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La democracia se revela como una
droga menos poderosa
La única victoria en Afganistán
es la del opio
Por Michel Chossudovsky
globalresearch,
abril 2004
Después de la invasión de
Afganistán, bajo comando estadounidense, en octubre 2001, el trafico de
opio en la "Media Luna de Oro", ha escalado en flecha. Según
los medios de comunicación estadounidenses, este contrabando,
extremadamente rentable, estaría protegido por Ousama Ben laden, los
Talibanes y, por supuesto, los señores de la guerra, que desafían la
comunidad internacional.
Se pretende establecer que el
comercio de la heroína "llena las arcas de los talibanes". Según
el Departamento de Estado de los estadounidenses, "el opio constituye
una fuente de ingresos de varios miles de millones de dólares en
beneficio de los grupos extremistas y criminales, lo que lleva a concluir
que la eliminación de la producción de opio es central para instaurar
una democracia segura y estable, y consolidar así, la victoria de la
guerra contra el terrorismo".
Según la Oficina de las Naciones
Unidas contra la droga y el crimen (ONUDC), la producción en Afganistán
en el 2003, fue de 3600 toneladas, con una superficie cultivada del orden
de 80.000 hectáreas. Se prevé una cosecha aun mas importante para el
2004.
En respuesta al aumento de la
producción de opio -post talibanes- la administración Bush multiplicó
sus actividades anti terroristas, asignando sumas substanciales de dinero,
extraídas de los contribuyentes y destinadas a las operaciones de la
"Drug Enforcement Administration (DEA) en Asia del Oeste. La prensa,
todos al unísono, acusan al extinto régimen islamista, ni siquiera
mencionando que los Talibanes en colaboración con las Naciones Unidas,
habían impuesto con éxito, la prohibición del cultivo de amapola en el
ano 2000. La producción de opio había enseguida bajado de 90% en 2001.
En realidad, el aumento del cultivo
del opio coincidió con el desencadenamiento de las operaciones militares
bajo comando estadounidense y la consiguiente caída del régimen taliban.
Entre los meses de octubre y diciembre 2001, los granjeros recomenzaron la
plantación de amapola a gran escala.
El éxito del programa de
erradicación de la droga en Afganistán en el ano 2000, bajo los
Talibanes, había sido señalado en la sesión de octubre 2001 de la
Asamblea general de las Naciones Unidas. Ningún otro país miembro de la
ONUDC había podido poner en practica un programa similar.
Después de los bombardeos
estadounidenses de 2001 en Afganistán, el gobierno británico de Tony
Blair, le había encargado a los países miembros del G 8 de instalar un
programa de erradicación de la droga en Afganistán, que debía en teoría,
permitir a los campesinos afganos pasar de la producción de opio a
cultivos alternativos. Los británicos trabajaban en Kabul en estrecha
relación con la DEA estadounidense.
El programa británico de
erradicación de los cultivos fue una pantalla de humo. Desde octubre
2001, el cultivo de amapola subió considerablemente. La presencia de las
fuerzas de ocupación en Afganistán no tuvo como resultado la eliminación
del cultivo de amapola, sino al contrario. Bajo el régimen de los
Talibanes, la prohibición había en realidad, provocado "el comienzo
de una penuria de heroína en Europa, hacia el final de 2001", tal
como lo reconoció la ONUDC.
La heroína es un comercio de
varios miles de millones de dólares, sostenido por intereses poderosos,
lo que requiere de un flujo regular y seguro de la mercadería. Uno de los
objetivos "escondidos" de la guerra , era justamente, el de
restaurar el trafico de la droga, patrocinado por la CIA, en sus niveles
históricos y ejercer un control directo sobre la rutas de la droga.
En 2001, bajo los Talibanes, la
producción de opiáceos se elevaba a 185 toneladas, para enseguida
ascender a 3400 toneladas en 2002 bajo el régimen del presidente Hamid
Karzai, marioneta de los estados Unidos.
Destacando la lucha patriótica de
Karzai contra los Talibanes, la prensa omitió mencionar que éste ya había
colaborado con estos últimos y que había sido empleado de una petrolera
de los Estados Unidos, UNOCAL. En realidad, desde la mitad de los anos
1990, Hamid Karzai actuaba como consultante en la camarilla de UNOCAL en
sus negociaciones con los Talibanes.
Según el periódico saudita Al-Watan,
"Karzai era un agente bajo la mano de la CIA a partir de los anos
1980. Colaboraba con la CIA encauzando la ayuda estadounidense a los
Talibanes a partir de 1994, cuando los estadounidenses, secretamente y a
través de los paquistaneses, refrendaban el poder de los talibanes".
