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Católicos del Tercer Mundo decepcionados
Por
John Rice
Associated Press, 19/04/05
Traducción para Socialismo o
Barbarie de Andrés Zamudio
Tegucigalpa, Honduras.-
Desde los cerros repletos de construcciones malhechas en Tegucigalpa,
hasta las calles cosmopolitas de Buenos Aires y las municipalidades llenas
de polvo en África, las esperanzas de miles habían sido puestas en tener
un Papa con raíces íntimas en los países en desarrollo y el reto que
enfrentan.
La decepción fue evidente al quedar electo como sumo
pontífice el alemán Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI.
“Yo hubiese preferido alguien diferente, alguien más
joven, con nuevas ideas y tal vez con un tono de tez como el nuestro”,
dijo Alfonso Mercado, un vendedor de helados en la ciudad de Pereira,
Colombia. Muchos en esta región cafetera esperaban que el Cardenal Darío
Castrillón Hoyos, quien diera sermón tras sermón en Pereira por veintidós
años, hubiese sido electo.
A lo largo y ancho de los países en desarrollo, fue
imposible disimular el descontento, particularmente entre los
latinoamericanos quienes conforman aproximadamente la mitad de los católicos
en el mundo, al enterase que ningún latinoamericano había sido electo
para dirigir la Iglesia Católica.
“Debió haber sido un latino”, dijo Gloria Vázquez,
una ama de casa de 50 años de edad de Tegucigalpa. No obstante, al
escuchar las campanadas de su pequeña catedral capitalina, asistió a la
misa en honor al nuevo Papa.
“¿Qué se puede hacer?”, se preguntó. “¡Si
somos católicos!”
La melodía de las campanas espantó a los palomos que
hacen del campanario su refugio en las alturas de la iglesia. Allí,
docenas de feligreses habían estado escuchando las noticias por la radio
que anunciaban, entre ecos y paredes despintadas, el testimonio destinado
a la pobreza de esta parte del mundo católico.
Julio
Lancellotti, un cura que trabaja con los
vagabundos y los niños abandonados de la ciudad brasileña de São Paulo,
no pudo contener su gesto facial negativo al escuchar el anuncio que
proclamaba al nuevo pontífice.
“Aceptamos el Papa que ha sido electo. Aceptamos en
silencio porque como sacerdotes no podemos tener opinión”, comentó.
Muchos creían que un Papa del “mundo en
desarrollo” se enfocaría más en esta región y sus respectivos
problemas, que incluyen a la pobreza y a la expansión de las religiones
evangélicas.
“La
presencia de Ratzinger es un desastre para Latinoamérica”, dijo
repentinamente el sociólogo mexicano Bernardo Barranco, experto en religión,
durante una entrevista telefónica desde Roma.
“Él
mismo se dio la tarea de liquidar a la teología de la liberación. Nunca
entendió a América Latina”, añadió Barranco, refiriéndose a la
teología de la liberación como la combinación del Evangelio e ideas políticas
radicales que se dieron en esta región del mundo.
En África, la proclamación del Vaticano aplastó las
esperanzas de aquellos simpatizantes del Cardenal Nigeriano Francis Arinze.
En
Onitsha, una ciudad al sudeste de Nigeria donde
Arinze fue obispo, la gente se reunió en restaurantes y tiendas, y
dondequiera que pudiesen encontrar un televisor para poder ver los
resultados.
“Los verdaderos católicos del mundo radican en África
y Latinoamérica, y le hubiese dado tremenda fuerza a la iglesia el haber
electo a un Papa de alguna de estas regiones”, dijo Okwudili Otti, un
negociante de 45 años de edad.
Por otro lado, Mary Ekpe, una banquera nigeriana de 30
años, dijo que en sus expectativas nunca existió la posibilidad de tener
un Papa africano.
“Yo sé que los americanos y los europeos aun no están
preparados para tal cosa”, continuó Epke. “Aunque pensé que
probablemente elegirían a un latinoamericano. Sin embargo, veo algo
positivo con la elección de un Papa alemán y no un italiano. Esto
demuestra por lo menos que la iglesia no intenta regresar a la vieja
tradición de papas italianos”.
Matthew Hassan Kukah, un prominente sacerdote nigeriano
en la capital Abuja, dijo que todo aquel que sea fiel no debe estar
decepcionado. Esta no es la final de la copa mundial de fútbol. “Los
sentimientos son comprensibles, pero esta es la Iglesia Católica y le
damos gracias a Dios”.
“Nosotros teníamos secretas esperanzas de que el
siguiente Papa fuese uno de nosotros, dijo el obispo colombiano Jaime
Prieto”. También dijo que al haber electo a Ratzinger, el Vaticano
sigue mostrando interés a los apoyos de paz al país de Colombia, que se
ha visto bañado en sangre por la guerrilla en la cual docenas de
sacerdotes han sido asesinados.
El Monseñor Alejandro Goic, presidente de la
conferencia chilena de obispos, defendió al nuevo Papa al asegurar que
Ratzinger tiene un conocimiento a fondo sobre Latinoamérica y que además
habla español.
Marlyn Cáceres, una venezolana de 26 años, vendedora
de artículos religiosos a las afueras de La Candelaria, una iglesia en
Caracas, dijo que ella mantiene sus esperanzas en que Ratzinger será un
buen Papa. Después añadió: “el hombre (Ratzinger) es humilde. Espero
que sea como el Papa que murió. Que sea lo que Dios mande”.
Para el reportaje contribuyeron los escritores de Associated
Press, Kim Housego en Bogotá, Colombia; Margarita Martínez en
Pereira, Colombia; Eduardo Castillo en la Ciudad de México; Ian James en
Caracas, Venezuela; Dulue Mbachu en Onitsha, Nigeria; y Stan Lehman en Sao
Paulo, Brasil.
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