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Medicamentos que matan
Por Ritt Goldstein
Inter Press Service (IPS),06/10/04
Estocolmo. Miles de pacientes
muertos, la complicidad de importantes miembros de la comunidad médica y
la codicia ciega de grandes corporaciones son algunos elementos de lo que,
para muchos expertos, ya constituye una crisis farmacéutica mundial.
Una serie de suicidios de
adolescentes en Estados Unidos que ingerían antidepresivos despertó la
polémica, al revelar el problema de fondo: el efecto devastador de muchos
medicamentos distribuidos en todo el planeta.
”Creo que, a estas alturas, ya se
trata de una crisis general de la atención médica”, afirmó el
psiquiatra y científico británico especializado en medicamentos David
Healy.
”Si las compañías farmacéuticas,
luego de que un niño se suicida por tomar esos medicamentos, ocultan el
problema debajo de la alfombra, nadie podrá tomar medicamentos y sentirse
seguro”, indicó.
El 29 de septiembre, la firma Merck
& Co retiró del mercado su popular medicamento contra la artritis
Vioxx tras reconocer que incrementaban el riesgo de sufrir un paro cardíaco.
Apenas un mes antes, la firma había
condenado con dureza el estudio en que la gubernamental Administración de
Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos advirtió esos problemas,
según informó la agencia de noticias Associated Press.
En los últimos años ”se
multiplicó vertiginosamente” la cantidad de medicinas retiradas del
mercado de Estados Unidos o clasificados con la etiqueta ”caja negra”,
que advierte de posibles efectos colaterales como la muerte o lesiones
serias, señaló el médico Joel Lexchin, de la Escuela de Políticas y
Administración de la Salud Pública de la Universidad de York, Canadá.
”Muchas personas, incluyéndome,
lo atribuyen a que las medicinas son aprobadas en Estados Unidos muy rápido
y a que la FDA hace sus estudios tambiéndemasiado rápido. Eso hace que
entren al mercado medicamentos que no deberían estar ahí”, dijo
Lexchin a IPS.
La revista empresarial Forbes señaló
en su edición del 30 de septiembre que 84 millones de personas tomaron
Vioxx durante los cinco años que estuvo en el mercado, y que en este
momento cuatro millones lo ingieren.
Los primeros temores sobre sus
efectos habían surgido en 2001.
La revista médica británica The
Lancet había publicado en 1998 un estudio de la Universidad de Toronto
según el cual las reacciones adversas a ciertas medicinas son ”una
importante causa de muertes”.
The Lancet subrayó que la
investigación fue elaborada exclusivamente con medicamentos ”recetados
y administrados apropiadamente”.
”Muchas reacciones adversas
resultan del uso de medicamentos con una innegable alta toxicidad”,
concluye el estudio.
Mientras, cinco científicos de la
Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard alertaron a través d el
boletín de la Asociación Médica Estadounidense que las reacciones a
ciertas medicinas son ”una importante causa de muerte en Estados
Unidos”.
Los investigadores instaron a la
FDA a que ”apruebe nuevos medicamentos sólo cuando se han realizado
terapias efectivas y seguras” con ellos, y condenaron la ”frecuente
introducción” en el mercado de medicinas que producen graves efectos
colaterales.
Además, instaron a las clínicas a
”evitar el uso de nuevos medicamentos cuando hay otros disponibles con
agentes similares”.
Lexchin, asesor de políticas
farmacéuticas de la Organización Mundial de la Salud y de los gobiernos
de Australia y Canadá, estimó que en los últimos cinco años se produjo
”una muerte anual por cada 1.500 habitantes” del planeta por
medicamentos peligrosos.
Esto se traduce en 6.670 muertes al
año cada 10 millones de habitantes.
Las ”investigaciones
parcializadas, el ocultamiento de los estudios que advierten los peligros,
la masiva publicación de estudios favorables y las actividades
promocionales de las firmas farmacéuticas ” estimulan esta catástrofe,
afirmó.
Por su parte, The Lancet señaló
que las reacciones adversas a determinados medicamentos podrían ser la
causa de ”más de 100.000 muertes” en los hospitales de Estados Unidos
”todos los años, convirtiéndose en la cuarta causa de muerte más común”.
La revista añadió que las cifras
son ”muy similares” en el Sur en desarrollo.
El diario estadounidense The
Washington Post informó el 9 de septiembre que el subcomité de energía
y comercio de la Cámara de Representantes inició una serie de audiencias
sobre la industria farmacéutica en respuesta a ”las crecientes
protestas por el ocultamiento de estudios médicos”.
Mientras, la Asamblea Legislativa
del occidental estado de California analizó en agosto el posible vínculo
entre determinados medicamentos antidepresivos y una serie de suicidios, a
pedido de las familias de las personas muertas.
El problema de la depresión es
grave en el oeste de Estados Unidos. Los estados de Nevada y Arizona
tienen el mayor índice de suicidios en el país.
El 9 de septiembre, ante la
creciente polémica sobre los ensayos clínicos en que se analiza la
eficacia de las medicinas antes de lanzarlas al mercado, la asociación
industrial Productores e Investigadores Farmacéuticos de Estados Unidos (PhRMA)
aseguró que mantiene los principios de investigación que asumió hace
dos años.
”Esos principios expresan el
compromiso de las compañías integrantes de PhRMA de comunicar los
resultados de los ensayos clínicos, sean positivos o negativos,
realizados a los medicamentos del mercado”, indicó un portavoz de la
asociación.
Igual que en otros escándalos en
Estados Unidos, la polémica por los medicamentos está ligada a casos de
corrupción en el sistema, así como a graves falencias en los procesos
regulatorios.
El 21 de septiembre, el diario británico
The Guardian informó que los medicamentos Seroxat y Prozac ”pueden
convertir a las personas en homicidas”, de acuerdo con los ensayos clínicos
a que fueron sometidos, y cuyos resultados fueron hechos públicos por
Healy.
Gran Bretaña prohibió el año
pasado el uso de Prozac en niños.
Según estudios elaborados por la
FDA, un joven que consume antidepresivos Prozac, Paxil y Zoloft tiene dos
veces más probabilidades de tener pensamientos suicidas que otro al que
se le administraron placebos.
La FDA concluyó el 14 de
septiembre que estos antidepresivos debían llevar la ”caja negra” de
advertencia pues ”pueden provocar comportamiento suicida en los niños y
adolescentes”.
Los medicamentos psiquiátricos son
las principales fuentes de dinero de las empresas farmacéuticas.
”Los responsables de regular no
parecen estar del lado del paciente. Si creen estar del lado del paciente,
entonces son incompetentes”, señaló Healy.
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