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El FMI toca la alarma debido a la
creciente
deuda de EEUU
Por
Nick Beams
World
Socialist Web Site
Reproducido por Rebelión, 02/02/04
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tocado la
alarma acerca del estado de las finanzas y de la economía de Estados
Unidos, advirtiendo que la expansión de la deuda externa y el aumento del
déficit del presupuesto amenazan la estabilidad de la economía mundial.
La advertencia apareció en un informe de 60 páginas
titulado, "La programática de Estados Unidos para la economía y
pautas para establecer la estabilidad a largo plazo", publicado la
semana pasada. Declara que el enorme déficit presupuestario de Estados
Unidos plantea "riesgos significativos" para el país y
el resto del mundo. Puntualiza además que la expansión de la deuda
externa de EE.UU., que aparentemente durante los próximos años será
equivalente al 40% del Producto Interior Bruto (lo cual representa un
"nivel sin precedentes" para los países industriales
importantes) podría desestabilizar los mercados financieros
internacionales.
Las exigencias de Estados Unidos para que el mundo lo
financie cada vez más, además de la decadencia del valor del dólar,
"posiblemente podría conllevar a consecuencias adversas en el
interior y el exterior del país". En cuanto al financiamiento señala
que el déficit en la balanza de pagos de Estados Unidos actualmente
consume el 75% de los superávits mundiales. Todo esto podría llevar a
que los inversionistas pierdan toda confianza; cosa que haría aumentar
las tasas de interés, lo cual resultaría en la reducción de las
inversiones y en un rápido desaceleramiento de la economía mundial.
El jueves pasado, Charles Collyns, director asistente del
Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, se presentó en una
conferencia de prensa en la que hizo varias referencias al informe. Anotó
que en el año 2000 el presupuesto federal de Estados Unidos había
contado con un superávit equivalente al 2.5% del Producto Interior Bruto.
Pero para finales de 2003 éste se había convertido en un déficit
equivalente al 4% del PIB. Aunque esto sería una ocasión para expandir
la economía a corto plazo, "el surgimiento de un gran déficit
fiscal, junto con indicios que perdurará a niveles sustanciales a menos
que se corrija, plantea una serie de inquietudes multilaterales y de largo
plazo."
Los crecientes déficits y los eventualmente menores ahorros
estadounidenses conducirían a mayores tasas de interés real en Estados
Unidos y el resto del mundo. Al mismo tiempo, la expansión de la deuda
federal que resulta del déficit haría más difícil el financiamiento
del Seguro Social y la atención médica. Además, "lo más
probable es que los déficits prolongados de la economía incrementarán
los desequilibrios mundiales reflejados en el enorme déficit en el
comercio exterior actual de Estados Unidos y las grandes exigencias
financieras vinculadas con éste".
Collyns concedió que la expansión cíclica de la economía
estadounidense podría absorber una porción de sus propias reservas, lo
cual resultaría en una reducción del déficit federal por medio de un
aumento en las rentas internas y otros ingresos. Dijo que "aún
cuando los gastos sean limitados de manera severa y los ingresos aumenten
aceleradamente, todavía no podríamos borrar el déficit estructural de
aproximadamente el 2% del PIB, aún cuando la economía funcione de pleno".
Para resolver el problema de este déficit estructural hay
"necesidad urgente de reformar el Seguro Social y el programa de
Medicare [programa federal de seguro médico para ancianos], lo
cual significa hacerle frente a problemas sociales y políticos muy difíciles".
Cuando a Collyns le preguntaron cuáles serían las posibles
"consecuencias adversas" que podrían resultar del ajuste
"perturbador" de las monedas internacionales,
consecuencia de la expansión de la deuda estadounidense, éste señaló
que el actual déficit en la balanza de pago (más de 500 mil millones de
dólares =US $500 billones) y el próximo pasivo externo (US$3.000.000.000.000.000.000
= US$3 trillones) del país "están acelerando bastante rápido
relativo al PIB de Estados Unidos y a los ahorros mundiales".
"Por consiguiente, se corre el riego significativo
que el apetito de los inversionistas extranjeros por los activos
estadounidenses, y sobretodo por los del gobierno federal, disminuirá con
el tiempo. Y creemos que hasta cierto punto durante el año pasado esto ya
ha ocurrido, y es ello una de las razones por las cuales el dólar
norteamericano ha perdido fuerza".
Una situación perturbadora, iniciada por el rápido y brusco
movimiento en las divisas, causaría un gran impacto sobre el valor líquido
y el precio de activos en Estados Unidos y a nivel internacional.