Es pertinente recordar la historia
del trafico de droga en la "Media Luna de Oro", que esta íntimamente
ligada a las operaciones clandestinas de la CIA en la región.
Antes de la guerra soviético-afgana
(1979 - 1989), la producción de opio en Afganistán y en Pakistán, era
prácticamente inexistente. Según Alfred Mc Coy, no había ninguna
producción local de heroína. La economía afgana de la droga fue un
proyecto minuciosamente concebido por la CIA, en concordancia con la política
extranjera estadounidense.
Como fue revelado por los escándalos
Iran-contras y del Banco de Comercio y de Crédito Internacional (BCCI),
las operaciones clandestinas de la CIA en apoyo a los fedayines, habían
sido financiadas a través del lavado de dinero de la droga.
El semanario Time revelaba en 1991
que "porque los Estados Unidos querían proveer a los fedayines
rebeldes en Afganistán misiles Stinger y otros equipamientos militares,
tenían necesidad de la cooperación total de Pakistán". A partir de
la mitad de los anos 1980, la presencia de la CIA en Islamabad era una de
las mas importantes del mundo. Un agente de informaciones estadounidense
había confiado al "Time", en ese entonces, que los Estados
Unidos cerraban voluntariamente los ojos sobre el trafico de heroína en
Afganistán.
El estudio de Alfred Mc Coy
confirma que en el espacio de dos anos después del desencadenamiento de
las operaciones clandestinas de la CIA en Afganistán, en 1979, "las
regiones fronterizas entre Pakistán y Afganistán, llegaron a ser la
primera fuente mundial de heroína, abasteciendo el 60% de la demanda
estadounidense. Según Mc Coy, este trafico de droga era controlado bajo
la mano de la CIA. A medida que los fedayines ganaban terreno en Afganistán,
ellos ordenaban plantar opio a los campesinos, a titulo de impuesto
revolucionario. En esta época, las autoridades estadounidenses se negaron
a investigar muchos casos de trafico de droga por parte de sus aliados
afganos. En 1995, el ex-director de las operaciones de la CIA en Afganistán,
Charles Cogan, admitió que la CIA había en realidad, sacrificado la
guerra de la droga en reemplazo de la Guerra fría.
El reciclaje del dinero de la droga
por parte de la CIA, fue utilizado para financiar las insurrecciones
post-guerra fría en Asia central y en los Balcanes, incluido Al Quaeda.
Los ingresos generados por el
trafico de la droga afgana comandados por la CIA, son considerables. El
comercio afgano de los opiáceos constituye una gran parte de los ingresos
anuales a escala mundial de los narcóticos, estimados por las Naciones
Unidas a una suma del orden de los 400 a 500 mil millones de dólares. En
el momento en que estas cifras fueron publicadas por la ONU (1994), el
comercio mundial estimativo de la droga, era equivalente al del petróleo.
Según las cifras de 2003
publicadas por "The Independent", el trafico de la droga
constituye el tercer comercio mas importante, después del petróleo y de
la venta de armas.
Existen poderosos intereses
comerciales y financieros detrás de la droga. Desde este punto de vista,
el control geopolítico y militar de las rutas de la droga es tan estratégico
como el del petróleo y de los oleoductos.
Sin embargo, lo que distingue la
droga de los comercios legales es que los narcóticos constituyen una
fuente mayor de riquezas, no solamente para el crimen organizado, sino
también para el aparato de informaciones estadounidense, que cada vez mas
se erige en potente actor de las esferas bancarias y de la finanza.
En otras palabras, las agencias de
informaciones y de los poderosos grupos de negocios, aliados al crimen
organizado, se libran a la competencia por el control estratégico de las
rutas de la heroína. Los ingresos de varias decenas de millones de dólares
que provienen del comercio de la droga, son depositados en el sistema
bancario occidental.
Este comercio puede solamente
prosperar si los principales actores implicados en la droga tienen
"amigos de alto nivel". Las empresas legales e ilegales, están
cada vez mas imbricadas, la línea de demarcación entre "gente de
negocios" y criminales es cada vez mas vaga. En contrapartida, las
relaciones entre los criminales, los políticos y los actores de los
servicios de informaciones tiñen las estructuras del Estado y el rol de
sus instituciones.
La economía de la droga en
Afganistán está "protegida". El comercio de la heroína
formaba parte de los planes de guerra. Lo que esta guerra habrá ganado,
es el restablecimiento de un narco-régimen dirigido por un gobierno
fantoche sostenido por los Estados Unidos.
Este artículo es una traducción
abreviada del texto del autor en inglés titulado : Washington's Hidden
Agenda : Restore the Drug Trade The Spoils of War : Afghanistan"s
Multibillion Dollar Heroin Trade. Abril 2004 www.globalresearch.ca/articles/CHO406A.html
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