|
Después
de la muerte de Juan Pablo II
Algunas
preguntas flotando en el duelo
Por
Emilio Marín
La
Arena, Santa Rosa, Argentina, 05/04/05
Los
diarios, radios, televisión e internet han estado a full estos días con
la enfermedad y finalmente la muerte de Juan Pablo II. En algunos medios
circuló información interesante sobre el papado de Karol Wojtyla pero
otros se inundaron de lugares comunes y expresiones de fe. Ahora que se va
a designar el sucesor, comenzaron las apuestas sobre si éste será
europeo o americano o de qué otra nacionalidad. Parece más importante
hacerse preguntas sobre el perfil del Vaticano de aquí en más.
¿Cerca
del poder?
Decenas
de presidentes de diversos países llegarán en estos días a Roma a
participar de los funerales del Karol Wojtyla. Entre ellos estará George
W. Bush quien declaró en Washington que aquél "fue el primer pontífice
en emprender una revolución democrática que barrió Europa Oriental y
que cambió el curso de nuestra historia".
Con
ese balance histórico, el norteamericano rescataba lo que a su juicio fue
fundamental del papado de 26 años: la unidad del Vaticano con Washington
para atacar lo que ya Ronald Reagan había bautizado como "el imperio
del mal".
Esa
coincidencia no excluyó diferencias políticas entre la Basílica de San
Pedro y la Casa Blanca. La primera cuestionó la guerra unilateral contra
Irak emprendida por la segunda. Esas objeciones quedaron limitadas a algún
comentario periodístico o el párrafo de alguna homilía, sin llegar a
medidas más severas. ¿Acaso una invasión donde han muerto entre 100 mil
y 200 mil iraquíes no ameritaba que el Sumo Pontífice excomulgara por lo
menos al jefe militar en el terreno y al titular del Pentágono? Sin
embargo ni los generales Tommy Franks y John Abizaid, ni Donald Rumsfeld,
recibieron ni un tirón de orejas por sus crímenes contra el país árabe.
La
relación de la cúpula eclesiástica con los poderes del mundo fue puesta
de relieve en julio de 2000 por Diego Maradona. El ex 10 relató su
encuentro familiar con el Papa y su decepción porque la Iglesia no
pusiera sus oros y propiedades para paliar el hambre en el mundo.
¿El
sucesor mantendrá a la Iglesia orbitando alrededor de los siete países más
poderosos y a lo sumo tendrá eclipses de vez en cuando?
Es
que existe el temor de que si los cardenales eligen a alguien díscolo con
esos poderes, muera tan abruptamente como Juan Pablo I, Albino Luciani,
que estuvo 33 días en el sillón de Pedro.
La
platita
La
opulencia de los cardenales y sus instituciones, mencionada por Maradona,
era y sigue siendo real. Quince años atrás se estimaba que las reservas
en efectivo del Instituto para Obras Religiosas (IOR) ascendían a 11 mil
millones de dólares más las inversiones cruzadas del Vaticano con
empresas y bancos trasnacionales. Desde entonces se supone que pueden
haberse empinado aún más.
No
hay datos actualizados porque lo vinculado con esas cuentas ya estaba bajo
siete llaves y quedaron selladas luego que a principios de los ´80
saltara el escándalo del Banco Ambrosiano -cara comercial del IOR- cuya
quiebra fue de 1.300 millones de dólares. Como toda historia de mafiosos,
ésta incluyó vaciamientos de bancos y vendettas disfrazadas de suicidios
como el de Roberto Calvi, titular del Ambrosiano que en 1982 apareció
colgado en Londres.
El
socio de este banquero de pocos escrúpulos era el arzobispo
norteamericano Paul Marcinkus, que llevaba las riendas del IOR. Para
arreglar el entuerto, Marcinkus puso en nombre del Papa 260 millones para
las entidades arruinadas por el Ambrosiano y se retiró a su Arkansas
natal.
¿El
Vaticano va a blanquear su platita o seguirá dando letra a los guionistas
de filmes como "El Padrino", de Francis Ford Coppola? En éste
se mostraban las inversiones de Michael Corleone en los círculos
financieros eclesiásticos.
Aunque
no sea un dineral comparable con la sangría que a países como el nuestro
le provoca la deuda externa, sería hora que la Iglesia le pague los
salarios a sus obispos y no el fisco. Este tema salió a luz otra vez a raíz
del entredicho de la Casa Rosada con el obispo castrense Antonio Baseotto.
El nostágico de la dictadura militar tiene rango de subsecretario de
Estado y percibe 5 mil pesos mensuales. ¿Cuánto nos cuesta a los
argentinos los sueldos de más de ochenta obispos? ¿No sería correcto
que Roma se haga cargo de todos sus gastos?
Mordiendo
la manzana
"Las
mujeres sostienen la mitad del cielo" escribió el líder de la
revolución china, Mao Tsé tung. La cita fue refritada ayer por el
corresponsal de Clarín en Roma, Julio Algañaraz, en conversación
con el noticiero de Radio Universidad de Córdoba. Sin embargo, pese a esa
verdad grande como el universo, la Iglesia siguió siendo poco democrática
con las mujeres, salvo con aquellas que se pusieron los hábitos como
Teresa de Calcuta.