Hasta ahora, notó Collyns, la baja del dólar ha sido
bastante uniforme, pero ello no significa que no ha tenido "un
impacto muy complicado sobre la dirección de la macroeconomía en otros
países, como en la zona del euro y en Japón. Y nos inquieta que si el
problema de la economía de Estados Unidos no se resuelve, éste podría
hacerse más difícil".
Los problemas de la "dirección de la macroeconomía"
surgen del hecho de que una baja del dólar estadounidense termina en
presiones para que el valor del euro y del yen suba, lo cual puede
terminar en la expansión de tendencias recesionistas en las economías de
Europa y Japón. El viernes, el presidente del Banco Central Europeo,
Jean-Claude Trichet, hizo hincapié en el problema de estas presiones.
Refiriéndose a la subida del euro, que ha aumentado más del 12% frente
el dólar durante los últimos dos meses, enfatizó que la "volatilidad
excesiva" de los mercados de divisas no eran del agrado del
banco. El ministro del Ministerio del Trabajo y la Economía de Alemania,
Wolfgang Clement, declaró que el euro fuerte representaba un "problema
para el desarrollo económico de Europa". A la misma vez, Pascal
Lamy, encargado de la oficina de comercio de la Unión Europea, ha
advertido que el euro está alcanzando un nivel que podría crear
problemas a la competencia de las exportaciones de la eurozona.
Por su parte, las autoridades japonesas anunciaron el mes
pasado que el año pasado batieron el récord con el dinero que
invirtieron en los mercados internacionales de divisas para comprar dólares
estadounidenses y tratar de frenar la rápida subida del valor del yen;
medida que pondría fin a la expansión de los mercados de exportaciones
que actualmente sostienen la recuperación limitada de la economía
japonesa.
Aunque Collyns dejó claro que el FMI consideraba que el
ambiente mundial era bastante favorable a la recuperación económica, la
"baja bastante apreciable" del dólar hace más difícil
que las autoridades japonesas y europeas "manejen su situación".
El gobierno de Bush respondió al informe haciéndole caso
omiso a sus revelaciones. Funcionarios de la Casa Blanca declararon que el
FMI se equivocaba en criticar las reducciones de los impuestos que Bush
había puesto en práctica y que ya se habían tomado acciones para
reducir el déficit del presupuesto.
John Snow, Ministro de la Tesorería, declaró recientemente
que el gobierno reduciría el déficit un 50% durante los próximos cinco
años hasta alcanzar un nivel de 2% del PIB. A Collyns se le pidió que
comentara sobre esta declaración. Dijo que aunque la promesa podría
lograrse en base a la programación actual, eso depende muchísimo de la
recuperación cíclica de la economía estadounidense. Además, la promesa
del gobierno no era suficiente. El punto de partida de estas actividades
del FMI se basan en la presunción de que las reducciones pueden lograrse,
pero, aún si esto ocurriera, al "cabo de un tiempo" la
deuda federal seguiría aumentando en relación al PBI.
Collyns, por necesidad, respondió a las críticas contra el
gobierno de Bush moderadamente, pero un editorial del ejemplar del viernes
de la revista Financial Times fue un reproche severísimo.
"La reacción del gobierno a la crítica del FMI ha
sido invocar de memoria la fórmula que planea reducir el presupuesto
federal un 50% en cinco años. Asevera que la expansión de la economía
aumentará los ingresos que provienen de los impuestos. Pero como promesa
para establecer la estabilidad económica a largo plazo, esto no es más
que una falsedad que casi llega a la hipocresía".
Según el editorial, el problema no se debe tanto a que
Estados Unidos, que se enfrenta a una recesión interna y a una economía
débil en el exterior, había acumulado déficits simultáneos en las
finanzas y en las exportaciones, sino a que el gobierno ha optado por
reducirle los impuestos a los ricos en vez de usar el dinero para asegurar
el financiamiento completo del Seguro Social y el programa Medicare.
El editorial sigue y puntualiza que, con la economía de
Estados Unidos, el gobierno de Bush ha heredado "uno de los
sistemas más flexibles y permisivos en la historia de la economía, pero
ahora este gobierno se ha convertido en una joven adolescente de 16 años
que maneja el Ferrari de su madre y ha resuelto averiguar hasta qué punto
puede comportarse irresponsablemente antes de estrellar el auto. No debería
hacerle caso omiso a los adultos, a quienes deja atónitos cuando acelera
por la autopista."
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