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La
acelerada derechización del MAS estimula a los cívicos cruceños
Por
Raúl Bustamante
Bolpress,
07/9/06
En
Santa Cruz se comprueba que el MAS es una completa nulidad para poder
detener el avance y resurgimiento de la vieja derecha cruceña y
nacional. Tanto cívicos como gobierno acarrean a distintos sectores
enceguecidos con el fanatismo cultural. La constituyente es pretexto
para ir hacia un enfrentamiento regional y racial, siendo que tantas
veces, gobierno como cívicos, afirmaron que no es la varita mágica
para resolver los problemas del país y que no hay que pedirle
milagros como trabajo y fin de la crisis. ¿Entonces para que tanto
conflicto? La sangre está por llegar al río, los explotados se
dividirán por razas para apoyar a los ricos de oriente y occidente y
todo para defender la inexistente democracia. ¿Veremos el conflicto
armado más ridículo de la historia?
El
MAS no organiza a las masas cruceñas ni fortalece sus organizaciones,
su sectarismo las ha debilitado y gracias a ello continua impune el
control de los cívicos que imponen su paro. Ante la gravedad de la
situación Evo Morales se va de viaje a Cuba y no se queda a tratar de
debatir y llegar a un acuerdo con la oposición que de manera
inusitada y gracias a los errores del propio gobierno ha tomado cuerpo
de manera preocupante. Sin embargo este es un fenómeno recurrente en
la historia boliviana, los opositores de ayer que pataleaban
reclamando democracia cuando se tornan gobernantes se vuelven tiranos
y los caídos reclaman democracia mientras conspiran. Esto porque la
democracia no ha llegado a realizarse en Bolivia, sólo hay una
parodia.
El
MAS está en una profunda derechización y va quedándose solo porque
no responde a las demandas urgentes de sectores empobrecidos y
explotados, como el magisterio, la tropa policial, asalariados. Por el
contrario los reprime y los acusa de ser títeres de la oposición y
tontamente los empuja a sus brazos. Sus tendencias totalitarias y sus
contenidos indigenistas fanáticos y retrógrados, que cada día se
hacen más evidentes, niegan las libertades democráticas y por su
tendencia burguesa se torna cada vez más claramente como enemigo de
la clase obrera y de su independencia organizativa e ideológica.
Hasta
ahora parece que el MAS vio como necesidad ceder en algunos aspectos
ante los cívicos empresarios, como por ejemplo apoyando el SI a las
autonomías, aunque de manera oscilante. Trató de llegar a un acuerdo
con la vieja derecha para dar señal a las transnacionales de que iba
a respetar la propiedad privada y que su decreto de nacionalización
no era en realidad peligroso. De otra manera no se puede explicar que
ahora Podemos y Unidad Nacional declaren que apoyan la nacionalización
y quieren que se efectivice por el bien del país.
Sin
embargo, parece que el MAS decidió ya no ceder más y obtener el
control de la Constituyente tal como las corrientes culturalistas fanáticas
e indigenistas ultraderechistas y racistas al interior del MAS
presionan hace rato a Evo Morales y a Álvaro García Linera, que
privilegian a estos sectores porque saben que son un candado para la
defensa de la propiedad privada y garantía para conservar a las
transnacionales como socias.
Pero
el MAS y Evo, demostrando por enésima vez que la democracia no existe
en Bolivia, buscan imponer su visión en la Asamblea Constituyente
haciendo uso de chicanerías y maniobras, del chicote y la violencia
antidemocrática de las comunidades indígenas e interpretando a su
antojo la máxima que reza que la "constituyente es autónoma
para regirse".
Con
esto consiguen alarmar a la clase media, que, miedosa, empieza a oír
los cantos de sirena de los cívicos empresarios cruceños y la
oposición encabezada por Podemos que para complotar se han vestido de
ropaje democrático ocultando su también fanatismo regional y
racista, esperando la oportunidad para mostrar los dientes.
La
situación que vivimos en estos momentos se acerca a la que se vivió
en Chile durante los últimos días de la gestión de Salvador
Allende. Hay falta de diesel, hay rumores de una posible escasez de
gasolina; la derecha movilizada y armada en las calles ofreciendo
golpear o balear a sus opositores y a los simpatizantes del supuesto
gobierno de izquierda; el gobierno en la Constituyente y el parlamento
predicando que transformará el país con las leyes; y la clase obrera
desorganizada, sometida a la creencia de que el MAS o los cívicos
representan sus intereses, y totalmente desarmada. Mientras la
embajada norteamericana siembra la discordia tras bambalinas.
