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Denuncia por genocidio y otros crímenes
contra la humanidad
El
negocio con las enfermedades de la industria farmacéutica
Agencia ALIA2, 21/03/05
Esta denuncia presenta
ante la Corte Penal Internacional (CPI) los crímenes más graves
cometidos a lo largo de la historia de la humanidad. Los acusados son
responsables de haber causado un daño grave o la muerte a millones de
personas a través del "negocio con las enfermedades", crímenes
de guerra y otros crímenes contra la humanidad. Dichos delitos son
competencia de la Corte Penal Internacional. Los acusados son conscientes
de que serán considerados responsables de estos crímenes y se han
embarcado en una campaña mundial para menoscabar la autoridad de la CPI,
con el fin de situarse por encima del derecho internacional y continuar
con sus crímenes en detrimento de toda la humanidad.
El Cártel
Los cargos presentados en esta
denuncia (en junio de 2003) están relacionados con dos tipos
fundamentales de delitos:
* Genocidio y otros crímenes
contra la humanidad perpetrados en relación con el negocio con las
enfermedades de la industria farmacéutica.
* Crímenes de guerra y
agresión, así como otros crímenes contra la humanidad cometidos en
relación con la reciente guerra de Irak y la escalada internacional hacia
una guerra mundial. Estos dos tipos de delitos están directamente
relacionados y conectados por un factor: se cometen en nombre e interés
de los mismos grupos empresariales de inversión y de sus patrocinadores
políticos. Con el fin de establecer las pruebas y mostrar los motivos
comunes de los acusados, se hace necesario un breve repaso histórico.
A lo largo del siglo XX, la
industria farmacéutica se desarrolló y organizó con el objetivo de
controlar los sistemas sanitarios de todo el mundo mediante la sustitución
sistemática de terapias naturales no patentables por sustancias sintéticas
patentables y, por tanto, lucrativas. Esta industria no evolucionó de
forma natural. Al contrario, fue una decisión adoptada por un puñado de
empresarios adinerados y sin escrúpulos que querían hacer una inversión.
Ellos identificaron deliberadamente el cuerpo humano como su ámbito de
mercado con el objetivo de generar más riquezas.
La fuerza motriz de esta industria
de inversión fue el Grupo Rockefeller. Éste controlaba ya más del 90%
de la industria petroquímica en los Estados Unidos en el cambio de siglo
del XIX al XX, y estaba buscando nuevas oportunidades de inversión a
escala internacional. Otro grupo de inversión activo en este sector se
formó en torno al grupo financiero Rothschild.
El Cartel y la II Guerra Mundial
Después de la Standard Oil de
Rockefeller (hoy Exxon), el segundo conglomerado de empresas farmacéuticas
y petroquímicas más grande del mundo durante la primera mitad del siglo
XX, fue del grupo IG Farben con sede en Alemania. Este conglomerado de
empresas fue el factor principal que explica la subida de Hitler al poder
y su invasión conjunta de Europa y del mundo. De hecho, la Segunda Guerra
Mundial fue una guerra de agresión preparada, comenzada y dirigida desde
los consejos de planificación de IG Farben. Ésta fue la empresa matriz
de IG Auschwitz, la planta industrial más grande de este cartel de la
industria química fuera de Alemania.
Gran parte de la riqueza de este
cartel se acumuló con la sangre y el sufrimiento de los esclavos que
trabajaban en sus fábricas, incluidos los del campo de concentración de
Auschwitz. IG Farben apoyó y utilizó sin ningún escrúpulo a los
gobernantes políticos alemanes con sus poderosas armas, con el fin de
conseguir el dominio económico sobre toda Europa y el resto del mundo.
IG Farben fue la accionista
principal de la Standard Oil de Rockefeller, y viceversa. En aquel
momento, la victoria de las Fuerzas Aliadas sobre la Alemania Nazi acabó
con los planes de IG Farben de convertirse en el conglomerado farmacéutico
y petroquímico más importante del mundo. Al mismo tiempo, Standard Oil y
las otras empresas farmacéuticas y petroquímicas del consorcio de
Rockefeller se convirtieron en el grupo financiero dominante de esta
industria, y desde entonces han mantenido esta posición de liderazgo.
