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Chevron-Texaco,
primer mecenas de la vida política estadounidense
La
petrolera con un pasado negro
Por Arthur Lepic (*)
ALTERCOM
(Red Voltaire), París, 01/04/05
Después
de haberse enriquecido con el apoyo prestado al general Franco durante la
guerra de España y la II Guerra Mundial, y tras llevarse la mayor tajada
de los yacimientos sauditas, la ChevronTexaco se ha convertido en una de
las cuatro mayores compañías petroleras del mundo. Es también la
primera contribuyente de los partidos políticos en los Estados Unidos. La
firma cuida que la concepción estratégica de la Casa Blanca corresponda
siempre a sus intereses, por lo cual patrocinó estudios que exhortaban a
la invasión de Irak antes de asumir el control de sus campos petroleros.
En 1901, en los vagones de la
carrera por el petróleo de Spindletop en Texas, figura un hombre robusto
y endurecido, Joseph Cullinan, hijo de inmigrado que huía de la gran
hambruna irlandesa de 1848. Habiendo trabajado 20 años para la Standard
Oil / futura Exxon-Mobil de Rockefeller, disfruta de su ayuda discreta
para montar allí la Texas Fuel Company con 50,000 dólares de capital
inicial.
Encuentra un asociado en el
neoyorquino Arnold Schlaet, proveniente del comercio del cuero y más hábil
que él en el mundo de los negocios. Juntos dan pronto un nuevo nombre a
la sociedad, que pasa a llamarse Texas Company, denominación que
simplificada en tres sílabas se convertirá enseguida en Texaco. Ésta
prospera revendiendo el petróleo de Spindletop a los productores de caña
de azúcar del sur, que ven en ello una buena alternativa para los
esclavos, y a la Standard en la costa Este del país.
En 1904, la compañía produce
cerca del 5% de todo el petróleo estadounidense, y en los años
siguientes logra diversificar sus fuentes de suministro para escapar a la
guerra de los precios de Rockefeller. La Texaco se establece finalmente en
Houston, capital del petróleo, donde reina todavía su sede, un edificio
de 13 pisos decorado con la estrella de Texas.
A medida que crece la compañía,
las tensiones entre los hombres de acción de Houston y los especuladores
de New York se hacen más evidentes. Arnold Schlaet reprocha a Cullinan su
carácter autocrático, así como su subestimación del papel de los
financieros. Cullinan, a su vez, le reprocha a Schlaet su rechazo de todas
las iniciativas tejanas. La ruptura se produce cuando en 1913 Schlaet envía
a un grupo de accionistas a Houston para poner a Cullinan en minoría, y
es Elgood Lufkin, un hombre del Este del país, más flexible que Schlaet
y graduado del Massachusets Institute of Technology, quien asume la
dirección de la firma.
Cullinan, el irlandés rústico,
dejará en Houston el recuerdo de un pionero solitario que, por órdenes
de su nueva compañía, hacía ondear la bandera negra sobre el Petroleum
Building en señal «de advertencia contra los privilegios y la opresión»
[1].
No obstante, gracias a sus
buques-tanques puestos a navegar rápidamente en los mares, la Texaco se
gana un sitio entre las «Siete hermanas» que, después de la Primera
Guerra Mundial, definirían las reglas del juego internacional en materia
de extracción, transporte, procesamiento y comercialización del petróleo.
Chevron, por su parte, cae rápidamente
en la órbita Rockefeller
después de su comienzo como Pacific Coast Oil Co., cerca de Los Angeles
(California), alrededor de 1880. La Standard Oil, de hecho, la absorbe
durante su meteórica expansión a fines del siglo XIX, para finalmente «escupirla»
ya como Standard Oil of California (SOCAL) cuando ocurre el
desmantelamiento federal del monopolio de Rockefeller en 1911 [2].
No obstante, la Standard Oil
permanecerá en el giro del magnate del petróleo, que perfecciona su
sistema de trust descentralizado con el objetivo de mantener su hegemonía.
Pero es la rama de New Jersey, futura Exxon, la que se llevará la mejor
parte, mientras la SOCAL se contenta con subsistir cómodamente.
