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EEUU. consume 20 millones de
barriles al día
El barril de petróleo podría
aumentar a 100 dólares en 2005
Por Alfredo Jalife-Rahme (*)
Agencia IPI
Red Voltaire, 04/10/04
El precio del barril del petróleo
ha cruzado la barrera sicológica de 50 dólares. La pregunta acuciante se
centra en el límite que alcanzará en la coyuntura del nuevo caos global
en el que derivó la derrota en Irak del bushismo unilateral.
Los dilectos lectores no se habrán
asombrado de que el precio del barril del petróleo haya cruzado la
barrera sicológica de 50 dólares. La pregunta acuciante se centra en el
límite que alcanzará en la coyuntura del nuevo caos global en el que
derivó la derrota en Irak del bushismo unilateral.
Los invaluables contactos
neoyorquinos de Bajo la Lupa aseguran que en el último trimestre del año
el precio muy bien podría alcanzar 70 dólares. Un manual clandestino que
circula en Beirut, atribuido a Osama Bin Laden, exige un precio de 144 dólares
el barril, mientras en forma sorprendente Matthew Simmons, banquero de
altos vuelos en inversiones energéticas e íntimo de la dupla Bush/Cheney,
aboga por 182 dólares.
David
Coleman, de Oil & Gas
(16/9/04), expone que el presidente Hugo Chávez aseveró que "el
precio del barril podría alcanzar los 100 dólares en caso de persistir
el conflicto en Medio Oriente (...) que atraviesa por una fase de
desestabilización" debido a "la invasión ilegal a Irak".
El presidente del país que fuera cofundador de la OPEP afirmó que existía
"sobre abasto de petróleo" y que "un precio por encima de
40 dólares no era culpa de la OPEP".
En forma inteligente se pronunció
por una banda entre 30 y 40 dólares, en contraste flagrante con los
petrofóbicos neoliberales de la triada maligna salinista-zedillista-foxiana
que, a través de sus representantes burocráticos de las secretarías de
Hacienda y Energía, desean demencialmente regalárselo a sus presuntos
socios de EU para subsidiar el parasitismo de sus amigos "seudobanqueros"
del Fobaproa/IPAB, además de descolgar jugosas comisiones.
De 1944 a 1971, fecha del
desacoplamiento del "patrón oro" por el dólar nixoniano, el
mundo del petróleo vivió con un precio de un dígito: exactamente dos dólares.
Desde el primer embargo petrolero de 1973 hasta la actualidad, durante 33
años el mundo petrolero vinculado al "patrón-dólar" se ajustó
a un precio de dos dígitos. A partir de 2005 con un dólar a punto de
desplomarse, ¿el precio del crudo alcanzará los tres dígitos?
El precio del barril refleja el
desorden financiero internacional en el que EU le roba (literalmente) 80
por ciento de sus ahorros al resto de la humanidad que le financia sus
colosales déficit gemelos (de cuenta corriente y presupuestal) y su
consumismo desenfrenado, como desmenuza espléndidamente el solvente
economista Stephen Roach (Curso de colisión, Morgan Stanley, Foro Económico
Global, 27 de septiembre de 2004).
En forma disfuncional, los bancos
centrales asiáticos no solamente subsidian 65 por ciento del déficit de
cuenta corriente de EU, sino que poseen, además, 80 por ciento de las
reservas totales de dólares que circulan en el mundo. Nouriel Roubini, de
la Universidad de Nueva York, y Brad Setser, de Oxford, señalan en un análisis
reportado por Roach que la deuda visible (la "invisible" es otro
tema) de EU representa casi 300 por ciento de sus exportaciones. Roach
recuerda que la proporción deuda/exportaciones de Brasil y Argentina
antes del estallido de sus burbujas era de 400 por ciento y se pregunta si
EU no se habría convertido en una "república bananera".
Con tales dólares sin sustento
económico, EU "paga" su factura de petróleo. El superlativo
contaminador del planeta es al mismo tiempo su mayor consumidor: más de
20 millones de barriles al día. Más que un auge real del petróleo, ¿no
sería más correcto hablar de crisis terminal del dolarcentrismo? ¿Cuánto
valdría el barril en euros o en oro, mucho más estables?
Quienes detentan las riendas del
"mercado"(sic) del petróleo, verdadero oligopolio de la
petrocracia anglosajona, ya no saben a qué "factor" echar la
culpa con tal de elevar a la estratosfera el precio del petróleo: desde
Nigeria, pasando por los huracanes del Golfo de México, hasta el caos
(provocado por la dupla anglosajona que además tiene en su seno a las
cuatro primeras trasnacionales globales del "oro negro") en las
regiones del golfo Pérsico y el mar Caspio.
Es nuestra hipótesis operativa que
el eje financiero Wall-Street-la City libra una genuina "guerra energética"
tanto en el "frente geopolítico" como en el "frente
financiero", que forma parte del bushismo unilateral y su permanente
guerra preventiva bajo la cobertura del montaje hollywoodense de la guerra
contra el terrorismo global, de lo que se aprovecha Greenspan para crear
una nueva "burbuja energética" que supla el inminente estallido
de la burbuja inmobiliaria.
Albert Crenshaw, de The Washington
Post (23/7/04) expone los temores de Greenspan y de John Snow, el
secretario del Tesoro, sobre las dos paraestatales de bienes raíces,
Fannie Mae y Freddie Mac, con colosales 4 millones de millones (trillones
en anglosajón) de activos a punto de estallar y cuyos "problemas
financieros pudieran poner en peligro el sistema financiero de EU en su
totalidad".
