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Un
análisis del empleo de las mujeres
Enviado
por Anne Alix le Maignan
Generourban, 06/05/04
Según
la Organización Mundial del Trabajo (OIT), nunca han habido tantas
mujeres en la fuerza de trabajo mundial, pero sigue siendo difícil de
lograr la igualdad en el empleo y la reducción de la pobreza
El número de mujeres que ingresa en la fuerza de
trabajo mundial nunca ha sido tan elevado, pero tienen que hacer frente a
tasas de desempleo más elevadas y a salarios más bajos y representan el
60 por ciento de los 550 millones de trabajadores pobres, según un nuevo
informe de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) preparado para el Día
Internacional de la Mujer.
Al
mismo tiempo, otro análisis actualizado de tendencias en los esfuerzos de
las mujeres por romper el techo de cristal indica que los progresos a la
hora de superar la barrera invisible y simbólica para llegar a los
puestos de dirección siguen siendo "lentos, desiguales y a veces
desalentador".
"Estos
dos informes presentan la dura realidad de la situación de la mujer en el
mundo del trabajo actual", dice el Director General de la OIT, Juan
Somavia. "Las mujeres tienen que tener las mismas oportunidades de
alcanzar los puestos de dirección. A menos que se logre sacar a las
mujeres de la pobreza creando empleos productivos y decentes, los
Objetivos de Desarrollo para el Milenio de reducir a la mitad la pobreza
para 2015 seguirán siendo inalcanzables en la mayor parte de las regiones
del mundo".
Según
un análisis del empleo de las mujeres, "Global Employment Trends for
Women 2004 (Nota 1)", nunca han trabajado tantas mujeres como hoy en
día.
En
2003, 1.100 millones de los 2.800 millones de trabajadores del mundo, esto
es el 40 por ciento, eran mujeres, lo que representa un aumento en todo el
mundo de casi 200 millones de mujeres con empleo en los últimos 10 años
(Nota 2).
Sin
embargo, el crecimiento explosivo de la fuerza de trabajo femenina no se
ha visto acompañado de una verdadera emancipación socioeconómica de la
mujer, señala el informe. Tampoco ha dado lugar a una igualdad de
remuneración por un trabajo de igual valor ni a un equilibrio de
prestaciones que equipararía a las mujeres con los hombres en casi todas
las ocupaciones. "En resumen, la verdadera igualdad en el mundo del
trabajo está todavía fuera del alcance", añade el informe.
El
estudio reveló que si bien la diferencia entre el número de hombres y
mujeres en la fuerza de trabajo (la suma de los desempleados y de los
empleados) ha disminuido en todas las regiones del mundo desde 1993, esta
disminución ha variado enormemente. En las economías de transición y
Asia Oriental, en donde hay 91 y 83 trabajadoras respectivamente por cada
100 hombres, la diferencia prácticamente ha desaparecido, mientras que en
otras regiones del mundo como en Oriente Medio, Africa del Norte y Asia
Meridional, hay sólo 40 mujeres económicamente activas por cada 100
hombres, según el informe.
Por
otra parte, según la OIT, el desempleo de las mujeres en 2003 fue
ligeramente superior al de los hombres en todo el mundo en su conjunto
(6,4 por ciento para las mujeres y 6,1 para los hombres), de forma que
77,8 millones de mujeres que estaban dispuestas a trabajar y buscaban
trabajo se quedaron sin empleo. Sólo en Asia Oriental y Africa
Subsahariana la tasa regional de desempleo de los hombres superó a la de
las mujeres, con un 3,7 por ciento de desempleo masculino en Asia Oriental
frente a un 2,7 por ciento de desempleo femenino, y un 11,8 por ciento de
desempleo masculino en Africa Subsahariana frente a un 9,6 por ciento de
desempleo femenino.
En
América Latina y el Caribe, la tasa de desempleo femenino fue de un 10,1
por ciento frente a una tasa del 6,7 por ciento para los hombres, mientras
que en Oriente Medio y Africa del Norte la tasa de desempleo femenino del
16,5 por ciento fue 6 puntos porcentuales superior a la de los hombres.
Para
los jóvenes en general, pero sobre todo para las jóvenes de 15 a 24 años
resultó incluso más difícil encontrar un trabajo, elevándose el número
de mujeres jóvenes desempleadas involuntariamente en todo el mundo a 35,8
millones.
El
informe señala que, en los países en desarrollo, las mujeres no pueden
simplemente permitirse el lujo de no trabajar y, por consiguiente, las
bajas tasas de desempleo ocultan el problema. La dificultad para las
mujeres de estos países no reside en obtener un empleo - tienen que
aceptar cualquier trabajo disponible y suelen acabar en el sector informal
como en la agricultura con ninguna o pocas prestaciones de la seguridad
social y un alto grado de vulnerabilidad - sino en obtener un empleo
decente y productivo.
Lo
que es más, de los 550 millones de trabajadores pobres del mundo
(personas incapaces de superar ellos mismos y sus familias el umbral de 1
dólar de los Estados Unidos al día) 330 millones, esto es el 60 por
ciento, eran mujeres, señala el informe. Si a los 330 millones de
trabajadoras pobres se suman los 77,8 millones de desempleadas significa
que se tienen que crear como mínimo 400 millones de empleos decentes para
que las mujeres pobres y desempleadas puedan superar la pobreza.
