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Cumbre mundial sobre cambio climático en Buenos Aires
¿Quién pagará la
cuenta?
Por Marcela Valente
Inter
Press Service (IPS), 16/12/04
Buenos Aires. El Sur no
provocó el cambio climático y, por tanto, no debe pagar lo que hicieron
los países industrializados, señaló Jafrul Islam Chowdhury, el ministro
de Ambiente de Bangladesh, que este año sufrió una inusual inundación
con un saldo de 1.000 muertos y cuantiosas pérdidas materiales.
La advertencia del
representante de Bangladesh fue la más dramática del panel de ministros
reunidos este jueves en la Décima Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático
(COP10) en Buenos Aires, donde el debate se tituló ”Repercusión del
cambio climático, medidas de adaptación y desarrollo sostenible”.
Según la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, los dos pilares del
combate contra el recalentamiento de la atmósfera son, por un lado,
reducir las emisiones de gases que causan el llamado efecto invernadero y,
por otro, ayudar a los países en desarrollo a prevenir su impacto o a
adaptarse mejor a la transformación del clima.
Desde la entrada en vigor
de la Convención hace una década, el impulso principal se concentró en
la reducción de las emisiones. Ese énfasis permitió la firma del
Protocolo de Kyoto, que emplazó a los países industrializados a ese fin
y, tras ser ratificado por una treintena de esos países del Norte, entrará
en vigor el 16 de febrero.
Pero los delegados del
mundo en desarrollo llegaron a Buenos Aires decididos a que esta
conferencia, del 6 al 17 de este mes, sea ”la COP de la adaptación”,
como indicó en la apertura el delegado de Tuvalu, Enele Sopoaga, y que se
comprometan recursos económicos para que los países se preparen para
enfrentar los cambios que ya se registran.
Uno de los
vicepresidentes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC
por sus siglas en inglés), Osvaldo Canziani, sugirió incluso a un diario
que circula en la X Conferencia de las Partes de la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, más conocida como COP10,
que los gobiernos deberían avanzar en la elaboración de un protocolo
específico para la adaptación, tema clave para el mundo en desarrollo.
”Hay un reclamo genuino
de los países en desarrollo que son víctimas principales del cambio climático”,
dijo a IPS Roque Pedace, de la organización no gubernamental Amigos de la
Tierra Internacional. En referencia a las demandas para la adaptación.
A su juicio, los países
industrializados deben entender que, si siguen emitiendo, ”el costo de
adaptación será cada vez mayor”.
Según datos de la
aseguradora Munich Re, difundidos en esta conferencia por el Programa de
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), los desastres naturales de
2004 costaron a la industria del seguro internacional más de 35.000
millones de dólares, el doble el monto desembolsado en todo 2003.
Portavoces del Pnuma
explicaron que, si se añaden los costos de los desastres sobre bienes que
no están asegurados, el monto ascendería a 90.000 millones de dólares.
No obstante, los
compromisos para reducir las emisiones de gases que provocan el
recalentamiento del planeta marchan lentos y ”no hay voluntad de los
delegados de reconocer las urgencias en materia de adaptación”, denunció
Pedace.
Recordó que el fondo
creado para estos fines por los gobiernos no se alimenta de los
suficientes aportes previstos.
La delegación de la Unión
Europea anunció en Buenos Aires que aumentará esos fondos de 100 a 360
millones de dólares anuales a partir de 2005. Sin embargo, muchos creen
que ese monto es insuficiente.
Pedace precisó que la última
inundación que afectó a la oriental provincia Argentina de Santa Fe dejó
daños por 1.000 millones de dólares.
Una estimación
conservadora del Banco Mundial fijó en 2.200 millones de dólares las pérdidas
en Bangladesh a causa de las inundaciones.
El gobierno de ese país
había calculado que las pérdidas en cosechas, viviendas, edificios,
carreteras y puentes rondaban los 7.000 millones de dólares, pero sólo
recibieron del Banco Asiático de Desarrollo 237 millones de ayuda.
”Necesitamos más
asistencia para adaptación”, dijo el ministro Jafrul Islam Chowdhury en
Buenos Aires. ”Mi país utiliza gas como combustible y tiene las
emisiones más bajas del mundo, y sin embargo está entre los más
vulnerables al cambio climático”, expresó.
En el mismo panel
intervinieron los representantes de Tuvalu, una pequeña isla del océano
Pacífico amenazada por el incremento del nivel del mar, de Hungría, México,
Gran Bretaña, Senegal y Australia, este último es el único país
industrializado junto con Estados Unidos que no ratificó el Protocolo de
Kyoto.
En la sesión de la víspera,
el ministro de Ambiente de los Holanda, Pieter van Geel, señaló que su
país también es vulnerable porque tiene 50 por ciento de superficie bajo
el nivel del mar, pero admitió que tiene el dinero para enfrentar esas
vulnerabilidades, lo cual no ocurre con los países en desarrollo.
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