Los destinos de ambas compañías
convergen por primera vez en Arabia Saudita: un viejo protegido de
Cullinan, llegado a la dirección de la Texaco, Torkild Rieber, une sus
fuerzas con las de la Socal. Esta acaba de obtener grandes concesiones en
Bahrein, para instalarse en el reino árabe en detrimento de las compañías
francesas, inglesas y de otras compañías estadounidenses frenadas en ese
entonces por un acuerdo que limitaba su expansión. Así nace la compañía
árabe-estadounidense, que adoptará el nombre de Aramco en 1944, y a la
cual se integrarán en 1948 la Exxon y la Mobil debido a la vastedad de
los yacimientos.
Estas, por supuesto, se esfuerzan
por cerrar la puerta a las demás, gesto que las llenará de satisfacción
al comprobar que acaban de tomar el control de los mayores yacimientos del
planeta. Es, pues, bajo la mirada complaciente y las generosas ofrendas de
Socal y Texaco, futura Chevron-Texaco, que el soberano de Arabia abre por
primera vez las compuertas del reino en 1939.
La nueva ciudad de Dhahran,
construida en el sitio del primer yacimiento descubierto en el país,
seguirá siendo un símbolo de la riqueza súbita que, en un abrir y
cerrar de ojos, permite transformar el desierto en una esplendorosa
ciudad. El Estado saudita recomprará gradualmente las partes
estadounidenses de Aramco, hasta asumir su pleno control en 1980 y darle
enseguida el nuevo nombre de Saudi Arabian Oil Company, o Saudi Aramco,
nombre que sigue teniendo en el presente.
Pero entre las primeras posiciones
políticas importantes del clan del petróleo está el apoyo al dictador
español Franco en
1937. Efectivamente, es en esa época -plena guerra civil española-
los buques petroleros de Rieber se desvían de su ruta con destino a Bélgica
para acudir en apoyo de las acciones de guerra franquista, incluso contra
la opinión del propio presidente estadounidense Roosevelt.
Este último reacciona
violentamente ante esta violación de la ley sobre la neutralidad y
amenaza a Rieber con procesos penales por motivo de «conspiración», lo
cual no le impide seguir realizando los envíos a España vía Italia, por
un monto total de seis millones de dólares de la época, pagaderos a crédito
después de la guerra.
Esto constituyó una carta de
triunfo esencial para la victoria franquista, así como para el
mantenimiento del régimen fascista del dictador Franco después de la
derrota de sus aliados nazis.
Pero Rieber no se contenta con
ello; establece contactos con los principales cabecillas nazis y les
entrega petróleo colombiano, llevándoselos hasta sus buques-tanques a
través de un oleoducto de 400 kilómetros que él ha hecho construir
contra viento y marea.
Una vez desencadenada la guerra, el
bloqueo impuesto a la Alemania nazi lo obliga, para continuar con sus envíos,
a atracar sus buques-tanques en puertos neutrales y a negociar
directamente con Goering un medio de pago que no sea en dinero en
efectivo.
Goering le propone el pago en forma
de buques petroleros, pero además de petróleo, pide a cambio su apoyo
diplomático. El jefe de la Texaco se convierte entonces en emisario de
Goering al reunirse con Roosevelt para presentarle el «plan de paz»
dirigido, de hecho, a desarmar a Gran Bretaña y hacerla
plegarse ante Alemania, argumentando que, de todos modos, estaba ya al
borde de la capitulación.
La
Texaco, además, financia la
comunicación de los nazis con los industriales estadounidenses,
sosteniendo conversaciones en los Estados Unidos con el Dr. Gerhardt
Westrick, oficialmente el abogado a cargo de representarla pero, en
verdad, a cargo de disuadir a los industriales estadounidenses de entregar
material militar al Reino Unido en guerra con los nazis. Durante este
tiempo, Niko Bensmann, representante de Texaco en Alemania pero a la vez
agente secreto de alto nivel, se encarga de dar a los nazis valiosos
documentos sobre la producción militar estadounidense.
Pero el escándalo surge y lo echa
todo a perder cuando el jefe de los servicios secretos británicos en
Nueva York, William Stephenson, saca esos trapos sucios a la luz en el New
York Herald Tribune, el 12 de agosto de 1940. Las actividades de la
sociedad caen estrepitosamente y Rieber, en fin de cuentas, tiene que
retirarse.
Sólo regresará a los negocios dos
años más tarde, como Presidente-Director General de los astilleros de la
South Carolina Shipbuilding and Dry Docks, para supervisar la construcción
de más de 10 millones de dólares en pedidos gubernamentales de buques de
guerra [3]. En ese mismo momento,
la Texaco, para limpiarse, se lanza a practicar la «caridad» convirtiéndose
de la noche a la mañana en un gran mecenas, financiando las
retransmisiones radiofónicas semanales de la Metropolitan Opera,
actividad que aún realiza.