"A
menos que se resuelva el problema de las trabajadoras pobres creando
oportunidades de empleo para ayudarles a obtener un trabajo productivo y
remunerado en condiciones de libertad, seguridad y dignidad humana y dar
así a las mujeres la oportunidad de superar por sí mismas la pobreza, no
se logrará el Objetivo de Desarrollo para el Milenio de reducir la
pobreza a la mitad para 2015 en la mayor parte de las regiones del
mundo", señala el informe.
El
informe revela también que las mujeres suelen ganar menos que los
hombres. En las seis ocupaciones examinadas, las mujeres siguen ganando
menos de lo que ganan sus homólogos masculinos, incluso en ocupaciones
"típicamente femeninas" como en la enfermería y la enseñanza.
"Sólo
se pueden crear suficientes empleos decentes para las mujeres si los
responsables de la formulación de políticas sitúan al empleo en el
centro mismo de las políticas económicas y sociales y reconocen que las
mujeres se enfrentan a problemas más importantes en el lugar de trabajo
que los hombres", dice el Sr. Somavia. "Al aumentar los ingresos
y oportunidades de las mujeres se contribuye a que familias enteras salgan
de la pobreza y al progreso económico y social."
El
techo de cristal - todavía intacto
"Las
estadísticas mundiales recientes muestran que sigue aumentando la
proporción de puestos directivos ocupados por mujeres, pero los progresos
se producen a un ritmo lento, desigual e incluso a veces
desalentador", según la publicación "Romper el techo de
cristal: las mujeres en puestos de dirección -- actualización 2004 (Nota
3)".
La
situación general del empleo de las mujeres no ha evolucionado mucho
desde 2001, según esta actualización. La proporción de mujeres que
ocupan puestos profesionales aumentó sólo un 0,7 por ciento entre 1996 y
1999, y 2000 y 2002; y la proporción de mujeres en puestos de dirección,
en unos 60 países, osciló entre un 20 y un 40 por ciento. Estos datos
muestran que las mujeres están, a todas luces, insuficientemente
representadas en los puestos de dirección en relación con su proporción
total en el empleo.
En
política, la proporción de representantes mujeres en los parlamentos
nacionales sigue siendo baja, aunque aumentó de un 13 por ciento a un
15,2 por ciento entre 1992 y 2003. Sin embargo, en la actualización se
indica que últimamente ha aumentado el número de mujeres en puestos del
gobierno que tradicionalmente ocupaban los hombres, tales como asuntos
exteriores, finanzas y defensa.
La
proporción más elevada de mujeres en puestos profesionales en 2000-2002
se registró en Europa Oriental y en la Comunidad de Estados
Independientes, en gran parte debido a las políticas que se vienen
aplicando desde hace tiempo a favor de las madres trabajadoras. La
proporción de mujeres en puestos profesionales en países de Asia
Meridional y Oriente Medio fue significativamente inferior situándose en
torno a un 30 por ciento o incluso menos, según el informe, debido a las
opiniones de la sociedad en lo que respecta a la participación de las
mujeres en la fuerza de trabajo y a que las mujeres dan prioridad a las
responsabilidades familiares.
Los
datos muestran que, en general, en países de América del Norte, América
del Sur y Europa Oriental la proporción de mujeres en puestos de dirección
es superior a la de países en Asia Oriental, Asia Meridional y Oriente
Medio. No obstante, el informe indica que en los sectores
predominantemente femeninos en los que hay más mujeres en puestos de
dirección, un número desproporcionado de hombres accede a puestos de
alta dirección y en las profesiones normalmente reservadas a los hombres,
es raro encontrar a mujeres en puestos de dirección.
Una
excepción fue la alta incidencia de mujeres en altos puestos en los
sistemas jurídicos de algunos países. En 2001-2002, más del 50 por
ciento de los jueces en seis países de Europa Oriental (Hungría,
Rumania, República Checa y Estonia, Croacia y Lituania) y el 35 por
ciento de los jueces supremos en Polonia eran mujeres. A principios de
2003, de 18 jueces elegidos para la Corte Penal Internacional 10 eran
mujeres.
Según
Linda Wirth, Directora de la Oficina para la Igualdad de Género de la OIT
y autora del estudio original: "Las mujeres siguen teniendo más
dificultades en acceder a puestos de dirección que a puestos más bajos
en la jerarquía. De vez en cuando, algunas mujeres son noticia por
atravesar la barrera, pero estadísticamente representan un porcentaje muy
bajo en los altos puestos de dirección. Sigue vigente la regla empírica:
cuanto más elevada es la jerarquía de una organización, menos mujeres
hay".
Sin
embargo, no todas las noticias son malas. El estudio indica que algunos
empleadores están empezando a cambiar de actitud y las empresas entienden
ahora que las políticas favorables a la familia, el mejor acceso a la
formación y sistemas de orientación más sólidos fomentan la retención
del personal femenino y pueden mejorar la productividad. Asimismo, los
gobiernos y sindicatos están abogando por la reforma de la legislación
social y del empleo para garantizar que las mujeres puedan conservar su
antigüedad, prestaciones y capacidad para obtener ingresos.
Notas:
1
- Global Employment Trends for Women 2004, Oficina Internacional del
Trabajo, Ginebra, 2004.
2
- Para un examen del trabajo no remunerado de las mujeres que se dedican a
las labores del hogar, véase "El trabajo asistencial: en busca de la
seguridad", Oficina Internacional del Trabajo, Madrid: Ministerio de
Trabajo y Asuntos Sociales, 2003.
3
- Romper el techo de cristal: las mujeres en puestos de dirección -
actualización 2004, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 2004.
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