En el Consejo de Crímenes de
Guerra de Nuremberg de 1947 contra los directores del cartel IG Farben,
algunos de ellos fueron declarados culpables y condenados por cometer crímenes
contra la humanidad, como masacres, pillaje y otros delitos. El Consejo de
Crímenes de Guerra de Nuremberg también desmanteló el cartel IG Farben,
que se disolvió en las empresas Hoechst, Bayer y BASF. Hoy en día, cada
una de estas sociedades es más grande que su antigua sociedad matriz IG
Farben en aquel momento.
Actualmente, los Estados Unidos de
América y Gran Bretaña son las dos naciones líderes del mundo en
exportación de productos farmacéuticos. De hecho, dos de los tres fármacos
comerciados actualmente a escala mundial proceden de empresas de estos dos
países.
Bases de la industria farmacéutica
Los acusados son responsables de la
muerte de cientos de millones de personas, y aún siguen muriendo muchos
de enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras patologías, que podrían
haberse prevenido y eliminado en buena medida hace mucho tiempo. Esta
muerte prematura de millones de personas no es el resultado de una
coincidencia ni una negligencia. Se ha organizado deliberada y sistemáticamente
en beneficio de la industria farmacéutica y de sus inversores, con el único
propósito de ampliar un mercado mundial de fármacos valorado en billones
de dólares.
El ámbito de mercado de la
industria farmacéutica es el cuerpo humano, y el rendimiento del capital
invertido depende de la continuación y expansión de las enfermedades.
Sus beneficios dependen de la patentabilidad de los medicamentos, lo que
convierte esta industria en la más rentable del planeta Tierra.
Sin embargo, la prevención y
erradicación de cualquier enfermedad reduce de manera drástica o elimina
totalmente los mercados para los fármacos. Por consiguiente, las empresas
farmacéuticas han estado poniendo obstáculos sistemáticamente a la
prevención y erradicación de las enfermedades.
Para cometer estos delitos, las
empresas farmacéuticas se sirven de un laberinto de ejecutores y cómplices
en el mundo de la ciencia, la medicina, los medios de comunicación y la
política. Los gobiernos de naciones enteras son manipulados o incluso
dirigidos por miembros de grupos de presión y antiguos ejecutivos de la
industria farmacéutica. Durante varios decenios, se ha corrompido y
abusado de la legislación de naciones enteras para fomentar este
"negocio con las enfermedades", valorado en miles de billones de
dólares, arriesgando así la salud y las vidas de cientos de millones de
pacientes y personas inocentes.
Una condición previa para el auge
de la industria farmacéutica como fulgurante negocio de inversión fue la
eliminación de la competencia de las terapias seguras y naturales, ya que
éstas no son patentables y sus márgenes de beneficio son escasos. Además,
estas terapias naturales pueden ayudar a prevenir de forma efectiva e
incluso a eliminar enfermedades, debido a sus funciones esenciales en el
metabolismo celular.
Como resultado de la eliminación
sistemática de las terapias de salud natural y del desarrollo de los
sistemas de salud pública en la mayoría de los países del mundo, la
industria farmacéutica ha provocado que millones de personas, y casi
todas las naciones del mundo, dependan de su negocio de inversión.
Un negocio fraudulento organizado
La industria farmacéutica ofrece
"salud" a millones de pacientes, pero no distribuye los bienes.
En su lugar, distribuye productos que simplemente alivian los síntomas al
tiempo que mantienen la enfermedad subyacente, como condición previa para
el futuro de su negocio. Para disimular este fraude, las empresas farmacéuticas
gastan el doble de dinero en ocultarlo que en investigación sobre
terapias futuras.
