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Diez mandamientos para el récord
de precios
Por Humberto Márquez
Inter Press Service (IPS), 01/10/04
Caracas. Los precios del petróleo
siguieron esta semana el ritmo del conflicto armado en Nigeria, el más
reciente de una suerte de diez mandamientos sobre la estructura del
mercado que empujan las cotizaciones hacia récords como el del martes,
cuando se traspasó la ”barrera psicológica” de los 50 dólares por
barril.
En Nueva York, el crudo West Texas
Intermediate (WTI), marcador estadounidense, se vendió entre 49,42 y
49,82 dólares por barril de 159 litros, en tanto en Londres el petróleo
Brent, referencia europea, se cotizó entre 46,24 y 46,60 dólares la
unidad.
El WTI llegó el martes a la marca
histórica de 50,47 dólares la unidad, pero su promedio durante la semana
fue de 49,63 dólares y la del Brent 46,05, en tanto la cesta de siete
crudos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)
promedió 43,30 dólares, según informó el ministerio venezolano de
Energía.
Venezuela, único socio
latinoamericano de la OPEP, y México, otro gran productor regional,
colocaron sus exportaciones por encima de 40 dólares el barril, el doble
del precio al que vendieron sus petróleos en 2001 y 2002.
Los precios se mueven con rapidez
porque la oferta, casi equivalente a la demanda mundial de 82 millones de
barriles por día, es producto de una explotación casi al máximo de los
yacimientos, con poca capacidad de extracción cerrada y por lo tanto
cualquier descripción puede afectar el suministro global.
La suerte de decálogo que impulsa
los precios está encabezada por un crecimiento de la demanda que la
Agencia Internacional de Energía (AIE), de países industrializados,
calificó de ”asombroso”, pues pasa de tres por ciento este año, en
que el mundo consume 14 millones más de barriles diarios que hace 14 años.
”La voracidad de Estados Unidos,
que consume uno de cada cuatro barriles de crudo y uno de cada dos litros
de gasolina que produce el mundo”, encabeza la demanda, recordó a IPS
el experto venezolano Víctor Poleo. Pero también el boom económico en
China, cuyas compras de petróleo han aumentado alrededor de 40 por ciento
este año.
Les siguen otros países, como
India, ya convertido en el sexto consumidor mundial, así como Brasil, con
la salvedad de que este país tiende a la autosuficiencia.
Por contraste, no crece al mismo
ritmo la capacidad de producción, con merma en la inversión y
dificultades en áreas petroleras que son pasto de conflictos, como Iraq,
la zona del Cáucaso y la misma Nigeria, advirtió otro experto, Francisco
Mieres.
Un tercer factor son los problemas
de refinado en Estados Unidos, donde desde 1976 no se construye una nueva
refinería, recordó recientemente Alí Rodríguez, presidente del grupo
Petróleos de Venezuela (Pdvsa), dueña de la estadounidense Citgo.
Al cuello de botella en las refinerías,
cuyos márgenes de ganancias son menores que los de otros segmentos del
negocio, se asocia la mayor demanda de crudo, pues esas destilerías
buscan mejorar su estructura de costos asegurándose existencias, y
presionan así a la baja los inventarios acumulados por los grandes
consumidores industrializados.
En Estados Unidos, las existencias
comerciales de crudo se recuperaron en 3,4 millones de barriles durante la
penúltima semana de septiembre, hasta ubicarse en 272,9 millones de
barriles, pero ese volumen es inferior en 7,9 millones de unidades a la
disponibilidad de hace un año.
El quinto elemento son las
tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, sobre todo la inestabilidad
en Iraq y cuya infraestructura petrolera, especialmente los oleoductos, es
objeto de ataques que perturban las exportaciones.
Los hechos de violencia en Arabia
Saudita, algunos atribuidos a seguidores de la red Al Qaeda, incrementan
la prima de riesgo por guerra que acompaña el precio de cada barril, y
que alcanza entre cinco y ocho dólares según el ministro venezolano de
Energía, Rafael Ramírez.
El siguiente factor en lista son
las tribulaciones financieras de la empresa rusa Yukos, que exporta 1,8
millones de barriles diarios, pero está bajo presión del gobierno para
que pague deudas por impuestos que alcanzan a 7.500 millones de dólares.
Nigeria agregó esta semana
incertidumbre al mercado. No se sabe si los rebeldes que actúan en la
petrolera región del delta del Níger actuarán contra las instalaciones
que extraen crudo, y los precios subieron y bajaron con los altibajos de
una negociación con el gobierno.
Ese país africano produce 2,3
millones de barriles por día y exporta casi dos millones de unidades, un
millón de las cuales van a Estados Unidos.
Nigeria es el quinto abastecedor de
Estados Unidos detrás de Canadá, México, Arabia Saudita y Venezuela.
El caso nigeriano describe otra
preocupación de los compradores, pues su petróleo Bonny, liviano, es de
los más apetecidos por las refinerías, en tanto los nuevos crudos que
pueden fluir antes de enero, en particular los sauditas, son más pesados.
El ministro saudita de petróleo,
Alí al-Naimi, dijo que para garantizar suministros y bajar los precios el
reino prepara una apertura de sus grifos hacia diciembre, para llevar su
producción de los actuales 9,5 millones a 11 millones de barriles por día.
Los precios sólo se movieron
centavos con el anuncio saudita de mediados de semana ”y está por verse
si esa producción adicional aliviará la demanda insatisfecha. Debería
hacerlo, pero del lado de la oferta hay mucha información no
confirmada”, dijo Poleo.
El cuadro de presiones sobre los
precios lo completan factores climáticos, en primer lugar la proximidad
del invierno boreal, que estacionalmente aumenta la necesidad de
combustibles, sobre todo en la zona nordeste de Estados Unidos.
Pero este año se agregó la
temporada de huracanes que afectaron parcialmente las actividades de
producción y refinación en la zona del golfo de México.
Del manojo de factores, Rodríguez
acentuó durante una reciente conferencia en Viena que ”las áreas geográficas
que proveen mayores volúmenes de hidrocarburos --Medio Oriente, Africa,
el Cáucaso y América Latina-- enfrentan serios problemas de
gobernabilidad”.
”Cualquier riesgo, por pequeño
que parezca, representa un riesgo global, y todos estamos llamados a
actuar, ahora y diligentemente”, afirmó Rodríguez.
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