Después de la Segunda Guerra
mundial, la Asociación Socal-Texaco hará maravillas. Mucho más cuando
con el primer desplazamiento del centro de gravedad petrolero hacia el
Medio Oriente, Roosevelt califica al petróleo saudita como de interés
estratégico nacional y proyecta la construcción de un oleoducto de 1,600
Km. para canalizar el precioso líquido hasta el Mediterráneo, lo cual
reduciría grandemente los costos de transporte de quienes lo explotan.
Finalmente, al ser demasiado
grandes los obstáculos políticos al proyecto gubernamental, son las
compañías las que construyen a duras penas, según el desarrollo del
conflicto árabe-israelí, el proyecto que se extiende desde los
yacimientos sauditas, pasando por Siria, hasta el puerto libanés de Sidón
donde los buques petroleros del Mediterráneo cargan su suministro.
A inicios de los años 70, la mitad
del petróleo producido por Socal es extraído
en Arabia Saudita, y produce cerca del 8% del petróleo mundial. A la
Texaco, que aunque produce también en el Medio Oriente lo hace más en
los Estados Unidos, corresponde cerca del 10% de la producción mundial.
Es el comienzo de los problemas
para Socal y Texaco, que no ven venir el crecimiento en potencia de la
OPEP, la explosión de la demanda en los países occidentales y, por último,
la crisis provocada por la decisión de la OPEP
de no tomar más en cuenta los criterios de las compañías para fijar los
precios, además de las alzas subsiguientes como resultado de la decisión
concertada de los países árabes.
Cuando los señores del petróleo
-privados ya del control que ejercían sobre los yacimientos del Medio
Oriente y teniendo que garantizar un suministro barato a los consumidores-
se vuelven masivamente hacia el Mar del Norte y el Golfo
de México, Socal y Texaco enfrentan dificultades para imponerse en
esta carrera. Es esto probablemente lo que explica su ensañamiento en
despojar después de sus recursos, de manera salvaje, a países como
Ecuador o Nigeria, en insultante desprecio al bienestar de sus pueblos y
de su medio ambiente.
Actividades criminales en el
extranjero
En Nigeria, además de haber
atizado ampliamente la guerra civil mediante el financiamiento de
facciones armadas a cambio de concesiones, las dos compañías
recientemente fusionadas bajo el nombre de Chevron-Texaco hacen vivir
actualmente un verdadero infierno a gente que en su mayoría no tienen cómo
comprar una bicicleta.
La iniciativa «Chevron-Toxico»,
que trata de denunciar estas acciones, presenta su situación es estos términos:
«Imagínense que ustedes vivan con
un oleoducto que atraviese su patio y el de sus vecinos. Imagínense que
en el extremo de esta tubería, a menos de 300 metros de su casa, arda un
fuego. Un fuego que se eleve a más de 60 metros hacia el cielo, durante
24 horas y todos los días de la semana.
Imagínese que ese fuego arda desde
hace 40 años. Imagínese que ese fuego provoque asma a sus hijos y a los
de sus vecinos. Imagínese que desde que ese fuego comenzó usted haya
visto más ciegos, más malformaciones congénitas, enfermedades de la
piel y cáncer en su comunidad. Imagínese que cuando llueve la lluvia
haga un agujero en su techo. Imagínese un ruido ensordecedor y constante,
como el de un avión, que proviene del fuego. Imagínese el humo, el hollín,
el olor a podrido del azufre y de otros componentes químicos. Imagínese
tratando de hacer crecer vegetales en su huerto regado por lluvias ácidas
o tratando de pescar en los ríos contaminados. Imagínese vivir sin
noches. Ahora imagínese que en el otro lado del mundo hombres ricos hacen
dinero gracias a este fuego -mucho dinero.»
La quema del gas natural extraído
con el petróleo, además del despilfarro que representa, está lejos de
ser inofensiva y su recolección no es económica por el momento. Así, el
20% de la quema del gas en el mundo se efectúa en Nigeria, donde 75% del
gas extraído es quemado, mientras que en los Estados Unidos, esto
corresponde sólo al 0,05% del gas.