La
incapacidad y conservadurismo del MAS alienta dos salidas macabras: o
bien un golpe de estado derechista o bien una guerra civil de
contenido racista y preñada de fanatismo regional. Se está a punto
de pagar caro la llegada de los pequeños propietarios e indigenistas
de derecha al poder.
El
veto de la minoría
Por
Carlos Echazú C.
Bolpress,
07/09/06
Los
neoliberales tienen una capacidad increíble de presentar las cosas al
revés de lo que realmente son. Ahora se les ha ocurrido que la
democracia estará garantizada sólo si se aplica la norma de los dos
tercios para la aprobación de TODOS (sic) los artículos de la nueva
constitución que deberá redactar la Asamblea Constituyente.
Se
trata realmente de la distorsión más descarada que se pueda
imaginar, puesto que el principio democrático más elemental consiste
en que la mayoría decide. De este modo, cuando se exige la aprobación
por dos tercios lo que se está sosteniendo es que la mayoría no
pueda acceder a su derecho democrático a decidir por el
empecinamiento y capricho de una minoría, sin la cual la mayoría no
puede acceder a los dos tercios.
Sin
duda alguna, esto tiene un trasfondo histórico. Todos sabemos que
nuestra república fue fundada por una minoría criolla, puesto que
las abrumadoramente mayoritarias masas indígenas no tuvieron
participación alguna porque se les excluyó de la Asamblea que
fundara nuestro país. No participaron ni siquiera como electores,
menos como representantes. Ahora, 181 años después, cuando los indígenas
se han puesto de pie y están determinados a reparar esa terrible
injusticia que se cometió con ellos, la oligarquía dominante se
niega nuevamente a reconocerles su derecho a decidir su futuro,
mediante el método democrático que consiste en que la mayoría
manda. Insisten en el veto de la minoría que fue aplicado, bajo
distintas modalidades, en 1825.
Los
neoliberales saben que su demanda de los dos tercios consiste en un
veto de la minoría, por eso es que insisten en hablar de
"consenso" y en que "la democracia no puede ser el
sometimiento de la minoría". Para ellos fue muy democrático que
sus gobiernos minoritarios (porque ninguno de ellos, ni en sus sueños
más optimistas, alcanzaron jamás al 50 % más 1 de los votos)
exploten, opriman, masacren, burlen, engañen a la mayoría. Eso fue
"muy democrático". Ahora cuando la mayoría quiere imponer
su criterio, eso es "muy antidemocrático", según ellos.
También
insisten en el respeto a la ley y a la Constitución, cuando en
realidad la burlaron, pisotearon y violaron cuantas veces quisieron.
¿Acaso gimieron siquiera cuando Goni y sus secuaces estaban regalando
los hidrocarburos en clara violación a las leyes y la Constitución?
Por otro lado, ¿en que lugar de la Constitución se dice que los
Prefectos deben ser elegidos por voto popular? ¿No fueron acaso ellos
los que impusieron, en flagrante violación a las leyes y la
constitución, la elección de los prefectos para arrebatarle a Evo
Morales algo del Poder que había ganado abrumadora y democráticamente
en las elecciones presidenciales? Si se aceptó esa violación de la
constitución, fue porque más allá de los mezquinos intereses
inmediatos de la Oligarquía, se trataba de un principio democrático,
al final de cuentas. Ese hecho significó, ante todo, el
reconocimiento de que todo el ordenamiento jurídico, incluida la
Constitución, estaba ya caduco y había pasado a la historia por las
grandes movilizaciones populares del año 2003.
Por
este motivo, la Asamblea Constituyente no tiene su legitimidad en la
ridícula convocatoria a la Asamblea Constituyente, donde García
Linera le hizo graciosas (y sospechosas) concesiones a la oligarquía.
Esta Asamblea tiene más bien su legitimidad en la gran movilización
de octubre que derribó a Goni y con él, a todo el ordenamiento político-jurídico
del sistema neoliberal. Por eso es que la Asamblea es originaria. Se
sustenta no en la legalidad del régimen anterior, sino justamente en
lo contrario, se basa en la movilización que destruyó a ese régimen.
Los
neoliberales no pueden hablar de defensa de la democracia, porque por
esencia son contrarios a ella.
Lo
que más indigna de esta situación es que en el MAS y en el gobierno
no hay gente que pueda defender con solvencia el principio de la mayoría
absoluta contra el veto de la minoría y que los neoliberales
aparezcan como defensores de la democracia. Esto se debe (hay que
decirlo de una vez por todas) a que muchos neoliberales se infiltraron
en el MAS y en el gobierno y Evo Morales no se ha dado cuenta de eso.
Duerme con el enemigo.
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