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El mundo de McDonald's
Me engrasa
Por
Rel-Uita
La Insignia, 01/04/05
La emblemática transnacional de la
"comida" rápida gasta millones en publicidad dirigida
especialmente a los niños, quienes presionarán a sus padres con
insistencia para satisfacer la introyectada necesidad de ser parte del
mundo McDonald's sin saber que comer allí puede alimentar muchas
enfermedades.
Nueva
York: nada feliz por "El
Barrio"
McDonald's será demandada por dos familias del
popular Bronx que consideran que la transnacional es responsable de la
obesidad y otros problemas de salud que presentan sus hijos. Alegan que en
su marketing agresivo dirigido particularmente a los niños, McDonald's no
los "previno en forma clara y visible sobre los ingredientes y el
alto tenor calórico de sus platos".
La demanda correrá su curso luego
de que en febrero la Corte de Apelaciones del segundo distrito de Nueva
York anulara un fallo emitido en setiembre de 2003 que la había
rechazado, aduciendo que podría ocasionar grandes daños financieros a
McDonald's.
Los padres de Jazlyn Bradley y
Ashley Pelman denunciaron que sus hijos consumieron los productos de
McDonald's entre tres y cinco veces por semana durante años, y
desarrollaron diabetes, obesidad, problemas cardíacos y altos niveles de
colesterol.
Esto sucede en un país en el cual
el 90% de los niños de entre tres y nueve años de edad visita un
McDonald's todos los meses, uno de cada cuatro es obeso y las papas fritas
constituyen el 25% de todos los vegetales que consumen (1).
Inglaterra: entre los derechos de
la hamburguesa y los derechos humanos
La Corte Europea de Derechos
Humanos falló a favor de Helen Steel y David Morris, dos ambientalistas
británicos que McDonald's enjuició por difamación en 1994. La resolución
emitida el 16 de febrero establece que el gobierno británico violó los
derechos humanos de los citados activistas "al no proveerles
asistencia financiera para tener una representación justa en el proceso
judicial y al no respetar su libertad de expresión". Asimismo, la
Corte "determinó que se había violentado la libertad de expresión
de estos ciudadanos".
McDonald's, que en 2004 envió unos
libritos a 17 millones de británicos con el fin de revertir la imagen
negativa de los últimos tiempos, enjuició a Steel y Morris por
distribuir folletos donde se criticaba la calidad de sus productos, sus métodos
de producción y las condiciones laborales de sus empleados. El juicio,
internacionalmente conocido, generó un movimiento de acciones y protestas
en otros países contra la transnacional. Sin embargo, la compañía ganó
el caso tras dos años y medio de audiencias. En junio de 1997 los
tribunales británicos condenaron a Steel y Morris a pagar una compensación
que, tras la apelación, sumaba entre ambos unos 121.000 dólares, suma
que nunca abonaron.
Los activistas argumentaron que al
negárseles asistencia legal no contaron con una representación justa,
por lo que ambos tuvieron que defenderse por sí mismos frente al
experimentado equipo de abogados que contrató McDonald's.
Ahora, la Corte Europea de Derechos
Humanos condenó al gobierno británico por no haber garantizado un juicio
justo, y siguiendo el Convenio Europeo de Derechos Humanos, los siete
magistrados que actuaron en Estrasburgo estipularon el pago de 26 mil dólares
a Helen Steel y 19.500 dólares a Dave Morris, en calidad de daños
morales y 61.600 más para costear sus gastos.
Seguramente malas noticias para
Tony Blair y su estructura política, que en 2001 aceptó el patrocinio de
McDonald's para la conferencia anual del Partido Laborista. Quizás su
preferencia por las hamburguesas explica el elevado colesterol político
que padecen los laboristas ingleses.
California: el engaño y las patas
cortas de McDonald's
"En 2000 los estadounidenses
gastaron unos 110 mil millones de dólares en comida rápida, más que en
la enseñanza universitaria o los automóviles, y 20 veces más que en
1970. Hace 20 años tres cuartas partes del dinero gastado en alimentos en
Estados Unidos se utilizaba en comidas caseras, ahora la mitad se gasta en
restaurantes, principalmente los de comida rápida", informa el
escritor estadounidense Schlosser en su libro "Fast food America".
Estos cambios en el hábito alimentario y la inescrupulosidad empresarial
se unen para dinamitar la salud de millones de personas, no obstante en
los últimos años la indignación y la acción de diferentes grupos están
sacando a la luz pública todo lo insano que hay en el mundo McDonald's.
En febrero pasado McDonald's aceptó
pagar 8,5 millones de dólares para evitar un juicio por la demanda
presentada en octubre de 2003 por la organización "Ban Trans Fat",
de California, organización que un año antes lograra que la
transnacional Kraft Foods retirara las grasas insaturadas de sus snacks,
entre ellos de las galletas Oreo, muy populares en Estados Unidos.
En 2002 McDonald's anunció públicamente
el retiro progresivo de los aceites hidrogenados en la elaboración de las
papas fritas, lo cual hace que todos sus productos fritos registren un
alto contenido innecesario de ácidos transgrasos, "potentes
promotores de enfermedades cardíacas".
En una carta pública dirigida a
Mike Roberts, CEO de McDonald's en Estados Unidos, la ONG TransFreeAmerica
cita al catedrático Walter Willett de la Universidad de Harvard, para
quien "estas grasas son un veneno para el metabolismo, ya que
aumentan el colesterol 'malo' y reducen el 'bueno'. Causan decenas de
miles de muertes cada año por problemas cardíacos".
La carta, publicada en setiembre,
ocupó una página entera del New York Times y también hacía referencia
al Instituto de Medicina quien consigna que "cualquier cantidad de
estas grasas hidrogenadas constituyen un riesgo de problemas cardíacos y
deberían ser mínimas".
La revista especializada en
alimentos y salud, Food Magazine, comenta que la carta difundida por
TransFreeAmerica se enmarca en una campaña de denuncia y sensibilización
contra McDonald's en California por "avisos falsos con respecto al
uso de aceite de cocina hidrogenado". La campaña advierte que en
Estados Unidos la sustitución en la alimentación de grasa parcialmente
hidrogenada evitaría unas 30.000 muertes prematuras por enfermedades
coronarias por año, y las pruebas epidemiológicas indican que la
cantidad de muertes prematuras anuales son cerca de 100.000.
Según Food Magazine, "En
marzo de 2003 Dinamarca fue el primer país que introdujo restricciones en
el uso de aceites con ácidos transgrasos. Todo producto que contenga más
del 2% de aceites y grasas con ácidos trangrasos está actualmente
prohibido en el mercado danés".
McDonald's pagará 7 millones de dólares
a la Asociación Americana del Corazón, destinados al financiamiento de
una campaña de sensibilización a los consumidores, y 1,5 millones en
informar sobre el estado de sus esfuerzos para retirar los "trans fat"
de sus productos. ¡Me engrasa!
(1) Eric Schlosser, "Fast food America". Publicado
por Houghton Mifflin.
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