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La "Obra de Dios"
El Santo Poder del Opus Dei
IAR–Noticias, 06/04/05
Sus tramas y redes de influencia no tienen límites
en el mundo de los negocios y del poder internacional. Construyó y manejó
al Papa Juan Pablo II, y hoy, tras su muerte, va por la construcción del
nuevo Pontifice que dirigirá los destinos del Vaticano. Su fundador, el
canonizado José María Escrivá de Balaguer, tenía un axioma: "Un
hilo y otros muchos, bien trenzados, forman esa maroma capaz de alzar
pesos enormes". La "Obra" del Opus hoy extiende sus tentáculos
hasta la Casa Blanca. Alguien la bautizó como la "santa mafia".
"San"
José María Escrivá de Balaguer, fundador y gran timonel del Opus
Dei, exclamó al enterarse de que el generalísimo Franco había
convocado para formar parte de su gobierno a varios de sus "hijos"
(integrantes de su organización): "¡Nos han hecho
ministros!"
De igual manera, sus seguidores en
la conducción de la "Obra" habrían exclamado al enterarse de
la beatificación de Escribá, en mayo de 1992,
"¡Nos han hecho
santos!"
Desde su canonización la
"Obra" presenta a su fundador como un ejemplo de santidad
universal, su imagen podrá figurar en cualquier iglesia y su culto,
ser promovido en todo el orbe católico. "Ahora el fundador es un
santo de la Iglesia universal, no un santo de un grupo", explica
Flavio Capucci, el postulador de la causa de beatificación y canonización.
Para los expertos, la santidad de
Escrivá es la santificación de la Obra y el poder del nuevo santo es el santo
poder de su Opus Dei, con más de 85.000 seguidores en todo el
planeta. Esas personas se desempeñan en los sitios más variados, hay
entre ellos estudiantes, empleados, profesionales, hasta altos
funcionarios de Washington y banqueros influyentes de Wall Street.
Escribe Jesús Ynfante en El santo
fundador del Opus Dei: "Cuando (Escrivá Balaguer) cumplió dos años,
padeció unos ataques de lo que modernamente se llama epilepsia. (...) Una
patología que le dejaría secuelas, como ese temperamento a la vez rígido
y ardiente, que se desbordaría a veces en bruscas y violentas cóleras".
Ynfante asegura que era tan
vanidoso que "aprovechó la muerte de su padre para cambiar su
apellido Escriba por el Escrivá con el que se le va a canonizar. Luego
tuvieron que añadir de Balaguer por las ínfulas de la nobleza y para que
no hubiera más dudas en la catalanización de su apellido".
Fundamentalmente el poder del OPUS
se nutre de las clases altas, y clases medias profesionales, así como de
los estratos dirigenciales de las clases políticas y empresariales que
son reclutados –mediante contactos y dinero– para integrar las
sinuosas y secretas redes de la "Obra" por todo el mundo.
Escribe Miguel Fisac, ex miembro de
la Obra: "Me parece que el Opus Dei tiene mucho poder, en general.
Muy difícil de captar, por su silenciosa disolución en la sociedad y por
sus efectivos y eficaces métodos, como de una sociedad
secreta".
Y a ello agrega el teólogo y
presidente de la Asociación Juan XXIII, Enrique Miret, "el poder de
los hombres del Opus Dei sigue siendo grande en política, comunicación,
universidad, enseñanza y mundo de la profesión. Han fomentado la
formación y acción de elites para que influyan decididamente".
"Su objetivo es
recristianizar el aparato del Estado a partir de una red en la que sus
miembros se identifican entre sí, se reconocen y se ayudan unos a otros
en su carrera hacia los puestos clave", asegura el español Mariano Sánchez
Soler, autor del libro titulado
"Las sotanas del PP".
