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Alimentación:
Un
niño muere de hambre cada cinco segundos
Por
Thalif Deen
Inter Press Service (IPS), 08/12/04
Naciones
Unidas. El Sur en desarrollo aún no avanza al ritmo necesario para
reducir para 2015 a la mitad la cantidad de personas que sufren hambre
respecto de 1990, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO).
"Debemos
hacerlo mejor", dijo este miércoles a la prensa la directora de la
Oficina de Enlace de la FAO en Nueva York, Florence Chenoweth.
El
hambre y la desnutrición matan a más de cinco millones de niños y niñas
todos los años, lo que cuesta a los países en desarrollo miles de
millones de dólares en productividad e ingreso perdidos, sostuvo
Chenoweth.
"Si
hacemos la cuenta, el hambre mata a un niño cada cinco segundos",
explicó.
La
Cumbre Mundial de la Alimentación celebrada en Roma en 1996 culminó con
el compromiso de recortar a la mitad la cantidad de hambrientos del mundo
de 800 millones a 400 millones para 2015.
Pero
el informe "El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo
2004", publicado este miércoles por la FAO, indica que la cantidad
de hambrientos aumentó a 852 millones de personas en el periodo
2000-2002.
De
esa cantidad, 815 millones de personas viven en el mundo en desarrollo, 28
millones en economías en transición y unos nueve millones en el Norte
industrializado.
La
meta de reducir a la mitad los hambrientos del mundo fue incluida también
entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos por la Asamblea
General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de
2000, en presencia de numerosos jefes de Estado y de gobierno.
Si
no hay avances significativos en la reducción del hambre en los próximos
años, no será posible que las naciones en desarrollo cumplan con los
compromisos de la Cumbre Mundial de la Alimentación ni con las Metas del
Milenio, según Chenoweth.
El
presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, hoy al frente de una
campaña mundial en la materia, ha unido su voz con la de los presidentes
de Francia, Jacques Chirac, Chile, Ricardo Lagos, y España, José Luis
Rodríguez Zapatero, para declarar el hambre "un problema político
que requiere prioridades políticas".
Los
cuatro jefes de gobierno consideran la posibilidad de buscar fuentes de
financiamiento "nuevas e innovadoras" --incluidos impuestos de
carácter mundial-- para combatir el hambre y la pobreza.
La
asistencia mundial al desarrollo aportada por los países ricos al Sur ha
sido de un promedio de 50.000 millones de dólares anuales. El secretario
general de la ONU, Kofi Annan, considera que se requiere una asignación
adicional de 50.000 millones de dólares por año para cumplir las Metas
del Milenio.
En
el prólogo del estudio, el director general de la FAO, Jacques Diouf, se
mostró optimista por el futuro a pesar de "el lento avance a escala
mundial". Muchos países en todas las regiones del mundo han
demostrado que el éxito es posible, aseguró.
Más
de 30 países con una población combinada de 2.200 millones de personas
han reducido 25 por ciento la desnutrición y "han hecho
significativos progresos hacia la reducción de la cantidad de hambrientos
a la mitad para 2015", anotó Diouf.
Entre
esos países figuran Angola, Benin, Birmania, Brasil, Gabón, Ghana, Perú,
Siria, Uruguay y Vietnam.
Según
el estudio de la FAO, en Asia reside la mayor población hambrienta del
mundo. Pero en África están la mayoría de los países que lograron un
significativo descenso de la desnutrición, aunque el panorama del que
parten es desesperante.
También
en África, según la FAO, se ha demostrado que los conflictos civiles
deben ser considerados causas fundamentales no solo de emergencias
alimentarias en el corto plazo sino de hambruna endémica generalizada.
Muchos
de los países que lograron avances tienen algo en común: un crecimiento
de la producción agrícola superior al promedio.
De
todos modos, la FAO aún "lamenta" que se haga tan poco esfuerzo
para combatir el hambre, aunque los recursos necesarios para impedir esta
tragedia humana y económica son "minúsculos" en comparación
con los beneficios.
De
tolerarse los actuales niveles de desnutrición infantil, el costo en
productividad e ingreso perdidos se ubicará entre 500.000 millones y un
billón de dólares. ***** +Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (http://www.fao.org/index_es.htm) (FIN/IPS/traen-mj/td/dv
he md/04)
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