Esta estafa organizada es la razón
por la que este negocio de inversión pudo continuar, durante casi un
siglo, oculto tras una cortina de humo estratégicamente diseñada, que
les convierte en "benefactores" de la humanidad. Las vidas de
seis mil millones de personas y las economías de la mayoría de los países
del mundo han sido tomadas como rehenes por los actos delictivos de esta
industria.
Desenmascarando el "negocio
con las enfermedades"
A lo largo de los últimos diez años,
he dirigido los esfuerzos para desenmascarar el fraude organizado de esta
gigantesca industria de inversión en el planeta. He desempeñado un papel
decisivo al señalar que el mayor obstáculo para mejorar la salud de los
seres humanos es la propia industria farmacéutica y su naturaleza como
negocio de inversión motivado por la expansión de las enfermedades.
Como científico, tuve el
privilegio de descubrir la verdadera causa de las enfermedades
cardiovasculares y de otras patologías crónicas. Junto con mis colegas y
otras personas, he desempeñado un papel fundamental en la investigación
de alternativas efectivas, naturales y no patentables frente al
"negocio con las enfermedades" de la industria farmacéutica. La
identificación de las moléculas naturales que optimizan el metabolismo
celular hace posible que la humanidad pueda prevenir y eliminar en buena
parte la mayoría de las enfermedades más comunes de hoy en día, como
las patologías cardiovasculares, el cáncer y muchas otras.
La guerra de agresión contra Irak
Actualmente, cuatro factores están
amenazando principalmente la supervivencia de la industria farmacéutica,
y por tanto, la misma base de un negocio de inversión a largo plazo
valorado en miles de millones de dólares:
Conflictos legales insolubles, que
se traducen en una avalancha de acciones populares contra muchas empresas
farmacéuticas por la responsabilidad civil de sus productos.
Conflictos científicos insolubles,
causados por los importantes adelantos en terapias naturales no
patentables que erradican de forma efectiva y en buena medida las
enfermedades como ámbito de mercado.
Conflictos éticos insolubles, que
se traducen en la pérdida de credibilidad de toda la industria farmacéutica,
debido al hecho de que sus desorbitadas tasas de patentes limitan el
acceso a los medicamentos a la mayoría de las personas y provocan la
muerte prematura de millones de ellas.
Conflictos empresariales insolubles:
el desenmascaramiento del modelo de negocio farmacéutico como un fraude
organizado. Durante varias décadas, el Farma-Cartel ha realizado todos
los esfuerzos posibles para proteger su actividad mundial con medicamentos
patentados y para prohibir la difusión de otras alternativas competidoras
no patentables. Estos esfuerzos se han realizado a escala internacional,
mediante la infiltración en el Parlamento Europeo y el abuso de la
Organización Mundial de la Salud y de otros organismos de las Naciones
Unidas.
Ahora que la industria de inversión
de mayor envergadura del planeta está siendo desenmascarada como un
negocio fraudulento organizado -perseguido por decenas de miles de
demandas de responsabilidad civil- las leyes proteccionistas inmediatas e
internacionales se han convertido en una medida de urgencia para ocultar
estos delitos y fortalecer el control constante del "negocio de
inversión en las enfermedades" sobre la salud de los seres humanos
de todo el mundo. Pero estas leyes proteccionistas de gran alcance,
destinadas a preservar un negocio fraudulento organizado, implicaban la
restricción de los derechos civiles y otras medidas drásticas, que no
podían ponerse en práctica en épocas de paz.
La aplicación de estas medidas
requería la escalada de la crisis internacional, una serie de conflictos
militares que causarían deliberadamente el uso de armas de destrucción
masiva y el desencadenamiento de una guerra mundial. Sólo entonces se podía
dar una situación psicológica mundial que permitiera el abandono de los
derechos civiles, la aprobación de leyes marciales y la aplicación
mundial de leyes proteccionistas, de forma que los acusados pudieran
continuar su "negocio con las enfermedades" y otros delitos.
