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Estados
Unidos desinforma malévolamente
La
nueva guerra fría del petróleo
Por
Alfredo Jalife-Rahme
La
Jornada, México, 02/03/05
Vivimos
ya la era del mundo multipolar y multidimensional, y uno de sus corolarios
lo refleja la nueva "guerra fría del petróleo", que instaló
sus reales con el montaje hollywoodense del 11 de septiembre, operado por
el decadente unilateralismo bushiano. Las potencias mayores del incipiente
orden hexapolar (Estados Unidos, la Unión Europea y el BRIC: siglas de
Brasil, Rusia, India y China) actúan en consecuencia para capturar el máximo
de cartas en lo que hemos denominado el "triángulo energético",
constituido por el golfo Pérsico, el mar Caspio y Siberia occidental o,
si se quiere, la "elipse estratégica", que propone el muy
sonado reporte del Deutsche Bank (2-12- 04), donde se encuentra 70 por
ciento del petróleo y gas del planeta. El petróleo iraquí no pudo ser
expoliado por el unilateralismo bushiano y sus trasnacionales texanas, que
ahora dirigen su codicia unidireccional para controlar la producción de
tres potencias energéticas de la OPEP: en forma sutil, Arabia Saudita, y
en forma obscena, Irán y Venezuela.
Cuatro
integrantes deL incipiente orden hexapolar -la Unión Europea, Brasil,
India y China- han entendido la dimensión estratégica de los energéticos,
mientras en México, Fox se atrevió a expectorar en forma descabellada
que el "petróleo no es estratégico" (lo mismo que
"piensan" Salinas y Zedillo). Desde 1998, EU, neto importador y
con su producción en picada, ha desinformado malévolamente -juego
perverso al que contribuyeron los secretarios de Energía y los directores
de Pemex de la tríada neoliberal del salinismo-zedillismo-foxismo para
regalar el crudo mexicano al peor postor y al mejor impostor- sobre las
verdaderas reservas energéticas del planeta, como demostramos en el libro
agotado El lado oscuro de la globalización (edit. Cadmo & Europa,
2000).
Sudhir
Chadda (India Daily, 4-01-05) exalta el liderazgo energético ruso en el
seno del BRIC: "Putin nacionalizó la compañía petrolera Yukos, la
mayor productora de petróleo en Rusia. Es evidente que Occidente y el
BRIC se confrontarán durante los próximos 10 años sobre los energéticos
(...) La carta triunfadora del petróleo la posee Putin (...) El mundo está
peleando ya una guerra fría sobre el crudo. El apetito de China, India y
Brasil cimentará sus relaciones con Rusia y entre sí. La influencia de
Brasil en Venezuela agregará activos petroleros adicionales al BRIC".
Chadda recalca que India y China han comprado una participación
minoritaria en la quebrada y renacionalizada Yukos, y destaca el periplo
exitoso del zar ruso Putin a India, China, Brasil y Alemania, que
"asienta la planeación estratégica para controlar los activos
internacionales accesibles del petróleo", además de operar una
"contramedida por lo sucedido en Ucrania". La preocupación de
India y China radica en que Washington y Gran Bretaña intentarán
"asfixiar el abastecimiento de petróleo para mermar el
crecimiento" de los dos gigantes asiáticos e "impedir que
controlen la economía mundial entre 10 y 15 años". Por lo pronto,
"China ya aseguró los activos petroleros de Venezuela, mientras
India mira ávidamente hacia el crudo de Asia central". Ahora es más
evidente el carácter multidimensional del montaje hollywoodense de la
guerra contra el terrorismo global del unilateralismo bushiano, con
especial dedicatoria al Islam medioriental.
Los
analistas anglosajones tienden a amarrar navajas entre China e India sobre
la competencia que puede surgir por su abastecimiento energético en los
próximos 40 años (Ray Marcelo: "India Voltea a Rusia y a Irán para
su Energía", Financial Times, 7-01-05). El verdadero talón de
Aquiles de India no es Pakistán ni Cachemira, sino la importación de 70
por ciento de su crudo, por lo que ha sido impactante su acuerdo
preliminar firmado con la compañía estatal iraní por 40 mil millones de
dólares para la importación de gas licuado y la explotación de dos
yacimientos petroleros y uno gasero en Irán. El crecimiento económico
espectacular de los dos gigantes asiáticos los obliga a un consumo de
energéticos cada vez mayor que buscan por doquier. La empresa estatal
china CNOOC sopesa adquirir en 13 mil millones de dólares a la petrolera
texana UNOCAL (nota: que explota unilateralmente el "hoyo de la
dona" en el golfo de México, regalado por Zedillo). China, que
importa 40 por ciento de sus necesidades energéticas, se convirtió en el
segundo consumidor más importante del mundo y ha empezado a acaparar
reservas estratégicas en la ciudad costera de Ningbo, las cuales
considera llevar a un mínimo de 150 millones de barriles en los próximos
tres años (Planet Ark, 7-01-05), en imitación de EU, que ahora cuenta
con 700 millones de barriles de reservas estratégicas, lo que ha
contribuido a elevar el precio.
