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Las
multinacionales bananeras y el pesticida asesino
La
muerte por Nemagón
IAR-Noticias, 29/03/05
La
muerte por el "pesticida del banano" está ligada a un contexto
histórico de explotación y dominación imperial en la región
centroamericana. Impulsadas por la rentabilidad las transnacionales
cometen este genocidio en la región más cercana a EEUU, con una
población de 65 millones de habitantes, mayoritariamente clasificada en altos
grados de pobreza, con bajo nivel educativo y elevados índices de
desempleo y marginalidad social. Al drama insondable de las llamadas "repúblicas
bananeras" se suma el desenlace mortal y las consecuencias físicas
y síquicas de este agroquímico que ya ha asesinado a miles de
personas desprotegidas y sin cobertura médica.
Nemagón es el nombre comercial de
un pesticida conocido como DBCP o dibromocloropropano, producido en
los años cincuenta y prohibido en los años setenta en Estados Unidos.
Entre los años sesenta y ochenta
se utilizó en países de Centro y Suramérica, así como en Costa de
Marfil, Burkina Faso y Filipinas.
La muerte por el "pesticida
del banano" está ligada a un contexto histórico de explotación y
dominación imperial en la región.
Tradicionalmente los Estados Unidos
han impulsado en Centroamérica el modelo de “repúblicas bananeras”
balcanizadas, conformadas por débiles y pequeñas naciones cuyas clases
dominantes no lograron una república unificada.
Históricamente, Centro América ha
desempeñado una doble función: como economía de enclave que surtió al
mercado estadounidense de materias primas baratas como banano y café,
durante gran parte del siglo XX y, a la vez, brindó mano de obra barata a
la burguesía centroamericana, ligada al capital imperialista, por medio
de acuerdos como el Mercado Común Centroamericano creado en la década de
1960.
A eso se agrega su valor como región geoestratégica para el
control del mercado mundial, por la presencia de istmos, posibilidades de
construcción de canales interoceánicos e infraestructura para el
comercio de norte y Suramérica.
Mesoamérica, región geográfica
donde se despliega el Plan Puebla Panamá (PPP), comprende Panamá, Costa
Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Belice, y los estados
mexicanos de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco, Oaxaca,
Guerrero, Puebla y Veracruz.
Se extiende en un área de 102
millones de hectáreas, donde habitan 64 millones de personas, de los
cuales un 48% vive en el campo, un 40% trabaja en agricultura y el 18% es
indígena.
Es la región más cercana a EEUU,
con una población de 65 millones de habitantes (28 en la parte mexicana y
36 en la centroamericana) mayoritariamente clasificada en altos grados de
pobreza, con bajo nivel educativo y elevados índices de desempleo.
Esto le asegura, para sus proyectos
de plantas maquiladoras una gran reserva de mano de obra barata, pues
donde hay mucha pobreza, poca educación y falta de trabajo, la gente debe
conformarse con bajos salarios.
La peyorativa expresión "Repúblicas
Bananeras" refleja una realidad : los corruptos regímenes títeres
que allí se han ido sucediendo (en "democracia" o en
"dictadura") han estado fundamentados en la estrecha colaboración
de unas reducidas y corruptas elites locales con los auténticos amos de
Wall Street y la Casa Blanca, a quienes sirven como meros lacayos.
Famosa es la descripción que de Somoza hacía un Secretario
de Estado norteamericano : "Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo
de puta".
Durante décadas, cualquier
movimiento de protesta de los trabajadores y campesinos fue aplastado a
sangre y fuego (como los dirigidos por Farabundo Martí en 1932 en El
Salvador o los que a finales de los años 20 alentó Augusto Sandino en
Nicaragua, a quien su autoconsideración de "liberal" no le libró
de ser asesinado en 1934).
Incluso fueron abortadas las tímidas reformas políticas o
económicas promovidas por algunos políticos locales (como Arbenz en
Guatemala en 1954), en la medida en que ponían en peligro esta dominación,
eran brutalmente aplastados. El siniestro historial del cuerpo de marines,
sólo entre 1800 y 1934, registra 180 casos de intervención militar.
El pesticida asesino
En este contexto, no les fue difícil a las multinacionales químicas,
vender,
hace 40 años, a las multinacionales fruteras el agroquímico llamado Nemagón. Se
sabía que era peligroso para el ser humano. Pero su rentabilidad estaba
por encima de cualquier consideración ética y humana.
El
Nemagón y sus otros rostros, fueron manipulados a gran escala
en Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá Dominica,
Santa Lucía, San Vicente, Burkina Faso, Ivory Coast, Filipinas y España.
Varias décadas después, las consecuencias son más que trágicas. La
herencia física y psíquica del nemagón es propia de un libro de
Stephen King. Cánceres de varios tipos, esterilidad, dolores,
malformaciones congénitas, atrofias, abortos, tumores, problemas en la
vista, trastornos hormonales, etc...
Según evaluación psicológica a un afectado por el agroquímico,
realizada el pasado 23 de junio de 2002, y efectuada por un especialista
de la Universidad de Guadalajara; el nemagón provoca desgano, crisis
hipertensiva, dolores de cabeza intensos, mareo, abatimiento y cansancio.
En el año 2002 en el mundo eran 65.000 los afectados oficiales, cantidad que sube
abismalmente con el paso de los años.
A principios del año 2001, la
Asamblea de Nicaragua aprobó la Ley 364 (ley especial para la tramitación
de juicios promovidos por las personas afectadas por el uso de pesticidas
fabricados a base de DBCP). Mediante la misma, de marzo de 2001 a enero de
2002,se iniciaron una serie de demandas contra ocho multinacionales que
vendieron y utilizaron el agroquímico en Nicaragua.