Al
resto de las féminas, que trabajan, estudian y sufren como cualquier
mortal y encima son objeto de diferentes tipos de discriminación, la
Iglesia no las trata en pie de igualdad. La mujer no puede ser más que
monja, nunca cura y menos aún obispo. Papa ni qué hablar.
Cuando
la monja Theresa Kane hizo un discurso en Washington delante de Juan Pablo
II quejándose de esa situación, éste le replicó: "no se olvide
nunca, hermana, de que el lugar preferido de la Virgen fue de rodillas a
los pies de la Cruz".
Con
todo el respeto, esa es la teología de la sumisión femenina. Algunas
mujeres pueden estar a los pies de la Cruz pero otras están en la
oficina, el quirófano, la fábrica, el deporte y aún ejerciendo por
necesidad el llamado oficio más antiguo del mundo. ¿Por qué la Iglesia
católica, que reserva tan alto lugar para la Virgen, las deja en un plano
inferior en la vida interna de la institución? ¿Acaso las sigue viendo
como fuente del pecado?
Incluso
se han presentado casos donde la segregación se convierte directamente en
delito. Por ejemplo, el registrado en países africanos donde monjas y
religiosas denunciaron haber quedado embarazadas porque los curas varones
-temerosos de contraer el SIDA si tenían sexo con mujeres nativas- habían
abusado de ellas.
En
el cielo...
En
quince días más los 117 cardenales menores de 80 años en condiciones de
votar, se encerrarán en la Capilla Sixtina para ungir al sucesor del
polaco. Como en un Prode, ya se empezó a apostar quién será el elegido.
En realidad eso no se puede adivinar aunque sí se puede estimar con
cierto margen de error cuál será la línea política y teológica del próximo
pontífice. Mucho nos tememos que el mismo siga el cauce de centro-derecha
que cavó Wojtyla en lo doctrinario y lo social (los analistas sostienen
que fue conservador en lo primero pero progresista en lo social).
En
la primera misa luego de su muerte, el cardenal Angelo Sodano mencionó a
"Juan Pablo el grande". Así comenzaron las especulaciones de
que Karol será santo muy rápidamente.
Esa
será una cuestión propia de la Iglesia y que contará con el beneplácito
de los más de mil millones de sus fieles en todo el mundo. Un Santo Padre
tan mediático como él ya debe estar ganando en simultáneo el cielo y la
santificación. ¿A quién le importará que hace seis años haya
intercedido por Augusto Pinochet?. "Gestión oficial del Vaticano,
Juan Pablo II pidió clemencia por Pinochet. Lo confirmó ayer el vocero
papal. La gestión fue hecha en noviembre e incluiría un pedido para que
Pinochet pueda regresar a su país. El ex dictador está detenido en
Londres desde octubre", se leía en la página 26 de Clarín del 20
de febrero de 1999.
¿No
tendrían que ser un poco más exigentes estos trámites de beatificación
y santificación. No lo decimos por Juan Pablo II sino por un polémico
personaje que él santificó en tiempo récord. En octubre de 2002 hizo
santo al fascista Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y
connotado franquista.
...como
en la tierra
Otros
aspectos del Papa por venir y que nos importan mucho tiene que ver con las
definiciones que adopte para asuntos doctrinarios pero a la vez muy
terrenales. El celibato obligatorio, la definición del aborto como un
crimen, la oposición al uso de preservativos y hasta negar la comunión a
los divorciados, están planteando una urgente revisión.
Un
obispo brasileño, Claudio Hummes, dio una campanada de alerta. "La
Iglesia no puede dar respuestas antiguas a preguntas nuevas", sostuvo
ese cardenal de San Pablo. Un colega suyo, Geraldo Majella Agnello,
arzobispo de Salvador de Bahía, completó el razonamiento: "si no
defendemos a los que sufren injusticias, la propia Iglesia será
castigada".
Tanta
demonización de los divorciados, los gays, las mujeres que se ven
compelidas a hacer un aborto, las personas que tienen sexo usando
condones, los médicos que investigan la clonación, los jóvenes que no
se ponen cinturón de castidad, los millones de personas que resisten la
canonización del papa Pío XII por filo nazi, los que descreen de los
exorcismos, los que quieren apreciar el arte de plásticos como León
Ferrari, los que al cabo de una experiencia de vida consideran necesario
divorciarse, etc, está vaciando de fieles a la Iglesia.
Karol
Wojtyla fue un conservador neto. Aunque el 90 por ciento del periodismo lo
oculte, el resultado de su papado de 26 años fue que el número total de
católicos en el mundo disminuyó. ¿El próximo pontífice será
renovador o conservador en aquellas materias de las que depende en buena
medida que la Iglesia recupere vitalidad y credibilidad?.
|