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Cumbre
mundial sobre cambio climático
en Buenos Aires
Estados Unidos contra el
mundo
Por Fabián Kovacic (*)
Red Voltaire, 13/12/04
La novedad en la apertura
de la décima cumbre es la reciente aprobación por parte del parlamento
ruso del Protocolo de Kyoto, que así entrará finalmente en vigor el próximo
16 de febrero, pese a la oposición de Estados Unidos y Australia. Más
allá de este dato, ni los delegados oficiales de los 150 países ni las
187 organizaciones no gubernamentales ambientalistas esperan mayores
avances en la lucha por reducir el calentamiento global del planeta.
El gobierno de George W
Bush dijo que “ha elegido un camino diferente” al de Kyoto, “que
garantice no dañar a la economía estadounidense” y “ser aceptado por
todos los países del mundo”. Con estas palabras el representante
estadounidense, Harlan Watson, demostró que a un mes de haber sido
reelecto Bush sigue impertérrito en su política de cosechar enemigos.
Durante 12 días, de
todos modos, los delegados debatirán acerca de cómo promover acciones
por parte de todos los gobiernos del mundo, de las sociedades civiles y
los sectores privados para establecer un límite a las emisiones de gases
que producen el efecto invernadero, de acuerdo al Protocolo de Kyoto de
1997.
En Japón se desarrolló
la III Conferencia de las Partes, ocasión en la que se adoptó el
protocolo con el nombre de esa ciudad y a través del cual los países
industrializados se comprometen a reducir sus emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI) a un nivel no inferior al 5 por ciento del registrado en
1990, en el período comprendido entre 2008 y 2012.
Tanto la Convención
Marco de las Naciones Unidas como el Protocolo de Kyoto tienen como
objetivo último lograr la estabilización de las emisiones de GEI a un
nivel que impida interferencias antrópicas peligrosas en el sistema climático.
Para ello, ese margen debería lograrse en un plazo suficiente para
permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático,
asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir
que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.
De todos modos los
promotores de Kyoto dicen que sus medidas no alcanzan para revertir el
calentamiento global y es esencial involucrar a países en desarrollo,
como China, India y Brasil, en el proceso. Las conversaciones en Buenos
Aires abordarán la participación de estos países en el recorte de
emisiones luego de que termine el protocolo en el año 2012. China,
actualmente una potencia industrial, es el segundo mayor productor de
emisiones detrás de Estados Unidos, pero aún está lejos en la medición
per cápita.
Bill Clinton había
participado de la reunión en Kyoto y adhirió al protocolo, fue Bush
quien retiró en 2001 a Estados Unidos del acuerdo. Pese a que junto con
Australia son las dos únicas potencias industriales que no lo aceptan, ya
son 128 los países adherentes.
El último es Rusia, que
en octubre pasado votó en la Duma su ingreso, lo cual indica que las
guerras sordas entre bloques regionales se desarrollan en todos los
terrenos. Estados Unidos emite el 25 por ciento de GEI y Rusia junto con
el resto de países que conformaron la urss un 13,7 por ciento, detrás de
toda Europa con un 27,7 por ciento.
Para Bush, el Protocolo
de Kyoto es “demasiado costoso” y “excluye a las naciones en
desarrollo”, en tanto el argumento australiano apunta a que adherir a
ese acuerdo hará subir los precios de la energía y recortará empleos.
“Los esfuerzos para lograr un cambio climático sólo serán sostenibles
si también sirven a un propósito mayor, como el de mejorar la
prosperidad en todo el mundo”, dijo el estadounidense Watson.
La economía
estadounidense depende en un 80 por ciento de su industria pesada basada
en el uso de combustibles fósiles, es decir el petróleo y sus derivados.
“Es una fantasía intentar mitigar el cambio climático sin la
participación de Estados Unidos”, dijo Juan Carlos Villalonga, de
Greenpeace Argentina, en tanto que Miguel Rementeria, otro ambientalista,
se mostró escéptico sin un cambio por parte de Washington. “Los
grandes negocios que respaldan a Bush no aceptan la propuesta formulada en
Kyoto y eso no va a cambiar”, señaló.
