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El Norte dependerá aun más
de Medio Oriente
Por
Emad Mekay
Inter
Press Service (IPS), 27/10/04
Washington. Las
exportaciones petroleras de Medio Oriente continuarán creciendo, a pesar
de los esfuerzos del Norte industrial, y especialmente de Estados Unidos,
por romper esa dependencia, advirtió la intergubernamental Agencia
Internacional de Energía (AIE).
La organización consideró
que el crecimiento de las compras mantendrá elevados los precios a menos
que los países importadores adopten ”radicales” cambios tecnológicos.
”Más y más crudo
procederá de menos y menos países, en primer término de miembros de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de Medio
Oriente”, pronosticó la AIE en su informe anual sobre las perspectivas
del mercado energético, publicado el martes.
”La dependencia de
todos los países importadores en esos proveedores crecerá”, agrega el
estudio de 500 páginas, presentado en Londres.
”Los grandes
importadores de petróleo y de gas, incluidos la mayoría de los países
de la OCDE, China e India, se volverán aun más dependientes de las
importaciones de áreas distantes del mundo, con frecuencia políticamente
inestables”, según la AIE.
Entre los 31 miembros de
la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico)
figuran todos los del Norte industrializado.
La AIE pronosticó que
para 2030 los 11 países de la OPEP suministrarán más de 50 por ciento
de la demanda mundial de petróleo, más que en los años 70.
De todos modos, existen
en el planeta suficiente petróleo y dinero para desarrollar la explotación
del recurso para mantener el actual marco energético mundial durante décadas.
”La Tierra contiene más
que suficientes recursos de energía para cubrir la demanda en las décadas
venideras”, dijo el director ejecutivo de la AIE, Claude Mandil.
”El mundo no se está
quedando sin petróleo por ahora. Más aún, existe dinero más que
suficiente para financiar la expansión de la infraestructura que será
necesaria”, agregó.
Según el estudio, sin
políticas gubernamentales reformadas ni un aumento en el uso de nuevas
tecnologías, la demanda mundial de energía aumentará 59 por ciento para
2030.
Más de 85 por ciento de
esa demanda será cubierta por combustibles fósiles como carbón, petróleo
y gas natural, cuya quema causa el efecto invernadero y agrava el cambio
climático, según la mayoría de los científicos.
Dos tercios del aumento
de la demanda corresponderá al mundo en desarrollo, en especial de los
dos gigantes asiáticos, China e India.
Los países del Sur, en
los que se prevé un incremento tanto de la producción como de la demanda
más acelerado que en el resto del mundo, requerirán alrededor de la
mitad de la inversión en el sector.
Cubrir tal demanda
requerirá inversiones por un total de 16 billones de dólares hasta 2030,
es decir alrededor de 568.000 millones al año, según los expertos de la
AIE.
El informe pronostica que
todas las regiones en desarrollo, incluidas Africa y América Latina,
pueden esperar un salto en la energía usada por habitante y un mejor
acceso a los servicios energéticos, incluida la electricidad.
La demanda de petróleo
se expandirá 1,6 por ciento anual, de los 82 millones de barriles diarios
actuales a 121 millones en 2030. Además, se duplicará el comercio
interregional petrolero, hasta alcanzar 65 millones de barriles diarios.
A pesar de la confianza
manifestada en el suministro mundial de combustibles, la AIE sostuvo que
la situación energética está plagada de riesgos.
El aumento de los
precios, la creciente vulnerabilidad de las líneas de suministro y el
incremento en la emisión de dióxido de carbono y otros gases invernadero
son ”síntomas de una considerable insanía en el mundo de la energía”,
indica el informe.
Este martes, el precio
del barril de crudo cayó levemente a 54,15 dólares en el mercado
neoyorquino, pero esa cotización es aún 80 por ciento superior a la de
un año atrás.
En Estados Unidos, donde
el fragor de la semana final de la campaña hacia las elecciones
presidenciales del martes próximo contribuyó a elevar los precios del
combustible, ambos candidatos, el presidente George W. Bush y el senador
John F. Kerry, se comprometieron a reducir la dependencia del país
respecto del petróleo árabe.
Pero ”la independencia
energética no será nada bueno a menos que dejemos de usar derivados del
petróleo o prohibamos todas las importaciones y exportaciones de petróleo
y combustibles”, dijo el director de Estudios sobre Recursos Naturales
del liberal Instituto Cato, Jerry Taylor.
Estados Unidos consume
20,3 millones de barriles de petróleo diarios, pero produce solo 5,6
millones. Este país de 294 millones de habitantes importa a diario 2,5
millones de barriles procedentes de países árabes.
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