grupos de choque se
esconden tras el sello Nación Camba. Estos últimos ya están siendo
investigados por el ministerio de Defensa, según reconoció su
titular, Walker San Miguel.
Al
presidente Evo Morales quieren derrocarlo por sus virtudes, no por sus
errores. La conspiración fue decidida aquel 1 de mayo en que el
gobierno elegido por abrumadora mayoría, en diciembre del año
pasado, decidió poner en marcha el proceso de recuperación soberana
de sus hidrocarburos, cumpliendo así con sus promesas electorales y
satisfaciendo una de las demandas estratégicas más sentidas por la
sociedad.
El
primer paso de esta escalada se registró cuando los legisladores del
partido Podemos, del derechista ex candidato a la presidencia Jorge
"Tuto" Quiroga, impulsaron la interpelación del ministro de
Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada. Los conspiradores contaron con el
apoyo de las empresas Petrobras y Repsol – YPF.
Asesores
de las mismas corporaciones se reunieron esta semana en Buenos Aires
con emisarios del CPSCZ, con el visto bueno de la diplomacia
estadounidense, para ultimar detalles de la jornada de desestabilización
prevista para este viernes en Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Pando y
Beni, departamentos donde se concentran las riquezas energéticas y
demás recursos naturales de Bolivia, y desde los cuales se comanda la
denominada "Operación Camba".
El
encuentro de Buenos Aires y la activa participación de las dos
petroleras en los intentos de acabar con el gobierno de Evo Morales y
de provocar una modificación en el mapa político boliviano
–funcional a la estrategia de Estados Unidos para la región,
tendiente a asegurarse el control de los grandes yacimientos de
recursos productivos – fue confirmada a APM por fuentes diplomáticas
sudamericanas.
En
declaraciones a diversas agencias internacionales de noticias, dadas a
conocer entre el miércoles pasado y este viernes, uno de los jefes
golpistas, Germán Antunes, calificó al gobierno constitucional de
"dictadura totalitaria" y admitió que sus fuerzas están
dispuestas a hacer "todo lo posible pata terminar con el
gobierno".
Por
su parte, el alcalde de Santa Cruz, Rubén Costas, dijo que
"existen dos países, la Bolivia productiva, de crecimiento y
democrática –la zona oriental– y la otra (el Altiplano),
excluyente, totalitaria y radical".
El
martes pasado, el diario ultraderechista argentino La Nación sirvió
de portavoz al CPSCZ, al entrevistar a uno de sus voceros, Daniel
Castro, quien admitió el carácter separatista de la conspiración.
"Si el gobierno nacional viola la Constitución y se diera un
escenario en donde se pasaran por encima de las reglas, entonces sí
nosotros podríamos decidir separarnos".
La
trampa discursiva está tendida. Los golpistas llaman "violación
de la Constitución" a todo aquello que no sólo significa
estricto cumplimiento de la norma suprema por parte del gobierno, sino
que además condice con el cuerpo teórico jurídico del sistema
constitucional, según se desprende de todo texto de derecho
especializado, de cualquier Universidad del llamado mundo democrático.
La
Asamblea Constituyente que sesiona en Sucre legítimamente se asumió
como tal y, en ese sentido, no hizo otra cosa que cumplir con la
responsabilidad que le exige el derecho moderno: ser soberana.
La
aprobación de un sistema de votación según el cual, para la reforma
de la Constitución se requiere mayoría (50 por ciento más de uno de
los votos de los constituyentes), fue un acto de absoluta legalidad.
La Asamblea está cumpliendo con su obligación a la vez que
ejerciendo el derecho que le compete.
A
esa decisión legal es que la derecha conspiradora denomina
"violación de la Constitución", con lo cual queda
registrado que semejante acusación sólo tiene un objetivo:
justificar la escalada golpista y la secesión del rico Oriente, para
crear una especie de República Petrolera, del Gas y del Monocultivo,
bajo tutela de las grandes corporaciones.
Abogados,
políticos y economistas de Bolivia, Brasil y Argentina, partícipes
de dictaduras militares en la pasada década del ´70 y estrechamente
vinculados a los gobiernos neoliberales que rigieron en esos tres países
durante los ´90, vienen reuniéndose en forma más o menos reservada
en uno de los hoteles más elegantes de Buenos Aires, según confiaron
las fuentes antes mencionadas.
¿El
objetivo de esas reuniones? Asesorar a las fuerzas golpistas y
separatistas en los vericuetos legales y burocráticos que necesitarían
poner en marcha ante un eventual éxito de la Operación Camba,
separando a los departamentos de Oriente del Estado boliviano.
Las
apetencias de las corporaciones petroleras en Bolivia son de vieja y
bien conocida data, y por supuesto cuentan con el apoyo de los
sectores vernáculos asociados a sus intereses y el "manto
protector" de Estados Unidos.
Para
apuntar sólo uno de los tantos entramados sobre los que se apoya la
conspiración golpista contra el gobierno de Evo Morales, basta con
citar algunos párrafos de revelador libro "La recolonización:
Repsol en América Latina, invasión y resistencia", de Marc
Gavaldá, académico de la Universidad Autónoma de Barcelona (Icaria
Editorial, Barcelona, 2004).
"Ubicadas
las reservas (de gas) más grandes del continente, aparecen en escena
una serie de nuevos proyectos faraónicos en los que Repsol – YPF
está totalmente involucrada y por tanto su ejecución (obstaculizada
por las políticas de Evo Morales) le aportará astronómicos
beneficios. Se trata de la construcción de gasoductos para facilitar
la exportación de las impresionantes reservas que tiene en el sur del
país (los campos de San Alberto, San Antonio y Margarita) a los
mercados de Brasil, México y Estados Unidos", señala el libro
citado.
Asimismo,
la obra de Gayaldá recuerda que los gasoductos requeridos para esa
operación atravesarán los territorios de Tarija, Chuquisaca y Santa
Cruz, y que en la misma están involucradas las empresas Petrobras,
Total y Andina (Repsol – YPF).
En
la explotación de los yacimientos de Margarita también participan la
British Petroleum, Total y British Gas, asociadas con Repsol – YPF
en el Consorcio Pacific LNG.
En
este caso, el negocio consiste en construir termoeléctricas en
Estados Unidos y llevar el gas boliviano en barcos por el Pacífico.
Asimismo, destaca el académico de Barcelona, "la idea consiste
en construir un gasoducto hacia el Pacífico, donde se licuará el gas
natural para ser transportado hacia el puerto de Tijuana, en México.
Las expectativas para 2007 son iniciar la exportación de 28 millones
de metros cúbicos de gas diarios, para ampliarla más tarde a 42
millones".
Perú
y Chile ofrecieron sus puertos para instalar la planta licuadora y el
puerto desde el cual zarparían los barcos cisternas rumbo a México.
Esta variable explica también por qué las corporaciones petroleras y
Estados Unidos apoyan a Chile en su obstinada política hacia Bolivia,
consistente negarle el derecho a su legítimo reclamo de una salida
soberana al océano Pacífico.
"La
consolidación de este megaproyecto permitiría a Estados Unidos
seguir despilfarrando energía por doquier. Repsol – YPF y sus
socias se beneficiarían con millones de dólares y los bolivianos
seguirían cocinando a leña, porque el gas natural está reservado
para las grandes exportaciones", concluye Gayaldá.
Todos
motivos más que suficientes para entender por qué la derecha
boliviana y sus cómplices de varias banderas quieren acabar con el
gobierno de Evo Morales y con Bolivia misma.
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