A todos ellos el Opus Dei les enseña
que su trabajo corriente es de un gran valor y puede ser medio eficacísimo
para amar y servir a Dios y a los demás hombres. "Esa es la única
influencia del Opus en cualquier sitio en que trabaja", decía el
beato Jose María Escrivá de Balaguer, fallecido en1975.
En la actualidad, partidarios,
detractores, y estudiosos de la "Obra" reconocen que Escrivá
fue uno de los españoles de mayor proyección internacional en el siglo
XX.
El Santo Poder
El Opus Dei, es considerado una de
las instituciones religiosas más influyentes, tanto en la Iglesia
como en la sociedad civil. No sólo por el número, sino por la
"calidad" de sus fieles, la mayoría procedente de la clase
media y media alta, con fuerte penetración entre las elites políticas,
económicas, culturales y sociales.
A pesar de aparentes concesiones a
la transparencia, el Opus continúa practicando el secreto y utilizando testaferros
y sociedades pantalla, bajo el pretexto de la "humildad
colectiva" y de la "eficacia apostólica".
"Como se niega a cualquier
tipo de transparencia, el Opus excita la curiosidad y la hostilidad,
despertando a veces hasta fantasmas de complot", sostiene un biógrafo
de Juan Pablo II.
De muchas personas se dice que son
miembros o simpatizantes de la organización. La discreción, que por una
parte sirve para hacer proselitismo entre los jóvenes a espaldas de su
familia y por otra ayuda a tejer una red invisible en todos los ámbitos
de la sociedad, se explica en primer lugar por el contexto en que nació
el Opus, en la España franquista.
Decía Escrivá de Balaguer:
"Un hilo y otros muchos, bien trenzados, forman esa maroma capaz de
alzar pesos enormes".
Pero si en lo político, debido al
entramado secreto de sus redes, es difícil dar nombres de miembros
del Opus, en el mundo económico es casi imposible. Hace años se llegó a
publicar que su red financiera alcanzaba a 1.500 sociedades.
En España, el lugar de su mayor
influencia, sus instituciones gozan de un extraordinario prestigio, como
la Universidad de Navarra, los colegios Tajamar o Retamar de
Madrid, el IESE de Barcelona o el santuario de Torreciudad en Huesca.
Otros datos sobre la incidencia del
poder del Opus indica que la organización cuenta con más de 500 colegios
y universidades, medio centenar de radios, 12 productoras de cine y
televisión, 12 editoriales, 604 periódicos y revistas y 38 agencias de
información.
Algo así como el cumplimiento del
precepto de su fundador: "Tenemos que envolver el mundo en papel
de periódico".
Además de la Universidad de
Navarra, con sus 20 facultades y su excelente clínica universitaria, la
Obra controla también el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa
(IESE).
Los catedráticos de la Obra están
presentes en las Universidades de España y del extranjero. Destacan José
Luis Meilán, rector de la universidad de La Coruña, Álvaro D'Ors, José
Desantes, Ramón Llamas, Antonio Fontán, Javier Fernández del Moral,
Luis Núñez Ladeveze y Andrés de la Oliva.
La Obra cuenta además con centros
sociales de atención a los pobres, sobre todo en países del Tercer
Mundo. Con motivo de la canonización se han puesto en marcha varios
proyectos, tanto en España como en África, de ayuda a los más
desfavorecidos, que serán sufragados con la aportación (cinco euros como
mínimo) de los que acudan a Roma.
En los años 70, mientras su
fundador Escrivá de Balaguer vituperaba a la "iglesia en
descomposición", sus amigos organizaban la red financiera que
permitiría a la Obra manejar miles de millones de dólares.
Una de sus instituciones más
importantes es la fundación Limmat, creada en Zurich en 1972, vinculada
con bancos o fundaciones de España (Fundación General Mediterránea), de
Alemania (Fundación Rin–Danubio o el Instituto Lidenthal) y de América
Latina (Fundación General Latinoamericana, en Venezuela).
