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Conferencia
sobre Cambio Climático:
Desilusión
con mecanismos de mitigación
Por
Marcela Valente
Inter Press Service (IPS), 08/12/04
Buenos
Aires. En 1997 el Sur aceptó incentivar a los países industrializados
para que redujeran la emisión de gases invernadero mediante proyectos de
desarrollo en naciones pobres, con la expectativa de atraer inversiones en
tecnologías limpias. Una esperanza frustrada.
El
embajador argentino Raúl Estrada Oyuela admitió este miércoles en la Décima
Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático (COP-10), en curso en Buenos Aires, que los
proyectos que se están presentando en el Mecanismo de Desarrollo Limpio
(MDL) no apuntan a energías renovables y su contribución tecnológica es
menor.
"Esta
no era la idea”, advirtió el diplomático que presidió en 1997 el
comité para la elaboración del Protocolo de Kyoto. El pronunciamiento
fue hecho en el plenario de delegados en el que se discutía el informe
2003-2004 de la Junta Ejecutiva del MDL, integrada por 10 miembros de
diversos países, que arrojó resultados decepcionantes.
El
Protocolo, firmado en esa ciudad japonesa y que entrará en vigor el 16 de
febrero con 129 países miembros, se había diseñado para establecer
compromisos cuantitativos y evaluables de naciones industrializadas en la
reducción de emisiones de dióxido de carbono, metano y otros gases que
provocan el recalentamiento de la atmósfera de la Tierra.
Para
contribuir a alcanzar esas metas se creó el MDL, que involucra a países
de distintos grado de desarrollo, y otros dos mecanismos de facilitación
sólo para países industrializados, como el comercio de emisiones que
permite la compra y venta de excedentes y la implementación conjunta de
proyectos.
Con
estos mecanismos de ayuda, unos 30 países industrializados que
ratificaron estos compromisos en los últimos años deberán reducir sus
emisiones de gases de efecto invernadero a volúmenes 5,2 por ciento
inferiores a los que emitían en 1990 y en un plazo que va de 2008 a 2012.
Para ello, muchas empresas presentan proyectos a la Junta de MDL, que no
satisfacen a los receptores.
Australia
no ha ratificado aún el tratado y Estados Unidos, que responde por 25 por
ciento de las emisiones globales de gases, no solamente no lo hizo sino
que el presidente George W. Bush retiró en 2001 la firma que el gobierno
precedente de Bill Clinton (1993-2001) había estampado en su momento.
"Creíamos
que las metodologías presentadas iban a estar a la altura de los
compromisos, pero el trabajo de la Junta se ve complicado por las
deficiencias de los proyectos, y esto es algo inaceptable”, protestó
Estrada Oyuela ante el plenario. Luego recibió el apoyo de numerosas
delegaciones de países del sur.
El
funcionario indicó además que la Junta Ejecutiva del MDL se enfrenta a
equipos de empresas que trabajan en estos proyectos a tiempo completo y se
plantean entonces negociaciones desiguales.
"Debemos
proteger más a los delegados de la Junta e, incluso, crear un régimen de
inmunidad para que no sean pasibles de acciones legales”, alertó.
La
delegación de India hizo hincapié en la letra del MDL que prevé la
"adicionalidad”, es decir que los proyectos sumen al desarrollo. Y
Chile sugirió dar más recursos a la Junta, para que trabaje sin demoras
y que no se vea compelida en el apuro a aprobar proyectos de dudosa
calidad en materia de integridad ambiental.
Por
el momento, el único proyecto que aprobó la Junta de MDL es uno de
Brasil sobre la captura de gas metano de un relleno sanitario y su
utilización como energía eléctrica en un suburbio de Río de Janeiro.
Se espera que ese programa reduzca emisiones en 12 millones de toneladas
en los próximos 21 años.
Pero
algunos ambientalistas consideran que este proyecto no es el modelo a
seguir.
Juan
Carlos Villalonga, un experto en energía del capítulo argentino de la
organización ambientalista Greenpeace, dijo a IPS que el proyecto brasileño
y otros que se están presentando en países en desarrollo, "tienen
baja incorporación de tecnología”, y explicó ese fenómeno con la
misma lógica de los principios de mercado que fueron el sustento para la
creación MDL.
"Hay
una gran oferta de países receptores en el Sur que esperan tener
proyectos, y una demanda no muy alta para reducir emisiones”, detalló
Villalonga. Como Estados Unidos --que debería ser el primer demandante--
está afuera del Protocolo de Kyoto por voluntad propia, eso le resta
fuerza al mercado de la demanda, dijo.
Rusia,
que ratificó el Protocolo de Kyoto en noviembre y que a fines de los años
90 vivió el colapso de su industria, tiene un excedente de emisiones que
podrá colocar en el mercado a través del comercio de emisiones, otro
mecanismo del tratado.
Esa
abundancia de emisiones, que convive con una demanda reducida, provoca la
caída del "precio” del carbono. Y si el precio de la tonelada de
carbono es baja, entonces los proyectos son menos ambiciosos, explicó el
activista de Greenpeace.
"El
valor del carbono determina la calidad del proyecto”, aseguró
Villalonga. "A los países en desarrollo les conviene un precio alto,
porque eso atrae la inversión en tecnologías más sofisticadas como la eólica”,
abundó. Pero por el momento, aún con los certificados de carbono, no
alcanza para que la inversión sea redituable, reconoció.
Villalonga
recordó que el espíritu inicial del Protocolo de Kyoto apuntaba a crear
un fondo para transferencia de tecnología hacia países del Sur, de
manera de compensar el crecimiento de las emisiones en el Norte. Pero por
presión de Estados Unidos se introdujeron los incentivos de mercado.
"Los
mecanismos son como vías de escape que hay que tratar de cerrar, porque
si se empiezan a aprobar proyectos cuya meta de reducción de emisiones es
dudosa o difícil de verificar como ocurre con los sumideros de carbono,
entonces el sistema se degrada y los certificados comenzarán a circular
como dinero falso”, advirtió.
Esos
bonos sirven para que las empresas que los obtienen los vendan a los
estados que deben reducir emisiones, a fin de que cuando presenten sus
inventarios puedan contrarrestar los magros resultados locales con los
certificados que les sirven para descontar sus excedentes.
El
MDL se creó para empujar aquellos proyectos que no tienen condiciones de
mercado favorables a fin de darles un incentivo de rentabilidad, pero
hasta el momento, lo que se ve como tendencia es que ese empuje es muy débil
como para esperar inversiones en energías renovables, concluyó
Villalonga. ***** + Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático (http://www.medioambiente.gov.ar/acuerdos/convenciones/unfccc/ccindex.htm)
+ COP-10 (http://cop10.medioambiente.gov.ar/es/default.asp)
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