Se
sabe poco sobre las jugadas energéticas de alcance estratégico de India,
que en conjunto con Rusia, China e Irán ha conformado en forma
subrepticia un cuadrángulo sinergético en la materia. Al contrario de lo
que propalan los medios anglosajones, que sueñan con balcanizar la
periferia de India y China, Mani Shankar Aiyar, ministro del gas natural y
el petróleo, quien resultó un estupendo estratega, señaló que los dos
gigantes asiáticos buscarán colaborar en la obtención de energéticos
foráneos para evitar la costosa competencia: "nos colocan uno contra
el otro para ventaja, casi siempre, de un tercer país". ¿Cuál será
ese "tercer país" que se encuentra arriba del río Bravo? Aiyar
no dejó ninguna duda: "nuestro único aliado estratégico más
importante en materia energética es Rusia" (Novosti, 22-02-05) que,
dicho sea de paso, invitó a la empresa india ONGC a participar en la
extracción de gas en el proyecto Sajalín-1, en el lejano oriente, además
de que ha acercado a los dos gigantes asiáticos a participar en la creación
de un "triángulo estratégico" de alcance geopolítico para
contrarrestar la expansión bélica de la dupla anglosajona. El cuadrángulo
sinergético puede expandirse a un pentágono innovativo con la
incorporación de Kazajstán, en una nueva estrategia centro-asiática de
India para la creación de un "corredor energético norte-sur",
que sería letal para la geopolítica anglosajona. El secretario del Petróleo
de India, S.C. Tripathi, pone el dedo en la llaga geopolítica: "El
problema es cómo tener acceso. Podemos acceder al petróleo ruso y de la
región del mar Caspio para transportarlo a los puertos de Irán, mientras
China provee el mercado para derivados y petroquímicos" (The
Financial Express, 19-02-05).
Chietigj
Bajpaee, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos,
con sede en Londres, abulta en forma dramática la "búsqueda de
seguridad energética por China", lo que ha puesto el "andamiaje
para una nueva guerra fría" (Power Interest News Report, 25-02-05).
Tampoco Washington se queda con los brazos cruzados, y a mediados de
diciembre, durante una conferencia celebrada en un salón de la Cámara de
Representantes, bajo los auspicios del Consejo Estadounidense sobre Energía
Renovable (ACORE, por sus siglas en inglés), "24 líderes nacionales
y 500 expertos" compartieron la urgencia de "pasar a la fase de
despliegue de la energía renovable" (v.g. etanol celulósico y
biodiesel) para conseguir la "independencia energética" (Jesse
Broehl, RenewableEnergyAccess.com 14-12-04). Entre los conferencistas, el
muy tóxico Frank Gaffney, connotado neocoservador straussiano, arremetió
contra el Islam medioriental: "nos encontramos dependientes de
importaciones de gente (sic) que en su mayoría es hostil (sic) a
nosotros, lo que hace que nuestra independencia energética sea un
imperativo de seguridad nacional". Comentó que la "creciente
escasez de recursos en el mundo", estimulada por China, en
particular, tiene el potencial de crear una "tormenta perfecta".
Se aproxima el "escenario de una mayor demanda costosa e insaciable
de energéticos en el que EU y China pudieran encontrarse al borde de la
guerra", como ha sucedido en casos similares en el pasado. En el
mismo foro, James Woolsey, anterior director de la CIA, vaticinó una
guerra en las próximas décadas, y "uno de sus principales
componentes será el petróleo".
En
su célebre reporte "Perspectivas de energía después de la era del
petróleo" (2-12-04), el Deutsche Bank advierte que "las señales
han aumentado sobre la escasez de petróleo mineral, más pronto de lo
anticipado. (...) En toda probabilidad una batalla se desencadenará sobre
la posesión de reservas mundiales de gas y petróleo en disminución,
particularmente de crudo". El extenso reporte no tiene ninguna línea
de desperdicio, y resalta el libro verde de la Comisión Europea, Hacia
una estrategia europea para la seguridad del abastecimiento petrolero,
publicado en 2000, que pregona una "política energética
activa", debido a que en la próxima generación 70 por ciento de las
necesidades energéticas de la Unión Europea provendrán del exterior, en
particular de Rusia -por cierto, única potencia autosuficiente en materia
energética, del incipiente orden hexapolar.
El
juego geopolítico contemporáneo es energético, y la única que
deliberadamente finge y funge en no darse cuenta es la tríada neoliberal
del salinismo-zedillismo-foxismo, vulgar instrumento de las trasnacionales
anglosajonas que desean convertir a México en una franquicia de las
gasolineras texanas. México, potencia petrolera-gasera, fue
deliberadamente degradado por el pernicioso decálogo neoliberal del
Consenso de Washington a pertenecer al inservible modelo mercantilista de
exportación de braceros, jergas y escobas cada vez menos
"competitivo".
Curioso
planeta: mientras las cinco principales potencias del incipiente orden
hexapolar buscan afanosamente su independencia y seguridad energéticas,
los neoliberales mexicanos, verdaderos esclavos mentales, imploran en
forma masoquista la urgente colocación de grilletes petroleros fabricados
en Texas.
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