En este contexto, la industria
farmacéutica se convirtió en el único gran apoyo empresarial a la
elección de George Bush, con el fin de ejercer una influencia directa
sobre el centro político y militar más poderoso del mundo. Con la elección
de George Bush, el grupo de inversión Rockefeller conseguía el acceso
directo a la Casa Blanca y el Pentágono, así como a las decisiones políticas
allí adoptadas. Una influencia similar ejerció el grupo Rothschild sobre
el gobierno de Tony Blair en Gran Bretaña.
De este modo, no fue ninguna
sorpresa que las dos naciones líderes en la exportación de productos
farmacéuticos, los Estados Unidos de América y Gran Bretaña,
encabezaran la actual crisis internacional e instigaran la guerra contra
Irak. La supuesta necesidad de esta guerra se explicó a los ciudadanos de
Estados Unidos, de Gran Bretaña y del mundo entero con el pretexto de una
lucha mundial contra el "terrorismo", la eliminación de ciertos
gobiernos que se encuentran fuera de la legalidad internacional y una
cruzada contra la proliferación de armas de destrucción masiva.
Así pues, los mismos grupos de
interés del mundo empresarial y los mismos patrocinadores políticos,
responsables de los millones de muertes provocadas por el negocio
ininterrumpido con las enfermedades, también son responsables ahora de
arriesgar innecesariamente las vidas de decenas de miles de personas
inocentes en Irak y de jóvenes soldados de Estados Unidos, Gran Bretaña
y otros países. Son responsables del comienzo y la dirección de una
guerra de agresión contra Irak que no cuenta con ninguna resolución
internacional. Son responsables de la esclavitud, el pillaje y otros
delitos que están siendo cometidos actualmente en el Irak ocupado.
Si estos grupos de interés y sus
patrocinadores políticos no son considerados responsables de estos crímenes
inmediatamente, continuarán, probablemente, con su escalada de la crisis
internacional, con el riesgo último de una guerra con armas de destrucción
masiva. En esta situación histórica crítica, hago un llamamiento al
fiscal de la Corte Penal Internacional sobre estos crímenes contra la
humanidad, estos crímenes de guerra, de agresión y de genocidio, y le
insto a emprender acciones inmediatas para prevenir más delitos y el
desastre definitivo: una guerra mundial.
Pido a toda persona física,
gobierno, empresa u organización de cualquier parte del mundo que haya
sufrido estos crímenes o desee acabar con ellos que se una a esta
denuncia.
Precedente histórico de esta
denuncia
El Consejo de Crímenes de Guerra
de Nuremberg contra los ejecutivos del cartel farmacéutico y petroquímico
IG- Farben Hace más de medio siglo, se celebró el Consejo de Crímenes
de Guerra de Nuremberg contra los ejecutivos del grupo empresarial IG
Farben, el cartel farmacéutico y petroquímico de mayor envergadura en la
Europa de entreguerras. El Consejo de Crímenes de Guerra de Nuremberg
juzgó a los responsables de la Segunda Guerra Mundial y sentó precedente
para el enjuiciamiento internacional por crímenes de guerra, y, en última
instancia, para la Corte Penal Internacional en La Haya.
Desconocido para muchas personas
hoy en día, el Consejo de Crímenes de Guerra de Nuremberg condenó no sólo
a los líderes políticos y militares, sino también a los ejecutivos
empresariales que llevaron a Hitler al poder. Veinticuatro ejecutivos y
directores de IG Farben fueron condenados por este Consejo de Guerra. El
fiscal general Telford Taylor afirmó en su discurso de apertura: "La
acusación culpa a estos hombres, que tienen una responsabilidad adulta,
de haber provocado a la humanidad la guerra más devastadora y catastrófica
de toda su historia. Asimismo, les acusa de venta masiva, esclavitud,
pillaje y asesinato. Éstas son acusaciones terribles".