La nueva estrategia del Opus Dei
consiste en infiltrarse en las organizaciones internacionales, por
ejemplo las Naciones Unidas, la Unesco o la Organización para el Comercio
y el Desarrollo Económico (OCDE, integrada por los 21 países más
ricos).
El Parlamento Europeo en
Estrasburgo y la Comisión Europea en Bruselas son sus lugares preferidos.
Varios parlamentarios europeos son miembros del Opus.
El Opus oculta celosamente el
secreto de sus orígenes, su estructura, y sus estrategias funcionales
insertadas dentro del Vaticano y del poder internacional.
En su constitución (secreta)
–según especialistas en el tema Opus– redactada en 1950, el artículo
191 precisa que "los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien
que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de
los otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que ellos
mismos pertenecen al Opus."
Esto posibilitó que sus miembros
se incrustasen no solamente dentro de la jerarquía católica (más allá
de órdenes o congregaciones) sino también dentro del mundo empresarial
del capitalismo, tanto en Europa como en EEUU, donde sus tentáculos se
extienden hasta la Casa Blanca.
La "santa mano" del Opus
Además de Italia, las regiones
donde el Opus logra mayores éxitos son España y América Latina,
incluido México.
En Bruselas, por ejemplo, la
organización actúa clandestinamente, como es su costumbre. Un ejemplo:
el boletín semanal Europe Today –editado en español, francés e inglés–
es enviado desde la capital belga a todo el Tercer Mundo, principalmente a
América Latina, donde se distribuye gratuitamente.
Presentándose como "una
agencia de prensa internacional, especializada en salud, problemas de
sociedad y educación", la publicación defiende las posiciones de la
derecha católica.
El nombre del Opus no aparece en
ninguna parte de la revista, que goza de una subvención de la Comisión
Europea. Otros puntos estratégicos que el Opus trató de ocupar en Bélgica
son el Instituto Robert–Schuman y la Universidad Católica de Lovaina.
El primero es una escuela de periodismo fundada por el empresario holandés
Piet Derksen, cercano a la extrema derecha católica.
La influencia de la
"Obra" en España comienza en 1956 cuando Franco se rodea
progresivamente de ministros pertenecientes al Opus Dei.
Cuando piensa en restablecer la
monarquía para que lo suceda en la persona de don Juan de Borbón, el
Opus apoya a su hijo, Juan Carlos, que está al cuidado de un preceptor de
la Obra: Anael López Amo. En 1969 Franco proclama a Juan Carlos heredero
de la corona.
Pocos meses después se completa el
triunfo del Opus: de los diecinueve ministros del noveno gabinete de
Franco, doce son miembros de la organización. El giro político del Opus
estaba en marcha.
"Tenía más o menos
controlado Madrid, empezando por el dictador. Dentro del franquismo, el
fascismo clerical del Opus vencía al fascismo auténtico de la
Falange", afirma Ynfante en su libro.
Tras la muerte de Franco, la Obra
se mantuvo a la expectativa durante los catorce años de gobierno
socialista, y luego renació con el regreso al poder de la derecha del
Partido Popular de José María Aznar (otro amigo del Opus), la organización
tomó su revancha, ya que contó con varios de sus miembros entre los
ministros.
Según la opinión del el ex
director general de Asuntos Religiosos y catedrático de Derecho Eclesiástico
de la Complutense, Dionisio Llamazares: "El PP se ha echado en brazos
de la Iglesia y pretende imponer como ética global la moral católica en
su versión más integrista auspiciada por el Opus Dei".
"Aznar llega al PP rodeado
por la curia del Opus, que es la que le aúpa a la presidencia y se
convierte en su guardia de corps", asegura Sánchez Soler.
En cuanto a la presencia de
la Obra en el entorno de la Casa Real se remonta a la época en la que el
Opus apostó por el príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco.
Desde entonces, Federico Suárez,
miembro de la Obra, fue primero el preceptor del príncipe y, después,
capellán de la Casa Real. Ángel López Amo formó parte de la Casa Real
y Laura Hurtado de Mendoza, también de la Obra, es la secretaria de Doña
Sofía.