A nuestro juicio, el método que
emplea EU para controlar los excedentes monetarios de los bancos centrales
asiáticos y el superávit comercial de la Unión Europea es a través del
alza desmedida del petróleo que perjudica en forma notable a China,
India, Japón y Sudcorea y también, en menor medida, a la Unión Europea;
pero a todos ellos mucho más que a su instigador: EU -lo que hemos
denominado el síndrome Sansón: "no me caigo solo, sino arrastro a
mis enemigos conmigo".
Habíamos detectado, a consecuencia
del empantanamiento de EU en Irak, que el alza formaba parte de la
"estratagema de Shell y los grupos Bilderberg y Carlyle" (ver
Bajo la Lupa 24/3/04), cuyo representante en México es el cordobista-hankista-salinista-zedillista
Téllez Kuenzler, quien fue a engañar en forma canalla a un ignaro
Congreso con que el precio se desplomaría a 6 dólares.
En el contexto del cambio de
paradigma energético (todavía falta por ver el alza del gas ) no fue
gratuito que a "siete días" de los atentados terroristas del 11
de septiembre un grupo de seudomexicanos -Jesús Reyes-Heroles, González
Garza, Andrés Rozental Gutman (medio hermano de Castañeda Gutman), el
zedillista Serra Puche, el cordobista Luis Rubio, el castañedista Fernández
de Castro, el "perredista" Alfonso Sánchez Anaya, el panista
Francisco Molina, etcétera- hayan ido a entregar el petróleo
"mexicano" al influyente Centro Internacional de Estudios Estratégicos
(CSIS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington, por medio del
documento infame Nuevos horizontes que firmaron junto a Thomas McLarty,
impulsor del depredador TLCAN y vicepresidente de Kissinger Asociados.
En fechas recientes, abordamos la
diferencia entre el "petróleo geopolítico" y el "petróleo
financiero" (Geoeconomía Mensual, El Financiero, 5/8/04). El mundo
del petróleo no es ajeno a la delirante especulación bursátil que
controlan tanto el Mercado Mercantil de Nueva York (NYMEX, por sus siglas
en inglés) como el Intercambio Internacional de Petroleo (IPE, siglas en
inglés) con sede en Londres y que cotiza la variedad Brent.
La fama de ninguna de las dos es
muy pulcra y hace tres años IPE fue acusada de manipulación obscena
("Irán pone en tela de juicio el control occidental sobre el
comercio del petróleo"; Terry Macalister, The Guardian, 16/6/04). Lo
relevante se centra en la conformación del consejo de administración del
IPE y del NYMEX, donde brilla la fauna plutocrático-cleptocrática de la
perniciosa globalización financiera, en particular las petroleras y la
banca de inversión anglosajonas.
Resulta y resalta que el NYMEX y el
IPE son juez y parte del mercado petrolero bursatilizado. En similitud a
la composición de la membresía energético-financiera del NYMEX, el IPE
londinense fue comprado por un consorcio que incluye British Petroleum (la
tercera petrolera global) y dos poderosos bancos de inversión de EU,
Goldman Sachs y Morgan Stanley, que provee a las petroleras de la logística
necesaria para multiplicar sus exorbitantes ganancias a través de los
ominosos hedge funds ("fondos de cobertura de riesgo"). Años
atrás expusimos en el libro agotado El lado oscuro de la globalización"(Editorial
Cadmo & Europa, 2000) cómo la "teoría del caos" forma
parte intrínseca de la especulación del modelo.
Robert Looney, economista del Pentágono,
pone el dedo en la gangrena financiera del "oro negro" en su análisis
De los petrodólares a los petroeuros: ¿se acercan los días finales del
dólar en el sistema de reservas de divisas internacionales? (publicado
por el Centro de Conflictos Contemporáneos, 3 de noviembre de 2003).
Después de desechar tanto la debilidad futura del dólar como la
factibilidad del petroeuro, puntualiza que "la OPEP carece del
control directo de las cotizaciones de los principales mercados del
crudo", lo cual es más que cierto.
Recuerda que hasta la mitad de la década
de los 80 la OPEP imponía el precio oficial de venta; "su poder
empezó a desvanecerse cuando fue establecido en 1983 el mercado de
futuros del petróleo en el NYMEX", que no solamente es el antídoto
de la OPEP, sino que ha llegado por la vía de la especulación financiera
hasta a controlar de facto el mercado petrolero en el que la OPEP se ha
vuelto simple actor supeditado a la voluntad de la banca de inversión
anglosajona. Looney ilustra que "a partir de 1986 un sistema de
precios orientado al mercado fue introducido para todas las transacciones
petroleras. El precio del petróleo ha sido determinado por una fórmula
compleja que se inicia con el movimiento de los precios espot en los
mercados como el NYMEX".
Queda claro que la producción y la
geopolítica del petróleo están atadas al control financiero del eje
Wall-Street-la City, que conforma un "circuito virtuoso" entre
las petroleras anglosajonas y su banca de inversión (de la que también
forman parte) que echa a andar toda su sapiencia por la vía militar
durante las guerras: otro negocio circular. ¿Cuánto, entonces, valdrá
el barril? Lo que decida el "complejo militar-financiero-tecnoindustrial"
anglosajón... hasta que los demás lo permitan.
(*) Alfredo Jalife-Rahme,
Especialista mexicano en asuntos internacionales. Es autor de varios
libros sobre los síntomas indeseables de la mundialización. Colabora dos
veces por semana en el diario mexicano La Jornada.
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