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En los países pobres el gasto en
salud es de 11 dólares anuales frente a 1.900 en los países ricos
Por
Jim
Lobe
IPS, 10/04/04
Más de 1.000 millones de personas
en todo el mundo carecen de atención médica básica, advirtió el
Population Reference Bureau (PRB), organización no gubernamental
especializada con sede en Washington.
El PRB instó a los países
donantes a trabajar para reducir la brecha entre ricos y pobres en materia
de salud.
La organización reveló en su
informe de 32 páginas titulado "Mejorando la salud de los más
pobres" que el gasto en salud por habitante en los países menos
desarrollados, la mayoría de ellos en Africa subsahariana y Asia
meridional, es de apenas 11 dólares por año.
Esto contrasta con los 1.900 dólares
anuales por persona que destinan en promedio los países industrializados,
y en algunos casos hasta 150 veces esa cifra.
"La necesidad de mejorar la
salud de los pobres es urgente. La brecha entre ricos y pobres en materia
de información, tecnología y atención médica básica y especializada
amenaza con marginar aun más a los desposeídos", dijo la autora del
informe, Dara Carr.
Esta brecha, que afecta a cada vez
más familias, comunidades y sociedades, aumenta en forma sostenida, pero
puede solucionarse incluso a un pequeño costo, aseguró el PRB, en ocasión
del Día Mundial de la Salud, que se celebró el 7 de abril.
Las escasas inversiones en
investigación, la carencia de infraestructura adecuada, el limitado
acceso a la tecnología y a la información son algunas de las causas por
las que los países más pobres no se benefician de los avances de la
medicina.
Además, las enfermedades que más
afectan a la población pobre del planeta no son objeto en general de
investigaciones ni de campañas de prevención de parte de los países
ricos.
Apenas 13 de los 1.233
medicamentos introducidos en el mercado entre 1995 y 1997 combatían
enfermedades tropicales que padecen millones de personas en los países más
pobres.
"Las fuerzas del mercado que
guían este tipo de gasto no son favorables para los medicamentos que
tratan las enfermedades que afligen a las personas con recursos económicos
limitados", según el PRB.
Las desigualdades también son
generalizadas dentro de los países, incluso en América del Norte y
Europa. En la población pobre de esas naciones, la mortalidad infantil es
mucho mayor y la esperanza de vida menor que entre los ricos.
Problemas como deficiencias
nutricionales, complicaciones al nacer e infecciones parasitarias afectan
en especial a los países más pobres, así llamados porque su ingreso
anual por habitante es de 760 dólares o menos.
Las personas que viven en zonas
rurales tienen menos posibilidad de acceder al agua potable, a vivienda
segura y a transporte eficiente, mientras los gobiernos vuelcan la inversión
en la construcción de hospitales en las ciudades.
Además, los pobres en general
contraen matrimonio a una edad temprana y tienen familias numerosas, lo
que en su caso dificulta el acceso a una atención médica adecuada para
todos.
También tienen menos
oportunidades educativas, en especial las mujeres, lo que también puede
tener un efecto en su salud, pues cuentan con menos herramientas para
protegerse, señala el informe.
Las iniciativas para mejorar el
sistema de salud y el acceso a la atención médica deben ir acompañadas
de políticas para reducir la pobreza extrema, señaló PRB.
El estudio propone mejorar el
acceso a la educación y a la capacitación y las condiciones de vida de
la mujer, promover campañas públicas para concienciar a la población
sobre los problemas de salud, fortalecer las redes sociales y estimular la
participación de los pobres en la creación de las políticas.
"En el largo plazo, una política
completa deberá influir en las múltiples causas, sociales y económicas,
de las disparidades en la atención médica, mejorando el acceso a los
servicios vitales y las oportunidades, y reduciendo la discriminación y
el asilamiento", señaló Carr.
Pero el informe también reconoce
importantes esfuerzos en algunos países pobres, donde médicos
voluntarios trabajaron en comunidades pobres instruyendo a la población
sobre temas de salud.
El PRB también cuestionó la práctica
de cobrar las visitas y otros actos médicos en los países más pobres,
una práctica recomendada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial.
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