Aunque el Opus haya encontrado mayor
resistencia en los países no latinos, sobre todo en los anglosajones,
progresivamente va implantándose en Estados Unidos, donde cuenta con más
de tres mil miembros repartidos en 64 centros, la mayoría de ellos
instalados cerca de campus universitarios. Varios capellanes
universitarios se quejaron de los "métodos clandestinos"
utilizados por el movimiento, al igual que de su "comportamiento
sectario".
El círculo alrededor de Juan Pablo
II
El
Opus, gozó del apoyo
incondicional del Papa Juan Pablo II, y sus representantes se encuentran
infiltrados en todos los escalones de la jerarquía católica, no
solamente en el Vaticano sino en el mundo. "¿Es el ejército
secreto del Papa en su tarea de reconquista católica? ¿O Juan Pablo II
es un prisionero inconsciente de esa "mafia blanca"?", se
preguntaba un experto con el Papa todavía vivo.
Durante la gestión de Juan Pablo
II el Opus adquirió un enorme poder en Roma. Su ascensión se vio
coronada en 1992 por la beatificación de Escrivá de Balaguer por parte
de Juan Pablo II –amigo de larga data de la organización– apenas
diecisiete años después de su muerte y luego de un proceso expeditivo,
donde sólo se tuvieron en cuenta los testimonios positivos.
El misterioso poder del Opus Dei,
sus tentáculos en las sombras, es, según los expertos, el que impone la
agenda dentro del sinuoso mundo de los negocios y del control político
sobre el Vaticano.
Sus lobbystas más representativos
en la Santa Sede son los cardenales Sodano y Herranz (este
último encargado de aplicar la ley en el Vaticano) quienes proyectan su
influencia sobre Dziwisz y el portavoz oficial Navarro–Valls.
Sodano (el político) y Ratzinger
(el doctrinario) son señalados como las cabezas más visibles del poder
del Opus Dei en el Vaticano. Ratzinger, un abanderado de la
inquisición, ordenó el año pasado la reapertura del caso contra
Galileo, condenado por afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol,
para defender a la Iglesia pese a que el Papa ya había pedido perdón en
1992.
El Papa designó numerosos miembros
del Opus como obispos en América Latina (siete en Perú, cuatro en Chile,
dos en Ecuador, uno en Colombia, uno en Venezuela, uno en Argentina y uno
en Brasil).
Perú fue elegido como cabeza de
puente para la ofensiva del Opus en América Latina para contrarrestar
la influencia del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, el
"padre" de la Teología de la Liberación, maldecida por Escrivá
y sus discípulos. El presidente Alberto Fujimori, cercano al Opus, es
amigo de monseñor Luis Cipriani, arzobispo de Ayacucho, quien dirige la
organización en Perú.
El cardenal Wojtyla era el candidato
papal del Opus y en su elección cumplió un papel determinante el
cardenal König, arzobispo de Viena y hombre cercano a la organización.
Además de la categorización de la
Obra y de la beatificación de Escrivá de Balaguer –dos decisiones que
levantaron una ola de críticas en todo el mundo– el Papa Juan Pablo II se
rodeó de miembros del Opus.
Entre sus más estrechos
colaboradores se puede nombrar a cuatro capellanes: Joachim Pacheco, Klaus
Becker, Fernando Ocariz y Felipe Rodríguez; su portavoz laico, numerario
del Opus, Joaquín Navarro Valls y el cardenal Martínez Somalo, ex
substituto, cercano también a la organización.
Los seguidores de Escrivá
suplantaron a los jesuitas en el entorno y en la estrategia del Papa Juan
Pablo II.
Un miembro de la Obra, Joaquín
Navarro Valls, era la cara mediática y el hacedor de la estrategia
comunicativa de un pontificado eminentemente mediático.