Hasta ahora no se cumplía
el requisito de que hubieran adherido 55 países cuya suma de emisiones de
gases tóxicos representara el 55 por ciento del total, pero al
suscribirlo Rusia el porcentaje cubierto llega al 61,6 por ciento.
Debate y Política
Para los científicos el
retroceso de los glaciares y los hielos polares incrementará el nivel de
los mares, provocando cambios extremos como olas de calor, el avance de
enfermedades tropicales y el colapso de bosques, arrecifes de coral y de
la agricultura. “Los impactos del cambio climático son cada vez más
notorios: el aumento del nivel del mar, los eventos climáticos de gran
escala, las lluvias, inundaciones y sequías que cada año se incrementan
alarmantemente en el mundo, deben llamar a la acción a personas y
gobiernos del mundo”, aseguraron en un comunicado conjunto las
organizaciones ambientalistas.
“El hecho de que el
Protocolo de Kyoto entre en vigor realmente le da mucha más fuerza a este
debate”, aseguró Joke Waller-Hunter, secretario ejecutivo de la cop 10.
Precisamente donde las
consecuencias del efecto invernadero se hacen sentir con más fuerza es en
los países del Tercer Mundo, sencillamente porque no cuentan con tecnologías
que permitan mitigar las consecuencias negativas de los procesos de
industrialización primarios. África, India y América Latina encabezan
las estadísticas de catástrofes naturales provocadas por el cambio en el
clima, al punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que
cada año mueren 160 mil personas por este motivo.
Sin embargo, entre los
temas que se colaron en los debates oficiales la cuestión de la pobreza y
el hambre en las naciones no industrializadas fue un punto de fricción.
El presidente del Grupo de los 77 y representante de Qatar, Mohameed al
Maslamani, subrayó que, si bien el grupo adhiere a los lineamientos de
Kyoto, “la prioridad exclusiva de los países en vías de desarrollo son
el desarrollo económico y social y la erradicación de la pobreza”, lo
cual dejó latente la discusión sobre desarrollo económico sustentable y
pobreza.
Encuentro Paralelo
Mientras dure el
encuentro oficial, las ong organizarán actividades paralelas entre las
que se destaca la presentación del libro Ríos silenciados del irlandés
Patrick Mc Cully, quien aborda el impacto socioambiental negativo generado
por la construcción de represas en todo el mundo. De estos encuentros
participan además movimientos sociales de todo el continente, grupos
piqueteros argentinos y comunidades aborígenes desplazadas de sus tierras
por petroleras multinacionales, lo cual convierte al encuentro en un eslabón
más en la articulación y fortalecimiento entre los movimientos de
resistencia globales.
La chilena Sara Larraín,
ex candidata presidencial ecologista, compartirá panel con Franklin Toala,
de la comunidad Sarayaku de Ecuador, quien denunciará al gobierno de
Lucio Gutiérrez por desplazarlos de sus tierras para cumplir compromisos
contraídos con petroleras trasnacionales. La brasileña Lucia Ortiz, de
la organización Ríos Vivos, explicará las consecuencias de los embalses
y su impacto ambiental en la Amazonia.
En Argentina, la Fundación
Proteger volverá a denunciar la inacción del gobierno provincial de
Santa Fe en las inundaciones que causaron más de cien muertos en abril de
2003, por la crecida del río Salado, la peor catástrofe hídrica de la
historia del país.
Para dejar en claro su
posición, Greenpeace construyó un arca gigante frente al Obelisco, donde
unas dos mil personas hicieron fila el lunes con el objetivo de encontrar
refugio temporario. Un golpe de efecto y llamada de atención para un tema
urgente que aún no encuentra eco entre los responsables políticos del
mundo.
(*) Periodista y escritor
argentino
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