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Ambiente-Ártico
Lo que Bush no quiere que se sepa
Por Stephen Leahy
Inter Press Service (IPS), 09/09/04
Toronto. El cambio climático
pronto tornará irreconocible el paisaje del Ártico y trastornará el modo
de vida de los pueblos nativos, según un informe científico encargado
por ocho gobiernos y que se mantendrá en reserva hasta después de los
comicios en Estados Unidos.
El tajante pronóstico es parte del Estudio
sobre Impacto Climático en el Ártico (ACIA, por sus siglas en inglés),
una investigación científica sin precedentes que insumió cuatro años.
”Este estudio proyecta el fin de
los inuit (también conocidos como esquimales) como cultura cazadora”,
dijo a IPS la canadiense Sheila Watt-Cloutier, presidenta de la
Conferencia Circumpolar Inuit, que representa a unos 155.000 inuit de
Canadá, Rusia, Groenlandia y Estados Unidos.
El informe pronostica que el
derretimiento de los hielos marinos veraniegos llevará a la extinción a
mamíferos como los osos polares, las morsas y algunas especies de foca
para mediados de este siglo, agregó Watt-Cloutier.
El estudio fue encargado por el
Consejo del Ártico, organismo intergubernamental que incluye a Canadá,
Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia.
Los inuit y otros pueblos del
Ártico también participan en el Consejo y contribuyeron con el informe
ACIA, junto con 600 científicos de todo el mundo.
Aunque el estudio ya concluyó, no
se presentará a los gobiernos hasta después de las elecciones
presidenciales del 2 de noviembre en Estados Unidos, en una conferencia
que se celebrará en Reykjavik del 9 al 12 de noviembre.
El impacto del cambio climático ya
se siente en todo el Ártico. La dilución del permafrost --la capa
perpetuamente congelada de la tierra-- ha colapsado carreteras y
edificios.
Una capa de hielo marino
inesperadamente delgada y pequeñas corrientes de agua que se convirtieron
en ríos embravecidos provocaron varias inundaciones en los últimos años,
según Watt-Cloutier.
”Nuestra tradicional sabiduría
de supervivencia y aprovechamiento de la tierra se está volviendo inútil
porque todo está cambiando, y muy rápido”, sostuvo.
El noroccidental estado
estadounidense de Alaska está sufriendo su verano más seco y cálido de
la historia, indicó Patricia Anderson, del secretariado de ACIA en la
Universidad de Alaska.
Las temperaturas se elevaron 10
grados por encima de lo normal, y millones de hectáreas ardieron en los
peores incendios jamás registrados. ”Solía hacer frío como para que
hubiera fuego allí”, indicó Anderson.
Ahora, el estado afronta una plaga
de gusano de las yemas del abeto (Choristoneura fumiferana), un insecto
que come árboles y que antes sólo se encontraba en áreas más
meridionales.
Anderson repitió: ”Solía hacer
demasiado frío como para eso aquí..”
La científica confirmó que, de
acuerdo con el ACIA, no se trata de eventos inusuales sino de tendencias.
”Los hielos marinos continuarán adelgazando, habrá mucha más disolución
de permafrost y mayor erosión costera debido a la aparición de tormentas
más fuertes”, indicó.
Los inuit no podrán viviendo de la
tierra en el futuro, y los cambios se están registrando con tal rapidez
que no podrán adaptarse. ”Esto es consecuencia del cambio climático”,
advirtió.
La temperatura del
Ártico se está
elevando dos veces más rápido que en ningún otro punto del planeta
debido a los patrones de circulación del aire en el planeta y a fenómenos
como la menor reflexión de los rayos solares en el hielo, que conduce a
un mayor recalentamiento a nivel del suelo y a una mayor disolución de
los hielos.
Proyecciones computarizadas
efectuadas para el ACIA indican que la tendencia continuará, con una
elevación promedio de la temperatura del Ártico de seis grados para fines
de año, aun si se cumplen los compromisos del aún no vigente Protocolo
de Kyoto de reducción de los gases invernadero, causantes del efecto
invernadero.
Pero la situación podría ser aun
peor. Los científicos seleccionaron las proyecciones más moderadas para
evitar la controversia, aclaró Anderson.
”El mundo debe prestar atención
a lo que sucede en el Ártico porque actúa como un barómetro de alerta
temprana para lo que sucederá luego en el resto del planeta”, sostuvo
Watt-Cloutier.
Si eso no fuera suficiente, el
informe ACIA indica que el derretimiento del hielo y de la nieve del Ártico
arrojará tanta agua sobre el océano que enlentecerá o anulará
la vital corriente del Atlántico Norte.
Esa corriente lleva aguas
tropicales cálidas al norte y modera las temperaturas en el este de América
del Norte y en Europa.
La gran masa de agua helada
arrojada al océano Ártico enlentecería el rumbo septentrional de la
corriente, lo cual originaría un abrupto cambio en el clima en las
regiones afectadas, con temperaturas mucho más frías en unos pocos años.
Algunos científicos detectaron señales
de que eso ya estaría comenzando a suceder. A pesar de la alarmante
evidencia, hay pocas buenas noticias cuando se trata de acciones para
reducir el cambio climático.
Las emisiones de dióxido de
carbono, el principal de los gases invernadero, están creciendo en todo
el mundo, incluso en el país que más lo libera en la atmósfera, Estados
Unidos.
Pero ”el gobierno de Bush no cree
que haya un problema y está detrás del retraso en la difusión del
informe. Ellos ni siquiera creen que deban reducir sus emisiones,
punto”, dijo a IPS Gordon McBean, del Instituto de Reducción de Pérdidas
por Catástrofe de la Universidad de Ontario Occidental y participante en
el ACIA.
Sin embargo, para reducir el
impacto del cambio climático en el Ártico, las emisiones mundiales deben
reducirse a la mitad antes de 2050, añadió McBean.
El Protocolo de Kyoto, cuya firma
retiró Estados Unidos apenas iniciada la presidencia de Bush en 2001 y
que no ha sido ratificado aún, obligaría a los países a reducir las
emisiones de gases invernadero apenas cinco por ciento respecto de los
niveles de 1990 para 2012.
”Kyoto fue sólo un primer paso.
Necesitamos una estrategia para alcanzar una reducción de 50 por
ciento”, sostuvo McBean.
Incluso países que apoyan con
fuerza el Protocolo de Kyoto, como Canadá, han hecho poco para reducir
sus emisiones, advirtió el científico. Watt-Cloutier atribuyó esa
actitud a la falta de presión por parte del público.
”La gente no parece comprender
que lo que hacen a diario tiene un impacto directo sobre los pueblos y la
vida silvestre del norte”, explicó la dirigente inuit. ”La gente no
quiere hacer lo correcto. No se dan cuenta de que el Ártico se derrite y
que son responsables de eso.”
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