Tanto el cardenal Sodano, número
dos del Vaticano, como los cardenales Ratzinger y López Trujillo, y el
presidente del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos
Legislativos, el cardenal español Julián Herranz, están directamente
ligados a la Obra.
En el colegio cardenalicio cuenta
con el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani. También controla, a través
de Justo Mullor, la Escuela diplomática de la Santa Sede, en la que se
forman los nuncios y los consejeros de todas las nunciaturas del mundo.
Y uno de los papables con mayor
prestigio y más posibilidades de suceder a Juan Pablo II, el cardenal de
Milán Dionigi Tettamanzi, suele ser calificado por los vaticanistas como "próximo
al Opus Dei".
En España, en tanto, cuentan con
la simpatía de casi todos los obispos (unos 50 asistieron a la canonización
de Balaguer), pero sólo han conseguido colocar a uno de los suyos, monseñor
Gil Hellín, al frente de la archidiócesis de Burgos.
De todas formas, en círculos
eclesiásticos españoles se considera que la Obra es "el más
importante e influyente movimiento organizado de la Iglesia".
Las congregaciones romanas tienen
también numerosos miembros "opusianos": la congregación
encargada de la causa de los santos, que había decidido la beatificación
de Escrivá de Balaguer, tiene tres.
El cardenal Palazzini, amigo de la
Obra, era su prefecto en 1981, cuando se presentó la causa de Escrivá,
mientras que monseñor Javier Echevarría Rodríguez, sucesor de Escrivá,
¡era consultor!
Siendo obispo de Cracovia, monseñor
Karol Wojtyla ya viajaba a Roma invitado por el Opus, que lo
alojaba en la bella residencia del viale Bruno–Bozzi N° 73, en un
elegante suburbio de Roma.
Tras asumir en el trono de San
Pedro, el Opus se mostró generoso con el Papa polaco, participando –por
ejemplo– en la financiación del sindicato Solidaridad.
La alianza del Vaticano con
Washington –impulsada por los lobbystas del Opus en la Casa
Blanca– ayudó a inclinar la victoria del capitalismo sobre la URSS.
Juan Pablo II fue el cruzado de la guerra contra el "ateismo
rojo" en los países bajo la órbita soviética y su prédica
contribuyó a legitimar "espiritualmente" la invasión
capitalista a las regiones comunistas de la ex URSS.
Se afirma que el Papa fallecido era
depositario de algunos de los secretos mejor guardados sobre los EEUU y su
política de expansión hacia los ex enclaves comunistas de Europa del
Este, cuya primera fase fue la invasión y apoderamiento de Yugoslavia.
Todos los expertos y estudiosos
coinciden que en el destino del Papa muerto siempre estuvo la mano de la
"Obra de Dios" creada por el "santo" Escribá
Balaguer.
Sus tramas y redes de influencia no
tienen límites en el mundo de los negocios y del poder internacional:
construyeron y manejaron al Papa Juan Pablo II, y hoy, tras su muerte, van
por la construcción del nuevo Pontífice que dirigirá los destinos
del Vaticano.
Su fundador, el canonizado José
María Escrivá de Balaguer, tenía un axioma: "Un hilo y otros
muchos, bien trenzados, forman esa maroma capaz de alzar pesos
enormes". La "Obra" del Opus hoy extiende sus tentáculos
hasta la Casa Blanca.
Alguien la bautizó como la "santa
mafia".
Fuentes:
"El Santo Poder de Escrivá" – José Manuel Vidal / Idelfonso Olmedo // – Crónica –
"El santo fundador del Opus
Deis" – Jesús Ynfante
"El Papa político–teologia
liberación" – José Antonio Caporal – Revista Vértigo
"El poder del Opus Dei"
–
François Normand – Le Monde Diplomatique
"El hombre de Villa Tevere" – Pilar Urbano
"Opus Dei, la entronización
del fanatismo" – Cristóbal Guzmán –
http://www.opuslibros.org/
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