Las multinacionales demandadas
eran: Dow Agro Sciences, Aka Del Monte Fruits, Del Monte Tropical Fruit
Company, Shell Oil Company, Occidental Chemical Corporation, Standard
Fruit Company, Dole Food Corporation Inc., Chiquita Brands International,
y Del Monte Foods.
Los sindicatos bananeros pedían la
intervención del Ejecutivo frente a tres empresas transnacionales: Dole,
Dow Chemicals y Shell, a las cuales un tribunal de Managua había ordenado
en 2002 pagar compensación por los perjuicios ocasionados por el uso del
pesticida Nemagón o DBCP.
Nicaragua es un productor
relativamente menor de bananas y el gobierno quería proveer los
incentivos, por lo que no había regulaciones para evitar la intoxicación,
señalan los especialistas.
Por ejemplo, no se brindaba el uso
de ropa protectora y los trabajadores no se lavaban las manos con
frecuencia, señalan.
La sustancia química se aplicaba
por vía aérea, por encima de los racimos de banano, dijo Roberto Ruiz,
uno de los líderes de los sindicatos bananeros.
A pesar de haber ganado un juicio
contra las multinacionales a las que responsabilizan por su estado de
salud, la situación de los afectados, sigue siendo la misma.
Las empresas no reconocieron entonces -ni reconocen ahora-
esta sentencia, que consideran ilegal.
La complicidad del gobierno
En Nicaragua, cerca de 4.000
afectados por el nemagón, están esperando justicia a las a las demandas
que presentaron por los daños que el químico les causó.
Hace un año el presidente de
Nicaragua, Roberto Bolaños, le prometió a grupos de bananeros de
Chinandega afectados por el uso de un pesticida prohibido que los ayudaría.
Con aquella promesa, el mandatario
nicaraguense dio fin a manifestaciones de protesta de varias semanas,
durante las cuales sindicatos de Chinandega, departamento del occidente
del país, durmieron en tiendas en las cercanías del Parlamento.
Esos compromisos, dicen estos
grupos, consistían en lograr algún tipo de arreglo con esas compañías
y en brindar atención médica a los afectados.
En cuanto al primer punto, el
procurador del Estado nicaragüense -citado por la cadena BBC-, Carlos
Novoa, dice que el Ejecutivo está atado de manos.
"El gobierno no puede actuar
representando a los ciudadanos, pues es un problema individual, entre las
personas y las compañías a quienes demandan", dice.
El funcionario apunta que el
gobierno prometió brindar apoyo y asesoría, pero que no tiene facultad
de negociar, ni es su papel hacerlo.
"Las trasnacionales son
empresas privadas, y el gobierno es un empresario privado que no va a
velar por esta situación", añade.
En cuanto al segundo punto, la
atención médica, el panorama no es más auspicioso, según el
procurador.
"No se ha dado la respuesta
adecuada, debido a los ajustes económicos y a que el parlamento como tal
no otorgó las partidas necesarias para esos gastos", afirma Novoa.
"Desde mi posición de
procurador, lo siento, lo siento mucho, pero no puedo ir más allá de las
posibilidades".
"Nuestros brazos no alcanzan a
llegar a las fuentes de poder en otros países", asegura.
"Ellos son los mismos",
se queja Doris García de uno de los sindicatos de Chinandega -también citada
por la BBC- cuanddo se le menciona la posición del gobierno.
Los esfuerzos de las compañías
por que se anulara la ley, que consideran viola que sus derechos,
resultaron infructuosos.
En diciembre de 2002, un tribunal
ordenó el pago de US$489 millones a 468 demandantes.
Ésa es la sentencia que las
transnacionales no reconocen y es lo que impulsó a grupos afectados a
manifestar en Managua desde el 2003 a la fecha.
Hasta donde hemos visto, el
gobierno en vez de apoyar a sus compatriotas está apoyando a las
trasnacionales", señala la dirigente bananera Doris García.
Se señala en la revista Derechos
para todos de Nicaragua: "El motivo que ha llevado a
cuestionar la Ley 364, es el Convenio suscrito entre el Gobierno de la República
de Nicaragua y el Gobierno de Estados Unidos de América relativo al
Fomento y la Protección Recíproca de la inversión., entre la economía
más fuerte del mundo y la economía del segundo país más pobre de América
Latina.
"Que sirva de apunte bibliográfico,
para darnos cuenta de hasta donde han llegado las cosas con esta peste
llamada neoliberalismo. Los estados son relevados y emancipados en su
función de legislar de acuerdo a las voluntades y deseos del pueblo. Las
leyes y convenios, encaminadas a favorecer a los ricos y a las
multinacionales. El pueblo ultrajado, desprotegido y a la deriva. Los políticos
transformados en simples marionetas de las multinacionales y del imperio.
Y los métodos no importan, el fin justifica los medios, da igual que se
interfiera en un Poder del Estado soberano e independiente, como ha pasado
ahora en Nicaragua",
puntualiza la revista nicaraguense.
Según Victorino Espinales,
presidente de la asociación de los ex trabajadores y trabajadoras del
banano afectados por los efectos del Nemagòn (Asotraexdan), el combate
contra el veneno que mata a los trabajadores del banano "se trata de
una lucha social, no sólo de resistencia, pero también y sobre todo de
propuestas concretas".
Es "una lucha contra el poder
de las multinacionales, contra un gobierno insensible que se ha tragado
constantemente las promesas y una Asamblea Nacional que no ha querido
insertar en el Presupuesto de la República las ayudas económicas por los
gastos sanitarios y por una pensión vitalicia que, los bananeros,
necesitan desesperadamente. Será la “Marcha sin retorno” O acogen
nuestras solicitudes o moriremos allí", añade el dirigente.
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