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La Organizacion Mundial de la Salud publica el primer atlas
sobre salud infantil y medio ambiente
La contaminación del aire y del agua, y otros peligros
medioambientales conexos, matan cada año en todo el mundo más de tres
millones de niños menores de cinco años
Argenpress,
24/06/04
La industrialización, el crecimiento de la población
urbana, el cambio climático, la utilización cada vez mayor de productos
químicos y la degradación del medio ambiente exponen a los niños a
riesgos que hace unas pocas generaciones ni siquiera se podían imaginar.
Sin embargo, las amenazas más mortíferas siguen siendo viejos factores básicos
bien conocidos: el agua insalubre, la falta de saneamiento, el paludismo y
la contaminación del aire en locales cerrados.
Aunque sólo el 10% de la población del mundo son niños
menores de cinco años, ese grupo de edad sufre el 40% de la carga de
enfermedad relacionada con el medio ambiente. Ello se debe en parte a que
ingieren más cantidad de sustancias nocivas en proporción a su peso
corporal, y en parte a que tienen menos fortaleza y menos conocimientos
sobre el modo de protegerse.
Para ilustrar el impacto del medio ambiente en la salud de
los niños, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar
el primer atlas sobre salud infantil y medio ambiente. Presentado en el
marco de la Cuarta Conferencia Ministerial Europea sobre Salud y Medio
Ambiente, en Budapest (Hungría), la obra reúne una serie de datos sobre
los efectos de los riesgos ambientales en la salud de nuestros niños que,
observados en conjunto, ofrecen una imagen gráfica de los peligros que
afrontamos todos y de las razones por las cuales cada año mueren más de
tres millones de menores de cinco años en todo el mundo. (1)
'Los niños son quienes más sufren los peligros ambientales.
Es inaceptable desde todos los puntos de vista que los miembros más
vulnerables de la sociedad sean quienes paguen el precio de la incapacidad
para proteger a la salud frente a los peligros medioambientales', ha
declarado el Dr. LEE Jong-wook, Director General de la OMS, con ocasión
de la presentación de la obra.
La Declaración del Milenio de las Naciones Unidas pide a los
gobiernos que reduzcan en dos terceras partes la mortalidad de los niños
menores de cinco años antes del final de 2015. Puede que sea una de las
metas más ambiciosas. 'Es una llamada de atención para nosotros, y para
el mundo entero. La cifra de defunciones infantiles es alarmante. Refleja
una funesta imagen de desatención. Tenemos que afrontar la realidad y
actuar de inmediato para que el futuro sea brillante y sostenible', ha
declarado la Dra. Kerstin Leitner, Subdirectora General de la OMS para
Desarrollo Sostenible y Ambientes Saludables.
Profusamente ilustrado, el atlas muestra con claridad las
amenazas que acechan a los niños por doquier. Subraya el impacto de la
pobreza en la salud infantil y los esfuerzos que es necesario desplegar
para afrontar los problemas medioambientales. Asimismo, se abordan las
interrelaciones, los vínculos y las repercusiones del ambiente en la
salud de nuestros niños. No se puede ignorar la crisis, frente a la que
hay que actuar con urgencia, pero también hay ejemplos que muestran el
camino que tiene que seguir el mundo para velar por que nuestros hijos
hereden un planeta más seguro y un futuro brillante.
Salud y medio ambiente - Algunos de los datos presentados en
el atlas:
El agua sucia causa diarrea, que mata, según se estima, a
1,8 millones de personas en todo el mundo; de ellos, 1,6 millones son niños
menores de cinco años. También es responsable de muchas otras
enfermedades, por ejemplo, cólera, disentería, enfermedad del gusano de
Guinea, fiebre tifoidea y helmintiasis.
El 86% de las aguas residuales urbanas de América Latina y
el Caribe y el 65% de las de Asia se vierten sin tratar en ríos, lagos y
mares.
El río Ganges, por ejemplo, recibe cada minuto 1,1 millones
de litros de aguas residuales sin tratar, cifra particularmente alarmante
si se considera que en un gramo de heces de esas aguas puede haber 10
millones de virus, un millón de bacterias, 1000 quistes de parásitos y
un centenar de huevos de helmintos. Se contraen por ello enfermedades
tales como diarrea, cólera, disentería, fiebre tifoidea, helmintiasis y
tracoma.
Alrededor de un millón de niños mueren cada año por causa
de enfermedades provocadas por la contaminación del aire en sus hogares.
En más del 75% de las casas de la mayoría de los países de Asia y
Africa se utilizan para cocinar combustibles sólidos tales como madera,
estiércol, carbón o restos vegetales, que producen un humo negro que,
inhalado, provoca o agrava diversas afecciones respiratorias, como la
neumonía u otras infecciones.
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