Movimientos populares han
protestado contra la impunidad de las compañías petroleras en Nigeria y
la mayor parte e las veces han sido reprimidas violentamente, pues Chevron-Texaco
no ha vacilado en transportar en sus helicópteros a los militares que han
abierto fuego sobre manifestantes pacíficos [4].
Además, el año pasado el régimen
nigeriano decidió duplicar el precio de los carburantes fósiles para la
población, que se volvió entonces a los bosques para obtener el
combustible para cocinar, acelerando aún más la deforestación.
Entre 1971 y 1992,
Texaco
se activó en Ecuador para la explotación del petróleo en la zona de
Oriente, situada en el corazón de la selva virgen del Norte, donde viven
numerosos grupos indígenas, y para la construcción de un oleoducto
transandino. En el momento pico de sus operaciones, no vertía menos de 15
millones de litros diarios de aguas contaminadas con metales pesados, por
la extracción de petróleo, en excavaciones a cielo abierto, estuarios y
ríos.
Dejó tras de sí más de 600 de
estas excavaciones que se escurren hacia el manto freático y privan a las
poblaciones de agua potable sin hablar de la contaminación de los suelos.
En algunos lugares, el índice de cáncer es 1,000 veces superior al
normal [5]. La fusión de Chevron
(ex Socal) y Texaco, anunciada en el año 2000 y concretada en 2001,
constituye la cuarta compañía petrolera mundial tras Exxon-Mobil, BP-Amoco
y Royal Dutch/Shell.
Sin embargo, no es inútil precisar
que esta clasificación se basa en cifras de reservas declaradas por las
compañías, que no tienen mucho que ver con los verdaderos datos técnicos.
Además, todas estas compañías deberían, lógicamente, declarar que por
lo menos han duplicado sus reservas al anexar los yacimientos iraquíes y
aumentar sus acciones proporcionalmente. Ya se puede constatar que
anuncian ganancias record en sus últimos informes anuales, ayudadas por
el alza del precio del barril.
La principal implantación hoy de
Chevron-Texaco, fuera de Nigeria, se sitúa en Kazajstán, donde durante
los años 90 una ex miembro de su consejo de administración, Condoleezza
Rice, gracias a su conocimiento de la ex URSS, negoció concesiones con el
presidente ex KGB Nazarbayev, para mantener un clima favorable en los
negocios (sic). Sin embargo, la rentabilidad de estas inversiones está
condicionada a la óptima explotación del oleoducto Bakou-Tblissi-Ceyhan, en competencia directa con los sistemas rusos [6].
Chevron Texaco Corp está presidida
por David J. O’Reilly y en su consejo de administración figuran hoy
tanto Carla Anderson Hills, la negociadora de Bush padre para la liberación
del comercio internacional, como el ex senador San Nunn. Este último
preside los destinos del Center for Strategic & International Studies
(CSIS) [7],
un think tank [centro de
investigación, de propaganda y divulgación de ideas, generalmente de carácter
político N del T.] en el que el vicepresidente Cheney desempeña un papel
central y que no ha dejado de defender la invasión
a Irak.
La firma es además el primer
contribuyente privado de los partidos políticos estadounidenses.
Notas:
(*)
Arthur Lepic, periodista francés, miembro de la sección francesa de la
Red Voltaire
[1] «The Seven Sisters», por Anthony Sampson, Bantam Books,
1976.
[2]
Para conocer la detallada historia de la Standard Oil / Exxon-Mobil, ver
el artículo «Exxon-Mobil, fournisseur officiel de l’Empire», de
Arthur Lepic, Voltaire, 26 de agosto de 2004.
[3] Trading With the Ennemy, An Exposé of the Nazi-American
Money Plot, 1933-1949, por Charles Higham, Delacorte Press.
[4]
Sobre este tema ver igualmente «Shell, un pétrolier apatride» texto en francés, por Arthur
Lepic, Voltaire, 18 de marzo de 2004.
[5]
Para más informaciones sobre las actividades de Texacop en Ecuador, ver
«Indígenas ecuatorianos llevan a juicio a Texaco», por
Sergio Caceres, Voltaire, 8 de noviembre de 2003.
[6]
Más informaciones sobre el BTC en «Los secretos del golpe de estado en Georgia, ex república soviética»,
por Paul Labarique, Voltaire, 21 de marzo de 2005 y «Azerbaiyán, un puesto colonial avanzado», por Arthur Lepic,
Voltaire, 21 de marzo de 2005.
[7]
«CSIS, los cruzados del petróleo», Voltaire, 2 de febrero de
2005.
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