Y continuaba diciendo: "Estos
ejecutivos empresariales inculpados, y no los perturbados nazis, son los
principales criminales de guerra. Si sus crímenes no salen la luz y no se
les condena, cometerán crímenes aún mayores en el futuro, que ni
siquiera Hitler habría cometido". En 1947, los cargos
principales contra los directores de IG Farben fueron:
Cargo 1: planificación y dirección de una guerra de agresión
e invasión de otros países con el resultado de una destrucción sin
precedentes en todo el mundo, la muerte de millones de personas y el
sufrimiento prolongado de otros tantos millones.
Cargo 2: deportación, pillaje y saqueo de bienes públicos y
privados en los países ocupados, con el propósito de ejercer un control
económico permanente en dichos países, así como otros crímenes graves.
Cargo 3: reducción a esclavitud, malos tratos, régimen de
terror, tortura y asesinato de millones de personas. Hoy, medio siglo
después, los cargos presentados en esta denuncia son sorprendentemente
similares:
Planificación y dirección de una guerra de agresión contra
Irak con el pretexto de una lucha internacional contra el terrorismo y la
proliferación de armas de destrucción masiva, con el resultado de que
vastas áreas del país han quedado devastadas, miles de personas han
muerto y cientos de miles han resultado heridas.
Pillaje y saqueo de bienes públicos y privados en la lucha
por conseguir el poder económico y el control de regiones enteras del
mundo a través de la escalada de una crisis internacional. Contra esta
guerra de agresión, los acusados estaban provocando deliberadamente el
empleo de armas de destrucción masiva, incluidas las armas nucleares, químicas
y biológicas.
Genocidio mediante matanza, lesiones graves a la integridad física
y sometimiento de la población a condiciones de existencia que acarrean
la destrucción física, así como los crímenes contra la humanidad de
asesinato y otros actos inhumanos.
Tratados internacionales aplicables
a esta denuncia
Junto con el Estatuto de Roma para
la Corte Penal Internacional, los siguientes tratados y declaraciones
internacionales son aplicables a los graves cargos imputados a los
acusados en esta denuncia:
Carta de las Naciones Unidas
Declaración Universal de los
Derechos Humanos del 8 de diciembre de 1948
Convenio de Ginebra sobre Derechos
Humanos del 12 de agosto de 1949
Convenio para la prevención y la
sanción del delito de genocidio de 12 de enero de 1951
Convenio sobre la
imprescriptibilidad de los crímenes contra la humanidad y de los crímenes
de guerra de 1968
Principios de cooperación
internacional en la identificación, detención, extradición y castigo de
los culpables de crímenes de guerra o de crímenes contra la humanidad de
1973.
Petición final
Los individuos nombrados deben ser
llevados ante la Corte Penal Internacional por los argumentos válidos
especificados en esta denuncia.
El Fiscal de la Corte Penal
Internacional debe proseguir las investigaciones sobre las
responsabilidades individuales de los acusados. Por nuestra parte, la
parte de los pueblos del mundo, continuaremos e intensificaremos estas
investigaciones.
Los acusados deberían ser
condenados por las siguientes razones: violación consciente y deliberada
del derecho humano a la paz; violación consciente y deliberada del
derecho humano a la vida; violación consciente y deliberada del derecho
humano a la salud. Esta denuncia se actualizará y se completará en un
sistema de desarrollo y revisión constante hasta que comience
definitivamente el procedimiento legal contra los acusados. Esta denuncia
se ocupa de los crímenes más graves jamás cometidos en el curso de la
historia de la humanidad.
Cada día que se retrasa el proceso
formal en la Corte Penal Internacional contra los acusados, millones de
personas de todo el mundo lo pagan con sus vidas, y el planeta se acerca más
y más a la próxima guerra mundial. Ya no puede retrasarse más. Como
afirmó el Fiscal de los Estados Unidos en el Consejo de Guerra de
Nuremberg contra los ejecutivos del cartel químico y petroquímico IG
Farben: "Si los crímenes cometidos por los acusados no salen a la
luz, y si ellos no son considerados responsables, harán aún más daño
en el futuro".
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